6 noviembre 1956
Israel logra ampliar su territorio a costa de Egipto, pero Francia y Gran Bretaña fracasan en su objetivo de apropiarse del canal por la oposición de Estados Unidos y la Unión Soviética
Nueva guerra entre Egipto e Israel (apoyada por Francia y Gran Bretaña) para lograr hacerse con el canal de Suez
Hechos
- El 31.10.1956 los ejércitos de Israel, Francia y Gran Bretaña atacaron posiciones de Egipto.
- El 6.11.1956 Francia y Gran Bretaña se retiraron tras ser ‘condenados’ como agresores en la ONU por Estados Unidos y la Unión Soviética.
Lecturas
Francia y Reino Unido intentaron en 1956 con la vieja ‘política de cañoneras’ demostrar su poder a la vieja usanza colonial a fin de conservar su influencia en el Próximo Oriente. No obstante, la masiva presión internacional llevó a un alto el fuego.
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ESTADOS UNIDOS Y LA UNIÓN SOVIÉTICA CONTRA EL COLONIALISMO
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El Análisis
La guerra del Canal de Suez ha terminado dejando vencedores militares, derrotados políticos y una geografía internacional en plena mutación. Israel, con su fulminante ofensiva sobre el Sinaí, ha vuelto a exhibir su superioridad bélica frente a los ejércitos árabes, dejando claro que Nasser aún no está en condiciones de liderar una guerra contra el Estado hebreo. Pero si bien en el terreno de combate Egipto ha sido batido, su presidente ha logrado una victoria más resonante: la simbólica. Francia y Reino Unido, con su torpe intento de recuperar el canal mediante la añeja ‘política de cañoneras’, han tenido que retirarse humillados ante la presión combinada de Estados Unidos y la Unión Soviética.
La paradoja es reveladora: mientras Nasser era derrotado por las armas de Israel, Washington y Moscú —enemigos en casi todo— coincidían en frenar las ambiciones neocoloniales de París y Londres. Suez se ha convertido así en el funeral de una era: la de los imperios europeos decidiendo el destino de Oriente Medio. Y ha sido Nasser, pese a su revés táctico, quien emerge como nuevo referente del antiimperialismo árabe, reforzado en su sueño de encabezar una gran causa panarabista.
El resultado no es menos claro para el tablero internacional: Gran Bretaña y Francia han aprendido que ya no son árbitros del mundo; Israel se confirma como potencia regional; y Egipto, aunque herido en el orgullo militar, sale del conflicto con un líder fortalecido en el corazón del mundo árabe. Suez ha dejado de ser solo un canal: se ha convertido en símbolo del paso de una era.
J. F. Lamata