23 abril 1981
El líder juvenil del sector socialdemócrata José Luis Balbás se unió por sorpresa a la candidatura del suarista Arcadio Domínguez y el democristiano José María Carrera dejando tirado al favorito Pedro Pérez
Guerra total en el Congreso de las Juventudes de UCD: socialdemócratas y democristianos vencen a los liberales
Hechos
En abril de 1981 se celebró el II Congreso de las Juventudes Centristas en el que se escogió a D. Arcadio Domínguez nuevo Secretario General.
Lecturas
Del 23 al 26 de abril de 1981 se celebró el II Congreso de las Juventudes de la Unión de Centro Democrática. D. Pedro Pérez Fernández de la Puente, cabeza del sector ‘liberal’ presentó su candidatura a secretario general en alianza con D. José Luis Balbás González, cabeza del sector ‘socialdemócrata’, pero esta alianza se disolvió durante el congreso tras rechazarse el nombre del Sr. Balbás González para ‘vicesecretario’. El Sr. Pérez Fernández de la Puente fue respaldado públicamente por el ministro D. Luis Ortiz González, presente en el congreso.
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El 25 de abril de 1981 se formalizaron dos candidaturas para la secretaría general, la de D. Pedro Pérez, del sector liberal, y la del ‘suarista’ canario D. Arcadio Domínguez, respaldado por del sector democristiano e, inesperadamente, por el sector socialdemócrata del Sr. Balbás. Dándose el siguiente resultado:
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- Arcadio Domínguez – 302 votos.
- Pedro Pérez Fernández de la Puente – 243 votos.
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D. Arcadio Domínguez es, por tanto, el nuevo secretario general de las juventudes de UCD con D. José María Carrera (sector democristiano) como vicesecretario y D. Dionisio Ramos (sector socialdemócrata) como secretario de organización.
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CANDIDATOS A SECRETARIO GENERAL DE LAS JUVENTUDES CENTRISTAS:
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JOSÉ LUIS BALBÁS: «OS HE DEMOSTRADO CÓMO SE PUEDE DAR LA VUELTA A UN CONGRESO»
De aquel congreso quedó en la historia la frase con la que el líder de las juventudes socialdemócratas de UCD, D. José Luis Balbás, presumió ante los otros sectores de haber conseguido «dar la vuelta» al congreso, dado que D. Pedro Pérez partía como favorito para la secretaría general de las juventudes centristas, un comentario que el Sr. Pérez le reprocharían en los años posteriores.
El Análisis
El II Congreso de las Juventudes Centristas de UCD, celebrado en abril de 1981, ha confirmado lo que ya era una evidencia en la organización matriz: la fragmentación interna no es un fenómeno coyuntural, sino estructural. La elección de Arcadio Domínguez, identificado con el sector suarista, como nuevo secretario general frente al candidato liberal Pedro Pérez, solo fue posible gracias al giro inesperado de José Luis Balbás, referente del sector socialdemócrata, cuyo apoyo resultó decisivo. Este movimiento, más propio de una negociación entre facciones que de un debate programático, evidenció hasta qué punto las juventudes reproducen fielmente las tensiones de un partido donde conviven —no siempre de forma armónica— sensibilidades ideológicas diversas.
Lejos de proyectar una imagen de renovación o cohesión, el congreso dejó la impresión de que UCD nunca ha logrado constituirse como un partido verdaderamente unitario, sino como una suma de “familias” —liberales, democristianos, socialdemócratas y suaristas— que operan con lógica propia. Lo ocurrido en estas juventudes no es, por tanto, una anécdota, sino un síntoma: la incapacidad de articular un proyecto político común más allá del liderazgo personal que en su día ejerció Adolfo Suárez. Mientras tanto, los protagonistas de este episodio seguirán trayectorias divergentes: Pedro Pérez, derrotado hoy en el terreno orgánico, apunta a una dilatada carrera en el ámbito empresarial y mediático, mientras que Balbás, hábil en los equilibrios internos, parece destinado a prolongar su influencia en los pasillos de la política, previsiblemente en el entorno socialista. Entre tanto, UCD continúa mostrando, incluso entre los más jóvenes, las grietas que amenazan con hacer inviable su propio futuro.
J. F. Lamata