26 junio 1985
Volverá a asumir la presidencia a los pocos días ante la incapacidad del resto de fuerzas políticas de formar Gobierno
Jerónimo Saavedra (PSOE) dimite como Presidente de Canarias después de que su parlamento autonómico votara contra de la CEE
Hechos
El 22.06.1983 Dimitió todo el Gobierno de Canarias encabezado por su presidente, D. Jerónimo Saavedra (PSOE).
Lecturas
El 22 de junio de 1985 D. Jerónimo Saavedra Acevedo (PSOE) dimite como presidente de Canarias después de que el parlamento canario aprobara una resolución contra la entrada de España en la Comunidad Económica Europea [Unión Europea]. El 16 de julio de 1985 D. Jerónimo Saavedra Acevedo volverá a ser investido presidente de Canarias tras un pacto con formaciones políticas regionales conocido como ‘el pacto de progreso’.
El Análisis
La dimisión presentada por el presidente del Gobierno canario, Jerónimo Saavedra, tras la aprobación por el Parlamento autonómico de una resolución crítica con las condiciones de adhesión de España a la Comunidad Económica Europea, constituye uno de los episodios políticos más singulares de la joven democracia autonómica. La crisis no nace de una disputa ideológica convencional entre izquierda y derecha, sino del temor, compartido por fuerzas políticas muy distintas, a que la integración europea perjudique sectores fundamentales de la economía insular. En torno a esa oposición coincidieron formaciones como la Agrupaciones Independientes de Canarias, diversos grupos insularistas y regionalistas, así como sectores empresariales preocupados por las consecuencias que podrían tener las nuevas normas comunitarias sobre la agricultura, la pesca, el comercio y el tradicional régimen económico-fiscal de las islas. Canarias observaba Bruselas con más cautela que entusiasmo, temiendo que su lejanía geográfica y sus particularidades económicas no fueran suficientemente comprendidas por las instituciones europeas.
La actitud de recelo no era un fenómeno aislado. Durante aquellos años se consolidaba en las islas una percepción diferenciada respecto a algunas de las grandes decisiones de política exterior del Estado. El debate sobre la entrada en la CEE se mezclaba con reivindicaciones históricas relacionadas con el tratamiento fiscal especial del archipiélago, las ayudas al transporte y la protección de determinados sectores productivos. Esa sensibilidad explicará también que, pocos meses después, Canarias se convierta en una de las pocas comunidades autónomas donde triunfará el voto contrario a la permanencia de España en la OTAN. No se trataba necesariamente de una actitud antieuropea o antioccidental, sino de la convicción de que los intereses específicos del archipiélago podían quedar subordinados a decisiones tomadas lejos de las islas.
Sin embargo, la crisis demostró igualmente los límites de aquella protesta institucional. La dimisión de Saavedra tenía un evidente componente político y simbólico, pero no existía una mayoría alternativa capaz de formar gobierno. Los partidos que habían impulsado la crítica a las condiciones de adhesión carecían de un proyecto común para sustituir al Ejecutivo socialista. Finalmente, el Parlamento volvió a otorgar su confianza al mismo presidente que había presentado la renuncia y Jerónimo Saavedra continuó al frente del Gobierno autonómico hasta el final de la legislatura. La paradoja fue evidente: Canarias expresó su malestar hacia Europa, pero el episodio no alteró sustancialmente el equilibrio político de las islas. La protesta fue real; la alternativa, inexistente. Y así, mientras España avanzaba hacia su incorporación a la Comunidad Económica Europea, Canarias optaba por manifestar sus reservas sin romper el marco político que había hecho posible el autogobierno recién estrenado.
J. F. Lamata