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El diario LA VANGUARDIA carga contra el 'tránsfuga' por traicionar a su mentor Miquel Roca

José María Aznar ficha al catalanista Josep Trias de Bes (CiU) para liderar al PP en Catalunya y al periodista Francisco Marhuenda

HECHOS

  • El 17.08.1995 el PP anunció el fichaje de D. José María Trias de Bes, ex Vicepresidente del Congreso de los Diputados representanto a CiU y ex Vocal de RTVE a propuesta de CiU.
  • 18.09.1995 fue presentado oficialmente por D. José María Aznar como dirigente del PP.

EL PP FICHA AL PERIODISTA MARHUENDA COMO Nº3 EN LAS AUTONÓMICAS

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Junto al fichaje del ‘convergente’ Sr. Trias de Bes, el PP anunció el fichaje del periodista del ABC-Catalunya D. Francisco Marhuenda, que iría de número 3 del PP en el Parlamento de Catalunya, con D. Aleix Vidal-Quadras como número 1.

15 Septiembre 1995

Las cuatro vidas políticas de Pepe Trias de Bes

Josep Ramoneda - José Martí Gómez

Como ocurre en los cuentos, la infancia de Pepe Trias de Bes  estuvo marcada por la ausencia del padre, embajador, embajador transhumante. Pepe, afirman los que le conocen bien, se habituó a que siempre estuviese junto a él, supliendo la figura del padre, alguien que le solucionase los problemas

De niño le arroparon sus tíos María Rosa – hermana de su padre – y su esposo Julio Añoveros, los dos situados ideológicamente a la derecha. Ya de adulto su vida política le marcó el vaivén de sus relaciones sentimentales.

Con Mercé, chica de izquierdas con la que mantuvo relaciones en sus años de estudiantes de Derecho, Pepe Trias de Bes militó en el PSUC. Con Chelo, que era socialista, Pepe Trias de Bes, pasó por aquel embrión del PSC-PSOE de hoy que se llamó Convergencia Socialista. Todavía con Chelo y antes de que por su vida pasase Angels, convergente de toda la vida, Pepe Trias de Bes se afilió a Convergencia y, apoyado por Roca Junvent, inició su carrera política pese a que la voz irónica de otro Trias del propio partido, Ramón Trias Fargas, le definiría ya por entonces como Pepe Trias de Res.

La mujer que hoy llena la vida de Pepe Trias de Bes se llama Pilar. Pepe la conoció en Pamplona durante los sanfermines.

  • Es igual que Carmina Ordoñez – cuentan que exclamó Pepe Trias de Bes cuando los dos fueron presentados.

Pilar es del PP. Le ha dado a Pepe estabilidad sentimental y, según cuentan voces convergentes, también lo ha machacado “porque ella no ha terminado de adaptarse a Cataluña y ve al os convergentes como herribatasunos”.

Son los antecedentes que nos llevan al lunes 29 de mayo, con un digno Roca Junyent lamiéndose en soledad las heridas de la derrota en las elecciones por la alcaldía de Barcelona. Ese día Roca recibió una carta de Pepe Trias de Bes remitida por conducto notarial. La carta llevaba fecha anterior al inicio de la campaña electoral y no contenía más de cinco líneas “más que frías, glaciales”, según los que han podido leerlas. Pepe Trias de Bes se limitaba a solicitar su baja como militante de Convergencia y a pedir que esa baja se tramitase a la mayor brevedad posible.

Roca respondió de forma tan breve y glacial como Pepe Trias de Bes: “Espero que con la misma rapidez con la que pides la baja presentes tu dimisión al consejo de Radio Televisión Española”, venía a decirle.

A Roca la carta de Pepe Trias de Bes le dolió profundamente. Era una despedida fría tras lustros de ser su protector e incluso su defensor ante Jordi Pujol, que siempre mostró mucho más escepticismo sobre la solidez ideológica de Pepe Trias de Bes, más apasionado por hacer carrera política que por llevar adelante su despacho de abogado. “Roca ha sido para Pepe su tío Julio en la faceta política”, afirman los que han seguido de cerca la trayectoria de este hombre con una inestable vida sentimental, zigzagueante itinerario político y personalidad asentaba en el narcisismo del yo egocéntrico.

 Se ha dicho que Pepe Trias de Bes se ganó la desocnfianza de Pujol cuando habló de la isla Barataria y de un imaginario Sancho Panza, pero la primera vez que Pujol le pidió a Roca que dejara fuera de las listas convergentes a su joven cahorro fue en 1982, cuando estaba a punto de desplomarse Renta Catalana, una sociedad de inversión que popularizaba el mensaje “una forma catalana de ahorrar”. Pujol consideraba que el estallido de la crisis podría arrastrar la imagen de Pepe Trias de Bes y por tanto Convergenia, dado que éste figuraba como secretario del consejo de administración. Penalmente, a Pepe Trias de Bes no se le exigieron responsabilidades, pero ahora que se habla tanto de responsabilidad penal y de responsabilidad política hay que preguntarse si Pepe Trias de Bes no tuvo responsabilidad moral de cobrar por ejercer como secretario del consejo de administración de una sociedad que hizo aguas sin que él, abogado especializado en derecho administrativo y en derecho civil, se enterase de nada.

A los sectores roquistas no les duele el cambio de camisa política de Pepe Trias de Bes “Era algo que podía pasar en cualquier momento porque siempre tuvimos la sensación de que la ideología nunca fue su fuerte”, dicen ahora, un poco tarde ya. Lo que tiene más conocimientos freudianos añaden que, aunque el correr de los años hace decrecer la libdo, habrá que seguir el itinerario sentimental de Pepe Trias de Bes para avizorar si en el futuro hay un nuevo partido en su vida.

Lo que les duele a los roquistas es la falta de delicadeza de Pepe Trias de Bes para el adiós; les duele esa carta que sin ningún tipo de sensibilidad ponía fin a veinte años de amistad; les duele también que negase taxativamente su paso al Partido Popular.

Lo cuenta Jaume Camps, amigo de Pepe Trias de Bes desde el juicio bufo en la facultad de derecho:

  • Mediante la campaña electoral de las municipales me llegó la filtración de que Pepe se pasaba al PP. Me reuní con él la víspera de la centa que daba un grupo de abogados en apoyo de la candidatura de Miquel Roca como alcalde de Barcelona. “¿Qué hay de tu pase al PP?”, le pregunte. “Nada”, me respondió. “Oye: que me lo han dicho de buena fuente”, insistí. “Nada, nada”, volvió a decirme. “¿Seguro?”, pregunté. “Nada de nada”, ratificó. Le creí. Le creí más cuando telefoneó a Roca para felicitarle por su debate con Maragall.

Desde la ruptura, Roca y Pepe Trias de Bes sólo se han encontrado una vez. Fue en el sarao veraniego que organiza el doctor Dexeus. Pepe Trias de Bes se acercó a Roca y puso su mano derecha sobre el brao de su ex protector, que se sacó la mano de encima y sin decirle nada le volvió la espalda según cuentan los marujas de la pornopolítica que fisgoneaba por el lugar.

Josep Ramoneda – José Martí Gómez

16 Septiembre 1995

CAMPS, EL POBRECITO HABLADOR

Francisco Marhuenda

Los periodistas siempre sabemos cuándo hay una mano inductora detrás de un artículo. Algún lector despistado puede creer que existe objetividad, pero al resto nos es fácil entender por qué un texto rezuma mala intención. Con gran sorpresa leí ayer el artículo publicado en LA VANGUARDIA por José Martí Gómez y Josep Ramoneda, pero la responsabilidad del indigno ataque que se realiza contra mi buen amigo Trías de Bes no sólo es de ellos sino del diputado Jaume Camps. Con una desfachatez que denota su calidad humana los intoxica con el único fin de satisfacer un pueril deseo de venganza provocado por la envidia que atenaza sus escasas luces. Martí Gómez y Ramoneda no son precisamente personas que puedan dar lecciones de ética o de moral. ¿Dónde está el Código de los periodistas catalanes?

El artículo está lleno de falsedades e inexactitudes. Camps, que en la Universidad se dedicó a menesteres festivos que nada tenían que ver con el antifranquismo, dio a esos columnistas poco éticos datos manipulados que sólo él podía conocer porque durante años se intituló su amigo. No hay nada más doloroso que la traición de aquel por el que se ha sentido afecto y Camps ha perpetrado una indignidad. AL margen de la envidia y el revanchismo social del diputado, ese artículo forma parte de la estrategia de intoxicación puesta en marcha por Pujol y sus adláteres con el fin de minimizar su incorporación al PP.

Camps ha explicado, con pelos y señales, cuestiones familiares de una forma tan torpe que se denota su mano de esbirro tras la pluma de los libelistas. Me he llevado un gran desengaño con él porqué lo creía incapaz de perpetrar un gesto de esta catadura. Cualquiera que conozca a Pepe sabe que es falso que necesite alguien que quizá Campas estuviera hablando de si mismo.

Los comentarios sobre los matrimonios son falsos y tendenciosos y la referencia a la familia Añoveros Trías de Bes, unas personas extraordinarias, es porque desde su soledad le hubiera gustado contar con una familia de esa calidad. Trías de Bes nunca ha militado en el PSUC y nunca ha estado en las filas socialistas, como muy bien sabe Camps, aunque él era entonces un desconocido. La referencia a Pilar, la esposa de Pepe, no se corresponde con la realidad de una dama navarra que quiere profundamente a Cataluña, una demócrata y foralista convencida porque lo ha vivido de niña. Nunca he escuchado de ella ninguna de las tonterías o comentarios que Camps pone en la pluma de esos mediocres columnistas.

Pilar es una navarra encantadora que no es catalana por matrimonio sino porque le sale del corazón. No es del PP, como sabe el intoxicador, y ha sido un fiel apoyo de Pepe en todo momento, tanto cuando era un destacado dirigente de CDC como en el momento en que Roca lo dejó en la cuneta en 1993. Detrás de cualquier gran hombre hay una gran mujer, y Pilar lo es. He vivido el proceso por el cual mi amigo se iba alejando del nacionalismo oficial y puedo asegurar que nada tiene que ver con la historia que Camps ha pergueñado. Lo que ha hecho tiene que remorderle, necesariamente, la conciencia. Pepe dejó CDC con elegancia, porque si hubiera querido, como ha sucedido con los roquistas pasados al pujolismo, lo hubiera tenido todo.

En cualquier caso, el pobrecito hablador ha quedado retratado porque es difícil que alguien quiera ser amigo de quien insulta a un amigo y ofrende a una dama con abyectas mentiras.

Francisco Marhuenda

20 Septiembre 1995

Trias de Bes: del PP en Cataluña al PP catalán

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

«El PP necesita un ideario que le acerque a la realidad catalana», declara hoy a EL MUNDO el reciente «fichaje» de Aznar, Josep Maria Trias de Bes. Lo expresa de modo aún más gráfico el futuro candidato por Barcelona: «Es fundamental que el PP se convierta en un partido catalán». Se trata, en suma, de pasar de ser una organización afincada en Cataluña a constituir un partido genuinamente catalán: «El sucursalismo que se le puede achacar a la formación va a desaparecer -dice Trias de Bes- porque es un propósito que ha sido motivo de largas conversaciones». Habrá que ver si puede hacerlo. Pujol, por su parte, prefiere fingir que desdeña la nueva estrategia catalana del PP. Dice, despectivo, que Aznar «ha fichado un apellido», y lanza dardos apenas disimulados contra su socio en CiU, Duran Lleida, reprochándole sus repetidos contactos con la dirección del PP. Curioso comportamiento: lo lógico sería que, como president de Cataluña, se felicitara por el giro catalanista que está dando el PP. A no ser que su sectarismo sea aún más fuerte que su catalanismo.

18 Agosto 1995

Fichaje logrado

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

EL FICHAJE de Josep Maria Trias de Bes por el Partido Popular pone en evidencia que ese partido es consciente de que tiene un problema en Cataluña y que está intentando resolverlo. Sus últimos resultados electorales en esa comunidad, aunque en clara mejoría, demostraron que tiene una dificultad de sintonía con sectores que constituyen su principal base social en otras comunidades. Las prodigadas visitas de Aznar para subsanar este problema, en particular ante el empresariado, no han sido suficientemente efectivas por ahora. La expectativa de un crecimiento del voto popular, especialmente en unas elecciones generales, se explicaba por el desvío del voto útil conservador no nacionalista, que hasta ahora no tenía otra opción que la coalición que encabeza Pujol. Con el fichaje de Trial de Bes, el PP puede intentar penetrar en el área de ese sector de las clases medias que sin considerarse popiamente nacionalista se identifica con la tradición catalanista de la burguesía local.El viaje de Trias de Bes desde su escaño de diputado convergente hasta la cabecera de la lista del PP ha sido bastante rápido. En 1993 apostó porque CiU entrara en el Gobierno en alianza con los socialistas, y perdió. De hecho, Trias de Bes, que asegura no haber tenido que renunciar a sus ideas para abrazarse con Aznar, sigue incluyendo como elemento definitorio de su catalanismo político la intervención del nacionalismo en la gobernación de España. La réplica convergente a dos años vista; es que se puede ser influyente -incluso muy influyente- sin entrar en un compromiso de gobierno. Queda por ver cómo manejará Trias su catalanismo en el PP en cuestiones tan vidriosas como la política lingüística., Trias justificó su alejamiento de Pujol por la forma como la Generalitat aplica la ley del catalán, pero la reciente proclamación de Aznar sobre la primacía constitucional del castellano va más allá de esa crítica.

El fichaje supone un nuevo elemento de preocupación para Pujol en la captación de una determinada clientela electoral. La presencia de un Trias de Bes, apellido ligado a la Lliga de Cambó, en las listas del PP otorga a este partido esa solera local que necesitaba. Pero si la operación aspira a catalanizar la oferta electoral, no reduce sino, agrava la desconfianza del nacionalismo pujolista ante una eventual colaboración en el marco de la política española. Y el fichaje no subsana los problemas internos del PP catalán.

El transfuguismo no suele caer bien a los electores. Pero la situación ha cambiado y es muy legítimo que Trias de Bes se replantee sus opiniones. Y nunca se sabe cuál puede ser la reacción del público. El del Camp Nou recibió muy mal Laudrup cuando regresó vestido de blanco, pero ha acogido con extrema simpatía a Prosinecki vestido de azulgrana.

12 Septiembre 1995

Diada popular.

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

EL PARTIDO Popular (PP) tuvo un destacado protagonismo en la Diada Nacional de Catalunya, celebrada ayer. Porque acaba de estrenar una nueva política hacia el hecho catalán y por la agresión que sufrieron sus representantes a manos de una pandilla de gamberros que decían defender a Cataluña. El PP acaba de realizar un llamado giro catalanista, mediante la presentación de un manifiesto que adopta los conceptos básicos del catalanismo político y sé integra plenamente en el universo simbólico del que participan todos los demás partidos de esa comunidad. «El catalanismo siempre ha tenido como directriz la defensa y la promoción de la identidad catalana, de su lengua, de sus tradiciones y de sus instituciones singulares, y el PP de Cataluña hace suya esta causa irrenunciable», asegura este manifiesto, cuya redacción ha sido supervisada por José María Aznar.

La reivindicación de las ideas do Francesc Cambó sobre la intervención de los catalanes en la política española, en clara competencia con Jordi Pujol, y la incorporación del ex dirigente y diputado convergente Josep Maria Trias de Bes a la dirección del PP en Cataluña rubrican este giro guiado por la voluntad de disputara CiU un sector de su electorado conservador. El nuevo rumbo de los populares ha suscitado algunos escépticos sarcasmos en las filas de casi todos los partidos catalanismos, que consieran meramente teórico, ese cambio de imagen.

Es cierto que los populares deberán someterse a la prueba de los hechos para convencer al los ciudadanos de la sinceridad de su catalanismo. Pero es fácil identificar en el origen de las críticas el temor a un incremento sustancial del eco del PP en sectores de la burguesía local. Los esfuerzos de ese partido poricentrary moderar su mensaje merecen en principio la comprensión de las demás fuerzas democráticas, por más que signifiquen acentuar la competencia política.

Pero, por lo mismo, no debe extrañar que un puñado de ultranacionalistas -de los que el dirigente de Esquerra Ángel Colom dijo que era difícil distinguirlos de los grupos fascistas- haya querido impedir que los populares realizaran su ofrenda floral ante el monumento al conseller en cap de 1714, Rafael Casanova. Los insultos, amenazas de muerte y lanzamiento de objetos contundentes por parte de un grupito de jóvenes, próximos en su indumentaria y comportamientos a los skins neonazis, re fuerzan todavía más el protagonísino de los populares en la Diada, y en el fondo subrayan la posibilidad de una perfecta integración del PP en el mapa del catalanismo.

Estos mismos jóvenes, que simpatizan con el ya liquidado terrorismo independentista, son los que descalifican a los socialistas y a los convergentes, e incluso a los independentistas de Esquerra Republicana, por haber yugulado de raíz los intentos de seguir e1ejemplo de ETA y de Herri Batasuna en Cataluña. Aunque no está de más matizar que si a estos partidos les dedican: epítetos y panfletos, reservan en cambio para los populares la munición más violenta, en alguna medida jaleados por sectores nacionalistas propensos a perder la cabeza ante el ascenso del PP. La experiencia del País Vasco demuestra que cualquier tentación de debilidad o de comprensión paternalista estimula en esos-sectores una sensación de impunidad, que aumenta su osadía y puede acabar, provocando situaciones como la de este fin de semana en Zarautz y otras localidades.

Todos los partidos condenaron con energía esas agresiones, que desvirtúan el carácter cívico y democrático de la Diada. No estaría de más que el Gobierno catalán -que cuenta con suficientes y eficaces fuerzas de orden públicó- se esmerara un poco más a la hora de impedir que los violentos sigan chupando cámara todos los años y estropean do los actos conmemorativos del 11 de septiembre.

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