15 marzo 2017
La concejala era una activista de Ganemos Madrid, más tarde se afilió a Podemos para, tras varios desencuentros, crear su propia corriente 'Madrid 129' considerada el ala más radical de 'Ahora Madrid'
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena destituye a su concejala Celia Mayer (del sector ‘Madrid 129’) como responsable de Cultura
Hechos
El 15.03.2017 El concejal del Área de Cultura y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, Celia Mayer fue relevada de sus funciones por la alcaldesa, Manuela Carmena, y a partir de ahora se ocupará del Área de Igualdad.
Lecturas
Dentro de una escalada de tensión en Ahora Madrid, el equipo de Gobierno del Ayuntamiento que encabeza la alcaldesa Dña. Manuela Carmena Castrillo, el 16 de marzo de 2017 Dña. Celia Mayer Duque es destituida como concejal de Cultura, a cambio se crean unas nuevas funciones, ‘Área de Igualdad’, para esta. Ocupaba ese cargo desde que reemplazó al Sr. Zapata Romero tras la ‘crisis de los tuits’.
La Dña. Celia Mayer Duque ha sido muy criticada por medidas como haber retirado una placa destinada a un grupo de sacerdotes fusilados en la Guerra Civil al considerarla un vestigio franquista, contratar a unos titiriteros que exhibieron pancartas ante los niños a favor de Alka-ETA, y su gestión del buque insignia del turismo y la cultura, la empresa Madrid Destino, que no fue apoyada ni por el PSOE.
Dña. Celia Mayer Duque pertenece a la corriente Ganemos Madrid, la misma a la que pertenece el concejal D. Guillermo Zapata Romero.
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UN MANDATO POLÉMICO:
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La siguiente crisis municipal será más tensa: el cese del Sr. Sánchez Mato.
El Análisis
El cese de Celia Mayer como concejal de Cultura fue la confirmación de que Manuela Carmena no estaba dispuesta a ser una «abuela florero». Frente a quienes cuestionaban su autoridad en un equipo municipal tan heterogéneo, la alcaldesa demostró que tenía firmeza para meter en cintura a sus propios concejales cuando las polémicas amenazaban con empañar su gestión. Mayer, una de las firmantes del manifiesto Madrid 129, acumulaba controversias que iban desde el desatino de los titiriteros con referencias a ETA, hasta la retirada de una placa conmemorativa de religiosos asesinados en la Guerra Civil, una decisión que la propia Carmena revirtió por considerarla injustificada.
Aunque Mayer encontró acomodo en un área de nueva creación, Igualdad, su salida de Cultura marcó un punto de inflexión en el gobierno municipal. Carmena dejó claro que su proyecto político no estaría subordinado a corrientes internas ni a errores que pusieran en jaque la relación con el PSOE o la opinión pública. Gobernar, más allá de ideales y manifiestos, implicaba para Carmena priorizar la eficacia sobre las fidelidades internas, y con este movimiento reafirmó su liderazgo.
J. F. Lamata