15 marzo 1939

El sacerdote Jozef Tiso será el dictador de Eslovaquia como aliado a la Alemania nazi

La Alemania nazi invade la totalidad de Checosloaquia, se proclama la independencia de Eslovaquia

Hechos

  • El 15.03.1939 tropas alemanas ocuparon el territorio de Checoslovaquia. La zona checa pasaría a formar parte de Alemania (Protectorado de Bohemia y Moravia) mientras Eslovaquia era proclamada independiente.

Lecturas

TISO, DICTADOR NAZI DE ESLOVAQUIA

tiso Al frente de una dictadura de partido único, El Partido del Pueblo Eslovaco , el sacerdote Jozef Tiso, primero como Primer Ministro y luego como Jefe del Estado, será el máximo dictador de Eslovaquia. Alemania le ha concedido la independencia a aquella región a cambio de que se convierta en un estado aliado. (Tiso será derrocado y ejecutado en 1947)

EL SIGUIENTE OBJETIVO DE HITLER: POLONIA.

El Pacto de los Sudetes no ha frenado el expansionismo de Hitler, que tras tomar Checoslovaquia ahora mira a la ciudad libre de Gdansk, la antigua Danzig, aunque para conseguirlo deba entenderse con la URSS de Stalin. 

El Análisis

El día que Checoslovaquia dejó de existir

JF Lamata

El 15 de marzo de 1939 no solo desapareció un país del mapa de Europa: también se desmoronó cualquier ilusión que aún pudiera quedar sobre la viabilidad de contener a Hitler mediante concesiones. Ese día, las tropas alemanas cruzaron sin resistencia significativa la frontera de Checoslovaquia, completando lo que el pacto de Múnich —firmado por las grandes potencias europeas apenas seis meses antes— había iniciado con la entrega de los Sudetes. Aquel acuerdo, celebrado por Neville Chamberlain como la garantía de la “paz en nuestro tiempo”, ha revelado su verdadero rostro: el de un apaciguamiento ingenuo que abrió la puerta a la destrucción de una nación soberana y al fortalecimiento del Tercer Reich.

Mientras la región checa era transformada en el “Protectorado de Bohemia y Moravia” bajo dominio directo de Berlín, en Bratislava se proclamaba, bajo el amparo nazi, la “independencia” de Eslovaquia. Pero no fue una emancipación genuina, sino la creación de un Estado satélite, dócil a los designios del Führer. Al frente del nuevo régimen eslovaco fue colocado Jozef Tiso, sacerdote católico y político ultraconservador, que instauró una dictadura de partido único bajo el estandarte del clericalismo nacionalista. Su alianza con Hitler no solo reveló una escalofriante disponibilidad a someterse al totalitarismo germánico, sino que despojó al nuevo Estado eslovaco de toda verdadera soberanía.

El desmembramiento de Checoslovaquia ha sido una advertencia brutal: no hay paz duradera si esta se edifica sobre la claudicación moral ante los regímenes autoritarios. La rendición ante las exigencias de Hitler no ha traído estabilidad, sino más ambición, más ocupación, más control. Lo que se pierde en nombre de la tranquilidad hoy, puede costar mucho más mañana. Checoslovaquia, abandonada por sus supuestos garantes, ha sido la víctima. Europa entera, sin saberlo del todo, acaba de dar otro paso hacia el abismo.

J. F. Lamata