12 mayo 2016

La diputada Anna Gabriel (CUP) defiende que los hijos no sean formados por una pareja, sino educados por toda la tribu «como en otras culturas»

Hechos

El 12 de mayo de 2016 D. Jaime González publicó el artículo ‘Madre no hay más que una’.

12 Mayo 2016

Madre no hay más que una

Jaime González

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Como eso de tener hijos en pareja le parece una cosa de derechas, Anna Gabriel apuesta por tenerlos ‘en común’ para que los eduque ‘la tribu’, aunque no especifica si indígena o urbana. La falta de concreción de la portavoz de la CUP me impide posicionarme al respecto, porque – aunque de noche todos los gatos sean pardos – no es lo mismo una tribu apache que una maya y, ya puestos, una tribu quechua que una ‘skin’ o ‘hip-hopera’.

Supongo que la idea de tribu a la que se refiere Anna Gabriel responde a la vieja aspiración del feminismo radical de rompe los conceptos de maternidad y paternidad de la familia biológica. Hasta hacen ada, para las feministas de género existían cinco sexos, fruto de la quiebra de los femenino y masculino. Desde que una tal Rebecca J. Cook – que había que verla – defendió en la ONU la abolición de los términos hombre y mujer para sustituirlos por los de ‘mujeres heterosexuales, mujeres homosexuales, hombres heterosexuales, hombres homosexuales y bisexuales, me costaba reconocerme ante el espejo, pero después de escuchar a Anna Gabriel, me palpo y no me encuentro.

Sostiene la susodicha que la familia convencional es pobre y enriquece muy poco, de forma que la idea es que eduque la tribu para que no haya sentimiento de pertenencia de un hijo, sino que sean hijos e hijas que has tenido y parido tú con los demás. La madre que la parió, dicho con todos los respetos. O sea: ni mamás ni papás, ni hembras ni machos, un batiburillo carnal de padre y muy señor mío en el que las criaturas sigan los dictados de una suerte de Consejo de Roca, máximo órgano deliberativo de aquella manada de lobos que lideraba Akela en ‘El Libro de la selva’, sólo que en la versión asamblearia de ultraizquierda.

Lo curioso del caso es que en cuanto llegan al poder se dedican a colocar al marido, al hermano, al primo, al tío, a la sobrina y al cuñado, siguiendo el esquema clásico de la familia convencional. Será muy pobre y nada enriquecedora, pero a la hora de repartirse los puestos, las fuerzas del progreso lo tienen muy claro. COmo cantaban Gaby, Fofó y Miliki, «Nada hay más grande que la familia unida». Po cierto, cuando tengan tiempo échenle una mirada a la tal Rebeca J. Cook, la que se inventó el rollo ese de los cinco sexos. Como jefa de la tribu, no sé si elegirla a ella o a Anna Gabriel. ustedes dirán.