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El periodista cesado se había enfrentado a su hermano, el Director de Informativos y a la propia Directora General por la emisión de un discurso íntegro de Felipe González

La directora de RTVE, Pilar Miró, destituye a Luis de Benito como presentador y director del telediario de TVE

HECHOS

El 1.09.1988 la Directora General de RTVE, Dña. Pilar Miró, despidió al director del Telediario, D. Luis de Benito por discrepancias sobre el contenido del telediario.

D. Luis de Benito se había convertido en presentador estrella del principal Telediario de TVE tras la llegada de Dña. Pilar Miró a la Dirección General de RTVE en 1986. Esta situación duró hasta su despido fulminante en septiembre de 1988. El motivo era por no haber emitido una rueda de prensa de D. Felipe González de la forma en que quería el director de Informativos, D. Julio de Benito (su hermano) y la Directora General de RTVE, Dña. Pilar Miró.  Se producía, por tanto, un problema similar al que causó la destitución de D. Luis Mariñas como presentador del Telediario tres años antes con D. José María Calviño como Director General de RTVE.

D. Luis de Benito explica a J. F. Lamata su despido en TVE en 1988:

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LOS RESPONSABLES DEL DESPIDO:

miro_benito Dña Pilar Miró (Directora General de RTVE) y D. Julio de Benito (Director de Informativos de TVE).

Miro_Benito  La revista progresista EL INDEPENDIENTE, dirigida por D. Pablo Sebastián, informó del despido en portada.

Después de su despido del telediario D. Luis de Benito abandonaría RTVE y pasaría a trabajar para el periódico económico CINCO DÍAS.

 

22 Septiembre 1988

Flagrante contradicción

ABC (Director: Luis María Anson)

Con claridad, la directora general de Radio Televisión Española, Pilar Miró, ha reconocido que dio instrucciones para el tratamiento informativo y el minutaje de la rueda de Prensa del presidente del Gobierno, en la que habló sobre el asunto de los GAL, y ha señalado que destituyó al responsable del Telediario-2, Luis de Benito, por incumplir dichas instrucciones. Pensamos que la directora general de Radio Televisión Española tiene derecho, como cualquier empresario, a que la orientación general de los telediarios sea la que ella decida. A lo que no tiene derecho es a interferir en la dirección profesional del telediario, dando, sobre asuntos concretos, órdenes que corresponden al director de éste. En todo caso, lo que ayer dijo Pilar Miró está en flagrante contradicción con la explicación que dio en su momento de que la destitución de Luis de Benito no tenía implicaciones políticas. Naturalmente que las tenía, porque se trataba de las palabras de don Felipe González, del tiempo que se les iba a dedicar y de la audiencia de que iban a gozar en un asunto como el de los GAL. Si eso no es política, que Pilar Miró aclare qué entiende que tal cosa.

05 Septiembre 1988

Un tardío descubrimiento

EL PAÍS (Directo: Juan Luis Cebrián)

Hay tormenta en los informativos de Televisión Española. La destitución de Luis de Benito como director y presentador del telediario de la tarde se encuentra en el foco de la conmoción. Repentinamente elevado a la categoría de héroe de la libertad de expresión por quienes más lo denigraron hasta ayer mismo, el periodista descubre ahora, como quien se cae del caballo, camino de Damasco, que en el monopolio televisivo existen presiones del poder.La lluvia existía mucho antes de que Luis de Benito encontrase mojado el patio de su casa: afirmar a estas alturas que los telediarios son gubernamentalistas no es descubrir la pólvora. El ex director del informativo de la tarde se siente ofendido porque se diga que su programa ha perdido audiencia. Ciertamente, la ha perdido, pero, incluso si la hubiera mantenido, no por ello la calidad del producto habría estado garantizada.

Los informativos de la televisión pública siguen estando, como siempre, al servicio del que manda. Lamentablemente para Luis de Benito, el descenso de interés fue particularmente apreciable en el telediario que se emite a las 20.30. Y en punto a progubernamentalismo, lo menos que puede decirse es que el telediario de la tarde no le ha ido a la zaga a cualquier otro.

El cambio de director de un telediario figura entre las competencias de la directora general, aunque no puede dejar de llamar la atención que la crisis se haya producido en ausencia del director de informativos, Julio de Benito, hermano del destituido y autor de su nombramiento. Las intervenciones de la directora general para que se dé o deje de dar determinada entrevista con el presidente del Gobierno no son en absoluto sorprendentes. TVE, hoy como ayer, es más un aparato de propaganda que un medio informativo.

Mientras el monopolio televisivo funcione como funciona, las reglas del juego están clarísimas, y ningún profesional puede llamarse a engaño al respecto. Trabajar en Televisión supone estar a lo que decida su director, que es nombrado por el Gobierno. Entonces, cabe preguntar, ¿para qué sirve el Consejo de Administración de RTVE, teóricamente concebido para velar por los principios de imparcialidad y pluralismo? Pues para nada. Al menos mientras, traicionando el espíritu y la letra del Estatuto de RTVE, sus componentes no sean elegidos en función de sus «relevantes méritos profesionales», sino de su militancia política y fidelidad a la causa.

Lo de ahora es una anécdota, pero viene a recordar cuáles son los males de fondo de nuestra televisión. Esperar pluralismo, autonomía profesional e imparcialidad de un medio que actúa en régimen de monopolio, y que influye decisivamente en la formación de la opinión, es pedir peras al olmo. Que a su sombra florezcan pequeños nepotismos, luchas por parcelas de poder, rencillas personales no es sino el efecto de una estructura viciada desde el origen.

El Análisis

INCOMPRENSIBLE LOCURA

JF Lamata

Un despido fulminante, aún siendo totalmente lícito que una Directora General de RTVE y el director de Informativos cambien al presentador/editor del Telediario, nunca es lo más recomendable de cara a la imagen de crisis que da. A parte de lo original de que uno de los directivos que apoyó el despido fuera hermano del despedido.

Aunque a la oposición política le gustara levantar la bandera de los motivos políticos, no deja de ser habitual que un jefe despida a un subalterno si desobedece una orden. El problema es el motivo esa insubordinación se producía tras una orden que un gran número de profesionales se hubiera negado acatar, que era la emisión íntegra de un discurso del Presidente del Gobierno… ¡de 30 minutos de duración!’. Que la Sra. Miró fuera felipista y quisiera favorecer al presidente del Gobierno, pero tiene que haber límites.

J. F. Lamata

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