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La Unión Soviética suministraba armas a la RAU y los Estados Unidos a Israel

La III Guerra Arabe-Israelí, concluye con un triunfo arrollador de los judíos sobre la República Arabe Unida y Jordania en seis días

HECHOS

La tercera Guerra de los países árabes contra el Estado de Israel se desarrolló entre el 1 y el 7 dejunio de 1967 con un nuevo triunfo de Israel.

La tercera guerra en el Oriente Próximo parecía cercana. No obstante el hecho de que en 1967 Israel diera el primer paso sorprendió tanto a sus enemigos árabes como a la opinión pública mundial.

Los dos bandos en ‘La Guerra de los Seis Días’:

– Bando 1: Israel

– Bando 2: República Árabe Unida (Egipto + Siria), Jordania, Irak, Arabia Saudí, Argelia, Marruecos, Sudán, Kuwait, Libia y el Líbano.

Aunque oficialmente eran neutrales, los Estados Unidos de América (EEUU) apoyaron a Israel y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) apoyó a los árabes.

EL GRAN TRIUNFADOR:

dayan Dayán, el ministro de Defensa de Israel. artífice del ataque preventivo contra las tropas egipcias, sirias y jordanas

EL GRAN DERROTADO:

nasser_1967 La ofensiva planeada por el presidente de la República Arabe Unida (RAU), Nasser, para aniquilar el Estado de Israel se vio severamente frustrada. Consumada la derrota, el 9.06.1967 anunció su dimisión como presidente de la RAU. No obstante al día siguiente aceptó retirar su dimisión. Lo que no sobrevivió fue la RAU, que volvió a separarse en Egipto y Siria, quedando Nasser únicamente como presidente de Egipto.

Isaac_Rabin_1 Isaac Rabin, fue Jefe del Estado Mayor del Ejército de Israel durante la contienda, por lo que a él también le correspondía parte del éxito de la misma.

Inmediatamente después de la fundación del Estado de Israel en el año 1948, ya se produjeron los primeros enfrentamientos con sus vecinos árabes. Contra toda lógica militar, Israel pudo doblegar a sus enemigos, contrarios a la fundación del Estado judío y provistos de un potente arsenal armamentístico. En la segunda guerra árabe-israelí, las unidades israelíes conquistaron en 1956 el Sinaí, aunque posteriormente tuvieron que retirarse de nuevo del penínsular.

En 1966 ya se presagiaba una nueva confrontación en el Próximo Oriente. Numerosos incidentes fronterizos fueron haciendo cada vez más crítica la situación en la región. En abril de 1967, bombardeos israelíes derribaron seis MIG 21 sirios sobre territorio de Siria, lo que proporcionó a ésta el apoyo de sus vecinos árabes. Poco tiempo después, Egipto puso sus tropas en estado de alerta.

El dictador de la República Arabe Unida [Egipto + Siria], Gamal Abd el Nasser pidió la retirada de las tropas de paz de la ONU estacionadas en la franja de Gaza, oficialmente por razones de seguridad. El secretario general de la ONU, Sithu U Thant, accedió finalmente. El siguiente paso fue la concentración de fuertes contingentes de tropas egipcias e israelíes a ambos lados de la frontera. Gamal Abd el Nasser bloqueó el golfo de Arabia a los barcos israelíes, a fin de que Israel no pudiera recibir suministros por esta vía marítima.

El día 5 de junio, hasta las cinco de la tarde, hora centroeuropea, bombardeos israelíes que habían partido de Tel Aviv, volando a ras del suelo y fuera del alcance de los radares enemigos, penetraron en el espacio aéreo de Egipto y destruyeron los aviones que se encontraban posados en tierra.

Simultáneamente la aviación israelí atacó los aeropuertos de Siria, Irak y Jordania. En una rápida ofensiva, los tanques del estado judío conquistaron amplios territorios en Jordania y el Sinaí. El 6 de junio tomaron Gaza y un día más tarde llegaron al canal de Suez. Después de nuevos enfrentamientos en el Sianí y un ataque contra Siria, el 10 de junio se suspendieron los combates en todos los frentes. Israel, que tenía que defender un territorio fronterizo de casi 1.000 kilómetros, empleó con éxito la estrategia bélica de atacar preventivamente a sus adversarios árabes, muy superiores en número.

De ese modo, tras finalizar una guerra que se había disputado en tres frentes, controlaba un área cuatro veces más grande que su territorio original. La principal razón de esta victoria sorprendentemente rápida y contundente fue la minuciosa planificación de la primera oleada de ataques que en el primer dia de guerra ya aseguraron a Israel una importante superioridad aérea. La dirección estratégica de estas operaciones corrió a cargo del antiguo comandante en jefe del ejército Moshe Dayan, quien pocos días antes del inicio de los combates había asumido el cargo de ministro de Defensa.

Otras razones del éxito israelí fueron la moderna tecnología de su armamento, la existencia de unidades blindadas muy preparadas y el excelente entrenamiento militar de sus soldados. La rápida y contundente victoria de Israel impresionó al mundo. Pese a su desfavorable situación geográfica, el estado judío se había impuesto nuevamente al mundo árabe.

TICO MEDINA, CORRESPONSAL EN ISRAEL

Tico_Medina Durante esta guerra uno de los periodistas españoles estrellaha sido el Sr. Tico Medina, corresponsal del diario PUEBLO, que se desplazó a Israel para seguir las novedades de la contienda.

09 Junio 1967

El tercer alto el fuego

José Luis Gómez Tello

Hay coincidencias curiosas: el 9 de junio de 1948 se llegó al primer alto el fuego en un conflicto entre árabes e israelitas. Entonces se puso fin a la lucha iniciada recién nacido el Estado de Israel. Ahora, 19 años después, la palabra  ‘alto el fuego’ vuelve a poner fin a las hostilidades iniciadas en el amanecer del lunes último. Es la tercera vez que la ONU logra así un apaciguamiento. La segunda fue el 6 de noviembre de 1956, con ocasión del conflicto de Suez. Resultaría, pues, que de ‘alto el fuego’ en ‘alto el fuego’ y de armisticio en armisticio este conflicto dura ya 20 años.

La aceptación de la propuesta del Consejo de Seguridad de hacer callar las armas por Israel y Jordania primero, por la República Árabe Unida después, constituye una nota optimista, aunque hay que recordar que para llegar al armisticio, que sólo duro siete años, se necesitaron siete meses de complicadas negociaciones entre el ‘alto el fuego’ de junio e 1948 a los acuerdos de enero de 1949. Y esta vez los problemas resultan mucho más complejos. Entre los puntos a tratar para establecer una paz algo más sólida que los precarios armisticios de estos veinte años, surgen inmediatamente algunos: el destino de Jerusalén y la parte de Palestina ocupada por las tropas israelitas; el estatuto del golfo de Akaba; la cuestión de la faja de Gaza; la situación misma de los Ejércitos. Si Israel retrocede a sus posiciones de partida, sus éxitos militares habrían sido inútiles para la opinión pública de Tel Aviv. Pero en caso contrario Jordania perdería la mitad de su territorio actual y la República Árabe Unida gran parte de la península del Sinaí, aunque en escala más reducida, ¿podría perder Israel los kilómetros de su territorio en los que penetró el Ejército sirio?

Tales son las incógnitas para el futuro, y a ellas comienza a darse perfil en el debate del Consejo de Seguridad. Entre las posiciones de los norteamericanos, que han propugnado la vuelta a la fórmula inicial de hace veinte años, y la de los soviéticos, que reclaman la retirada de las tropas israelitas, existe una incompatibilidad visible. Hay que notar, sin embargo – y este es uno de los secretos de esta guerra de cuatro días – que el diálogo entre soviéticos y americanos resulta muy distinto al de 1956. Entonces el representante soviético en la ONU, Sobolev, dio tres días de plazo para la retirada, amenazando con su intervención y Bulganin multiplicó las amenazas de sus cohetes atómicos contra París y Londres. Ahora todo sucede – incluso por la cautela con que el Kremlin actuó en sus promesas verbales a los árabes – como si existiera un entendimiento táctico entre Moscú y Washington para llegar a este alto el fuego tal vez posible pronto.

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