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El lobby LGTB declara Falcón de 'transfobia' por acusarles de querer suprimir el concepto de mujer

La Izquierda Unida de Alberto Garzón expulsa de su seno al Partido Feminista de Lidia Falcón por su oposición a la Ley Trans

HECHOS

El 22 de febrero de 2020 Izquierda Unida revocó la pertenencia del Partido Feminista de España a su organización.

El Partido Feminista de España (PFE), integrado en Izquierda Unida, emitió en diciembre de 2019 un comunicado en el que se posicionaba en contra del proyecto de ‘Ley Trans’ que estaba preparando el Gobierno PSOE-Unidas Podemos, del que forma parte Izquierda Unida.

IU considera que el PFE incumple de forma grave y reiterada las obligaciones establecidas en los apartados 1 -acatar de forma expresa sus fines y principios-, 4 -reconocimiento como realidad política y organizativa de IU-, 5 -delegar voluntariamente la representación institucional y la determinación de la política general de alianzas a IU- y 8 -respetar la unidad, principios, estatutos y programas de la organización y los acuerdos adoptados de forma válida y democrática por los órganos correspondientes- del artículo 34 de sus estatutos, por lo que su integración puede ser revocada por la mayoría absoluta de los presentes.

03 Marzo 2020

Se nace mujer

Lidia Falcón

Este 9 de enero se han cumplido 92 años del nacimiento de Simone de Beauvoir y el feminismo internacional y las páginas de historia y de sociedad de todos los medios de comunicación conmemoran la fecha. Lo que constituye, sin duda, un éxito de la lucha feminista en este último medio siglo.

Simone escribe su obra feminista, la más conocida y que le dio el éxito internacional, El Segundo Sexo, tan prematuramente como en 1949. Su investigación sobre varias especies animales y sus observaciones sobre la que ella consideraba que era la conducta de los diferentes tipos de mujeres, según su edad y etapas de la vida, convirtieron su obra en la Biblia del feminismo. A su éxito contribuyó, sin duda, su relación con Jean Paul Sartre al que la Academia Sueca concedía en 1964 el Premio Nobel de Literatura, aunque lo rechazó en coherencia con su pensamiento, cuya interpretación del ser humano daba una importancia capital a la libertad de acción y a la iniciativa, además de que no quería ser situado en uno de los frentes de la Guerra Fría.

El mérito de Beauvoir ha sido magnificado y convertido en un mito, aunque lo cierto es que pierde de vista el análisis materialista de la realidad. Simone sigue la escuela existencialista que adoptó Sartre, lo que no deja de ser un seguidismo propio de la dominación intelectual que siempre tuvo éste sobre su compañera. El existencialismo entonces en boga y que hoy no tiene preeminencia, abandona el marxismo para intentar explicar el devenir humano y social mediante el análisis de la condición humana, la libertad, la responsabilidad individual y las emociones, para encontrar de tal modo el significado de la vida. Ya no es la lucha de clases lo que mueve la historia humana sino las conductas privadas.

A partir de esas premisas en El Segundo Sexo Simone pone el acento en el análisis de los diferentes tipos de mujer que convierte en arquetipos, obviando las condiciones económicas en que se desenvuelven, y sin comprender que la capacidad reproductora de la hembra humana es la que convierte a la mujer en una clase explotada.

Beauvoir dedica el segundo tomo de El Segundo Sexo a analizar, con datos elementales y la poca información de la época, las peculiaridades de los tipos individuales de mujeres que convierte en estereotipos universales:

La infancia, la joven, la iniciación sexual, la lesbiana, la mujer casada, la madre. En lo que denomina la vida de sociedad inserta tanto a prostitutas y hetairas y realiza un análisis superficial de la madurez a la vejez. Y lo que es determinista, considera la conducta y el carácter femenino como una condición que afecta por igual a todas las mujeres. Es ridícula la descripción que hace de las rivalidades entre las mujeres. En realidad no conoce la construcción del Patriarcado como ideología que impone el modo de producción doméstico y convierte a la mujer en la explotada del mismo. Como dice Engels: «La primera división del trabajo que se hizo fue entre el hombre y la mujer para la reproducción de hijos.»

Beauvoir escribiendo sobre los que considera caracteres psicológicos de la narcisista, la enamorada, la mística, la mujer independiente, ignora las explotaciones económicas y las relaciones de clase. Y sin embargo, como una contradicción evidente, emite su juicio definitivo cuando afirma que no se nace mujer, la mujer se hace. Después de haber descrito las características de los tipos de mujer que para ella son los arquetipos femeninos de referencia, declara que son las circunstancias sociales las que construyen la feminidad.

Por ello no resulta aceptable que 70 años más tarde se siga considerando El Segundo Sexo la Biblia del feminismo, a pesar de que durante este periodo de tiempo se haya investigado y publicado un sin fin de libros e investigaciones sobre el feminismo marxista, que solo en muy pocas ocasiones se mencionan, tan olvidada como está, por ejemplo, entre otras, Sulamith Firestone.

Pero es que en realidad Simone de Beauvoir y el existencialismo y El Segundo Sexo sirven muy eficazmente al Capital para desviar la lucha feminista del que debe ser su objetivo fundamental: derrocar el Patriarcado. Por ello es absolutamente falsa la afirmación, que se ha convertido en un mantra, de que no se nace mujer, la mujer se hace, que las feministas han adoptado como su enseña.

Es evidente que se nace mujer. Se nace con útero, ovarios, óvulos, trompas, vagina, vulva, y el bombardeo hormonal que desde la implantación del embrión en la matriz de la madre va a construir más tarde la corporalidad femenina. A los doce, trece años, la madurez de los óvulos no fecundados imprimirá el ritmo de la menstruación hasta la menopausia, y el desarrollo de las mamas se preparará para lactar a las crías que esa hembra debe producir. En eso consiste, y no en otras fantasías, ser mujer.

Ser mujer es haber nacido y desarrollado las facultades reproductoras para las que la especie ha preparado a la hembra humana. Este destino biológico la constituye en la clase que produce niños, y a consecuencia de ello sufre la explotación económica que ya el feminismo ha denunciado y hasta contado con cifras, en todos los países. También sería bueno que al menos las feministas leyeran a Maryling Waring, la escritora neozalendesa, cuyo libro Si las Mujeres Contaran, publicado por Vindicación Feminista, describe magistralmente la riqueza que producen las mujeres en todos los países y cuyo valor no consta en el Producto Interior Bruto. Mientras en la Unión Europea se suman los ingresos por el tráfico de drogas y la prostitución, el trabajo del ama de casa y la reproducción no son actividades rentables.

Pero es bueno para el Patriarcado que creamos que con un esfuerzo de voluntad vamos a cambiar el destino femenino. Si la mujer no nace sino que se hace, con dejar de hacerla ya está resuelto el problema. Ciertamente el cambio es lento. Pero se trata de convencer a la «sociedad» de que únicamente queremos cambiar su educación, su modos vestirse y de sentir el amor. Lo superestructural sobre la estructura corporal y biológica. El deseo imponiéndose a la realidad. Lo ideológico dominando lo material. El idealismo frente al materialismo.

Y ese idealismo únicamente beneficia los propósitos del Capital: así hoy la preeminencia del deseo de tener hijos de algunas personas para fabricarlos en el vientre alquilado de las mujeres pobres se impone y permite su explotación. Y así también nos cambiamos de sexo, según nuestra afición o emoción, involucrando incluso a los menores, inventando seres humanos que no existen, y todo el mundo debe respetarnos.

A quien no hay que respetar es a las mujeres, las biológicas, esas que nacieron mujeres como hace un millón de años, y que han reproducido la especie hasta poblar el planeta, y a las que se utiliza de carne de explotación sexual y de trabajo exhaustivo, sin remuneración, y cuyo protagonismo conseguido a través de las luchas libradas duramente por el Movimiento Feminista a lo largo de dos siglos se está perdiendo, en esta imposición de teorías disparatadas que se iniciaron con la afirmación de Beauvoir y el invento del género. Pero este es otro tema.

03 Marzo 2020

La expulsión de Lidia Falcón de IU y la brecha en el feminismo

José María Calleja

La expulsión de Lidia Falcón y de su Partido Feminista de Izquierda Unida es un síntoma explícito y grave del tremendo enfrentamiento desatado entre el feminismo que reclama desde hace muchos años el protagonismo de las mujeres como sujeto político que lucha por la igualdad y los movimientos trans, queer y de defensa de los vientres de alquiler, que forman un todo, en opinión de las expulsadas de IU.

Lleva Lidia Falcón toda su vida luchando por el feminismo, por la igualdad. Desde la clandestinidad, cuando fue detenida y torturada por el repugnante González Pacheco, Billy el niño, cuando sufrió delaciones falsas que la llevaron a la tortura y a la cárcel (Véase el libro «Viernes 13 En la calle Correo»). Desde IX Congreso del PCE, en 1978, cuando Falcón lideraba la ponencia de Feminismo y se quejaba del machismo que había en su propio partido. Desde la creación del partido Feminista, en 1979, cuando el término no era de uso común y ella contribuyó a ensancharlo y establecerlo en la agenda pública.

Este currículum en la lucha por la igualdad es considerado por algunas, hoy en posiciones de poder, como un síntoma viejuno, que serviría para desautorizarla por tener 84 años y estar, al parecer, desfasada.

Echan a Lidia Falcón, pero el debate de fondo es cuál es el papel de las mujeres como sujeto político, mujeres que después de trienios de lucha no han logrado aún la igualdad plena.

Las feministas que se pueden parecer a Lidia Falcón, sienten que hoy se quiere anular su papel, que se quiere poner en cuestión su discurso de igualdad, aún no culminado, y que estamos en puertas de la efervescencia de los vientres de alquiler, de lo que definen como «loby trans» y de la hegemonía queer.

La fragmentación del movimiento feminista, sostienen estas feministas, no vendría de la derecha machista de toda la vida, hoy con renovados bríos para poner en cuestión el discurso de igualdad, e incluso la propia terminología, que pretende decir «violencia intrafamiliar» a lo que es violencia machista y nombra con adjetivos que me niego a reproducir a las feministas. La fragmentación vendría del movimiento trans, de las que quieren legalizar la prostitución y de los que defienden los vientres de alquiler sobre la base de que tener hijos es un derecho, y no sencillamente un deseo, por intenso que sea.

Se quejan de que las mujeres desaparezcan y se hable de «progenitores gestantes» y «progenitores no gestantes». No hay padres ni madres, ni mujeres ni hombres. No se nace con un sexo, sino con un género. Desaparecen las mujeres y con ello, el feminismo.

Esta especie de lucha fratricida estaba larvada desde hace años y se pone ahora de relieve con todas sus aristas con la llegada al Gobierno de España de las que defienden una puesta en cuestión del discurso feminista que habíamos conocido hasta ahora. Esto va para largo y asistimos a las primeras escaramuzas de lo que será una lucha a bayoneta calada, muy lejos de la hermosa sororidad, valor feminista.

Además de otras muchas luchas entrecruzadas, hay aquí una lucha también con un componente generacional. Y de poder, desde luego. Y está esa capacidad ínsita de IU para devorar a sus mayores; ya lo hicieron con Marcos Ana, no fueron suficientes sus treinta años de cárcel en tiempos de Franco para que el aparato no lo defenestrara. Ahora han purgado a Lidia Falcón, 84 años, que desde que tiene uso de razón esta luchando por la igualdad. Esta loca, dicen, les falta añadir que es una histérica y que chochea.

04 Marzo 2020

Crónica de un éxito anunciado

Lidia Falcón

Los días 28 y 29 de febrero y 1 de marzo se ha celebrado el III Congreso del Partido Feminista de España. Teníamos el encargo de presentar el Informe de Gestión ante los militantes y simpatizantes, cuya participación y trabajo ha permitido que el Partido haya crecido exponencialmente en estos últimos cuatro años y medio y se haya asentado como formación política feminista.

La asistencia, tanto de militantes como de invitadas, ha superado en mucho nuestras expectativas, y afortunadamente nos reuníamos en el salón del edificio de Abogados de Atocha, que tan amablemente nos ha acogido, porque en un espacio más reducido hubiese sido imposible trabajar con comodidad.

Hemos aprobado las tesis que defiende el PFE y que abarcan todas las reivindicaciones que todavía las mujeres deben alcanzar en la actualidad, y que a pesar de haber transcurrido más de doscientos años de luchas todavía no se han resuelto. En realidad, excepto la concesión del voto que esperamos sea irreversible, en ningún aspecto las mujeres españolas han alcanzado la igualdad y mucho menos la equidad con los hombres, en un país que hace cuarenta y cuatro años está «construyendo» la democracia.

La violencia machista nos arrebata casi un centenar de compañeras cada año, son miles las violadas y millones las maltratadas, y ni los salarios ni las pensiones ni la participación política de las mujeres corresponde en justicia a lo que ellas trabajan ni a su peso demográfico.

Pero no solamente expusimos y concluimos los temas de la agenda feminista. Como partido político hemos elaborado un programa electoral que se pronuncia por la proclamación de la III República, la separación de la Iglesia y del Estado, la salida de nuestro país de la OTAN, la reducción de los gastos militares y el desmantelamiento de las bases americanas en nuestro país.

El informe político y económico de 26 páginas de extensión hace un recorrido por lo acaecido en el mundo en los últimos cuatro años y la conclusión es poco optimista. En este periodo de tiempo los acontecimientos políticos que se han vivido en España, y en el planeta entero, han sido transcendentales para mostrar una vez más y en toda su crueldad como el sistema capitalista que domina la mayoría de los países del mundo únicamente persigue el beneficio en todas sus actuaciones: productivas, financieras, políticas, y la acumulación constante de Capital, aunque sea a costa de provocar guerras de destrucción, que más tarde darán el beneficio de la reconstrucción, y de hundir a las clases trabajadoras en la miseria.

Hay que constatar, desgraciadamente, que el panorama desolador de la situación que regía en numerosos países en aquel 2015 no sólo no ha mejorado sino que ha empeorado visiblemente. ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, dice que el montante de los desplazados por las guerras en el planeta asciende a 70 millones de personas. En este tiempo, el complejo militar industrial ha mantenido su predominio económico y político en todo el planeta. De tal modo, España es el quinto país del mundo en la fabricación y venta de armas,  armas que suministra incluso a Arabia Saudí que está reconocido  como una dictadura, al que se imponen internacionalmente algunas restricciones para suministrarles material bélico, dada su participación constante en las guerras de Yemen, Palestina, Sudán.

Los conflictos organizados por el Departamento de Estado de EEUU en Venezuela, Bolivia, Marruecos, el Sáhara, Palestina, siguen en activo y se han exacerbado con la presidencia de Donald Trump.

La situación actual de la Unión Europea con la salida definitiva del Reino Unido, la implementación del Brexit todavía una incógnita, la recesión económica en la que ya estamos inmersos todos los países de la Unión y las cifras españolas de empleo, paro, empleo precario, trabajo a tiempo parcial, subempleo, falsos autónomos, emprendedores –eufemismos con los que la propaganda oficial pretende enmascarar la realidad de explotación de los y las trabajadoras- y empleo sumergido nos sitúan en la cola de los países de esa Unión.

Y, por supuesto, las más perjudicadas por este panorama de capitalismo neoliberal global, son las mujeres. Con los salarios un 30% más bajos que los de los hombres, mientras sufren todas las variantes de explotación laboral y tienen en exclusiva la carga de la reproducción y la mayoría del trabajo doméstico, las mujeres españolas constituyen la clase social y económica más explotada de todas.

Pero el informe más difícil de realizar fue el balance de gestión de estos cuatro años y medio desde que el Partido Feminista ingresó en Izquierda Unida. Solicitamos el ingreso en esa coalición para cumplir el deseo siempre insatisfecho de la unidad de la izquierda, que desde 1936 había sido imposible. Como también consideramos que el feminismo es una opción política y que es imprescindible un partido político feminista que compita en la arena electoral con el fin de alcanzar las instituciones. Limitándose al trabajo en las asociaciones que se multiplican en nuestro país, atomizando lo que debería ser una organización fuerte, nunca saldremos de la marginación y la irrelevancia. Es ingenua la creencia de que con manifestaciones y asambleas se va a cambiar el rumbo político de los gobiernos. El sistema asume perfectamente los movimientos de protesta en todos los países avanzados, y más cuando estas protestas duran unas horas.

En definitiva, el Partido Feminista siempre ha tenido la ambición de ser una fuerza política con influencia en las decisiones de gobierno. Es evidente que el que tiene el poder es el que firma el Boletín Oficial del Estado. Si el feminismo no se plantea convertirse en la alternativa política no saldrá de la irrelevancia, que le es muy conveniente tanto al Patriarcado como al Capital, ya que mientras nos tienen entretenidas con nuestras reuniones, asambleas, encuentros, exposiciones, actos culturales y manifestaciones, los partidos se reparten el poder.

Si el MF hubiera militado en las filas del Partido Feminista, apoyando nuestra candidatura, hoy tendríamos los 52 diputados en el Congreso que se ha ganado VOX.

A pesar de esta crisis actual consideramos que la coalición con IU ha sido provechosa para el Partido Feminista. Hemos trabajado muy esforzadamente difundiendo el mensaje feminista, de izquierdas, republicano, laico y antimilitarista, por toda España. Y en la mayoría de mis viajes he encontrado solidaridad y apoyo por la militancia de IU. Así como identidad de pensamiento y de programa. He comprobado como las bases de IU nos apoyaban y era posible realizar actos, conferencias, reuniones y asambleas con la colaboración de nuestras compañeras en todas las ciudades de España donde impartía el curso de Feminismo y Política.

Hasta que se desencadenó la hostilidad de la dirección de IU con motivo de nuestra oposición a la Ley Trans. Al parecer, ahora la agenda feminista la decide el colectivo ALEAS-IU, después de que el Área de la Mujer se disolviera acusando a los dirigentes de obstrucción y desprecio a su trabajo. La decisión de IU ha sido tomada sin permitir que el PFE se defendiera, ya que el pliego de cargos donde se nos acusa de diversos incumplimientos de los Estatutos se nos entregó en la misma tarde cuando ya estábamos sentadas en la Asamblea, y el escrito que habíamos enviado anteriormente exponiendo nuestros argumentos no se distribuyó a los asistentes. Cuando pregunté cuántos habían leído la ley Trans solo se levantaron 4 manos de los más de 50 asistentes.

Para más conculcación de la legalidad, a las dos horas de concluir la Asamblea IU insertó la noticia en su Twitter, sin que se hubiera redactado y aprobado el Acta de la Asamblea, y al día de hoy todavía no la hemos recibido, como tampoco la notificación de nuestra expulsión.

Contra una actuación semejante se han alzado voces de todos los sectores políticos y feministas considerando una injusticia y una decisión errónea de la que IU será la principal perjudicada. Una prueba evidente es el manifiesto de apoyo al Partido Feminista ante la expulsión, que han redactado militantes del PCE y de IU y que ha logrado 500 firmas en 24 horas. Así como, Enrique de Santiago, Secretario General del Partido Comunista de España, Fran Pérez, dirigente de Izquierda Republicana y dos camaradas más de esas organizaciones votaron en contra de nuestra expulsión.

A ellos se suman las adhesiones y apoyos de Victoria Sendón de León, Francisco Frutos, Cayo Lara, Gaspar Llamazares, Rodrigo Vázquez de Prada, Pedro Mayor, Marisa Castro, Rosalía Martín, Charo Luque, dirigentes todas del PCE y de IU, y las de organizaciones como Recortes Cero, Unificación Comunista, Juventudes del PCE,M-L, Partido Comunista M-L, Partido Comunista de los Pueblos de España, Alternativa Ciudadana Progresista, Izquierda en Positivo, Crónica Popular, y se añaden a la catarata de escritos, llamadas y manifiestos de las dirigentes del Movimiento Feminista. Tanto de sus más veteranas luchadoras como Ana María Pérez del Campo, Charo Carracedo, Lucía Mazarrasa, Rafaela Pastor, Carmen Roney.  Así cómo el teniente Luis Gonzalo Segura  y dirigentes  del PSOE y de organizaciones ligadas a este, entre los que destaca  Antonio Miguel Carmona, que con las demás citadas tuvieron la amabilidad de acudir al Congreso para manifestarnos ese apoyo. Y pido disculpas si he olvidado en este momento alguna de las generosas compañeras que se han sumado a este movimiento inmediato de repulsa de la decisión de IU.

Las declaraciones de apoyo de las asambleas y organizaciones feministas suman más de cien, entre las que se encuentran la Asamblea de Independientes de IU de Valencia,  el Foro de Política Feminista, La Comisión de Malos Tratos, Mujeres Maltratadas, Mujeres Divorciadas, las Asambleas Abolicionistas de varias ciudades.

Una manifestación pública de la Delegada de la Mujer de Asturias, Nuria Varela, diciendo que IU ha cometido un error histórico expulsando al PFE, ha tenido una relevancia inusitada.

Incluso el Grupo de Mujeres Transexuales Reasignadas que exige que se quite la T del nombre del grupo LGTBI cuando han comprendido la estrategia perversa que persigue ese lobby de transexuales, invisibilizándolas.

En definitiva, este Congreso ha sido la constatación de que el Partido Feminista está abriendo camino en el feminismo político, sienta las tesis ideológicas del feminismo marxista y republicano, se alinea con todos los movimientos y organizaciones que se oponen a la teoría queer y la llamada Ley Trans, sale fortalecido después de la decisión dictatorial de IU de expulsarnos, y tiene un camino despejado en la lucha feminista.

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