22 junio 1981
Se intensifica la campaña mediática desde todos los frentes contra el periódico EL ALCÁZAR
La revista CAMBIO16 asegura que los verdaderos enemigos de España son el periódico EL ALCÁZAR, sus propietarios y sus colaboradores
Hechos
El 22.06.1981 la revista CAMBIO16 publicó su portada y su editorial titulados ‘Los enemigos de España’.
Lecturas
El 22.06.1981 la revista CAMBIO16, propiedad de D. Juan Tomás de Salas y dirigida por D. José Oneto dedica su portada y su editorial a señalar a los que considera ‘Los enemigos de España’. Para la revista liberal-progresista, estos enemigos son el periódico EL ALCÁZAR, su propietario D. José Antonio Girón de Velasco, su amigo D. Juan García Carrés [encarcelado por el 23-F] y sus principales colaboradores y firmas.
El reportaje incluía un listado de seis personas vinculadas con la línea editorial de este periódico a los que CAMBIO16 describía de la siguiente manera:
¿QUIÉN ES QUIÉN?
Antonio ‘el Chino’
Acaba de publicar un libro reciente: Testigo de cargo, donde se hace un catastrófico balance de la democracia española. Y la verdad es que Antonio Izquierdo Feriguela, cuarenta y nueve años, casado, periodista y director de EL ALCÁZAR podría ser el mejor testigo de cargo contra las tramas negras si se decidiera a contar las complicidades manifiestas entre los golpistas del 23 de febrero y el órgano de la Hermandad Nacional de Combatientes.
Nacido en Cáceres en 1932, el director de EL ALCÁZAR hizo el bachillerato en las recias tierras de Extremadura. Posteriormente se hizo Intendente Mercantil y periodista y emigró a Madrid, donde trabajó en la revista ‘Servicio’ del Magisterio Español y en el diario ARRIBA, editado por la Secretaría General del Movimiento, donde fue primero cronista municipal y, finalmente, director.
Joseantoniano y falangista, tímido y retraído, Izquierdo Feriguela, alias ‘el Chino’, ha copiado todos los premios periodísticos instituidos por el franquismo gracias a su pluma ágil y, a veces, brillante y a los buenos oficios de Girón de Velasco.
Cuando aún era alevín de periodista, el ‘León de Fuengirola’ le acoge bajo su tutela y Antonio Izquierdo, persona agradecida, le devuelve el favor permitiéndole a Girón publicar en sus páginas del ARRIBA un artículo a finales de abril de 1974 que acabó con ‘el espíritu del 12 de febrero’ el primer y tímido intento aperturista del regímen de Franco en tiempos de Carlos Arias Navarro.
Y lo que a Carlos Arias le supuso el retorno al viejo estilo franquista de gobernar, al Estado le costó 17 millones. El dinero que hubo de pagarle a Izquierdo para que abandonará el ARRIBA, de donde salió a EL ALCÁZAR.
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Carlos, el pintor
Madrileño, de setenta y tres años de edad, Carlos Iniesta Cano debe tener una gran simpatía por EL ALCÁZAR. No sólo por el de Toledo, cosa comprensible tratándose de un ilustre militar, sino por el de papel.
En una de sus últimas exposiciones pictóricas, un amarillento ejemplar del periódico de José Antonio Girón de Velasco ocupaba casi la cuarta parte de un lienzo dedicado a un bodegón.
En la reserva desde 1978, Iniesta Cano ingresó en la Academia Militar a los quince años, participó en la guerra civil como teniente de Infantería de la Legión, fue herido en tres ocasiones y ascendió por méritos de guerra hasta comandante.
Ha sido agragado militar de España en Whashington, director de la Academia Militar de Zaragoza, director de la Guardia Civil, consejero nacional del Movimiento y procurador en Cortes nombrado por Franco.
A pesar de su brillante carrera política, una carta suya aparecida en EL ALCÁZAR en septiembre de 1976 elogiando la actitud del general Fernando de Santiago y Díaz de Mendivil de abandonar el gobierno, le valió un severo arresto.
Amigo de José Antonio Girón de Velasco, hasta comienzos de 1977 Carls Iniesta Cano fue el presidente de la Hermandad Nacional de Legionarios, integrada en la Confederación Nacional de Combatientes que manda El León de Fuengirola.
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Ángel, el maltre
A sus ocupaciones habituales de conferenciante de juegos florales, humorista, militar de carrera, director de hotel, instructor del Ejército de califa de Marruecos y profesor de Geografía e Historia, Ángel Palomino Jiménez une, desde hace tres años, la de comentarista jocoso de EL ALCÁZAR.
Un comentarista muy ‘sui generís’. El 15 de junio de 1978, al cumplirse un año del mandato constitucional. Palomino Jiménez publicaba toda una columna en blanco en el periódico de la Hermandad Nacional de Combatientes. Era, según se desprendía del título, el ‘balance glorioso’ de la democracia.
Hace poco más de un mes, con motivo de un viaje de don Juan Carlos a Italia, mientras el país intentaba superar el síndrome del golpe, otro artículo seudohumorístico de Palomino insinuaba en el título que ‘Ahora que no está el Rey es la gran ocasión’.
Toledano, de sesenta y dos años, licenciado en Ciencias Químicas y capitán del arma de Infantería. Ángel Palomino es Premio Nacional de Literatura 1971 – a pesar de que sus libros son de dudoso gusto y escasa calidad literaria – y Premio Internacional de Prensa 1968. A raíz del fallido golpe de Estado del 23 de febrero, la policía madrileña le invitó a pasar por sus dependencias para tomarle declaración en relación con el colectivo Almendros.
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Camilo, el insubordinado
Cando, hace tres años el teniente general Gutiérrez Mellado quiso zanjar un incidente en un funeral de dos policías asesinados por terroristas apelando a la disciplina de los militares, el capitán de navío Camilo Menéndez Vives apeló al honor.
‘Por encima de la disciplina está el honor’, replico Camilo Menéndez en un acto de manifiesta insubordinación a un superior.
Sus palabras de entonces le costaron un arresto de cuarenta y cho horas y el cargo de subdirector de la Escuela de Guerra Naval.
Pero este no iba a ser ni su primer ni su último arresto. El 13 de febrero de 1979 tuvo que pasar quince días en un cuarto de banderas por un artículo publicado en EL ALCÁZAR en el que cuestionaba el discurso del Rey, con motivo de la Pascua Militar, en el que el monarca ensalzaba la virtud de la disciplina.
Y como no hay dos sin tres, Menéndez Vives, sobrino del que ministro del Ejército Camilo Menéndez Tolosa y consuegro de Blas Piñar, se sumó al golpe de Tejero penetrando en el Palacio de Congresos dos horas después del asalto.
Los servicios de información del Estado le relacionan con el colectivo Almendros.
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Federico, el miope
A pesar de sus gafas de miope de trece dioptrías no puede afirmarse que Federico Silva Muñoz, cincuenta y siete años, zamorano, abogado del Estado y letrado del Consejo de Estado, haya tropezado dos veces con la misma persona en su particular carrera política.
Ministro de Obras Públicas con Franco, al intuir los albores de la democracia creó el partido Unión Democrática Española. Más tarde se echó en los brazos de Manuel Fraga Iribarne y fundó el partido Alianza Popular, de la que fue presidente y, en la actualidad, como líder de Derecha Democrática Española, anda a partir un piñón con Blas Piñar, Raimundo Fernández Cuesta y José Antonio Girón de Velasco.
Anticomunista y antimarxista, aficionado a los toros y a la zarzuela, padre de siete hijos, la principal cualidad de Federico Sivla Muñoz es la de conectar con la España rural, católica y tradicional y, su principal defecto, su estrechez de miras para relacionarse con un país urbano, desarrollado, progresista al estilo de la España actual.
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Ismael, el agrio
De verbo fácil y agrio, Ismael Medina, cincuenta y tantos años, periodista y abogado, nacido en Cuenca, es uno de los habituales cronistas del diario EL ALCÁZAR.
Su columna ‘Crónica de España’ no es un tratado surrealista pero a veces lo parece. Las revoluciones, purgas a miembros de las Fuerzas Armadas o de la Guardia Civil, los ocultos intereses disgregadores, los pactos secretos Gobierno-oposición y las amnistías que, de vez en cuando, anuncia pocas veces tienen algo que ver con la realidad.
‘La nueva década de los ochenta la iniciamos en guerra’ afirmó en una conferencia pronunciada en febrero del año pasado, según la reseña que publica EL ALCÁZAR. “Y cuando un pueblo está en guerra, a los patriotas no se les puede exigir ni serenidad ni templanza”.
No es apología de la violencia. Ni tampoco Isamel Medina pertenece al colectivo Almendros. Para los malévolos y para los suspicaces, ahí va su respuesta que publica al final de su crónica en EL ALCÁZAR del 4 de marzo pasado: “No tengo nada que decir sobre mendaces atribuciones”. Dicho queda.
22 Junio 1981
Los enemigos de España
Conforme se aleja el impacto demoledor del 23 de febrero, se anima la Bolsa y se mantiene a raya a la ETA, el español recupera el aliento y reflexiona. Profundamente, en los cimientos de la conciencia y la vida colectiva, esto marcha y marcha considerablemente bien. Ni el dolor y la ira que provoca la muerte de nuestra mártir mujer policía empaña la certeza de que, con el esfuerzo de tantos y el sacrificio de los mejores compatriotas, estamos por aquí haciendo patria, y de las de verdad, de las libres y cultas y grandes.
Y uno reflexiona también en otro tema capital. El golpe de Estado. Cada día se hacen más evidentes un par de cosas. La primera es que, a pesar de lo que quieren hacernos creer los golpistas, la inmensa mayoría de las Fuerzas Armadas, de la Guardia Civil y las Fuerzas del Orden, ni son golpistas ni Buda que lo fundara. Muchos de sus miembros protestan ante cosas que van mal y cosas que no les gustan, en privado – como cualquier español paisano que se precie – puede que hasta protesten de más – como usted o como yo cuando se nos va la lengua – , pero a la hora de la verdad, a la hora de los hechos, a la hora que cuenta, su patriotismo profundo, su amor a la paz del país, su respeto a la voluntad nacional y su lealtad al Rey priman por encima de todo. Priman por encima de las víctimas del terror y priman también por encima de los cnatos de sirena infernales que les dedican los envenenadores de EL ALCÁZAR. Esta es la primera cosa evidente.
La segunda cosa evidente es que los enemigos de España son tres: Girón, EL ALCÁZAR y Carrés. El apasionante libro de nuestro director Oneto sobre el golpe de Estado relata la inaudita actividad del señor sindicalista vertical Carrés en la noche del golpe. Animaba a Tejero a seguir en sus trece, le anunciaba envío de tropas de refreso o refuerzo, llamaba a otros militares a sumarse al golpe y prometía manifiestos golpistas en EL ALCÁZAR del día siguiente. Vaya, vaya, este golpista azul parece bastante más inquietante que Tejero.
Y sigue la reflexión. Carrés está hasta las cejas en el golpe, pero ¿está solo? Parece evidente que no. Carrés prometía manifiestos en EL ALCÁZAR, periódico que desde hace tres o cuatro años predica la re-revolución nacional sindicalista a los cuatro vientos y la rebelión militar con la boca más discreta. Luego todo indica que los responsables de EL ALCÁZAR – no la redacción, que eso es otra cosa – están también en la conjura de una u otra forma. ¿Y Girón? Girón está en el centro de EL ALCÁZAR y al frente del señor Carrés desde tiempo inmemorial. Girón, por su parte, no se recata en anunciar que, antes o después se echará al monte. La sombra de Girón, EL ALCÁZAR y Carrés.
Faltan prueba, es cierto; pero hasta el más sabueso sabría en este caso por dónde buscar al centro civil de la conspiración que preparó el golpe del 23-F. Y no debe olvidarse que tampoco hubo pruebas jamás de que Al Capone matara a nadie: simplemente se demostró que defraudaba al fisco.
El centro civil de la conspiración debe ser denunciado y desmontado. Con ello se salvará la paz de España y se acabarán los encizañadores de profesión y de interés que quieren separarnos de nuestros ciudadanos armados. La democracia en España, una vez más, es igual a Constitución más policía cum laude.
Y una cierta ayuda de Francia, sin duda. Mitterrand debería reflexionar también a la hora de denegar extradiciones. Liberar a Linaza no es liberar a Landrú, no es hacer humanismo ni festejarse el alma cándida con champán librepensador, es pura y simplemente liberar a una máquina de matar que seguirá matando. Liberar a Linaza es ser cómplice de los asesinatos futuros que este señor cometerá sin duda. Curioso humanismo el de Miterrand que puede acabar chapoteando en sangre. España no sólo pide justicia en este caso, pide por encima de todo que nadie deje libre a esa infernal máquina de matar hispanos.
Juan Tomás de Salas
19 Agosto 1981
Patrañas
Próxima la fecha fatídica del 23 (en esta ocasión 23-A), CAMBIO16 se ha visto obligado a instalar en sus páginas una feria de muestras de la indignidad a que puede llegar en ocasiones excepcionales una publicación periodística. El hecho de que CAMBIO16 se mueva u opere a instancias políticas bien concretas, hasta el extremo de emitir textos prefabricados en covachuelas seudoadministrativas, no le dispensa de su gravísima responsabilidad, cuyo análisis nosotros, ciudadanos libres, confiamos a los jueces.
Las últimas patrañas hilvanadas, al alimón, con la caterva de investigadores más gracasada y desacreditada de la historia contemporánea, se suma hoy a la larga documentación en que basamos nuestras apelaciones a los tribunales ordinarios. La ofensa, la injuria, la vesania no pueden ser jamás materia de polémica editorial, sino cuestiones en las que sólo deberán intervenir los jueces. Ese es nuestro propósito frente a la infamia de unos bandoleros de la información dispuestos a colaborar, a buen precio, cada una de las páginas puestas al servicio del rencor con que algunos individuos tratan de aliviar su ineptitud pública.
Nada nuevo este alarde de miseria en CAMBIO16. Una historia urdida mil veces y que, en esta última ocasión, se ve acompañada de unas delirantes declaraciones atribuibles, creemos sinceramente, a la vanidad de un espíritu mediocre o a la explosión aturdida de un demente. Otras sospechas nos las reservamos para su oportuno momento. Hoy nos basta con desautorizar, una por una, aquellas afirmaciones que pueden afectar a este periódico o a quien preside desde la más rigurosa ejemplaridad nuestros modestos afanes profesionales, puestos al inequívoco servicio de España: José Antonio Girón de Velasco.
Somos conscientes de que el terrorismo político nos ha elegido. La razón de esta permanente razón es obvia: somos y vamos a seguir siendo imperturbables testigos de cargo del más repugnante contubernio sufrido por España, aquel que ha pactado su división, su ruina y su miseria a cambio de mantener en la palestra a los protagonistas de un tiempo político deleznable por su propia hechura, al tiempo que el rufianismo característico de toda decadencia o ruina se yergue, victorioso, en las páginas de un pobre libelo llamado siembre 16.
El Análisis
Igual que durante una época triunfaban los teatros de guiñoles en los que el héroe pegaba con la cachiporra al ogro o a la bruja, en prensa un acicate para vender periódicos es encontrar a un «malo» al que atacar y contra el que hacer campaña.
Tras el 23-F el periódico EL ALCÁZAR y sus columnistas, como representantes del franquismo nostálgico, eran el villano perfecto para DIARIO16 y CAMBIO16. Las publicaciones del Grupo16 no habían sido protagonistas la tarde y noche del 23-F, les ganó el puesto EL PAÍS de Cebrián y Polanco. Así que desde entonces, Pedro Jota y Oneto decidieron recrudecer el tono y su tono era mucho más bronco y agresivo que ningún otro periódico contra EL ALCÁZAR, deseando recibir respuestas a sabiendas de que ser identificados como «los enemigos» de EL ALCÁZAR supondría un beneficio para la imagen que deseaban adquirir.
J. F. Lamata