13 octubre 1975
Su portavoz fue el capitán José Ignacio Domínguez Martín-Sánchez
La Unión Militar Democrática (UMD) justifica el terrorismo y pide derrocar a Franco militarmente en rueda de prensa en Francia
Hechos
El 13.10.1975 en París la Unión Militar Democrática dio una rueda de prensa en París (Francia) en la que el capitán D. José Ignacio Domínguez Martín-Sánchez se presentó como su portavoz.
Lecturas
En julio de 1975 se produjo la redada contra los miembros de la UMD.
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La rueda de prensa se producía poco después del asesinato de los policías Sres. Joaquín Alonso Bajo, Antonio Fernández Ferreiro, Miguel Castilla Martín y Agustín Ginés Navarro por los Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre (GRAPO) como respuesta a las últimas ejecuciones de la dictadura de Franco a miembros de ETA y del FRAP.
Ente sus declaraciones destacó la siguiente referencia al terrorismo:
«La UMD considera que es el terrorismo del Estado el que genera la desesperada violencia individual».
En esa misma rueda de prensa el portavoz de la UMD se mostró contundente sobre la dictadura franquista:
«La única forma de terminar la violencia es derrocando al actual régimen».
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AUDIO DE INTERVENCIÓN DESDE EL EXILIO DE PORTAVOZ UMD D. José Ignacio Domínguez Martín-Sánchez
El Análisis
El 13 de octubre de 1975, en París, el capitán José Ignacio Domínguez Martín-Sánchez compareció como portavoz de la clandestina Unión Militar Democrática (UMD). Aseguró que la organización era “muy mayoritaria” dentro de los cuarteles y, en un gesto aún más polémico, justificó los primeros asesinatos del GRAPO como una reacción frente al “terrorismo del Estado”. Fue más allá: proclamó que la única salida para España era que el Ejército derrocara por la fuerza a Franco e impusiera un gobierno militar que abriera el camino hacia la democracia.
Pero las palabras de Domínguez parecían confundir los deseos con la realidad. Muchos españoles ansiaban ya un horizonte democrático, pero no era el Ejército la institución que iba a abrir ese camino. Forjado en la Guerra Civil y monolíticamente leal a Franco, con mandos que habían combatido a sus órdenes y perdido camaradas por su causa, resultaba imposible esperar un levantamiento militar contra el dictador. Incluso generales que más tarde serían esenciales para la Transición, como Gutiérrez Mellado, Sáenz de Santamaría o Manuel Vega, miraban con recelo a la UMD. No compartían su clandestinidad ni su discurso, y consideraban su actuación una traición a los principios de disciplina y jerarquía en que descansaba el ejército.
La historia lo confirmó: la democracia llegó a España, pero no gracias a la UMD, sino a una compleja transición política donde el Ejército, lejos de ser motor, fue más bien freno y obstáculo que hubo que neutralizar. La rueda de prensa de París queda así como un episodio revelador de un anhelo legítimo —la libertad—, pero también como ejemplo de cómo algunos confundieron el tamaño de su causa con la realidad de unas Fuerzas Armadas que, en 1975, seguían siendo el sostén último del régimen franquista.
J. F. Lamata