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El nuevo Presidente de RTVE es elegido con el voto en contra de todos los partidos de la oposición menos el PP

Leopoldo González-Echenique dimite como Presidente de RTVE y es reemplazado por José Antonio Sánchez

HECHOS

25.09.2014 D. Leopoldo González-Echenique presentó al Congreso de los Diputados su dimisión como Presidente del Consejo de Administración de RTVE.

La dimisión de D. Leopoldo González-Echenique como presidente de RTVE, llevan al Gobierno del Partido Popular a situar como nuevo presidente al hasta ahora Director General de Telemadrid, D. José Antonio Sánchez Domínguez, que ya fue primer ejecutivo de RTVE en el periodo 2002-2004 cuando el cargo se denominaba ‘Director General de RTVE’. Por su parte el nuevo Director General de Telemadrid a propuesta del PP será D. Ángel Martín Vizcaíno.

UN HOMBRE DE ANSON SERÁ EL NUEVO PRESIDENTE DE RTVE

Print_JoseASanchez El hasta ese momento presidente de TELEMADRID, D. José Antonio Sánchez, fue designado nuevo Presidente de Radio Televisión Española (RTVE) con el apoyo del Partido Popular, que tenía la mayoría absoluta en el Congreso suficiente para el nombramiento.

ÁLVAREZ GUNDÍN (LA RAZÓN) SERÁ EL NUEVO DIRECTOR DE INFORMATIVOS

GundinTVE_01 El Sr. Álvarez Gundín, procedente del diario LA RAZÓN y tertuliano habitual de TVE (en ‘Los Desayunos’ de La 1 o ‘El Canal de 24 Horas’ en el Canal 24 Horas) será el nuevo Director de Informativos reemplazando a D. Julio Somoano.

LA RAZÓN, UN DIARIO ODIADO POR EL CONSEJO DE INFORMATIVOS DE TVE

 El Consejo de Informativos de TVE, agrupación que bajo el liderazgo de D. Alejandro Caballero y Xabier Fortes ,agrupaba a los periodistas izquierdistas anti-PP de la televisión pública en oposición a la dirección había sido muy atacado desde el periódico LA RAZÓN (tan sólo dos días antes del nombramiento se publicaba un artículo contra su presidente). Por lo que el nombramiento de un directivo de LA RAZÓN como nuevo director de informativos de TVE era para el Consejo de Informativos una declaración de guerra.

 

28 Septiembre 2014

El ocaso de RTVE o por qué los abogados del Estado no sirven para todo

Casimiro García Abadillo

El gasto de personal en RTVE es de 370 millones, el mismo que antes del ERE de 4.150 empleados. Desde 2006 el Estado ha enterrado en RTVE más de 15.000 millones (de los que 7.000 eran deuda)

El martes 23 el titular de Justicia convocó una rueda de prensa en la sede del ministerio a las cinco de la tarde. Con el precedente de la declaración de Mariano Rajoy, en la que anunció que el anteproyecto de la ley del aborto quedaba definitivamente aparcado, no hacía falta ser Sherlock Holmes para deducir que, en su comparecencia, Ruiz-Gallardón iba a decir algo importante.

Inmediatamente, en todas las redacciones de prensa, radio y televisión, se puso en marcha la cobertura de una noticia de alcance.

En RTVE se decidió no enviar una unidad móvil (que para los usos y costumbre de la casa requiere de cuatro o cinco personas), sino recurrir a un equipo reducido provisto de un mochila que transmite con tecnología 4G, algo muy recomendable en situaciones extremas, como conflictos armados, lugares recónditos, desiertos, etc.

La tecnología 4G no funcionó y fue así como RTVE, que dispone de tres canales (La 1, La 2 y TVE 24 horas), se perdió los seis primeros minutos de la intervención en la que Ruiz-Gallardón anunció que se marchaba de la política.

De esa forma RTVE dilapidó uno de sus más preciados activos: ser el medio que mejor informa de los acontecimientos que tienen que ver con el Gobierno de turno.

Fue un síntoma del estado de deterioro en el que se encuentra un gigante moribundo cuya influencia ha quedado reducida a menos del 10% de la audiencia, la cuota más baja de su historia.

Dos días después del cese del ministro, Leopoldo González-Echenique (Madrid, 1969, de profesión abogado del Estado) presentaba su dimisión como presidente de la Corporación RTVE. La decisión no tenía que ver con el incidente de la rueda de prensa de Ruiz-Gallardón, sino con la insostenible situación de la Corporación de la que se hizo cargo en junio de 2012.

De hecho, el domingo 21, en una reunión con su equipo directivo, ya adelantó su decisión de tirar la toalla definitivamente.

El Gobierno, es decir, la SEPI y Hacienda, se habían negado a aportar otros 130 millones a RTVE para mantener la respiración asistida que le da vida artificialmente.

Como un drogodependiente, RTVE consumió en un abrir y cerrar de ojos el dinero que Cristóbal Montoro soltó a regañadientes, y ahora necesita otros 130 más.Ya en la última semana del mes de junio, González-Echenique logró que la SEPI (en la práctica su único accionista) aprobara una reducción de capital de 387 millones para evitar la causa de disolución en la que estaba incurriendo y aportara, además, 130 millones de euros.

El presidente de RTVE estiró demasiado de la cuerda que le sostenía y que tenía al otro extremo nada menos que a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

Montoro y el presidente de la SEPI, Ramón Aguirre, acabaron imponiendo su criterio. González-Echenique había perdido la protección de Moncloa desde hacía semanas y él no se había dado cuenta. Sus amenazas («¡Alguien te va a llamar por teléfono para que rectifiques!»), ya no asustaban a nadie.

El abogado del Estado no sólo hizo caso omiso a las recomendaciones de la SEPI, Hacienda y Empleo, que le instaron, desde que ocupó el cargo, a que redujera el coste de personal (6.400 empleados), sino que en 2013 firmó un convenio que ha blindado la plantilla hasta finales de 2015. «Parece que sólo le preocupaba la paz social y la UGT», comenta un alto funcionario.

Como el gasto de los empleados representa algo más del 30% del total del presupuesto (que ronda los 1.000 millones), las únicas partidas en las que podía actuar son mantenimiento y programación. Es decir, las que le llevaban indefectiblemente a perder audiencia.

A los errores cometidos en la gestión, se unió la intromisión en la programación. Se empeñó en mantener programas de escasa audiencia y calidad, que han tenido que hacer frente, incluso, a denuncias de la Fiscalía de menores.

El creerse protegido llevó a González-Echenique a olvidarse de dónde estaba. Por ejemplo, no informó al Gobierno del nombramiento del último director general de TVE, cosa que molestó en Moncloa.

Teniendo una responsabilidad inexcusable en la situación de la Corporación, sin embargo no se puede culpar sólo a González-Echenique de su calamitoso estado.

Un dato sirve para entender la dimensión del problema. En estos momentos, los gastos de personal se elevan a 370 millones de euros: ¡la misma cantidad que llevó en 2009 a hacer un ERE que redujo la plantilla en 4.150 personas!

El volumen de las cifras es aterrador. En 2006, el Gobierno de Rodríguez Zapatero aprobó una ley que limpió la deuda de RTVE y que debía servir para hacer una gestión adecuada a sus ingresos, sin que los costes financieros lastraran su capacidad para competir con las TV privadas. El Estado asumió entonces nada menos que 7.000 millones de euros. Tres años después (en 2009) se aprobó el ERE ya mencionado, que ha tenido un coste de 1.500 millones.

A ello hay que sumar los 1.000 millones que el Estado (vía presupuestos) pone cada año en concepto de «compensación por servicio público» y que, como se ve, son insuficientes para mantener la actividad de la Corporación.

Es decir, los ciudadanos han financiado con sus impuestos a RTVE desde 2006 con más de 15.000 millones de euros. Y todo ello para conseguir el magro resultado de una audiencia inferior al 10%.

La esquizofrenia del modelo, que ha renunciado a la publicidad y, a la vez, pretende competir con televisiones comerciales, y la mala gestión, caracterizada por la búsqueda constante de la «paz social», han desmotivado a un grupo de profesionales que sigue estando entre los mejores de la radiodifusión española.

El Gobierno tiene ahora que resolver dos problemas.

El primero, a corto plazo: buscar un sustituto para González-Echenique y dotar de fondos a la Corporación para eludir su quiebra.

Parece que Moncloa se inclina por mantener como primer ejecutivo al actual director general Enrique Alejo, un buen técnico procedente de Hacienda, y nombrar a un presidente no ejecutivo, político, pactado con el PSOE.

El segundo, el más grave, definir un modelo estable que tenga, de verdad, como fin el servicio público.

Eso obligaría a una sustancial reducción de plantilla y a un cambio de objetivos en programación, cosa que no se podrá hacer hasta 2015.

Todo apunta a que RTVE optará por recuperar la publicidad para reducir su déficit ¿El cambio de modelo? Como decía el Hermano Lobo: «El año que viene… si dios quiere».

Casimiro García Abadillo

08 Octubre 2014

Retroceso en RTVE

EL PAÍS (Director: Antonio Caño)

El PP propone como presidente a José Antonio Sánchez, que ya tuvo una gestión polémica entre 2002 y 2004

El PP ha propuesto como candidato a presidir RTVE al periodista José Antonio Sánchez, que ya estuvo al frente de la radio y la televisión pública entre 2002 y 2004, los dos últimos años del mandato de José María Aznar. Fue aquella una etapa caracterizada por controvertidas coberturas en asuntos de importancia como el desastre del Prestige, la guerra de Irak y, por supuesto, los atentados del 11-M. Acontecimientos en torno a los cuales la imparcialidad, credibilidad e independencia de la televisión pública quedaron afectadas.

Diez años después, el Gobierno recurre de nuevo a Sánchez, y lo hace sin llegar a un consenso con los partidos de la oposición, aunque no lo necesite: nada más llegar al poder, Rajoy cambió la ley que obligaba a elegir al presidente de RTVE por dos tercios del Congreso de los Diputados, lo que requería pactar el nombramiento al menos con los socialistas. Tras esa reforma unilateral —recurrida ante el Constitucional—, solo se precisa la mayoría absoluta.

Todo ello hace inevitable que regrese la sospecha de que la televisión pública no es de todos los ciudadanos; que se ha dado un paso atrás y vuelve a ser otra vez una televisión de partido. Mala señal, cuando el Gobierno habla de iniciar un ambicioso proceso de regeneración democrática y el propio presidente Rajoy lanza mensajes sobre la voluntad de construir consensos.

Sánchez está considerado un periodista de confianza del PP. Después de Aznar, fue la entonces presidenta regional Esperanza Aguirre quien le llamó para dirigir Telemadrid. Su paso por el ente autonómico ha estado marcado por una mala gestión, que ha desembocado en el desmantelamiento del canal autonómico tras un Expediente de Regulación de Empleo que afectó a más del 70% de la plantilla. Nada tranquilizador para el que piense que aplicará una receta similar en RTVE.

26 Septiembre 2014

Se va otro héroe

Federico Jiménez Losantos

ECHENIQUE el de la tele –no confundir con el de Vocento– ha huido del Pirulí. Su tarea era mantener la ficción de una ficción, una empresa dizque pública para garantizar el pluralismo político del medio. Y la última hazaña de Echenique Minor ha sido aceptar la censura de UGT, que impuso, tras la clásica campaña injuriosa, la expulsión de Juan Ramón Rallo de un debate económico en el programa de Mariló Montero. La indignación de UGT no se debe a que Rallo haya robado en algún curso de formación o haya aprovechado un ERE para trincar el dinero de la UE para los parados. Eso hubiera sido competencia desleal con UGT-Andalucía que, en otro país, habrían ya disuelto como asociación para delinquir. Pero eso no molestaba a UGT-RTVE: lo que el heroico sindicato prohibió y el heroico Echenique Minor aceptó es que Rallo, catedrático, colaborador de Libertad Digital y liberal, o sea, tres veces delincuente, apareciera unos minutos a la semana en un programa matinal de la televisión pública. No puede tolerarse –y no lo han tolerado– que un partidario de la privatización de los espacios públicos cuya gestión pueda mejorar la iniciativa privada asome un ratito por el Pirulí. Echenique ha asumido la doctrina institucional de Cándido EREMéndez: puede haber representantes hasta de la ETA en el Parlamento, pero no liberales en TVE. ¡Sólo faltaría!

El Herculique del pluralismo, el Crispinique de los intereses creados –y cobrados– ha esgrimido un argumento moral inapelable para huir antes de las elecciones que pueden liquidar el imperio que lo pirulizó. Resulta que Montoro, del que era chambelán cuando empezó a investigar a los Pujol, no le ha dado 130 millones de euros más para cubrir los gastos del imperio sindical que manda en RTVE. Tenía que reajustar la plantilla y, claro, hacerle un ERE legal al imperio de los ERE fraudulentos era mucho trabajo para este sorayo que a mí siempre me ha parecido un Arenas 1998. Así que, antes que enfrentarse a los sindicatos, se larga a lo que llaman la empresa privada, que es tener el teléfono particular del poder político. ¡Y se meten con Pedro Sánchez por ir a Sálvame! La única salvación que yo le veo a TVE es que hagan fijo a Cándido en el polígrafo de Conchita y que, si se deja, hagan Echenique a Paolo Vasile. O a Gallardón, perito en ruinas

«Echenique ha preferido largarse a la empresa privada que enfrentarse a los sindicatos»

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