15 mayo 1937
Junto con él fue asesinado el periodista de izquierdas Pedro Ventura
Los franquistas asesinan al presidente del Fútbol Club Barcelona y diputado de la Esquerra, Josep Sunyol
Hechos
El 15.05.1937 la prensa informó del asesinato de D. José Suñol y D. Pedro Ventura.
Lecturas
NOTA DE LA AGENCIA FEBUS (15-05-1937)
COMO FUSILARON LOS FACCIOSOS AL DIPUTADO JOSÉ SUÑOL Y SUS ACOMPAÑANTES
Un familiar de José Suñol, diputado de Esquerra, y presidente de Fútbol Club Barcelona ha confirmado que Suñol y Pedro Ventura, su secretario fueron fusilados por los facciosos. Estos días han llegado a Barcelona dos soldados catalanes que estaba prestando servicio militar en la zona facciosa cuando estalló la rebelión. Hasta hace poco continuaron en el ejército faccioso, hasta que en el frente de Andalucía se les presentó la ocasión de pasarse a las niñas republicanas.
Hablando de los hechos y actos presenciados durante su estancia en las filas facciosas explicaron que en los comienzos de la rebelión les enviaron sobre Madrid, diciéndoles que iban a sofocar una revuelta contra el Gobierno del Frente Popular. Presenciaron el fusilamiento de un diputado, un periodista, un oficial y un chófer, que habían llegado hasta la zona facciosa en automóvil. El hecho ocurrió en el kilómetro 52 de la carretera de La Coruña, donde existe una caseta de peones camioneros. Esta caseta estaba en poder de los leales la noche anterior a los hechos, pero en un combate trabado en la madrugada cayó en poder de los rebeldes. Suñol que iba acompañado de un oficial conocedor del terreno, llegó a la caseta a media mañana, convencido de que estaba en campo leal, y por ello, al descender del coche y encontrarse ante el oficial que mandaba las tropas rebeldes allí situadas, dio un viva a la República. Este grito fue contestado por los soldados y por el mismo oficial. Este invitó a los cuatro a que pasaran al interior de las caseta, y se encerró con ellos. Después salió y dijo a los soldados, que los que habían llegado a los soldados, que los que habían llegado eran revolucionarios y que se formara en seguida el piquete, ya que era preciso fusilarles. Los soldados quedaron sorprendidos, pero se formó inmediatamente un piquete de quince soldados.
Los cuatro prisioneros fueron sacados de la caseta a continuación y colocados ante sus ejecutores. El que había presentado un carnet de diputado no formuló ni una protesta. Estaba muy sereno. El periodista Pedro Ventura, al llegar frnete al piquete de ejecución, se limitó a decir que él era periodista, y que haría al oficial responsable de su muerte, a lo que contestó cínicamente diciendo que allí no necesitaban a los periodistas para nada, pues a los campos de batalla sólo han de ir los hombres que llevasen fusil. Inmediatamente sonó la descarga, mientras Suñol y Ventura, estrechamente abrazados, gritaban: “¡Viva la República! Y ¡Viva Cataluña libre! Seguidamente el oficial ordenó cavar un hoyo detrás de la casilla y allí fueron enterrados los cuatro cadáveres.
Cuando el kilómetro 52 de la carretera de La Coruña esté en nuestro poder – ha dicho uno de los soldados – está dispuesto a acompañar a los familias de las víctimas hasta aquel lugar.
Febus
El Análisis
La ejecución de Josep Sunyol, presidente del Fútbol Club Barcelona y diputado de Esquerra Republicana de Catalunya, a manos de fuerzas franquistas, constituye un crimen que trasciende la tragedia personal y se convierte en un símbolo del abismo al que ha descendido España. Sunyol no era un militar ni un conspirador armado; era un hombre de palabra, de instituciones, de cultura y de deporte. Su muerte en la Sierra de Guadarrama, junto a su acompañante Pedro Ventura y otras personas que lo acompañaban en una visita al frente republicano, ejecutados sin juicio tras ser capturados en zona nacional, no puede ser entendido más que como un acto de barbarie política.
La trayectoria de Sunyol es la de un catalanista independentista y defensor del parlamentarismo, que representaba todo lo que el régimen franquista despreciaba: la libertad política, el pluralismo regional y el compromiso cívico. Desde su escaño en las Cortes hasta su presidencia del Barça —club que simboliza no solo una institución deportiva sino también una identidad cultural—, Sunyol fue una figura que unía valores democráticos y populares. Por eso, su asesinato no fue un error de guerra, sino una ejecución con valor propagandístico para los sublevados, que identificaban en él a un enemigo político al que había que eliminar.
Al igual que los activistas políticos significados con las fuerzas de la derecha saben lo que le espera si caen en manos de los milicianos del Frente Popular, el bando franquista ha dejado claro lo que piensa hacer con cualquier diputado o dirigente destacado independentista catalán que caiga en sus garras: pasarlo por las armas.
J. F. Lamata