26 marzo 1988
Con su caída de la dirección del partido se da por supuesto que el político no será candidato del PSOE a la reelección en las siguientes elecciones andaluzas previstas para 1990
5º Congreso del PSOE andaluz – Los ‘guerristas’ liderados por Carlos Sanjuán descabalgan a Borbolla como Secretario General
Hechos
El 26.03.1988 finalizó el V Congreso del PSOE andaluz con la elección de D. Carlos Sanjuán como nuevo Secretario General del partido en esa región.
Lecturas
El V congreso del PSOE andaluz aprueba el 26 de marzo de 1988 una nueva ejecutiva con D. Carlos Sanjuán como secretario general en sustitución de D. José Rodríguez de la Borbolla. D. Carlos Sanjuán es considerado el líder del ‘sector guerrista’ en Andalucía por lo que su nombramiento consolida el poder del vicepresidente D. Alfonso Guerra González.
La ejecutiva queda así formada de la siguiente manera:
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- Presidente – D. Leocadio Marín Rodríguez.
- Secretario general – D. Carlos Sanjuán de la Rocha.
- Vicesecretario general – D. Manuel Fernández González.
- Secretario de organización – D. Antonio María Claret García.
- Secretaria de Imagen y Propaganda – D. Amparo Rubiales Torrejón.
- Vocalías Ejecutivas – D. Alfonso Perales Pizarro, D. Luis Planas Puchades, D. Gaspar Zarrías Arévalo.
- Miembro nato – D. José Rodríguez de la Borbolla Camoyán.
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El Sr. Rodríguez de la Borbolla seguirá en la ejecutiva como ‘miembro nato’ por ser presidente de Andalucía, pero tras perder la confianza de D. Alfonso Guerra González se cuestiona que le vayan a permitir volver a ser candidato a la presidencia de Andalucía en las próximas elecciones en 1990.
El Análisis
El V Congreso del PSOE de Andalucía ha consumado una de esas paradojas que explican mejor que cualquier discurso cómo funciona el poder dentro del socialismo español. José Rodríguez de la Borbolla llegó a la Presidencia de la Junta después de la caída de Rafael Escuredo, cuyo enfrentamiento con Alfonso Guerra terminó costándole el puesto, aparienco entonces Borbolla como el más fiel ‘guerrista’ en Andalucía. Ahora es el propio Borbolla quien pierde el control del PSOE andaluz después de haber perdido el favor del mismo Guerra. La diferencia es que esta vez no abandona San Telmo: conserva la Presidencia de la Junta, mientras el guerrismo coloca a Carlos Sanjuán, diputado malagueño y hombre inequívocamente vinculado al vicepresidente, al frente de una nueva ejecutiva elegida prácticamente por unanimidad. La operación no es, por tanto, un relevo administrativo: significa que Guerra recupera el control de la organización socialista más poderosa de Andalucía y que Felipe González, por el momento, no parece dispuesto a impedir que su número dos continúe haciendo y deshaciendo en el partido. La propia dirección federal ha querido presentar el cambio como una separación saludable entre partido y Gobierno autonómico, pero resulta difícil no ver en él la derrota de Borbolla frente a su antiguo mentor Guerra.
Queda ahora la cuestión verdaderamente importante: ¿qué ocurrirá con Borbolla en 1990, en las próximas elecciones andaluzas? Nadie se atreve a decir que su carrera haya terminado, y la dirección federal insiste en que las próximas candidaturas no están decididas. Pero si el secretario general regional es quien controla la maquinaria del partido, la posibilidad de sustituir al presidente como candidato ha dejado de ser impensable. Y aquí aparece una nueva paradoja: el hombre que sustituye a Borbolla, Carlos Sanjuán, es un guerrista declarado, de modo que si también fuera él quien decidiera el cartel electoral de 1990, Andalucía podría pasar de un presidente enfrentado al guerrismo a un candidato escogido por el guerrismo. Felipe González tendrá entonces que decidir hasta dónde llega su tolerancia con el poder de Guerra. Porque una cosa es permitir que el vicepresidente controle la organización del PSOE y otra muy distinta permitirle decidir quién gobierna Andalucía. El Congreso de Sevilla no ha resuelto esa batalla: simplemente Guerra ha ganado la primera partida.
J. F. Lamata