20 febrero 1966
El cardenal arzobispo de Madrid, Monseñor Quiroga Palacios primer presidente del organismo episcopal
Los obispos españoles constituyen la Conferencia Episcopal
Hechos
El 26 de febrero de 1966 se constituyó la Conferencia Episcopal Española, formada por los obispos de todas las diócesis.
Lecturas
Nace la Conferencia Episcopal Española
El 26 de febrero de 1966 se celebra la constitución de la Conferencia Episcopal Española bajo la presidencia de D. Enrique Plá y Deniel (cardenal arzobispo de Toledo), una organismo del que formarán parte todos los obispos españoles con la misión de coordinarse.
El primer presidente de la Conferencia Episcopal Española es el obispo D. Fernando Quiroga Palacios. Se mantendrá en el cargo hasta que en febrero de 1969 le reemplazará el obispo D. Casimiro Morcillo.
El Análisis
El 26 de febrero de 1966 quedó constituida en Madrid la Conferencia Episcopal Española, órgano colegiado que agrupa a todos los obispos de las diócesis del país. Su primera reunión se celebró bajo la presidencia del cardenal primado Enrique Pla y Deniel, y como primer presidente fue elegido el arzobispo de Santiago de Compostela, Fernando Quiroga Palacios. No se trata de una instancia de mando, pues ningún obispo queda sujeto a órdenes de la Conferencia ni de su presidente: cada prelado responde únicamente ante el Papa. Pero sí es, en cambio, un cauce de diálogo, de coordinación pastoral y de declaraciones conjuntas que permitirán a la Iglesia en España tener una voz común en los asuntos que afecten al país y a los fieles.
La creación de la Conferencia Episcopal llega en un momento crucial. La Iglesia católica ha sido hasta ahora uno de los pilares del régimen franquista, pero la década que se abre, marcada por las tensiones del posconcilio y por los cambios sociales, anuncia debates intensos entre el poder político y la jerarquía eclesiástica. La Conferencia servirá para unificar posturas en temas de doctrina, de enseñanza, de relaciones con el Estado y de apertura al mundo moderno. El hecho de que los obispos dispongan de un órgano para deliberar juntos es también señal de que la Iglesia española empieza a buscar mayor autonomía y cohesión en su voz pública.
En un plano secundario, esta coordinación podría extenderse al ámbito de los medios de comunicación. Las diócesis cuentan ya con emisoras de radio dispersas, y se empieza a plantear la posibilidad de articularlas en cadena, siguiendo el modelo de RNE o la SER, lo que daría a la Conferencia Episcopal un papel también en la gestión de un futuro gran medio radiofónico católico. De este modo, la Conferencia Episcopal Española no es sólo un foro interno, sino una herramienta con la que la Iglesia empieza a prepararse para un tiempo en el que, necesariamente, tendrá mucho que decir y mucho que decidir.
J. F. Lamata