13 mayo 1980
Así lo aseguraron el propio diario EL PAÍS de Cebrián y también la revista CAMBIO16 de Oneto
Acusan al director de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián, de ser un agente del KGB y de cobrar de la URSS a través de cuentas en Luxemburgo
Hechos
El 13.05.1980 el diario EL PAÍS publicó que Los Servicios Secretos españoles quisieron hacer pasar a D. Juan Luis Cebrián por agente soviético.
Lecturas
Los servicios secretos españoles -adscritos al antiguo Estado Mayor- pasaron al Gobierno entre 1979 y 1980 la «información» de que influyentes periodistas -entre ellos el director de EL PAÍS D. Juan Luis Cebrián- trabajaban para el KGB (Comité Estatal de Seguridad), la policía política comunista de la Unión Soviética. La información estaba avalada por una enorme cantidad de pruebas falsas.Informes con denuncias en este sentido contra personas concretas llegaron a las mesas de despacho del presidente del Gobierno. En los informes se incluían cheques y cartas falsificados que pretendían demostrar que directores de algunas publicaciones españolas cobraban del Gobierno soviético fuertes sumas de dinero en marcos alemanes, a través de la compañía Aeroflot, a cambio de la publicación de determinadas informaciones u opiniones en sus periódicos. La operación incluía la figuración de cuentas numeradas, abiertas a nombre de las personas objeto de la calumnia, en bancos de Luxemburgo y Suiza. Los servicios secretos pasaron información «fidedigna» al respecto, y otras personas se dedicaron, al parecer, a filtrar dichos informes a publicaciones y círculos de extrema derecha. Ante lo sorprendente y la gravedad de la información ofrecida por los contraespías, el Gobierno pidió una comprobación de los datos, que fueron oficialmente reconfirmados. La existencia de cartas y talones falsos ha sido posteriormente comprobada, y algunos de los difamados por los servicios secretos, informados de ello por el Gobierno.
El director de EL PAÍS, que tuvo conocimiento por las autoridades de un número de cuenta que se le atribuía en un banco de Luxemburgo, pudo levantar el secreto bancario para demostrar la inexistencia de dicha cuenta, en la que, según los servicios secretos españoles, habían sido ingresados por los rusos millones de pesetas en marcos alemanes. Se desconoce la magnitud de la operación y el número de personas que se trataba de envolver en ella. Tampoco se sabe si el Gobierno ha descubierto a los culpables y los ha eliminado de su red de información, o si ésta sigue efectivamente destinada a la invención y difusión de informaciones falsas.
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«FUE UNA CHAPUZA Y NO FUE SÓLO A MÍ»
En una entrevista en TVE de años después (1989) al ser preguntado por esta cuestión D. Juan Luis Cebrián, definió aquella operación contra él como una ‘chapuza’ de tantas y aclaró que no fue él el único al que los servicios secretos intentaron vincular con el comunismo internacional.
13 Mayo 1980
Los servicios secretos españoles acusaron al director de EL PAIS de ser agente soviético
Los servicios secretos españoles -adscritos al antiguo Estado Mayor- pasaron al Gobierno hace unos meses la «información» de que influyentes periodistas -entre ellos el director de EL PAÍS- trabajaban para el KGB (Comité Estatal de Seguridad), la policía política soviética. La información estaba avalada por una enorme cantidad de pruebas falsas.Informes con denuncias en este sentido contra personas concretas llegaron a las mesas de despacho del presidente del Gobierno. En los informes se incluían cheques y cartas falsificados que pretendían demostrar que directores de algunas publicaciones españolas cobraban del Gobierno soviético fuertes sumas de dinero en marcos alemanes, a través de la compañía Aeroflot, a cambio de la publicación de determinadas informaciones u opiniones en sus periódicos. La operación incluía la figuración de cuentas numeradas, abiertas a nombre de las personas objeto de la calumnia, en bancos de Luxemburgo y Suiza. Los servicios secretos pasaron información «fidedigna» al respecto, y otras personas se dedicaron, al parecer, a filtrar dichos informes a publicaciones y círculos de extrema derecha. Ante lo sorprendente y la gravedad de la información ofrecida por los contraespías, el Gobierno pidió una comprobación de los datos, que fueron oficialmente reconfirmados. La existencia de cartas y talones falsos ha sido posteriormente comprobada, y algunos de los difamados por los servicios secretos, informados de ello por el Gobierno.
El director de EL PAÍS, que tuvo conocimiento por las autoridades de un número de cuenta que se le atribuía en un banco de Luxemburgo, pudo levantar el secreto bancario para demostrar la inexistencia de dicha cuenta, en la que, según los servicios secretos españoles, habían sido ingresados por los rusos millones de pesetas en marcos alemanes. Se desconoce la magnitud de la operación y el número de personas que se trataba de envolver en ella. Tampoco se sabe si el Gobierno ha descubierto a los culpables y los ha eliminado de su red de información, o si ésta sigue efectivamente destinada a la invención y difusión de informaciones falsas.
01 Junio 1980
Espías en la sopa
Los servicios secretos españoles se han dedicado a crear espías falsos, en lugar de buscar y perseguir a los verdaderos.
La bomba estallaba el martes 13. Juan Luis Cebrián, director de EL PAÍS, un periódico poco sospechoso de prosovietismo, denunciaba que los antiguos servicios secretos, dependientes de Presidencia del Gobierno, se había dedicado a fabricar pruebas falsas, entre ellas algunos talones bancarios, para demostrar que el director de EL PAÍS cobraba oro de Moscú por servicios subterráneos y ocultos prestados a la Unión Soviética.
Al parecer, los contraespías españoles habían partido de un hecho cierto, según los servicios secretos, que Juan Luis Cebrián: La existencia de una cuenta numerad en Luxemburgo, propiedad del director de EL PAÍS.
La falsas pruebas acumuladas llegaron a poder del presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, que llamó en una ocasión a Cebrián a su despacho, hace ahora poco más de año y medio, y le pidió explicaciones. Por una vez, la banca luxembuguersa levantó el secreto bancario y se demostró ante notario que el director de EL PAÍS era inocente.
Veinte más
Pero no es sólo Juan Luis Cebrián la persona falsamente sospechosa para la inteligencia española: Un alto cargo de la revista INTERVIÚ y periodistas de LA CALLE y TRIUNFO han sido sometidos a idéntico cerco por estimarse que podrían estar prestando ‘servicios extras’ a Rusia.
La última empresa periodística investigada, según las informaciones de CAMBIO16, es el periódico de periódicos OFF THE RECORD publicación de difusión restringida que sigue con vivo interés las relaciones hispano-soviéticas. Para la inteligencia española es una obsesión saber si detrás de uno de los financieros de este diario confidencial hay dinero de Moscú.
En cuanto a empresarios, esta revista ha podido saber igualmente que el propietario de una cuadra de caballos y ex director del Real Madrid, Ramón Mendoza, es espiado constantemente por si las relaciones comerciales de su empresa, Prodag, sirvieran de tapadera a otras actividades. Otro tanto se hizo hace tiempo con el ex ministro del Interior, Antonio Ibañez Freire, ex miembro de la empresa hispano-soviética Weimar y con algún miembro de la familia Garrigues, a quienes pertenece la empresa Ciex, especializada también en comerciar con Moscú.
El número de personas permanentemente sometidas a investigación, según las fuentes de esta revista, pasa de 20.
El Análisis
¡Juan Luis Cebrián es un agente del KGB, la policía secreta estalinsita! ¡Cobra de Moscú! La acusación no era menor, porque incluían cuentas en el extranjero que teóricamente acreditaban que el Sr. Cebrián era un Walter Guillaume a la española (naturalmente, eran falsas).
Pongamoslo en fecha. En 1980 había un gran miedo al comunismo en importantes sectores de la sociedad española. Se decía que la URSS tenía tentáculos en todas partes, por lo que en cuanto una figura pública, un escritor o un intelectual comenzaba a criticar a la sociedad capitalista, en seguida aparecía la acusación de ser agente de la URSS. En el campo periodístico figuras destacadas, como el Presidente de la Agencia EFE, D. Luis María Anson, se apuntarían al carro de señalar la existencia de agentes comunistas infiltrados en la prensa española (Anson no tendría problemas en señalar hacia Cebrián).
De ahí que la acusación fuera tan molesta. En cambio, en aquella época no molestaba un pasado franquista. Básicamente porque todo el mundo lo tenía. Difícilmente se podía atacar a Cebrián por haber sido director de TVE a finales del régimen cuando la plana mayor del columnismo español de izquierda y derecha (Sres. Umbral, Vázquez Montalbán, ‘Cándido’, Campmany…) había trabajado en la Prensa del Movimiento.
Pero para los noventa la cosa cambiaría. El comunismo se había desmoronado y, por el contrario, el pasado franquista ya no era visto como algo lógico, sino como algo repugnante. Por tanto el Sr. Cebrián pasaría a ser reiteradamente acusado de franquista.
Se daba así un caso absurdo. Según las acusaciones, el Sr. Cebrián había sido, a la vez, un franquista reaccionario que señalaba a los comunistas en TVE, pero a la vez cobraba de los comunistas en Moscú, pero a la vez era el jefe de prensa del PSOE, pero a la vez era fascista… ¡por títulos no será!
J. F. Lamata