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Un mínimo de 10.000 personas con picos de hasta 40.000 seguían diariamente sus reflexiones en Youtube

Luis Balcarce abandona PERIODISTA DIGITAL tras 14 años al frente de sus máquinas y en un momento en que es un referente de opinión con la marca ‘El Quilombo’

HECHOS

El 27.05.2021 D. Luis Balcarce comunicó su acuerdo con PERIODISTA DIGITAL para poner fin a su vinculación laboral.

El Análisis

RECONOCIMIENTO DE UN TRABAJADOR INCANSABLE QUE EVOLUCIONÓ DE CRONISTA DE GUERRA A GENERAL DE EJÉRCITO

JF Lamata

Si uno no es puramente neutral hablando de nada, menos aún lo va a ser hablando de una persona que confió en ti y apostó por ti en muchos momentos.

D. Luis Balcarce asumió el timón de PERIODISTA DIGITAL en 2007 reemplazando a D. Pedro Arnuero. Venía de la cultura LIBERTAD DIGITAL, pero asumió el mando del ‘periódico de los periódicos’ para convertirlo en el referente de la información de medios y se rodeó de periodistas que consideraba que le podíamos ser útil en esa tarea. Cada uno de nosotros distintos en las facultades – tarumbas, seguramente todos nosotros, con distintas taras – entendiendo qué podía aprovechar de cada uno para crear un producto referente en el sector. Llegó la crisis económica de 2008-2013, el sector mediático empezó a desmoronarse, las empresas se parapetaron en ellas mismas tratando de ocultar en pura oscuridad sus decisiones y decidiéndose hasta extremos ridículos. Fue D. Luis Balcarce y su equipo al frente de PD uno de los más fuerza puso en poner luz en qué pasaba por las tripas de Unidad Editorial, PRISA, Intereconomía, COPE, Vocento y tantos otros hasta el punto de que fueron muchos los empleados de esa etapa que se ponían en contacto con PERIODISTA DIGITAL para asegurar que ‘se enteraban por el periódico’ de lo que de verdad estaba pasando y de lo que les ocultaban sus jefes. Eso era, a fin de cuentas, periodismo. Eso, unido a una apuesta por la historia y los hechos a la vez de un seguimiento a la agenda diaria y «tertulianaria», llevó a que la lectura de PD fuera algo imprescindible dentro del gremio para enterarse de como andaba el patio.

Llegó 2014 e irrumpió Podemos y se cambió de prioridad. Tanto el propietario del medio como él consideraban aquel proyecto político una amenaza a la que había que combatir. Como un general del ejército cuadró sus tropas y se lanzó a la batalla. Nunca les oculté mi incomodidad con esa prioridad, aunque el partido político en cuestión tampoco era un niño indefenso pues en aquellos días de 2014-2015 la cantidad de pelotas pro-Podemos por metro cuadrado en el sector mediático era impresionante y esto hacía que los anti-Podemos pudieran ser considerados una necesidad para equilibrar el mapa mediático. Aquella de PD fue una apuesta por convicción aunque – cosa habitual en España – no fueron los tentáculos de Podemos, sino los del ‘nuevo PP’ los que se dedicaron a torpedear y zancadillear aquello respaldando la destrucción de aquellos programas que estaban en guerra contra los morados como ‘La Marimorena’ o ‘Más Claro Agua’.

La apuesta por el periodismo de opinión crítica a todo lo que oliera a izquierda al estilo de LIBERTAD DIGITAL en PD gozó de mucha simpatía y una importante parte de lectores e internautas sintonizaron con ello. ‘El Quilombo’ donde el Sr. Balcarce contaba con un plantel de tertulianos que en nada tenían que envidiar de los de cualquier gran programa de radio y televisión era un programa sin presupuesto que se mantenía por el empeño de una única persona – Sr. Balcarce – que cuidaba todo, aspectos técnicos, guión, material, selección de colaboradores y, si hubiera hecho falta hasta hubiera construido un grúa él mismo para hacerlo rodar. Los picos de 40.000 seguidores diarios evidencian un éxito en su producto.

Ahora inicia una nueva etapa. Sobre sus criterios políticos, como de los de cualquiera, se podrá y hasta se deberá discrepar. Pero sobre su capacidad de liderazgo, coordinación, entrega y trabajo, sólo cabe reconocimiento absoluto desde la admiración. A nivel personal, sólo gratitud. Y como internauta, interés y curiosidad de este guerrero al que aún le quedan muchas batallas.

J. F. Lamata

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