13 abril 2020
Macarena Olona (Vox) acusa desde TVE a Antonio Maestre de ser un propagandista subvencionado a favor del Gobierno y acusa a la televisión pública de manipular contra su partido
Hechos
Emisión del 13.04.2020.
Lecturas
09 Abril 2020
La placenta del virus
Hay ofensas que no se deben dejar pasar de largo ni despachar con un tuit. Desde hace semanas, coincidiendo con la pandemia del coronavirus, un holding de medios ultras, plataformas fantasmas y comandos de tuiteros autómatas han iniciado una campaña de acoso y desgaste contra las instituciones, el propio sistema y buena parte de los informadores. Ni yo ni el medio en el que trabajo desde hace 30 años, TVE, hemos sido ajenos a ese ataque sincronizado y al que se ha dotado de una generosa financiación económica, que como en ocasiones precedentes acabará saliendo a luz más temprano que tarde. Solo hay que seguir la pista del dinero.
En mi caso es una guerra de desgaste instigada por aquellos que en su día fueron destituidos de sus altos cargos en TVE por actos de censura y manipulación. Llegaron incluso a elaborar listas negras de informadores no afectos a su causa. Sé bien de lo que hablo. Figuraba en una de ellas.
Tras crear una fantasmagórica plataforma (grande y) libre intensificaron el acoso diario, falseando datos de audiencia y atentando contra los intereses de su propia empresa. De ella se han nutrido en las dos últimas semanas un elenco de propagandistas que han entrado en una nueva fase de agitación. El primero en desenvainar fue Javier Negre, informador de El Mundo, que me acusó de realizar una entrevista manipulada y de perfil político, camuflada como declaraciones de un sicólogo. Ni yo trabajaba en ese programa ni por tanto pude hacer la entrevista. Me costó bien poco desmontar otra vez una de sus habituales falsedades, nada extraño conociendo su historial judicial; Negre fue condenado en firme por inventarse una entrevista y cometer todo tipo de actos que rozaban el acoso con tal de obtener imágenes de la exnovia de un asesino, una joven que deseaba seguir en el anonimato y olvidar aquel horror pasado.
A los pocos días el ataque vino de un columnista de Abc, Juan Carlos Girauta, exdiputado de Ciudadanos, y que nos acusó de nazis a los periodistas de TVE. Llegó a asegurar que Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler, no pasaría de humilde becario en la televisión pública. Aún no ha pedido disculpas
Lo último ha sido a través de una plataforma en Youtube registrada por alguno de los antes citados y completada por los colegas que leyeron el famoso manifiesto de Colón. Su primer encargo ha sido editar un vídeo sobre mí, colocando de forma manipulada, descontextualizada y torticera, entradillas de mi programa y hasta un manifiesto que leí hace años en defensa de la sanidad pública a instancias de los médicos y sanitarios de Vigo. También me acusaron en su momento de defender el sector agrario en época de crisis, de cuotas lácteas y pesqueras. Me crié entre labregos e mariñeiros en mi Galicia natal y estoy muy orgulloso de ellos. No puede haber mayor torpeza que pretender atacarme por defenderles, antes y ahora, cuando muchos se suben al carro.
Si han leído el libro de Javier Cercas, Anatomía de un instante, sabrán que utiliza la expresión placenta para referirse a la confluencia de intereses que se dio a principios de los ochenta para meter en cintura a la naciente democracia española. Eran las vísperas del 23F. En el plano mediático se sustanció en la creación también de un grupo de presión, autodenominado Colectivo Almendros que en el diario El Alcázar llamaba de forma reiterada a derribar al gobierno. Su último artículo fue Situación Límite, un par de días antes del intento de golpe. Ahora, en tiempos de redes sociales, Youtube y libelos digitales, cabría hablar en propiedad de esa placenta del virus, de ese líquido amniótico del que se alimenta tanto odio, y al que de forma irresponsable se han incorporado algunos medios clásicos.
No hace ni un año, justo por estas fechas, me vi envuelto en una fuerte discusión por enfrentarme a lo que yo entendí que eran presiones del actual Gobierno para cambiar la fecha de un debate y así impedir su celebración. Siempre defendí la independencia de los medios públicos y no iba a empezar a mi edad a transigir. Fueron días de mucha tensión y me costó más de un problema con la dirección de esta casa. Un día me llamó un alto dirigente del PP medio sorprendido por mi actitud, felicitándome y diciéndome que para él «estaba ya rehabilitado». Estuve por decirle que no era ningún toxicómano, que había dejado de fumar porros tras mi etapa universitaria.
A ninguno de los que ahora me acosan desde la trinchera ultra se le habría ni pasado por la imaginación plantarse como nos plantamos unos cuantos; antes, entonces, y también ahora, cuando viene a degüello esa carga de caballería con cánticos de reconquista. Mis padres me educaron para responder siempre a cualquier ataque. Eso he hecho toda mi vida y lo seguiré haciendo.
Como también seguiré defendiendo siempre a nuestros agricultores, ganaderos y pescadores, que sobreviven como pueden en un mundo tan adverso, a nuestros médicos y sanitarios que reclaman una sanidad pública digna, a todos esos que se levantan de amanecida para sacar adelante este país, pero a los que nunca verán ustedes leyendo ningún comunicado en la plaza de Colón.
25 Junio 2020
Macarena Olona, Miss Cavernícola
Macarena Olona es uno de los máximos exponentes de la pervivencia del tradicionalismo. Una Margarita que creció imbuida por el espíritu de ese feminismo católico de principios de siglo que consideraba que la mujer tenía que tener los mismos derechos del hombre pero manteniendo su sitio asignado por la biología y por Dios. Religión, patria y hogar era el lema fundamental de las precursoras de Olona. Su discurso en el pleno del Congreso lleno de agresividad, ira y exaltación recuerda a algunas de las precursoras más importantes del fascismo español.
El cómic de Doña Urraca no sonará a los millenials. Pero era una caricatura de un personaje de la primera mitad del siglo XX que nos sirve para conocer mejor a Macarena Olona. Se trata de María Rosa Urraca Pastor. La gran propagandista carlista de Acción Católica de la Mujer encaja mucho mejor entre el pensamiento de las mujeres protagonistas en Vox que las que fueron coetáneas de Urraca en la Sección Femenina falangista.
Admiraban a Concepción Arenal. No era extraño entre las mujeres de la Sección Femenina tradicionalista tenerla como referencia, ya que fue la figura principal sobre la que se vehiculó todo el debate de las feministas católicas. Su pensamiento enraizaba bien con una percepción de la mujer biologicista que debía tener por ello responsabilidades distintas de las del hombre. Las feministas tradicionalistas utilizaron la obra de Arenal desde una perspectiva cristiana en la que la mujer tenía derecho a la educación, el trabajo y el voto pero sin perder su posición como mujeres, hijas y esposas. Esa adoración se repite ahora. Rocío Monasterio enarbola su memoria y obra cada vez que puede para contraponerla al feminismo actual como buena mujer tradicionalista.
Indalecio Prieto escribió un artículo en el que criticaba las formas extremistas y violentas con las que se expresaba María Rosa Urraca: «Los cavernícolas ya han encontrado su miss», dejó escrito. Urraca se sintió halagada por el calificativo y resignificó aquel apelativo y en sus discursos afirmaba que la caverna era la decencia, la honradez, la virtud, la vida ejemplar y la defensa de la religión y la tradición. Así que se ganó un apodo entre los suyos. Cuando llegaba a los mitines a soltar sus proclamas exaltadas, los requetés la recibían al grito orgulloso de «¡Viva Miss Cavernícola!».
Las mujeres en el tradicionalismo, sin el feminismo que desprecian Olonas y Monasterios, siempre han necesitado que los hombres de su ideología les den vuecencia para hablar. Manuel Fal Conde fue el valedor de Urraca mientras que Espinosa de los Monteros lo ha sido de Olona. Y ha aprovechado su oportunidad. Olona es una gran arengadora, como decían de la propia Urraca. Una mujer que sirve para encender a los suyos y llevarlos al límite y escandalizar a los ajenos. Una margarita propagandista que tiene como labor encender y crispar para que los humores, filias y fobias de los más radicales se vean también representados a través de la voz de una mujer. Atendiendo a la más fiel y rancia herencia tradicionalista. La de los ultramontanos. El discurso de Macarena Olona vociferante e inflamado, intentando medrar entre las baladronadas testorónicas de su partido para ganarse el favor de un partido machista bien sirve para que la diputada de Vox sea una fiel heredera del pensamiento y las formas de María Rosa Urraca Pastor. Los cavernícolas ya han encontrado su miss.
07 Julio 2020
Cobardes contra Vox, valientes contra Podemos
La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) tiene un palacete muy aparente en la Calle Juan Bravo. Lo consiguió Luis María Ansón convenciendo a Adolfo Suárez de que merecía que le regalaran esa sede cuando se devolvió el patrimonio a los sindicatos asegurando que les correspondía por pertenecer al sindicato vertical. Orgullosos de su herencia franquista. Así empieza la historia de la APM en democracia.
No hay que pedir demasiado a una institución que cada año organiza una corrida de toros para recaudar fondos, en la que El Corte Inglés patrocina el informe anual de la prensa y mantiene una SICAV como medio para hacer dinero. El pasado mes de abril consideraron que no tenían que darme amparo cuando Macarena Olona, portavoz de Vox en el Congreso, me insultó, señaló y difamó en los Desayunos de TVE. Contestaron por carta que era tan grave lo que había sucedido que era motivo de reproche penal, así que ellos ignoraron mi petición. Ayer, sin embargo, consideraron dar su apoyo a Vicente Vallés al entender que es inadmisible que los políticos señalen a periodistas. Depende, señores de la APM. Depende. No he conseguido que respondan a mis peticiones de información para conocer el motivo de ese sesgo. Seguiré insistiendo, el periodismo también controla a los que dicen ser garantes del periodismo. Y no voy a parar.
Hay pensamientos racionales básicos que son muy difíciles de comprender para ciertos elementos que pese a no quitarse la palabra sectario de la boca son su mayor exponente. Es posible, sin que las meninges estallen, considerar que Pablo Echenique cometió un error señalando en un desafortunado comentario al periodista Vicente Vallés y a su vez denunciar que en España existe una casta periodística representada en las asociaciones de prensa que hace política en vez de defender los principios periodísticos y deontológicos.
Unidas Podemos podría empezar a asumir que su política con los medios de comunicación es nefasta y que ya no es el outsider de 2014 que vino como enfant terrible a cuestionar la propiedad de las grandes corporaciones. Es paradójico que ahora que tiene el poder haya olvidado aquella ley que pretendía regular los grandes medios de comunicación. Ahora que puede, ya no es tan ambicioso y se dedica a crear su propio medio. Unidas Podemos no es un ente puro que no usa el poder cuando lo tiene, algunos conocemos esas prácticas de presión cuando desde un medio humilde escribíamos lo que considerábamos oportuno.
Unidas Podemos tiene mucho que reflexionar sobre su manera de relacionarse con los periodistas. Es una evidencia que hubo una trama corrupta del PP que utilizó a la policía para, en connivencia con algunos medios y periodistas, fabricar informes contra Podemos. Igual de evidente es que Vicente Vallés es solo un periodista con una línea editorial conservadora, como la cadena en la que trabaja, que no forma parte de esa red y que merece respeto aunque no se comparta dicha línea. Uno de los grandes problemas que tienen en Podemos es que no sabe distinguir entre quienes les critican, con razón y sin ella, y periodistas indecentes. Y acaba haciendo una causa general contra los medios que le termina perjudicando de manera incontestable.
Sin embargo, los pecados de Unidas Podemos con los medios no exoneran a una profesión grandilocuente con el que menos poder tiene y sumisa con el que de verdad tiene capacidad para mover sillones. El Partido Popular ha movido sus hilos para laminar a cualquier periodista incómodo: Esther Palomera, Carlos Cué, German Yanque, Jesús Cintora, el que les escribe. Eso no ha motivado que las asociaciones salgan escandalizadas a protestar por esa intromisión. Luego tienen que invitar a sus líderes a la corrida de toros. Se comprende.
El periodismo gremial se ha escondido cada vez que ha tenido que enfrentarse al verdadero enemigo de la prensa. Se ha acobardado cuando se trataba de enfrentarse de manera frontal al fascismo y ha mirado a otro lado cuando había que proteger a los profesionales que investigaban a un partido que tiene a los periodistas que le confrontan como objetivo y que les pone en una diana. Con Vox no se atreven, y cuando lo hacen es con la boca chica, timoratos. Pero con Podemos salen rabiando. Saben que es menos peligroso. Ese sesgo les convierte en un actor político más, no en periodistas. Es una caricatura decrépita el papel del asociacionismo periodístico en este país, organizaciones gremiales preocupados solo de autoreferenciarse y que están más próximos al funcionamiento de un lobby o de un sindicato vertical. Lo cierto es que solo existen para asegurarse unos pocos privilegios y dar un carné de prensa que obligan a usar. Están tan cercanos al poder que están atados a él de manera irremisible. Hasta una presidenta de la APM aceptó un viaje a Brasil a ver el Mundial de Fútbol pagada por Iberdrola y no dimitió. El periodismo controla al poder, es hora de que controle a los periodistas.