14 octubre 1998

El partido que no tiene ninguna representación parlamentaria en Congreso, Parlamento autonómico, europeo o municipio en capital de provincia se ha visto además salpicado por el caso Banesto

María Teresa Gómez Limón asume la presidencia de Unión Centrista-CDS en sustitución del ex ministro Rafael Calvo Ortega

Hechos

En un congreso de Unión Centrista – Centro Democrático y Social celebrado en noviembre de 1998 se eligió a Dña. Teresa Gómez-Limón nueva presidenta del Comité Nacional del partido.

Lecturas

El exministro D. Rafael Calvo Ortega, que formalmente lidera el espacio político Unión Centrista (antes CDS) desde septiembre de 1991, ahora se retira para dejar al mando a Dña. Teresa Gómez Limón, que queda al frente de un espacio sin electorado relevante desde 1993.

La hasta ahora coalición Unión Centrista (creada en 1995), pasará ha convertirse en una federación que se denominará Unión Centrista – Centro Democrático y Social (UC-CDS). Al liderazgo que hasta ese momento ejercía D. Ferrán García Fructuoso [Fernando García Fructuoso], es reemplazado por una ‘presidenta’ de UC-CDS será Dña. Teresa Gómez Limón, que deberá compaginar la presidencia de UC-CDS nacionalmente con la presidencia de la Federación de Madrid de UC-CDS. El 29.11.1998 se celebró el Congreso de UC-CDS en el que Dña. Teresa Gómez Limón fue elegida nueva Presidenta. El congreso se ha celebrado simultáneamente al XI congreso del CDS, en el que se ha elegido como nuevo presidente al veterano dirigente y ex senador D. Alberto Dorrego. El cambio de estatutos, supone un cambio de liderazgo D. Rafael Calvo Ortega se retira tras 8 años de labor. En lo que respecta a la Secretaría General, será ocupada por D. José Manuel Novo, que pretende dar un aire nuevo al partido.

Será Dña Teresa Gómez Limón quien conducirá la apuesta de colocar como líder del partido para las elecciones del año 2000 al extrovertido D. Mario Conde. 

16 Marzo 1998

El CDS sigue existiendo

María Teresa Gómez Limón

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Una vez más, me sorprende el diario EL MUNDO con la publicación de informaciones en torno al CDS que no corresponden con la realidad. En portada de la edición del 11 de mazo de 1998, al referirse a las declaraciones de Conde, dice textualmente… «que entregó 300 millones de pesetas al Centro Democrático y Social (CDS) para que el presidente de este partido -ya disuelto- y ex jefe del Gobierno Adolfo Suárez ayudara a la entidad financiera».

Y digo una vez más, porque recientemente, el 28 de noviembre del pasado año, también publicaron ustedes una página completa, titulada La postura de los liberales españoles sobre el Congreso de la Internacional Liberal, que había tenido lugar en Oxford, y en el que el CDS -que no se ha disuelto, sino que sigue activo en todo el territorio nacional- participó como miembro de pleno derecho, con voz y voto.

No me gusta hacer juicios de valor, pues como usted ya sabrá, las personas pertenecientes al CDS siempre nos hemos caracterizado por el uso del diálogo y el talante racional, cosa que por otra parte sería enormemente deseable que se practicara con más frecuencia por parte de todos. Sin embargo, como usted podrá entender, no me queda más remedio que tener «dudas razonables» sobre la intencionalidad de ese diario al publicar una y otra vez, a pesar de las rectificaciones que jamás salen a la luz, las mismas falsas informaciones.

El CDS existe, tiene más de 30.000 militantes en toda España y casi 3.000 en Madrid, concurre a las distintas convocatorias electorales y su presidente actual es una persona de todos conocida en la vida política española: D. Rafael Calvo Ortega. El CDS sigue existiendo porque sus militantes queremos que exista, y esa es una razón democrática de peso.

Además, el CDS sigue existiendo porque defiende un modelo de sociedad distinto al de otras opciones políticas.

Es preciso apuntar que el CDS sigue existiendo a pesar de que muchos, por diferentes razones, desearían que no existiera.

¿Y por qué razón habrían de desearlo? Pues probablemente porque tienen un concepto lamentablemente muy reducido del tiempo histórico, porque no desean más «competencia» en el mercado político -prefieren un «oligopolio»- y, sobre todo, porque no tienen ninguna intención de perfeccionar el sistema democrático, permitiendo, sin poner trabas, la existencia de opciones diferentes, que permitan una elección más libre y real de los ciudadanos.

Me gustaría pensar que el diario EL MUNDO no pertenece a este grupo de personas y, por ello, siendo coherente con el pensamiento de Cicerón: «La verdad se corrompe o con la mentira o con el silencio», espero que no corrompa la verdad sobre la existencia del CDS ni con la mentira, no afirmando que el CDS se ha disuelto, ni con el silencio, publicando esta carta.

Mª Teresa Gómez-Limón. (Miembro del Comité Ejecutivo Nacional del CDS). Madrid.

06 Mayo 2003

El CDS no es un partido desaparecido

María Teresa Gómez Limón

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El pasado 3 de mayo de 2003, EL MUNDO hace referencia al Centro Democrático y Social (CDS) diciendo textualmente lo siguiente: «Anunció su dimisión como presidente del CDS y la desaparición de su formación política». La frase es inexacta y muy perjudicial para este partido. Adolfo Suárez dimitió como presidente del CDS el 26 de mayo de 1991, pero esta formación política no desapareció, sino que eligió un nuevo presidente, Rafael Calvo Ortega, que tuvo que hacer frente a una deuda de 2.500 millones y que permaneció en la Presidencia del partido hasta el mes de octubre de 1998, fecha a partir de la cual tengo el honor de presidirlo. En octubre del año pasado, el CDS ha celebrado su 20º aniversario.

María Teresa Gómez-Limón. Madrid.

El Análisis

UNA ENTERRADORA PARA VENDER UN PARTIDO MUERTO

JF Lamata

El CDS no tenía electorado alguno por lo que para Teresa Gómez Limón sólo podía tener un interés para aceptar la presidencia del partido: venderlo y tratar de sacar de esa venta el mayor beneficio posible. Desde su llegada a la presidencia la nueva presidenta inició gestiones para ver si era posible negociar un buen precio político para entregar el partido al Partido Popular de Aznar. Pero en medio de esta gestión se cruzó otra oferta, la de Mario Conde que a corto plazo resultó más ventajosa aunque contribuyera a pudrir un poco más la imagen del CDS.

J. F. Lamata