9 octubre 1967

Fue uno de los promotores del ascenso al poder del dictador comunista cubano Fidel Castro

Muere asesinado el guerrillero comunista, Ernesto «Che» Guevara, mientras combatía por la revolución en Bolivia

Hechos

El 10 de octubre de 1967 se confirmó que el guerrillero comunista argentino D. Ernesto Che Guevara, había caído abatido en Bolivia.

Lecturas

En octubre de 1965 el Che Guevara abandonó sus últimos cargos en el régimen de Cuba. 

Ernesto Che Guevara Serna fue ya en vida un guerrillero legendario. Tras su muerte, acaecida el 8 de octubre de 1967 durante la guerra civil boliviana, se convirtió en uno de los modelos de la izquierda europea.

ÉXITO DE LA DICTADURA DE BARRIENTOS

El dictador de Bolivia, René Barrientos, enterado de que el Che Guevara estaba en su país con el objetivo de montar una guerrilla que derribara su régimen, anunció que movilizaría a sus tropas hasta «colgar la cabeza del Che en la capital de La Paz». Sus fuerzas militares lograron el objetivo.

Joaquín Zenteno Anaya fue la persona que dirigía el comando militar que eliminó al Che. Era comandante de la región militar de Santa Cruz de la Sierra. 

Hijo de un plantador de mate, Guevara nació en Rosario (Argentina), y se doctoró en medicina en Buenos Aires. Durante sus estudios realizó largos viajes por Latinoamérica, visitando países como Costa rica, Ecuador, Guatemala, México y Perú, donde pudo conocer la precaria situación de la población y la miseria en que vivía. Para escapar del servicio militar, en el año 1953 dejó su país y se instaló en Bolivia, donde entró en contacto con revolucionarios cubanos que le informaron de su fracasado golpe de Estado en la isla caribeña.

Durante su estancia en Guatemala y más tarde en México, se produjo la definitiva conversión de Che Guevara al marxismo revolucionario. En México conoció a Fidel Castro, con quien compartía similares puntos de vista en política internacional, y se unió a su grupo revolucionario que estaba preparando un nuevo intento golpista en Cuba. En 1956 junto con un comando guerrillero de Castro, Guevara desembarcó en Cuba con la intención de derrocar al dictador Fulgencio Batista y Zaldívar. tras ser rechazados por las tropas gubernamentales, los rebeldes se retiraron a la zona montañosa de sierra Maestra. Desde allí, el comandante Guevara contribuyó a organizar un efectiov ejército de partisanos que, según cálculos de los observadores estadounidenses, en 1958 agrupaba ya a unos 10.000 hombres.

Apoyados por el pueblo los rebeldes fueron encadenando una serie de éxitos guerrilleros hasta que, el día de fin de año de 1958 Batista se vio forzado a huir y los revolucionarios entraron triunfalmente en la capital, La Habana.

En febrero de 1959 una ley constitucional concedió la nacionalidad cubana a Guevara y a su nombre se añadió el apodo de Che (revolucionario sin fronteras). En una implacable acción depuradora eliminó a la oposición cubana así como a los oficiales del ejército regular que no simpatizaban con la revolución. Como segundo dirigente después de Castro, Guevara estuvo al frente hasta 1961 del Banco Nacional y seguidamente se hizo cargo del Ministerio de Industria. Negoció con la Unión Soviética la firma de un tratado comercial entre ambos estados, suscribió acuerdos con Bulgaria, China y Hungría y habló ante la Conferencia de Estados Americanos.

Sin embargo, el ideal de Guevara de un nuevo hombre socialista fue fuente de conflictos con la Unión Soviética, cuya política criticó abiertamente. Por ello, en marzo de 1965 Castro le obligó a dimitir.

La intención de Guevara era llevar la revolución a otros estados de Latinoamérica a fin de combatir el imperialismo. Entre los años 1966 y 1967 organizó en Bolivia una nueva guerrilla. No obstante, no consiguió que el Partido Comunista boliviano le apoyara y, además, sobrevaloró el potencial revolucionario de la población. El día 7 de octubre de 1967 Guevara cayó en manos de tropas bolivianas y fue fusilado.

En Europa, Che Guevara se convirtió en un símbolo de la lucha contra las dictaduras de todo el mundo e incluso los manifestantes que protestaban contra la guerra de VIetnam portaban su imagen en pancatas. La muerte del Che convirtió al líder guerrillero es un mártir de la lucha contra el imperialismo mundial y en un mito para los jóvenes revolucionarios.

A pesar de que el anticomunismo era la tónica general en toda la prensa española, sorprendieron ante la muerte del ‘Che’ algunos artículos que trataban a su figura con cierto respeto como D. Carlos Luis Álvarez ‘Cándido’ en el diario ABC. Aunque no es menos ciero que, poco después de esos artículos abandonaría el periódico.

En 1997 el cadáver de Che Guevara fue descubierto en Bolivia y trasladado a Cuba.

26 Septiembre 1967

El Che

Carlos Luis Álvarez 'Cándido'

Leer

Es probable que en algunos centros conspicuos de la observación política occidental la acción subversiva de Ernesto Che Guevara, sea contemplada como un izquierdismo infantil. El izquierdismo europeo parece más sólido, más convincente, más serio que el de este argentino capaz de cometer la incorrección de arriesgar su vida en situaciones de cine americano. La izquierda europea actúa ya como si el mejor camino fuese el de la traslación mecánica e irreflexiva de los principios políticos que rigen en zonas del mundo muy adelantadas históricamente, a climas todavía primarios. La prueba está en la actitud perpleja de Rusia, frente a la China de Mao. Los rusos desearían ver germinar allí las flores del socialismo maduro. Para la China de hoy, los rusos no paran de ser unos imbéciles útiles. Es evidente que respecto a las luchas de liberación han entrado en conflicto dos tendencias. (…)

Toda revolución triunfante se burocratiza. Fidel Castro ha caído por propio impulso, en un nacionalismo de raíz evidentemente antimarxista. Guevara, que se da cuenta de todo esto, ha prescindido deliberadamente del intelectualismo y de la actitud teórica, porque sabe que bajo las dictaduras de cariz agrícola (‘el 80% de América del Sur), el intelectualismo es demagogia flagrante. El no ve otro camino la violencia. Pero no es un pensamiento brutal, sino muy fino. Así interpreto yo, cuanto menos, la inquietante lección del guerrillero.

11 Octubre 1967

La Trompeta del Juicio Final contra el Che

Carlos Luis Álvarez 'Cándido'

Leer

Desde mi punto de vista, el comunismo es intolerable. Tan intolerable como la insidia, el oprobio y la maledicencia que se tolera en algunas partes, principalmente en los Estados Unidos, con tal de que se amparen en el anticomunismo. La iracundia macarthista y las destrezas maquiavélicas de la CIA parecen dar la razón al doctor Samuel Johnson pronunciado hace doscientos años, descubre por vía de exageración la baja calidad moral de quienes combaten un fanatismo con otro. ¿Acaso la revolución cubana fue la consecuencia de un saludable proceso de desarrollo económico y social? El error de Fidel Castro al dar un giro francamente marxista a la revolución de Cuba no impide entender las graves razones que le condujeron a Sierra Maestra. Esas graves razones fueron entendidas muy bien por todos los americanos del Sur, desde Méjico ala Patagonia, hasta el punto de que Batista acudió al expediente de proclamar la muerte de Fidel Castro. Ocurría esto a finales del año 19566. Pero el 24 de febrero de 1957 apareció en el ‘New York Times’ la primera de tres largas entrevistas de Herbert Matthews con Castro. Matthews y el ‘Times’ de Nueva York merecieron ser negados por una ola de calumnias y vituperios, simplemente por haber demostrado que Fidel Castro vivía. Fue la necesidad urgente de que Fidel estuviera muerto lo que hizo crecer el mito fidelista. Ahora también existe la urgente necesidad de que Ernesto Che Guevara haya muerto. Pero no es la primera vez que muere.

El Análisis

El fin de un mito y el peso de su legado

JF Lamata
El 9 de octubre de 1967, Ernesto “Che” Guevara, el guerrillero argentino que se convirtió en ícono de la Revolución Cubana, fue capturado y ejecutado por el ejército boliviano en La Higuera, con la asistencia de la CIA, poniendo fin a su vida a los 39 años. Su muerte, confirmada hoy, cierra un capítulo de lucha armada que comenzó en Cuba, donde alcanzó la inmortalidad como símbolo antiimperialista, y terminó en un fracaso quijotesco en las selvas bolivianas. Guevara, un médico argentino, trascendió su origen para convertirse en el rostro de la revolución global, inspirando a millones con su idealismo, pero también dejando un rastro de sangre y controversia.
En Cuba, el Che fue mucho más que un extranjero: fue el estratega clave de la Revolución de 1959, liderando la toma de Santa Clara y consolidando el régimen de Fidel Castro como ministro de Industria y presidente del Banco Nacional. Su carisma y compromiso con los oprimidos lo convirtieron en un símbolo universal, especialmente tras la icónica foto de Alberto Korda en 1960. Para los jóvenes izquierdistas de Occidente, el Che encarna la resistencia al capitalismo y al imperialismo estadounidense, un héroe dispuesto a sacrificar todo por la justicia social. Sin embargo, su aventura en Bolivia, iniciada en 1966, fue un desastre: su guerrilla, mal preparada y sin apoyo campesino, chocó con un ejército boliviano respaldado por EE.UU. y la desconfianza de los comunistas locales. Aislado y traicionado, Guevara fue capturado tras un enfrentamiento en Quebrada del Yuro, ejecutado un día después por órdenes del presidente René Barrientos. Su intento de exportar la revolución cubana a Bolivia, inspirado por su Guerra de guerrillas, subestimó las realidades locales y marcó el declive de su sueño pancontinental.
Las luces del Che—su denuncia de las injusticias sociales, su lucha contra la pobreza y su desafío al imperialismo—lo convirtieron en un mito, pero sus sombras son innegables. Como jefe de La Cabaña en 1959, supervisó ejecuciones sumarias de cientos de opositores, y su intolerancia hacia disidentes, incluyendo actitudes homófobas en los campos de trabajo cubanos, mancha su legado. Su defensa acérrima de la violencia como herramienta política, resumida en frases como “un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar”, inspiró no solo movimientos anticoloniales, sino también a grupos terroristas en los años 70, como las Brigadas Rojas en Italia, la RAF en Alemania y ETA en España, que justificaron atentados en su nombre. Aunque su idealismo resuena en un mundo donde la desigualdad persiste, su legado está empañado por un culto a la violencia que deshumanizó a sus adversarios. En este octubre de 1967, la muerte del Che no solo acaba con un hombre; transforma a Guevara en un mártir cuya imagen seguirá inspirando, pero también dividiendo, a un mundo que debate si su revolución fue heroica o trágica.
JF Lamata