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Se incrementan los rumores de un inminente cambio en la dirección del veterano matutino

Muere Juan Ignacio Luca de Tena, principal dueño de ABC, abriendo la disputa por la sucesión entre sus hijos Torcuato y Guillermo

HECHOS

El 12.01.1975 el ABC informó en su portada de la muerte de D. Juan Ignacio Luca de Tena.

14 Enero 1975

UN GRAN ESPAÑOL

Luis Calvo Andaluz

Juan Ignacio Luca de Tena encarnaba toda una época, una época que se desmorona. Era como el último mohicano del liberalismo, tanto en la brega política como en el trato social. Escuchaba y respetaba la opinión ajena, la opinión del otro, la del adversario, y yo, que trabajé junto a él cerca de cincuenta años y hube de dirigir ABC en una década periodísticamente dificultosa, yo soy buen testigo de su insólita – insólita en España – tolerancia intelectual, política y moral. Ocurría que la vehemencia de su temperamento se encrespaba en la polémica como la espuma y en seguida volvía el equilibrio, la comprensión, a veces la rectificación plena y siempre el noble reconocimiento del derecho a opinar que es inherente al hombre libre. No le conocí enemigos, pues aquellos hombres políticos que con él disentían dejaban de ser enemigos cuando reparaban en su elevado concepto de la dignidad del hombre libre, libre y con derecho a opinar sobre todas las cosas humanas. Y llegó a ser amigo personal de muchos de sus adversarios.

Pero la Historia no olvidará que, sin el concurso de Juan Ignacio Luca de Tena, monárquico por liberal, liberal por temperamento – en la vida y en la política – la anarquía que se apoderó de la II República española hubiera prevalecido  y perdurado. Pues él fue, como director de ABC, hijo del fundador de ABC y primer marqués de Luca de Tena; él fue el hombre que animó los vientos de la rebelión contra la arbitrariedad. Fue el precursor. Encarcelado, con su periódico suspendido, abocado a la ruina, cercado incluso por amigos y colaboradores que querían sujetar sus ímpetus y refrenar sus insobornables convicciones y lealtades políticas; él fue, Juan Ignacio Luca de Tena, quien dio el primer ejemplo de altivez, no ya frente a la legalidad republicana, sino frente al desgobierno y a la injusticia que caracterizaron a hombres y partidos de la República. Era valiente, muy valiente, pero no temerario. Era impulsivo, muy impulsivo, pero no irreflexivo.

Ha desaparecido de nuestra vida cotidiana un gran español, que a la patria primero y a la Monarquía después, sacrificó, en tiempos ya lejanos, tiempos de batallas encarnecidas, su bienestar y sus aficiones más hondas, que eran el teatro y la literatura, por donde subió a la Real Academia Española. No tuvo a su alrededor odios ni rencores, sino amor y amistades. No conoció los desgarros de pasiones innobles. Porque él tampoco sintió nunca esas turbiedades, ni la envidia, ni el resentimiento. Tenía un alma limpia de recelos y de ambiciones Escritor más propenso a la admiración de la obra ajena, no he conocido nunca. Juan Ignacio Luca de Tena era el hombre de las grandes amistades en todos los campos y sectores de la vida social. El hombre de la tolerancia, del olvido, el perdón, la convivencia, el liberalismo.

Otra época.

Luis Calvo

12 Enero 1975

EJEMPLO DE VOLUNTAD, DE ESFUERZO, DE TEMPLANZA Y DE PATRIOTISMO

Carlos Godó Valls

Juan Ignacio Luca de Tena creo que fue muchas cosas a la vez y todas en grado eminente. En primer término, fue un gran patriota, que es una virtud resplandeciente que ampara y enriquece las demás. También fue un gran corazón, un hombre lleno de cordialidad y de generosidad en proporción nada corriente.

Por lo demás, era un gran escritor, un periodista de singular sagacidad y pericia, y un fecundo continuador de la gran empresa periodística creada por su padre, el ilustre don Torcuato. Durante muchos años condujo esa difícil nave que es un gran periódico, con excepcional tino, exquisita sensibilidad y un gran sentido de la proporción y equilibrio.

Como hombre de teatro creo sinceramente que fue uno de los más brillantes que ha dado el país durante las últimas cuatro décadas. Algunas de sus obras como “¿quién soy yo?”, por ejemplo, quedará imborrablemente en la historia de nuestro teatro. No en balde ha batido ‘records’ de taquilla antes y después de nuestra guerra civil.

Su vida es para las generaciones actuales un ejemplo de voluntad, de esfuerzo, de templanza y de patriotismo.

Carlos Godó y Valls (Conde de Godó)

14 Enero 1975

UN ADIÓS MULTITUDINARIO A JUAN IGNACIO

Julián Cortés Cavanillas 'Argos'

Una masa conmovida e imponente de amigos – todas las clases sociales fundidas en un solo afecto admirativo – acompañó el domingo los restos mortales de Juan Ignacio Luca de Tena a la Iglesia de la Concepción, donde se celebró una misa por su alma antes de enterrarle en la cripta del templo. Y digo de amigos, porque la magia del único hijo varón del gran don Torcuato – fundador de BLANCO Y NEGRO y ABC – era que sabía unir mentes y corazones, por discrepantes que fueran ideas y sentimientos, en una sola idea y en un solo sentimiento de liberalidad y de cordialidad. Pero Juan Ignacio, fervoroso monárquico y lealísimo súbdito de un Rey y Señor, no fue en ningún momento obstáculo esta suprema y gentil fidelidad con el trato, la convivencia y aún el afecto de amigos que no pensaban como él, pero que en él veían un ejemplo admirable de simpática tolerancia, de caballerosidad perfumada de rosas, que, en el peor de los casos, podía encontrar en sus batallas adversarios, pero nunca enemigos. Ni siquiera con la República, que tan injusta y sañudamente le persiguió, y él tan razonada y lógicamente la combatió a cara descubierta, jamás dejó de prestarla toda la ayuda poderosa de la opinión que ABC representaba cuando el interés de España estuvo en juego. Por tanta nobleza de ánimo, tanto respeto a las ideas ajenas, tanta fuerza en defender las propias, tanto puro patriotismo y tanta grandeza en servir las causas verdaderamente justas, el segundo marqués de Luca de Tena ha recibido un macizo homenaje en la hora del adiós definitivo, rodeado en la sacra ceremonia de encomendarle a Dios, de una multitud, donde tanto abundaban las gentes del buen pueblo español, que le despedían con el corazón en alto, porque insuperable amigo de todos y a nadie defraudó en vida, dando perfecto ejemplo de señorío y de espíritu a la hora de reclinar, para siempre, su cabeza rectora en el amoroso regazo de Jesucristo.

Cortés Cavanillas (argos)

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