4 febrero 1954

El hermano del fundador fallecido del periódico de la Prensa del Movimiento asume ahora la dirección

Nemesio Fernández Cuesta asume la dirección del diario deportivo MARCA en sustitución de Lucio del Álamo

Hechos

El 4.2.1954 el diario MARCA anunció el nombramiento de D. Nemesio Fernández Cuesta como nuevo director del periódico.

Lecturas

La Prensa del Movimiento nombra nuevo director del diario público Marca a Nemesio Fernández-Cuesta Merelo (hermano del fallecido fundador Manuel Fernández-Cuesta Merelo) en sustitución de Lucio del Álamo Urrutia.

D. Nemesio Fernández Cuesta dirigirá el periódico hasta el año 1973 en que lo sustituye Carmelo Martínez González. 

El Análisis

Cuando el fútbol y el poder vistieron la misma camiseta

JF Lamata

En la España de 1954, pocas cosas levantan más pasiones que el fútbol. En un país en blanco y negro, con cartillas de racionamiento aún recientes y discursos oficiales en boca de todos, los domingos de balón son algo más que deporte: son una tregua nacional. En ese clima, el diario MARCA se ha convertido en algo más que un periódico deportivo; es casi un ministerio del entusiasmo colectivo. Y ahora, en pleno auge de las gradas, cambia de timonel: Nemesio Fernández Cuesta Merelo asume la dirección de MARCA, el mismo periódico que fundó su hermano Manuel en plena guerra civil.

El relevo no es menor. Nemesio hereda no sólo un apellido con pedigrí en la prensa del régimen, sino también una red de poder que conecta el palco del Bernabéu con los despachos del Movimiento. No olvidemos que su hermano Raimundo Fernández Cuesta, uno de los fundadores de Falange junto a José Antonio Primo de Rivera, es todavía hoy una figura clave en el engranaje franquista, ministro incluido. La política, el fútbol y la familia son aquí un triángulo inseparable. Y si alguien aún duda del peso del apellido, basta recordar que el hijo del nuevo director, Nemesio Jr., acabará casado con una de las hijas de los Luca de Tena, la dinastía de ABC. Pocas alianzas más sólidas entre balón, tinta y poder.

Que un Fernández Cuesta esté al frente de MARCA no es casualidad. Es un símbolo más de cómo el franquismo supo convertir el deporte en altavoz. La emoción por el gol se podía alentar, porque no cuestionaba nada. Y en esas páginas, entre crónicas deportivas y fotos de porteros en vuelo, se jugaba otra liga: la de mantener al pueblo distraído, unido en el grito de “¡gol!”, aunque fuera silenciado en todo lo demás.

J. F. Lamata