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Se le acusa de 13 delitos, entre los que destacan los de blanqueo de capitales, amenazas, extorsión, prostitución y tráfico de drogas

Operación Emperador: Encarcelado el empresario Gao Ping, referente de la comunidad china en Madrid

HECHOS

El 21 de octubre de 2012 el juez D. Fernando Andreu decretó el ingreso en prisión del Sr. Gao Ping.

17 Octubre 2012

La mafia china, desafío silencioso para el Estado

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

LA MAGNITUD de la operación Emperador revela la gravedad de la amenaza que representa la mafia china. Ochenta detenidos, más de un centenar de registros de inmuebles en varias ciudades, seis millones de euros en efectivo y 200 vehículos incautados… Se trata de la mayor operación realizada en España contra el blanqueo de capitales y el delito fiscal, y ha requerido de tres años de investigación.

La detención de un concejal de Fuenlabrada (Madrid) por la concesión de licencias fraudulentas o la del actor y productor de cine porno Nacho Vidal por la emisión de facturas falsas para la trama indica el grado de infiltración que el crimen organizado de origen chino ha alcanzado en nuestro país.

Uno de los cabecillas, Gao Ping, vive en España desde 1989 y estaba considerado como un empresario de éxito y un mecenas del arte. Según la investigación, la red sacaba cada año del país 300 millones de euros en efectivo obtenidos de forma fraudulenta para ser blanqueados.

El principal problema para enfrentarse a esta mafia es la endogamia y el mutismo que rodea sus actividades. Chinos son los extorsionadores y chinos los extorsionados, una población poco proclive a denunciar y que desconfía por regla general de las instituciones occidentales. La extrema violencia con la que actúan estos grupos mafiosos también contribuye al silencio y dificulta la labor de la Justicia. Y la barrera del idioma tampoco ayuda. Por ello, la realización de campañas informativas dirigidas a ese colectivo de inmigrantes y las actuaciones encaminadas a evitar la formación de guetos son medidas que debería poner en marcha la Administración.

España ha vivido una burbuja china con la apertura de negocios en todos los rincones del país. Los censados se acercan ya a los 200.000. En Fuenlabrada se ha levantado el mayor polígono industrial de Europa dedicado a la importación y exportación de mercancías chinas. En ese punto, decenas de agentes realizaron ayer registros.

La sociedad española ha acogido con una mezcla de admiración y desconfianza el éxito de los inmigrantes chinos. Se reconoce su laboriosidad y así, el presidente de Mercadona, Juan Roig, no ha dudado en ponerles como ejemplo de dedicación y espíritu de sacrificio en el actual momento de dificultad, pero al mismo tiempo han generado suspicacias entre muchos ciudadanos, muy probablemente como consecuencia de su poca permeabilidad y la poca interacción con el resto de la población.

La espectacular redada de ayer, con una puesta en escena de película, con 300 agentes en acción, encierra el peligro de que puede llevar a muchos ciudadanos a ver confirmados sus prejuicios. Pero sería tremendamente injusto creer que los chinos que regentan un restaurante o una tienda de todo a cien se dedican a negocios turbios. Si de algo debe servir la operación Emperador es para tomar conciencia del problema del crimen organizado y para actuar en consecuencia, poniendo a disposición de la Justicia y de la Policía los mejores medios.

18 Octubre 2012

La lavandería china del arte

Antonio Lucas

El empresario Gao Ping no sólo se apoyó en su galería de arte -Gao Magee- para obtener el máximo reconocimiento social, sino que buscó el acercamiento a las más altas personalidades aprovechando diferentes actos públicos. En estas imágenes aparece junto al Rey Juan Carlos y al ex ministro socialista de Exteriores Miguel Ángel Moratinos.

Uno de los puntales más visibles del entramado empresarial que confeccionó el empresario chino Gao Ping era la galería Gao Magee de Madrid, en la calle del Doctor Fourquet, tras el Museo Reina Sofía y perímetro de algunas de las salas de arte más destacadas: Helga de Alvear, Maisterravalbuena, Nogueras Blanchard, Espacio Mínimo… Allí instaló en segundas nupcias su centro de operaciones artísticas en España (la primera sede de la galería de Gao Ping estaba en la C/ Antonio Maura).

La sala ha tenido al menos cuatro directores desde su creación: Joaquín Gallego, Carmen Blánquez, Miguel Suárez del Villar y Raquel Serrano. Sólo trabajan con artistas chinos, preferentemente nacidos en los 70 y los 80. El propósito del principal encausado hasta ahora en la operación Emperador era tender lazos entre artistas chinos y coleccionistas españoles. Una relación de ida y vuelta que tenía en Pekín su reverso para promocionar creadores españoles.

La actividad de la galería, según fuentes cercanas al caso, era aparentemente normal: exposiciones trimestrales y tránsito habitual de gente. No desentonaba en el ambiente comercial del barrio. Según uno de sus primeros directores, Joaquín Gallego, que decidió abandonar la firma por desavenencias con Gao Ping, «la actividad de la galería era aparentemente normal… En fin… Prefiero no hablar. Tras mi salida llegaron otros. Pregunte por ahí». El del arte contemporáneo chino fue la última ficción del mercado artístico.

El negocio del arte, salpicado de claroscuros, era un terreno propicio para el empresario chino. «La cultura da a ciertos personajes un prestigio social y abre puertas para otro tipo de negocios», explica un experto en arte de las Fuerzas de Seguridad del Estado. «Aunque Gao Ping no era un hombre reconocido dentro del ámbito galerístico… Se salía de los estándares… Algunos vecinos reconocen haber visto coches de alta gama en la puerta de la sede, así como a distintas personas sacar bolsas negras que se introducían en los vehículos».

Entre los artistas que colaboraron fugazmente con el cerebro de la operación Emperador está el pintor y fotógrafo José Manuel Ballester. En una ocasión fue requerido por la gente de Ping para prestar dos fotografías de gran formato que iban a ser colgadas en una muestra colectiva en el exclusivo espacio que el empresario tiene en el denominado Distrito 798 de Pekín, el Iberia Art Center: «Cuando la exposición se clausuró me las devolvieron. Esa fue, afortunadamente, toda mi relación. Al tratar con marchantes no abres una investigación sobre ellos. Confías en que son profesionales… Aun así, hubo cosas que no me dieron buenas vibraciones y no me vinculé más. No sé cómo funcionarían, pero la idea que vendía Ping de propiciar el intercambio cultural entre España y China era tentadora. Artistas como Ouka Lele o Soledad Sevilla también son víctimas de esta aventura. Nos ha utilizado para su ficticia promoción como hombre del arte».

Ping logró aun así colar su galería en Arco 2011 con stand propio. Antes ya había hecho tentativas de acercamiento presentando allí el primer número de su revista trimestral Art in China. Hay firmas españolas que tardan años en lograr ser aceptadas en la feria. Pero a Ping no le costó demasiado esfuerzo. ¿Trato de favor?… Asimismo, pronto alcanzó ventas de gran volumen, como la que cerró con el Instituto Valenciano de Arte Moderno (Ivam), dirigido por Consuelo Císcar. La institución adquirió 61 fotografías por valor de 440.000 euros, a la vez que el museo mantuvo más colaboraciones con Ping alrededor de las muestras 55 días en Valencia y Plusmarca. Arte y deporte, que se presentó después en el Iberia Center de Pekín, coincidiendo con las olimpiadas de 2008. «Tienen que salir más cosas de este turbio asunto», explican algunos expertos en arte. «La trama es larga y compleja. Y el arte ha sido uno de sus espacios operativos a través de la fundación que capitaneaba Ping, por donde pasaba todo». Será cuestión de ver si hay luz al final del túnel.

Consiguió tener ‘stand’ propio en la feria Arco con inusitada rapidez

20 Octubre 2012

De Gao Ping a la banda del 'Pingao'

Federico Jiménez Losantos

Golpe al blanqueo de dinero

De Gao Ping a la banda del ‘Pingao’

El ingenio popular español para defenderse de lo que no puede combatir ni, a veces, entender, es inagotable. Una confusión -acaso un acierto pin yin- en un programa matinal de televisión, multiplicado por las llamadas de los oyentes a las cadenas de radio, ha convertido a Gao Ping, prebautizado por la policía como el Emperador de la mafia china en España, en algo mucho más cutre y con menos ínfulas: «la banda del Pingao». Sus cómplices españoles en el amplio abanico delictivo de su incansable actividad han sufrido mutaciones similares. Así, el actor de cine porno Nacho Vidal es «el porno del Pingao» («porno» está popularmente sometido a metonimia: la parte por el todo); el empresario Patxi Garmendia es «el del Rey en la Banda del Pingao»; el político del PSOE en Fuenlabrada que, al final, ha dimitido, es «el concejal del Pingao»; y el policía y el guardia civil detenidos por sus servicios a la banda que blanqueaba dinero son «el madero del Pingao» y «el picoleto del Pingao». Según las primeras encuestas, la mayoría duda de que se haga justicia, por las aldabas (contactos políticos) del Pingao. Así que, al menos, le baja los humos.

20 Octubre 2012

El último emperador

Boris Izaguirre

"No todos los días tienes un amigo entre los implicados en una redada gigante. Apena ver a Nacho Vidal envuelto en la Operación Emperador, porque hemos compartido alegrías con él"

No todos los días tienes un amigo entre los implicados en una redada gigante. No todos los días te das cuenta de que es fácil sostener por años una monumental red de blanqueo. Solo cuando es descubierta, ese día te das cuenta de lo fácil que resulta esconder más de seis millones de euros en efectivo, dispuestos en billetes de 50 y, en un surtido multicolor, de 100, 200 y 500. Aparte de esa cantidad contante y sonante, armas, diamantes y esclavas. Vamos que el mal en todas sus dimensiones camina a nuestro lado y creemos que se trata de un cuento chino.

Aunque no forme parte del núcleo central, apena ver a Nacho Vidal implicado en la Operación Emperador, porque hemos compartido alegrías con él desde que presentamos un libro sobre su vida, donde, por cierto, explicaba cómo el porno le había salvado de la delincuencia juvenil. Tampoco consuela recordarle en la presentación de su perfume, de nombre 25 y cuyo envase es un molde de vidrio de su famoso miembro. No había mucha gente esa noche de diciembre, salvo Rossy de Palma y yo, acompañando al actor para bautizar “un esfuerzo de muchos años, un perfume que me identifique”, como nos dijo Vidal, pletórico y encantado de enseñar cómo aplicarnos la fragancia. El envase descansa ahora, prácticamente virgen, en el salón de casa. Muchos lo asumen con humor como una obvia escultura fálica. Hoy esos recuerdos se agolpan junto al montón de malos chistes que se hacen sobre su implicación en la trama, su filmografía y sus medidas físicas. Pero lo que de verdad asombra de esta trama no es su tamaño, sino todo el tiempo que permaneció activa e impune. Quizá porque estaba protegida, no solo por sus ahora conocidos implicados, sino por nuestra propia cultura del dinero. Cuando vemos dinero moverse, es sexi, no queremos preguntar ni de dónde viene ni adónde va. Ni mucho menos a quién afecta, hiere o destruye en su vaivén.

En un lugar tan siniestro y anónimo como ese polígono industrial donde antes no entraba la ley, de un día para otro aparecen inspectores heroicos que descubren al galerista y hombre de mundo, el señor Gao Ping, como un nuevo arquetipo de malo para futuros filmes de Bond y de Torrente: el oriental apuesto y más alto de la media, superados los 40, que extorsiona y acuña montañas de dinero en su domicilio de estilo Tudor en Pozuelo. Gao Ping dijo en una ocasión que “el arte contemporáneo es como la cerveza, le gusta a todo el mundo”. Y es irónico, o quizá signo de nuestro tiempo, que su estructura de mecenazgo y exhibición del arte español en China y del chino en España se fundamente en una red de blanqueo de dinero que se nutría de cutres prendas de bisutería, bolsos, cajas con decoración navideña y todo ese enjambre de cosas inútiles y baratas propias de los bazares chinos. Tan inútiles y llamativas como sus versiones caras. Con su estafa, Ping hizo real la relación entre lo bajo y lo sublime, jugó al pimpón entre falsificación y lo que se asume como “arte bueno”. Hasta una institución como el IVAM fue su cliente. Observándole en las imágenes que repiten los telediarios, Gao Ping parece el yerno ideal para toda familia con vocación multirracial. En realidad es uno de los primeros malvados pillados en esta era de la impunidad, un hombre con la fachada impecable y el trastero forrado de cajas fuertes repletas de billetes morados y fiebre amarilla como el oro.

De oro y diamantes es el brazalete que perteneció a la abuela del Rey, la reina Victoria Eugenia, que ahora sale a la luz y a subasta en Sotheby’s con un misterio colgando: el nombre de su propietaria, una dama con título y probablemente en apuros. Desde que Tita Thyssen, por necesidades de liquidez, se desprendiera de uno de sus cuadros, vender se ha convertido en una nueva fiebre del oro. Por eso muchos se preguntan si el brazalete de Victoria Eugenia, extraordinaria y millonaria pieza de la casa Cartier, pudiera pertenecer hoy a una hermana del Rey o a una de sus hijas, cuatro damas con título que son familia del Monarca, pero no miembros del núcleo central, como se define ahora al politburó de la Casa del Rey. El brillo del misterioso brazalete quizá consiga opacar un rato el bling-bling del juicio al Instituto Nóos. El misterio adquiere tonillo de culebrón con un final claro: cuando empiezas a desprenderte de cosas es porque necesitas toda la liquidez de un rescate.

Para hacer todo más triste, fallece Sylvia Kristel, mito erótico de nuestra infancia, la mujer que no pudo escapar de Emmanuelle. El mundo del cine erótico parece poseído de un maleficio. Como si explorar el laberinto del deseo siempre trajera consecuencias. Sin Emmanuelle, desde luego, no habría existido el destape español, ni el pelo corto en mujeres guapas. Contribuyó a la liberación sexual de las mujeres y de los hombres. Sin ella y sus perlas tampoco habríamos llegado a las Cincuenta sombras de Grey, la novela erótica superventas para mamás de hoy. Krystel deja un mundo donde el sexo es tan masivo y de origen tan confuso como los objetos de los bazares chinos o de las grandes casas de subastas.

27 Enero 2013

Escasez endémica

Juan José Millás

Gao Ping, acusado de liderar una gran trama de blanqueo de dinero, salía así de la prisión. Qué difícil resulta encarcelar a los delincuentes de corbata. Siempre hay algún defecto de forma.

Como un ministro, así salió Gao Ping de la cárcel al poco de haber entrado en ella. Con esta gente siempre se comete algún error formal que justifica su liberación. Y cuando no hay error formal, ahí está el Gobierno para indultarlos. Ya es sabido, por metafórico, que en el último Consejo de Ministros presidido por Zapatero se indultó a un banquero. Según una información de Álvaro de Cózar y Mónica Ceberio aparecida en las páginas de este periódico, 107 malversadores y 25 prevaricadores fueron indultados entre 2000 y 2012. Si repasas los perdones concedidos por los diversos Gobiernos a lo largo de los últimos años, resulta que la prevaricación, la malversación de caudales públicos y el cohecho están muy bien vistos. También la tortura, pues a unos mossos d’esquadra que se emplearon a fondo con sus víctimas se les indultó hasta dos veces porque con una, dados los daños producidos, no bastaba. Si a los defectos de forma y a la generosidad de los gobernantes con determinado tipo de delitos les añadimos las prescripciones, que son el pan nuestro de cada día, es muy difícil que un delincuente con corbata acabe entre rejas. Los hay, pero pocos y con mucha vocación. Son los que en la soledad de la celda se descubren a sí mismos o a Buda o se dedican a la práctica del taichí. Precisamente, Gao Ping acababa de manifestar su deseo de enseñar esta disciplina a los compañeros de cautiverio, cuando la Audiencia Nacional descubrió el defecto de forma y no hubo otra que excarcelarle. ¡Con la escasez endémica de profesores de taichí que sufren las prisiones españolas!

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