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Carles Francino (SER) se negó a entregarle el premio y en el momento de la entrega a Vázquez fue reemplazado por Arturo Valls. Isabel Gemió (ONDA CERO) cargó contra él desde su programa 'Te doy la palabra'

Polémica por la concesión del Premio Ondas a mejor presentador Jorge Javier Vázquez por ‘Sálvame’

HECHOS

El 16.10.2009 se hizo público que la concesión del Premio Ondas a D. Jorge Javier Vázquez que recogió el 4.11.2009 junto al resto de los premiados en el certamen.

CARLES FRANCINO, PRESENTADOR DE LOS ONDAS, SE NEGÓ DARLE EL PREMIO

francino_SER El locutor estrella de la Cadena SER, D. Carles Francino, presentador histórico de las Galas de los Premio Ondas y encargado de entregar los premios… ‘desapareció’ en el momento en el que se le entregaba el premio y tuvo que ser el actor D. Arturo Valls el que, en su lugar entregó el premio al presentador de ‘Sálvame’, retornando luego el Sr. Francino para entregar todos los demás.

INDIGNACIÓN POR EL PREMIO DE ISABEL GEMIO (ONDA CERO) Y GLOBOMEDIA (LA SEXTA)

isabel_gemio_ondaceroangel_martin_dani_mateo Desde el programa ‘Te Doy Mi Palabra’ de ONDA CERO, Doña Isabel Gemio atacó con dureza el Premio Ondas a un ‘mercenario’ de la televisión, como definió a D. Jorge Javier Vázquez al que acusó de haber atentado contra los menores en sus programas y se burló de su físico «¿se cree ahora alto y guapo?». Por su parte en el programa ‘Sé lo que Hicistéis’ de LA SEXTA cuyos guiones hacía la productora Globomedia también se criticó el premio «están premiando a la telebasura y al corazón» e insinuaron que D. Jorge Javier Vázquez merecía la cárcel.

PROGRAMA ‘G-20’ DE LA FÁBRICA DE LA TELE (TELECINCO)

19 Octubre 2009

BELÉN ESTEBAN SE QUEDA SIN PREMIO ONDAS

Roberto Enriquez

Belén Esteban se queda sin Premio Ondas Ondas al Mejor Presentador para Jorge Javier Vázquez, por saber combinar con incuestionable gracejo y donaire sus dotes como malabarista de jirones de dignidad ajena y como amoral funambulista suspendido sobre una red de caspa sobre la que sabe aterrizar con un soplido que la eleva por un instante mágico, cuando pensamos que no volverá a caer. Pero la caspa cae.

Roberto Enríquez

07 Noviembre 2009

Pesadilla antes de la entrega del premio ondas

Jorge Javier Vázquez

Domingo 1. Me despierto inquieto por culpa de una pesadilla que tiene que ver con esta crónica: sueño que el jueves por la tarde todavía no la he escrito y, lo que es peor, que no tengo tiempo para hacerlo. En época de agobio alterno pesadillas. Otra muy recurrente es soñar que me falta una asignatura para acabar la carrera y que el día del examen no tengo ni repajolera idea de la materia. Lo que es cumplir años: antes mis peores sueños tenían que ver con polvos presumiblemente apoteósicos que no llegaban a materializarse porque me despertaba en el momento clave.

Jueves 3. Soy feliz. Más que nunca. Desbordado por el cariño que me demuestran en el Liceo e incapaz de responder como se merecen a tantas muestras de afecto. Mi familia ma-ta por una foto con Carlos Baute y se emociona al ver a Regina do Santos. Amo a mi familia. Me la llevo junto a mis íntimos a un restaurante de Passeig de Gracia y como es mi noche obligo a cada uno de los que acuden a que hablen de mí. Dicen cosas preciosas, claro, y el discurso que más me llama la atención es el de mi sobrino Carlos. Así fue: «Cuando yo era pequeño notaba que mi tío era raro porque no traía chicas a casa. Y también me parecía muy raro su trabajo, no lo entendía bien. Pero ahora puedo decir que estoy muy orgulloso de él». Me lo como a besos. Y a mi sobrina Esther también, que al despedirse me dice llorando al oído: «Te quiero mucho. Vuelve pronto». Barcelona fue para mí la ciudad de los prodigios.

12 Noviembre 2009

Fina hipocresía

Carmen Rigalt

Hasta hace unos minutos, antes de sentarme a escribir este artículo, yo también era una impostora, pero no me daba del todo cuenta. Han tenido que pasar años de introspección y lustros de striptease mental para reconocerme en mis contradicciones. Despojada al fin de prejuicios (al menos en lo tocante al tema que voy a referir, pues en otros ando bien servidita), ofrezco ahora el resultado de mis pajas mentales sobre la levedad de la telebasura.

En el fútbol y la tele, como en la política, todo el mundo mete baza. Hasta el más necio presume de poseer la fórmula para hacer una buena alineación, un buen gobierno o un buen producto televisivo. El dogma nos asiste, de ahí que nos pongamos estupendos y criticones cuando las cosas no son de nuestro agrado.

Días atrás le concedieron el Premio Ondas a Jorge Javier Vázquez, colaborador de este periódico y animal televisivo de quien lo más acertado que se ha dicho es que constituye un género en sí mismo. La concesión del premio descolocó a los devotos de la ortodoxia, aferrados al discurso de la telebasura con la misma inercia con que el bombo de Manolo se aferra al grito de gol. Que un grupo mediático enjundioso reconociera el talento de Vázquez dejó perplejo a más de un «intelectual orgánico» (entrecomillo la intelectualidad y la enjundia porque también sobre eso hay versiones encontradas). Algunos no tuvieron pudor en cambiar abruptamente de opinión y sumarse a las loas. Otros esbozaron una sonrisa seca y miraron hacia otro lado. Ya sé que la idea es facilona, pero puestos a buscar porquería, podemos encontrar mucha en las barricadas de la información política.

El filósofo Gustavo Bueno se entusiasmó en su día con Gran Hermano y lo tomaron por loco. Yo sólo uso filosofía de andar por casa, pero soy bastante consumidora de basura televisiva (y si no lo soy más es porque ocupo buena parte de mi tiempo consumiendo basura de internet).

Hay pocos periodistas como J.J. Vázquez, capaces de improvisar un espacio de televisión sin red y a continuación escribir un delicioso artículo para la última del periódico. Habrá programas de televisión más finos que Sálvame, más cultos y en los que se hable más del 0,7, pero Vázquez trabaja para la privada, que no es una oenegé. Hace lo que puede. Estando ya todo inventado, él ha reinventado el medio. Vázquez pone el ingenio y los demás ponemos la audiencia. La basura cae pues de nuestra parte. De la parte de los hipócritas.

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