19 enero 1992

El diario dirigido por Luis María Anson arremetió contra Aleix Vidal-Quadras, Isabel Tocino, Manuel Fraga o Celia Villalobos después de que publicaran tribunas en el periódico del Grupo PRISA

PRISA acusa de chantaje al ABC por mofarse de todos los políticos del PP que publican artículos en EL PAÍS

Hechos

El 19.01.1992 el diario EL PAÍS publicó un reportaje sobre la actitud del diario ABC contra personas que escribían artículos en el diario del Grupo PRISA.

Lecturas

 D. Luis María Anson (Director de ABC) y D. Joaquín Estefanía (Director de EL PAÍS), enfrentados por las colaboraciones en sus respectivos periódicos.

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El 19.01.1992 el diario EL PAÍS que dirigía D. Joaquín Estefanía Moreno publicó un reportaje sobre la actitud del diario ABC, que dirige D. Luis María Anson Oliart contra personas que escribían artículos en el diario del Grupo PRISA.

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El reportaje demostraba como desde la llegada del Sr. Anson a la dirección de ABC era habitual que publicara elogios a políticos del PP salvo que estos osaran publicar un artículo de opinión en EL PAÍS, en lugar de con ellos. Entonces, la reacción inmediata era que ABC publicaba un recuadro editorial contra él.

El Sr. Vidal Quadras, presidente del PP en Catalunya, había publicado en EL PAÍS el artículo de opinión «Amarás a tu tribu» y eso causó que el 6 de diciembre de 1990 el periódico del Sr. Anson publicaba un artículo atribuido al propio director del medio en el que acusaba al Sr. Vidal Quadras de haber accedido a la presidencia “por un capricho de Aznar”, “contra los criterios de los sectores serios del centro-derecha” y reprochándole que escribiera en EL PAÍS: “Lo primero que debería hacer el Sr. Vidal Quadras es aprender a escribir o encargar sus artículos a alguien que supiera hacerlo”. Sí, la crítica se refería al artículo que un día antes había publicado el Sr. Vidal Quadras en el diario EL PAÍS con el título ‘Amarás a tu tribu’.

No era un caso aislado. Durante esos años todo aquel que pudiera ser considerado alguien de derechas que osara escribir en las páginas del ‘odiado’ periódico de PRISA, era inmediatamente linchado por el ABC ansoniano.

Comparar las hemerotecas de ABC y EL PAÍS no ofrece lugar a la duda. Veamos algunos ejemplos:

El 5 de septiembre de 1987 D. Manuel Fraga publicaba una tribuna en EL PAÍS (siendo en ese momento simple eurodiputado de Alianza Popular y ex presidente del partido) titulado ‘Sociedad abierta y sistema democrático” sobre cultura. Al día siguiente, el 6 de septiembre de 1987 en la página editorial de ABC el diario publicaba en un artículo atribuido al Sr. Anson “Es lástima que un hombre de tantas calidades intelectuales deslice en ocasiones artículos plagados de ideas vulgares y manidas” “Un artículo tan torpe que no parecía escrito por él”.

El 26 de marzo de 1990 el ex dirigente crítico de AP, D. Gabriel Camuñas, publicaba un artículo en EL PAÍS titulado “El Partido Popular ante su décimo congreso’. El 27 de marzo de 1990 en la página editorial de ABC publicaba un artículo titulado ‘Naderías’: “El señor Camuñas habría acertado si se hubiera callado. Hay circunstancias en que lo inteligente es el silencio. Sobre todo cuando no se tiene otra cosa que decir que tópicos y vulgaridades”.

Los días 3 y 4 de julio de 1990 D. Agustín Rodríguez Sahagún, miembro del CDS y alcalde de Madrid con los votos del PP publicó dos artículos en el diario EL PAÍS, “Un reto colectivo” y “La recualificación del Sur”. Una semana después el diario ABC cargaba contra él con un artículo titulado ‘De vergüenza ajena’: “Si el Sr. Sahagún encargó a alguien que le escribiera este artículo para firmarlo él, debería pagarle sin impaciencia. Ayer el alcalde se convirtió en la rechifla general de políticos e intelectuales”. En este caso el Sr. Rodríguez Sahagún pareció captar el mensaje y publicó una tribuna en ABC el 11 de julio titulada “Un pacto de Estado para Madrid”, que ya no fue tan criticado.

El 8 de septiembre de 1990 la diputada del PP, Dña. Isabel Tocino, del sector más conservador y familiar del partido publicaba una tribuna contra el ministro de Economía Sr. Solchaga en el diario EL PAÍS con el título “¡Hemos llegado a tiempo, señor Solchaga!”. Dos días después el ABC en un artículo del Sr. Anson lanzaba el siguiente comentario: “La carcajada de Carlos Solchaga al leer anteayer por la mañana un artículo de Isabel Tocino ha llegado hasta este periódico. La diputada debería cuidar más sus escritos. Ha hecho un espléndido ridículo.

El 22 de junio de 1991 era la diputada del PP, Dña. Celia Villalobos, del sector más progresista de la formación popular la que publicaba una tribuna en EL PAÍS titulada ‘La Urgencia de un cambio’. Al día siguiente en la sección actualidad gráfica de ABC publicaba una foto de la Sra. Villalobos con el texto: “Se comprende la vergüenza de Aznar cuando se encontró con un artículo de su diputada Dña. Celia Villalobos con un ataque de nervios, torpe y gratuito. No se pueden decir en menos líneas más naderías”.

El Sr. Anson mandaba así un mensaje claro contra todos los dirigentes del PP. El diario EL PAÍS reaccionó acusando a ABC en un artículo a toda página de ‘chantajear a políticos cada vez que publican en EL PAÍS’, artículo en el que aseguraban que los políticos de ABC eran víctimas de la ‘arbitrariedad’ del director de ABC y que el periódico de Prensa Española, en especial su sección ‘Actualidad Gráfica’ era ‘propiedad intelectual’ de los hermanos Anson, Rafael y Luis María.

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JUAN LUIS CEBRIÁN SE SUMA A LA ACUSACIÓN:

cebrian_mundo  En una entrevista en el diario EL MUNDO (24-1-1992) el propio CEO del Grupo PRISA, D. Juan Luis Cebrián, se sumó a la acusación de su periódico:

P.- El pasado domingo EL PAÍS acusaba de chantaje ABC por censurar supuestamente a colaboradores que escribían en EL PAÍS.

R.- No nos sentimos enfrentados a ningún otro medio. (…) El sistema de chantajear a los políticos o profesionales de una ideología supuestamente afín a un periódico cuando escriben en otro me parece, además de infantil, ridículo.

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LA RESPUESTA DEL DIARIO ABC A LAS ACUSACIONES

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19 Enero 1992

'Abc' chantajea a profesionales, políticos y empresarios cada vez que publican en EL PAÍS

EL PAÍS (Director: Joaquín Estefanía)

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El diario Abc somete al chantaje de críticas gratuitas y arbitrarias, con intención de vejar y ridiculizar, a diversos profesionales y bastantes dirigentes del Partido Popular (PP) y de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) cada vez que uno de ellos publica una colaboración en EL PAÍS. Esta situación preocupa crecientemente en el partido conservador, alguno de cuyos dirigentes manifestó ayer que «mientras no nos atrevamos a denunciar este chantaje y romperlo por la fuerza de los hechos no tendremos credibilidad y estaremos enfeudados a un determinado grupo de presión».
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Esta práctica de Abc se ha dado en numerosisimos casos. El método más habitual es el comentario de Ovidio, seudónimo del director del periódico, Luis María Ansón, o la sección Actualidad Gráfica, «propiedad intelectual» de los dos hermanos Ansón, Rafael y Luis María. El pasado mes de diciembre, el presidente del PP en Cataluña y candidato de este partido a la presidencia de la Generalitat, Aleix Vidal-Quadras, escribía en EL PAÍS un artículo sobre las relaciones entre el PP, Unió Democrática y el Partido Popular Europeo. Al día siguiente, Ovidio replicaba indicando que el artículo había sido leído «con rubor»: «Lo primero que debería hacer el señor Vidal-Quadras, sin duda hombre ilustre en no pocas cuestiones, es aprender a escribir bien» y continuaba atribuyendo al autor «tópicos, lugares comunes, vaciedades, naderías, hueras frases, simplezas de preuniversitario … Las cartas de recomendación que, sin duda, contribuyeron a que aprobara su bachillerato debieron ser muy poderosas. ¿Cómo no le aconsejará alguien a este hombre que, al menos, se esté calladito?».
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n septiembre, el arquitecto Miguel Oriol publicó un artículo en EL PAÍS, inmediatamente contestado por Ovidio: «Dice Miguel Oriol que se sintió ‘provinciano’ durante un viaje a París y ante una Europa cada vez más consciente de sus deberes. Y tiene razón el ilustre arquitecto. Toda la razón. ‘Provinciano’ era su artículo de ayer, plagado de vulgaridades comunes y tópicos. Miguel Oriol se ha dedicado con entusiasmo adolescente a descubrir mediterráneos. Sería gravemente calumnioso afirmar que el arquitecto aportaba en su artículo ideas originales y lúcidas». El diario de los hermanos Ansón no mencionaba que el artículo de Oriol había sido publicado en EL PAÍS.
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Celia la ñoña
En el mes de junio de ese mismo año, la diputada del PP Celia Villalobos escribía un artículo en la sección de Economía de EL PAÍS; al día siguiente, Abc publicaba una foto de la dirigente popular, en cuyo pie se decía: «Se comprende la vergüenza de Aznar cuando, tras entrevistarse con Nicolás Redondo, se encuentra con un artículo de su diputada Celia Villalobos con un ataque de nervios, torpe y gratuito, contra los sindicatos. No se pueden decir en menos líneas más naderías, más lugares comunes, más vulgaridades. Como afirma un dirigente del PP, Celia Villalobos no es ‘Celia, lo que dice’, sino ‘Celia, las ñoñerías que dice».
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Otro caso de semejante calibre: en septiembre de 1990, Isabel Tocino, también dirigente conservadora, escribía otro artículo en EL PAÍS; la respuesta esta vez fue de Ovidio. El ataque fue furibundo: «La carcajada de Carlos Solchaga al leer anteayer por la mañana un artículo de Isabel Tocino Biscarolasaga ha llegado hasta este periódico. La gentil diputada rubia del PP le explicaba al ministro, con aires de lección de maestrilla de escuela y estilo literario de ejercicio colegial, las diferencias entre la Unión Monetaria Europea y la Unión Económica Europea. La redacción de la diputada Tocino estaba acompañada de las debidas interjecciones -¡hemos llegado a tiempo, señor Solchaga!-, amén de otras florituras literarias entemecedoras que sólo se encuentran ya en las loas al Santísimo de las Hijas de María de la Asunción… La diputada, tan hábil y constructiva para la vida política, debería cuidar más sus escritos como en otras ocasiones. En ésta, ha hecho un espléndido ridículo».
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Ovidio -que no osa hacer críticas cuando se trata de presidentes de banco- también arremete contra dirigentes de la CEOE. Por ejemplo, contra Fernando Fernández Tapias en noviembre de 1990, a raíz de otro artículo en EL PAÍS; el desconocido Ovidio (este tipo de críticas se hacen en el anonimato, nunca con la firma de su autor) dice: «Fernando Fernández Tapias tiene la obligación moral, por el puesto que ocupa, de encargar que le escriba sus artículos persona que se tome mayor interés que el actual ‘negro’. El que publicó ayer era un compendio de tópicos, vulgaridades, lugares comunes y descubrimientos de mediterráneos».
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En septiembre de 1990 el sujeto de las iras de Abc es el portavoz del PP en la Comisión de Defensa del Congreso, Javier Rupérez, al que dedica el siguiente comentario: «El PP se reafirma en lo que figura en el programa electoral y que nada tiene que ver con lo que Rupérez ha filtrado a EL PAÍS, declaró ayer a Abc un portavoz cualificado del Partido Popular. Las manifestaciones con las que, para hacer méritos ante el diario gubernamental, el señor Rupérez se descolgó anteayer y que ayer desmintió a medias, le han valido hacer el ridículo y recibir la reprimenda de su partido, uno de cuyos dirigentes ha dicho que ‘el pobre Rupérez es un bocazas'».
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El fallecido alcalde de Madrid, Agustín Rodríguez Sahagún, fue una de las víctimas más contumaces de Ovidio. En el mes de julio de 1990 le dedicó dos «comentarios» a dos artículos en EL PAÍS: «El señor Rodríguez Sahagún ha demostrado capacidad de gestión y habilidad política. Tiene el defecto de una vanidad inextinguible y un deseo infantil de estar en los medios de comunicación a toda costa. Nada hay que objetar. El señor Sahagún tiene derecho a sus defectos y a sus cualidades. Lo que no tiene derecho el señor Sahagún es a desprestigiar a los partidos que le apoyan publicando artículos tan romos como el que tituló ayer ‘Un reto colectivo’. No se puede reunir un racimo más logrado de naderías, vulgaridades y tópicos. Torpemente escrito, lleno de ideas de un muchacho de preuniversitario, el señor Sahagún debiera tener en cuenta antes de poner su firma a un bodrio que es alcalde de Madrid y eso exige un respeto elemental por el cargo».
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El segundo Ovidio se titulaba «De vergüenza ajena» y decía: «Afirmar que Agustín Rodríguez Sahagún sabe algo de poesía sería calumniarle gravemente… Ayer el mundo de las letras descubrió a un nuevo ensayista literario, a un crítico ‘profundo como un hontanar desapercibido’, a un prodigioso pensador, a un Ortega revivivo, al leer con regocijo inextinguible el artículo sahaguniano ‘Gabriel Celaya o el compromiso del verso’. Si el señor Sahagún encargó a alguien que le escribiera este artículo, para firmarlo él, debería pagarle sin impaciencia. Ayer el alcalde se convirtió en la rechifla general de políticos e intelectuales».
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Un ejemplo más relacionado con el PP: Gabriel Camuñas. Después de escribir un artículo en EL PAÍS recibía la tarascada correspondiente de Ovidio: «resulta lamentable que algunos antiguos cargos de Alianza Popular no resistan el afán de protagonismo. Es el caso de Gabriel Camuñas… que ayer se despachó con un artículo plagado de lugares comunes y naderías que no hacían otra cosa que sembrar la confusión. El señor Camuñas habría acertado si se hubiera callado».
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Fraga el torpeTampoco Fraga Iribarne se ha librado, en ocasiones de la arbitrariedad del director de Abc: «La agitación electoral provoca enormes errores, incluso en personas habitualmente rigurosas en su trabajo. Es el caso de Manuel Fraga, que ayer publicó un artículo sobre la cultura tan torpe y vacío de ideas que no parecía escrito por él». Y otra vez: «Es lástima que un hombre de tantas calidades intelectuales… deslice en ocasiones artículos plagados de lugares comunes y de ideas vulgares y manidas, como el titulado ‘Sociedad abierta y sistema democrático’ publicado ayer».
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Un dirigente del PP, afectado más de una vez por estos ataques, declaró ayer a EL PAÍS que «sorprende la repetición de los mismos tópicos -naderías, ideas de preuniversitario, recomendaciones, consejos, que un negro nos escribe los artículos-; parece una deficiencia psicopática de Ovidio, que le retrata y que precisaría de análisis psiquiátrico. Mientras no respondamos a estas presiones de un periódico, no daremos la sensación de ser una verdadera alternativa de poder a los socialistas».

19 Enero 1992

EL DIARIO GUBERNAMENTAL IRRITADO

ABC (Director: Luis María Anson)

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La tenaz campaña que el diario gubernamental mantiene desde hace varios años contra ABC le ha conducido a la exasperación. EL PAÍS se ha quitado incluso su maquillaje de altivez y, con un viejo estilo desmelenado y falangista que conocemos muy bien, la emprende contra nuestro periódico, al que quisiera negarle hasta la libertad de criticar los artículos que en el rotativo gubernamental aparecen. La irritación de EL PAÍS nos produce un regocijo inextinguible. Ovidio – que no es una persona concreta, sino un seudónimo colectivo – y todos nuestros columnistas seguirán disfrutando de completa libertad en estas columnas para elogiar o criticar los artículos que aparezcan en EL PAÍS. Las invectivas del diario gubernamental, y su ira desmesurada, nos reconfortan. Alentamos a nuestro colega a que continúe en esa línea, dentro de lo que a Juan Luis Cebrián le permita el Banco del que es consejero. Seguiremos así jugando al ratón y al gato.

El Análisis

¿Chantaje?

JF Lamata

¿Se puede usar la palabra chantaje para referirse a un periódico que aplica la práctica de poner a caldo a todos los que escriban unas palabras en un diario competidor? Lo que Joaquín Estefanía hizo estaba documentado en la hemeroteca, y, por tanto, era bastante razonable que hicieran una denuncia pública, sin que esté claro por qué usan palabra ‘chantaje’, dado que ABC no se dedicaba a sacar los trapos sucios de nadie, simplemente, se dedica a burlarse de ellos y de sus textos.

Por otro lado, el hecho de que EL PAÍS publicara eso un 19 de enero, es decir, sólo 48 horas después de que el ABC hubiera publicado una portada contra PRISA, por un caso de investigación facturas falsas, hacía que la investigación más que una investigación espontánea de EL PAÍS, fuera una orden directa de PRISA, Polanco y Cebrián, para bajarle los humos a los Anson.

J. F. Lamata