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El líder de 'Nueva Vía' venció a José Bono (apoyado por el felipismo), a Matilde Fernández (apoyada por el guerrismo) y Rosa Díez, que impulsó una candidatura independiente

35º Congreso del PSOE – Rodríguez Zapatero elegido nuevo Secretario General derrotando a Bono por 9 votos

HECHOS

El XXXV congreso del PSOE eligió a D. José Luis Rodríguez Zapatero como nuevo Secretario General del PSOE.

Por primera vez desde el congreso de 1979 (en el que se enfrentaron D. Felipe González y D. Luis Gómez Llorente), volvieron a enfrentarse más de un candidato por el cargo de Secretario General del PSOE. En el congreso de 2000 se enfrentaron cuatro.




RESULTADO DE LA VOTACIÓN PARA SECRETARIO GENERAL:

  • Congreso2004Zapatero D. José Luis Rodríguez Zapatero – 414 votos
  • Congreso2004Bono D. José Bono – 405 votos
  • Congreso2004Matilde Dña. Matilde Fernández – 109 votos
  • Congreso2004RosaDiez Dña. Rosa Díez – 65 votos.

zapatero_secretario_psoe

LOS ARTÍFICES DEL TRIUNFO DE ZAPATERO:

Maragall D. Pasqüal Maragall

– A pesar de que alguno de los dirigentes del PSC, como el Primer Secretario, D. José Montilla, habían apostado por el Sr. Bono, el Sr. Maragall convenció a los delegados del PSC a que votaran en bloque a favor de la candidatura de D. José Luis Rodríguez Zapatero. El Sr. Zapatero recompensó al Sr. Maragall con el puesto número 1 en el Comité Federal y colocó a varios miembros del PSC en la dirección, a destacar doña Carme Chacón, amiga personal del Sr. Zapatero.

balbas D. José Luis Balbás González.

– Los 13 delegados de ‘Renovadores de la Base’ anunciaron desde el principio que apoyarían la candidatura de D. José Luis Rodríguez Zapatero. Entre aquellos 13 delegados estaban el propio Sr. Balbás, D. Eduardo Tamayo, Dña. María Teresa Sáez y D. Ignacio Díez. A cambio de su apoyo, el Sr. Zapatero colocó a D. Enrique Martínez en el Comité Ejecutivo y al Sr. Díez y Dña. Ana Luisa Villar (esposa del Sr. Balbás) como miembros del Comité Federal.

Jose_Asenjo_PSOE3 D. José Luis Asenjo Díaz.

– El PSOE andaluz era el que más delegados tenía. Se preveía que la mayoría apoyara al Sr. Bono, pero D. José Luis Asenjo Díaz convenció a un gran número de delegados, entre ellos todos los de Málaga, a que votaran al Sr. Zapatero.

Guerristas_marugan_guerra_benegas  Los ‘guerristas’

A pesar de que los ‘guerristas’ e ‘Iniciativa por el Cambio’ tenían a su propia candidata a la Secretaría General, Dña. Matilde Fernández, un gran número de delegados ‘guerristas’ y ‘borrellistas’ optaron por apoyar la candidatura del Sr. Zapatero dentro de la operación ‘que el Sr. Bono no cruce el Tajo’. El Sr. Zapatero recompensó a la líder de ‘Iniciativa por el Cambio’ con un cargo en la Ejecutiva y puso a varios ‘guerristas’ en el Comité Federal.

NUEVO COMITÉ EJECUTIVO DEL PSOE:

  • Presidente – D. Manuel Chaves (felipista)
  • Secretario General – D. José Luis Rodríguez Zapatero (‘Nueva Vía’)
  • Secretario de Organización – D. José Blanco (‘Nueva Vía’)
  • Relaciones Institucionales – D. Nicolás Redondo Terreros
  • Igualdad – Dña. Micaela Navarro
  • Internacional- Dña. Trinidad Jiménez (vinculada a ‘Nueva Vía’ y ‘Renovadores de la Base’)
  • Política Económica – D. Jordi Sevilla (‘Nueva Vía’)
  • Política Social – Dña. Consuelo Rumí (‘Nueva Vía’)
  • Medio Ambiente – Dña. Cristina Narbona (‘Iniciativa para el Cambio’)
  • Innovación y Comunicación – D. Enrique Martínez (‘Renovadores de la Base’)
  • Educación y Cultura – Dña. Carme Chacón (PSC)
  • Desarrollo autonómico – D. Juan Fernando López Aguilar (‘Nueva Vía’)
  • Consumidores – Dña. Isabel Pozuelo (felipistas)
  • ONG y Movimientos sociales – Dña. Leire Pajín
  • Ciudades y política municipal- D. Álvaro Cuesta.
  • Secretarios Ejecutivos – D. José Luis Asensjo, D. Francesc Antich, D. José María Barreda, Dña. Gloria Calero, D. Marcelino Iglesias, D. José Montilla (PSC), D. Ramón Ortiz, D. Emilio Pérez Touriño, D. Leonor Rubial y Doña Basilia Sanz.

NUEVO COMITÉ FEDERAL DEL PSOE

  • D. Pasqual Maragall (PSC)
  • D. Javier Solana (felipista)
  • D. Jesús Caldera (‘Nueva Vía’)
  • D. Luis Pizarro (felipista del grupo del Sr. Cháves)
  • D. Carlos Solchaga (5)
  • Dña. Manuela de Madre (PSC)
  • D. Tomás Rodríguez Bolaños (guerrista)
  • D. Antonio Cuevas (8)
  • D. José Acosta (guerrista)
  • D. Alfredo Pérez Rubalcaba (felipista)
  • D. Joan Lerma (felipista)
  • D. Jesús Eguiguren
  • Dña. María Dolores Pelayo
  • D. José Moratalla
  • Dña. Elena Valenciano (‘Iniciativa para el Cambio’)
  • D. Ignacio Díez (‘Renovadores de la Base’)
  • D. Víctor Morlán
  • D. Jesús Quijano
  • Dña. Carmeli Hermosín (felipista)
  • Dña. Joana Barceló
  • D. Antón Louro
  • D. José Caballos
  • Dña. Matilde Valentín
  • D. José Mellado.
  • D. Francisco García Gerardo.
  • Dña. Eva María Gómez Tamayo
  • Dña. Pilar Santos Giménez.
  • Dña. Helena Arribas
  • Dña. Rosana Rodríguez González
  • D. Javier Barrero
  • D. Antonio Gutiérrez Limones.
  • Doña Piñar Collantes
  • Dña. María del Mar Moreno
  • D. Juan Barranco
  • Dña. Ana Leiva
  • Dña. Elena Torres Miranda
  • D. Antonio Fernández Poyato
  • Dña. Elena Francisco Posada
  • Dña. Eloísa Álvarez
  • Dña. Rosa Inés García
  • D. Juan Pedro Hernández Moltó
  • D. Salvador Clotas
  • D. Juan Antonio Barrio de Penagos
  • D. Ángel Cristobal
  • Dña. Ana Noguera (‘Izquierda Socialista’)
  • Dña. Ana Luisa Villar Sánchez (‘Renovadores de la Base’)
  • Dña. María Luisa Garcedo Roces
  • D. Miguel Castellans
  • D. Ángel Duque

LOS GRANDES DERROTADOS:

Bono_1997 D. José Bono

El presidente de Castilla la Mancha y principal ‘barón’ territorial del socialismo tras haber ganado en una región históricamente conservadora en cinco ocasiones diferentes, todas ellas con mayoría absoluta, el Sr. Bono aceptó la propuesta de los ‘felipistas’ de ser el candidato de esta corriente en aquel congreso socialista. Iba como favorito en aquel congreso, pero perdió por 9 votos ante el candidato de ‘Nueva Vía’. Cometió el gran error de colocar como Secretario de Organización de su candidatura al ‘felipista’ D. José Caballos, una de las figuras más odiadas por los ‘guerristas’ causando que varios de ellos optaran por apoyar al Sr. Zapatero en vez de a su candidata, la Sra. Fernández. El Sr. Zapatero le ofreció presidir el Comité Ejecutivo del PSOE, pero él declinó la oferta.

Rosa_Diez Dña. Rosa Díez

La eurodiputada doña Rosa Díez fue la otra gran derrotada en el 35º Congreso del PSOE. Obtuvo apenas 65 votos frente a los 414 que logró D. José Luis Rodríguez Zapatero. En su oficina de campaña contó con figuras destacadas como el ex ministro D. Luis María Atienza Serna o la alcaldesa de Lasarte, pero rechazó buscar apoyo en las ‘familias’ tradicionales, confiando en su ‘tirón’ personal y enarbolando la bandera del rupturismo (‘¡Yo no estuve en Suresnes!’ dijo como Slogan el dío en que presentó su candidatura). Los resultados demostraron que en un Congreso no había lugar para candidaturas personalistas.

23 Julio 2000

Las cachas de Rosa Díez

Francisco Umbral

Pasadas las diez de la mañana, a poco de empezar, doña Rosa Díez nos hace la confesión más privada, íntima o personal de toda la mañana:

– Soy socialista hasta las cachas.

Dada la breve y elegante eslora de esta dama, tampoco cabe ahí mucho socialismo. Pero Rosa Díez habla cordial, familiar, convincente, como la señora que ha venido de visita, y tiene algo de ese ama de casa de la tele que al final nos vende un sopipollo. Su discurso, mitin o cosa, no abunda en datos ni confidencias, sino que se bifurca por el camino verde de las cosas vecinales, el socialismo de la calle, los problemas de la gente, la moderación de la política, la felicidad necesaria. Es quizá ese brote de poujadismo que se da en todo ramadán político, la mujer o el hombre que habla desde los mercados y subido a las banastas. Eso, parece que no, pero llega mucho al vulgo que no quiere que le hablen de política, sin saber que el precio de los repollos también es política. Ni el socialismo ni las cachas de la esbelta dan para más. Pero ella ha hecho un discurso recoleto y cálido que nos mete en ambiente.

Después viene José Bono, que según los últimos decires del Congreso es el favorito de Felipe González. Felipe está sentado en primera fila, a mano derecha de los oradores, y, aparte alusiones directas, casi todos hacen sus párrafos mirando para él. Es el hombre/multitud. Bono suda mucho, pero, en su juego de pañuelos, es el más político -17 años en Castilla-La Mancha-, el más veterano, el que con más naturalidad denuncia los momentos bajos del PSOE, sin llanto ni cartón, en un buen momento profesional. No hay color.

Bono habla de política, cita a Azaña (algún otro también), propone volver a la calle, tiene momentos de barón y momentos de renovador, pero en lo uno y en lo otro resulta convincente e incluso de la sudoración hace un recurso escénico. Su momento de loor a Felipe queda muy natural, pero es significativo. Se vota dentro de pocas horas y aquí nadie va a salir secretario general sin que le tonsure FG.

Conozco algo a Bono, en privado, y debo decir que como político en activo está por encima de lo que fuera de prever, por la naturalidad enérgica de su palabra, por la convicción (real o fingida, que eso da igual) y por la forma en que se muestra, de político muy hecho, de barón natural y de socialista poco sentimental. Bono sería la renovación moderada, que el PSOE tampoco está hoy para mayores asonadas. Y siempre gusta que ganen los amigos, qué coño.

Matilde Fernández, pese a ligeros traspiés, es también el socialismo de cosecha, la que más profundiza en las cosas concretas, en los daños del PP y las culpas del PSOE. Habla llena de información, en guerrista, aunque sin la garra popular de las grandes mujeres de la izquierda histórica. Lo suyo es un informe a fondo de la situación política y económica, que a mí me interesa mucho, pero comprendo que el gentío que ha venido de provincias, como a ver al Madrid, se aburre un poco, aunque tampoco se atreven a pedir vara.

Rodríguez Zapatero es un chico de ojos claros que habla alto y valiente, pero no dice cosas demasiado audaces. Confía mucho, sin duda, en su presencia y su grito, pero cae en el pecado de todo líder joven: le tira la abstracción, seguramente iba para poeta (sus amigos lo son) y parece como que le cuesta entrar en detalles, informarnos de algo, salvo que el PSOE es maravilloso y Glez. insustituible, donación que se cruza con la de Bono y ya no sabemos quién es o será el bendecido por el Espíritu Santo del Demonio, que según Ramón era el murciélago. Pero la Santísima Trinidad se va perfilando y a Nico Redondo no consigo sacarle el nombre del Niñodiós. Zapatero me parece un aficionado, un capa o un principiante, pero se lleva la mayor ovación de la mañana. El Congreso vota juventud. Por la tarde, Zapatero sale elegido secretario general por un 41% de los votos. Son muchos, pero no suficientes. Va a necesitar un presidente.

23 Julio 2000

Renovación, al fin

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

Al fin, el PSOE ha decidido renovarse. La elección por el 35º Congreso de José Luis Rodríguez Zapatero como secretario general es un paso decisivo hacia un cambio en profundidad del partido socialista, tanto en términos de rostros como de generaciones y de modernización de su mensaje. Rodríguez Zapatero, de 39 años, pese a haber sido diputado en los últimos 14, era hasta ahora un valor desconocido para la mayoría de los españoles. Tras su victoria por una diferencia de nueve votos, le queda casi todo por hacer para ganar la opinión de su partido, su candidatura a la presidencia del Gobierno y a una sociedad de la que el PSOE se había alejado en los últimos tiempos. Su primera tarea consistirá en presentar hoy una Comisión Ejecutiva integradora, eficaz y modernizadora, aunque la voluntad de integración no debe condicionar la prioridad de modernización. Zapatero tiene en sus manos una inmensa oportunidad, similar a la que Aznar tuvo en 1989, sólo que con una base de origen absolutamente distinta, más amplia y más democrática.El PSOE ha dado una lección de democracia interna. Zapatero ha ganado a Bono por un margen muy exiguo, pero en un sistema a una sola vuelta con cuatro candidatos. Pese a lo reñido del resultado, del 35º Congreso no sale un PSOE dividido, pues Zapatero, Bono o Rosa Díez no representaban familias distintas, sino generaciones, estilos y enfoques diferentes desde los valores tradicionales de la izquierda socialdemócrata. Los delegados han votado libremente, sin componendas, sin condicionamientos de lasbaronías ni caciquismos. A este limpio resultado ha contribuido, sin duda, la labor de la Comisión Política que ha dirigido el PSOE en estos meses de vacío tras la dimisión de Joaquín Almunia a raíz de los desastrosos resultados electorales. El presidente de esta gestora, Manuel Chaves, ha gestionado con habilidad una situación sin duda enredada. En cuanto a Almunia, hoy cabe señalar que su repentina dimisión, tan criticada, ha facilitado esta renovación del PSOE, de la que Bono sale como un perdedor digno. Era quien más arriesgaba en términos de su carrera política personal al presentarse a esta elección. Su participación, no exenta de mérito, constituye su aportación personal al cambio. El resultado se ha visto facilitado también por la voluntad de discreción de ese referente básico del PSOE que es Felipe González, que no ha apoyado explícitamente a ninguno de los candidatos, ni les ha robado protagonismo al declinar la invitación de presidir el partido.

Las ganas de cambio estaban ahí, y quienes han intentado condicionar los resultados en términos de cuotas de poder no lo han conseguido. Tres de cada cuatro delegados eran nuevos en un congreso que, finalmente, se ha decantado a favor de un dirigente surgido de un movimiento espontáneo en torno al proyecto de Nueva Vía, inexistente hace tan sólo unos meses, pero basado en un equipo joven, dinámico y, en principio, capaz. Para empezar, Zapatero ha demostrado en este breve periodo que sabe formar y trabajar en equipo. El resultado otorga una amplia legitimidad al nuevo secretario general. Ahora, ha de transformarla en autoridad y eficacia. El PSOE debe generar constantes debates de ideas en su seno y abrirse a la sociedad, pero no puede permitirse volver a luchas internas fratricidas si quiere transformarse en alternativa de gobierno en las próximas elecciones generales. Lo logrará en la medida en que se presente cohesionado y con un programa a la altura de los tiempos.

A este respecto, el contraste en los discursos de ayer entre Zapatero y Bono fue notable. El del presidente castellano-manchego fue más tradicional y previsible, mientras que las ideas del nuevo secretario general parecen más acordes con los cambios de la sociedad de la información y con la exigencia de incorporar a las mujeres a la vida política y económica. Es ésta la dirección en la que tendrá que profundizar la nueva dirección del PSOE si quiere tener oportunidades de ganar al PP. Debe mostrar la ilusión y la visión de futuro que ponga de relieve no sólo que quiere llegar al Gobierno, sino para qué quiere gobernar.

Entretanto, el PSOE debe constituirse en una oposición efectiva en lo que queda de legislatura, lo que no ha hecho desde que perdiera el poder en 1996. El equilibrio democrático español lo requiere. La condición de diputado de Zapatero favorece que el centro de esta oposición se sitúe en el Parlamento y no fuera de él, como hubiera ocurrido de haber salido elegido Bono. Zapatero ha sugerido un estilo de oposición razonable, que reconozca los aciertos del Gobierno cuando se produzcan, pero sea implacable en caso contrario, presentando no sólo críticas, sino alternativas. Ayer mismo empezó aportando al Gobierno la lealtad en la lucha antiterrorista, pero exigiéndole explicaciones urgentes sobre la ola de atentados de ETA, e iniciativas para que el País Vasco salga de su actual situación crítica. Previsiblemente, el nuevo líder del PSOE le va a resultar muy incómodo al Gobierno de Aznar. Por eso, el nuevo PSOE no puede permitirse nuevos fiascos como los vividos en las primarias y debe aprovechar la oportunidad que representa un líder nuevo y joven, que tiene todo por hacer, pero también todo lo que hace falta para ganar.

23 Julio 2000

Un liderazgo sorprendente, un horizonte complicado

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

Nadie hubiera podido imaginar, hace tan sólo dos meses, el sorprendente desenlace del 35º Congreso del PSOE. José Luis Rodríguez Zapatero, prácticamente un desconocido, fue elegido ayer secretario general del partido, bien es verdad que con sólo nueve votos de diferencia sobre su inmediato competidor, José Bono. Su victoria, aunque ajustada, resulta extraordinariamente meritoria si tenemos en cuenta que se medía con un peso pesado de la política y que, según la encuesta publicada por EL MUNDO, únicamente era conocido antes del viernes por el 44% de los ciudadanos. El nuevo líder es, pues, una sorpresa y, como todas las sorpresas, encierra elementos de esperanza, aunque las circunstancias que rodean su elección hacen aventurar un horizonte de futuro bastante complicado para el PSOE.

Para empezar, porque la victoria del diputado leonés fue por la mínima. Ganó por un 41,6% de los votos frente al 40,7% obtenido por José Bono. Lo cual hace salir al PSOE del 35º Congreso con un preocupante panorama de fragmentación interna. Los pesos pesados del partido, con Manuel Chaves y la federación andaluza al frente, se habían inclinado por José Bono en los últimos días. Como publicó ayer este periódico, González comunicó a Chaves que él no apadrinaba a Zapatero, a pesar de que el diputado leonés se había presentado con esta credencial. Así que, con el apoyo de la poderosa federación andaluza, todo estaba preparado para la victoria de Bono.

Pero no contaron con dos elementos que podían hacer inclinar la balanza en favor de lo nuevo aunque desconocido. El primero, la habilidad de Rodríguez Zapatero para ilusionar a los delegados del Congreso -cuyo voto era directo y secreto- con un brillante discurso. Con el beneficio añadido de que -en virtud de un sorteo- fue el último que escucharon los delegados antes de depositar su voto. El segundo, y fundamental, un trasvase de votos del sector guerrista que inclinó definitivamente la balanza a su favor. Efectivamente, la noche anterior, el guerrismo y los partidarios de Rosa Díez -que ayer consiguió sólo un 6,5% de apoyo- habían logrado el 30,47% de los votos para solicitar la segunda vuelta. Ayer, Matilde Fernández -que resultó un tanto desairada después de aglutinar al sector- únicamente llegó al 10,9% de los votos. Alfonso Guerra admitió que buena parte de sus seguidores -hasta el 11% de los delegados- votaron a Zapatero, lo cual da la razón, como él mismo dijo, a los que defendían la segunda vuelta. Si los dos candidatos con más respaldo hubieran ido a una segunda votación, el propio Guerra -con satisfacción mal disimulada porque se ha tomado venganza en la cabeza de José Bono- lo admitió, la diferencia habría sido de once puntos o más. Y, como consecuencia, hoy el PSOE tendría un líder con mayor fortaleza.

Un tercer elemento explica la sorprendente victoria del flamante secretario general: el respaldo del PSC de Maragall. Lo cual resulta de lo más inquietante para el devenir de un proyecto socialista vertebrador de España, porque el líder del PSOE puede estar prisionero de sus compromisos con los socialistas catalanes, que apuestan con fuerza por un Estado federal. Esta vez, aunque se intentó, no se ha producido un nuevo Pacto del Betis entre Chaves y Maragall.

Todos estos avatares que han rodeado su triunfo, las nuevas heridas abiertas por el Congreso y el peso de figuras históricas que aún se resisten a pasar a un segundo plano plantean muchas incógnitas acerca del tipo de liderazgo que ejercerá el joven diputado leonés. Habrá que esperar para saber qué Ejecutiva va a presentar ante el Congreso. El ha prometido que será de integración, pero, a priori, no parece que le vaya a resultar fácil integrar a una persona tan experimentada como José Bono que está dolido, como es natural, por la derrota. Y habrá que ver si los antiguos dirigentes respetan su liderazgo y le dejan la suficiente autonomía para reorganizar las maltrechas estructuras del partido y marcar una estrategia adecuada para articular una alternativa de poder.

Y, sobre todo, hay que aguardar para saber si Felipe González -aprovechando la evidente inexperiencia del nuevo líder- va a seguir siendo el referente político del PSOE o, definitivamente, va a dejar paso a una nueva generación, como en su día hizo Manuel Fraga. Rodríguez Zapatero tiene ante sí una tarea hercúlea si de verdad es valiente y apuesta por el cambio verdadero y «tranquilo» al que se comprometió ayer ante los delegados. De momento, este político de 39 años es el secretario general elegido con menor respaldo en la historia del partido. Va a necesitar el arrojo y la audacia que él mismo pidió en su intervención a los delegados a la hora de votar. Más legitimidad tenía José Borrell después de ganar las primarias y, por no atreverse a tiempo a plantar cara al viejo aparato y al viejo liderazgo, acabó como acabó.

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