18 julio 2000
Juan José Imbroda (UPM) derriba el Gobierno de Melilla de Mustafa Aberchán y GIL con votos de PP, PSOE y tránsfugas
Hechos
El 18.07.2000 el ayuntamiento de Melilla aprobó una moción de censura que destituyó el Gobierno de D. Mustafa Aberchán, que fue reemplazado por el Gobierno de D. Juan José Imbroda.
Lecturas
ABERCHÁN DERRIBADO
Un año después el desmoronamiento del GIL en Melilla ha llevado a dos concejales de esta formación en pactar con PP, UPM y PSOE echar a los Sres. Aberchán y Gil del poder para dar el poder a un gobierno de coalición presidido por el Sr. Imbroda.
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ENRIQUE PALACIOS, EL ÚLTIMO ALIADO DE ABERCHÁN
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¿EL PP PREFIRIÓ A IMBRODA ANTES QUE A IGNACIO VELÁZQUEZ?
18 Julio 2000
Relevo en Melilla
Es posible que el relevo de Mustafa Aberchan en la presidencia de Melilla, a la que fue aupado hace un año con el apoyo del GIL, no garantice la normalización política de esta ciudad. ¿Cómo hacerlo con unas fuerzas políticas atomizadas, repletas de tránsfugas y propensas a pactos nada claros entre ellas? Pero al menos se retoma el primitivo proyecto de gobierno de concentración diseñado después de las elecciones celebradas en junio del pasado año.La moción de censura contra el líder de Coalición por Melilla (CpM) ha puesto al frente del Gobierno de la ciudad al senador y dirigente de la Unión del Pueblo Melillense (UPM), Juan José Imbroda, candidato frustrado a la presidencia hace un año a causa del sorprendente y súbito cambio de los dos diputados del PSOE, que en contra de lo acordado por la dirección de su partido dieron el voto a la coalición formada por Aberchan y el GIL. Aberchan no ha podido neutralizar en esta ocasión el pacto acordado por la oposición (PP, PSOE, UPM y Grupo Mixto, que cuentan, entre otros, con dos diputados desgajados del GIL) para apearle de la presidencia de Melilla. Y ello a pesar de no haber hecho ascos a los métodos más arriesgados para evitarlo -atribuir una motivación racista a la moción de censura, reavivando el fuego de antiguas guerras de moros y cristianos– o dudosamente legales, como tratar de impedir por decreto el pleno de la Asamblea convocado para debatir y votar la moción de censura.
El pecado original del Gobierno de Aberchan nada tiene que ver con el color de los votos, como pretende el líder de CpM arrogándose la total representación política de la comunidad musulmana de Melilla. Es estrictamente político y estriba en su decisión de convertirse en rehén del GIL, pues no otra cosa suponía aliarse con una formación política que aportaba siete diputados sobre cinco de CpM. Y ello a sabiendas de que se trataba de un partido especialmente proclive a mezclar la política con los negocios de sus jefes, al que el PP y el PSOE, fundamentalmente, habían decidido cerrar el paso para impedir que extendiera sus dominios a ambos lados del estrecho de Gibraltar. El coste que ha tenido que pagar Melilla por aquella decisión de Aberchan ha sido un Gobierno inestable que ha sumido a la ciudad durante el último año en un estado de continuo desgobierno.
18 Julio 2000
Melilla: un nuevo esperpento en la elección del presidente
Los partidos que eligieron a Juan José Imbroda como nuevo presidente de Melilla, en sustitución de Mustafa Aberchán, dijeron que quieren gobernar la ciudad de forma seria. Más vale. Porque ayer, la ciudad española del norte de Africa volvió a ser escenario de un esperpento político. Uno más. Para empezar, el presidente Aberchán no estaba y su sustituto, el varias veces tránsfuga Enrique Palacios, ejercía como tal. Minutos antes del pleno que debía votar la moción de censura, Palacios destituyó al secretario general de la Asamblea por haber convocado la sesión. Además, las puertas del salón de plenos amanecieron precintadas con silicona. La abigarrada mezcla de parlamentarios que votó la moción -del PSOE, PP, Unión del Pueblo Melillense (UPM) y varios tránsfugas del GIL- acudió a emitir su voto escoltada por la Policía. Y una vez elegido Imbroda como nuevo presidente, quien tenía que darle el relevo -Enrique Palacios- se atrincheró en el despacho presidencial y dijo que hasta que no se lo comunicara el Rey no pensaba entregar la vara de mando. ¿Hay quién dé más? La política melillense viene siendo una auténtica vergüenza desde hace años, multiplicada desde que Aberchán y el GIL se hicieron con la Presidencia. La realidad es que los políticos melillenses tienen poco que echarse en cara unos a otros. Casi todos han hecho las trampas que han podido. Imbroda y Palacios, ahora enfrentados, fueron aliados en su día. No será fácil recomponer la estabilidad institucional de Melilla teniendo a Aberchán y los suyos amanezando con protestas en la calle. Los partidos mayoritarios, PSOE y PP, están obligados, sin más tardanza, a actuar con responsabilidad para poner fin a estos despropósitos.