26 febrero 1948

Ola de detenciones políticas en el país, al tiempo que Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia denuncian lo ocurrido como golpe de Estado

Se establece la dictadura comunista de partido único en Checoslovaquia con Clement Gottwald como dictador

Hechos

El 26.02.1948 se formó un nuevo Gobierno en Checoslovaquia con Clement Gottwald como primer ministro.

Lecturas

En diciembre de 1947 se había proclamado el comunismo en Rumanía. 

Los Estados Unidos denuncian que los comunistas han dado un ‘golpe de Estado’ al forzar con la presencia del Ejército ‘liberador’ de la Unión Soviética en el país desde que Checoslovaquia fue liberado por las tropas de la URSS de Alemania al Jefe del Estado, Eduardo Benes, ha nombrar al líder del Partido Comunista, Clement Gottwald, nuevo Presidente del Gobierno.

Mediante un golpe de Estado que contó con el apoyo del ejército de la Unión Soviética los comunistas se han adueñado del poder en Checoslovaquia.

Las elecciones de mayo de 1946 habían convertido al Partido Comunista en el más votado, aunque no tenía mayoría absoluta, ni era hegemónico, gobernaba una coalición de varios partidos. La crisis ha estallado en medio de una grave situación económica, derivada en parte de la desastrosa cosecha obtenida en 1947 y del veto interpuesto por Moscú contra la participación de Checoslovaquia en el Plan Marshall. El Partido Comunista de Checoslovaquia ejecutó su golpe de Estado en previsión de que las próximas elecciones parlamentarias arrojaran una mayoría moderada y prooccidental. Gran parte de la población se queja del papel cada vez más inquietante que desempeña la policía, en manos de los comunistas, y del bajo nivel de vida.

En el interior del Consejo de Gobierno, cuyo titular es el comunista Klement Gottwald, chocan doce ministros prosoviéticos y doce ministros de partidos prooccidentales; los dos ministros socialistas desempeñan un papel ambiguo. A raíz del desacuerdo con la composición de la policía, los ministros burgueses presentaron su renuncia al presidente Edvard Benes; bajo la presión de los comunistas y de las tropas rusas, este aceptó formar un ‘gobierno de los trabajadores’, compuesto sólo de comunistas y de dos socialistas, mientras en Praga la policía empleaba duros métodos para reprimir una manifestación antisoviética protagonizada por 15.000 estudiantes.

Este 25 de febrero de 1948 el nuevo gobierno ya controlado por Gottwald como nuevo dictador ordenó la detención de los ministros burgueses, y la policía ocupó la sede de los partidos políticos opositores. Gottwald ha anunciado una ‘depuración’ de las instituciones y una nueva constitución. El ex ministro de Justicia, Prokop Drtina, ha muerto esta tarde, al arrojarse por una ventana, cuando una patrulla policial penetró por la fuerza en su domicilio con el propósito de detenerle. Las tropas soviéticas controlan la capital y Gottwald ya es el dictador comunista absoluto al mismo nivel que otros dictadores comunistas satélite fieles a Stalin como Dimitrov en Bulgaria, Enver Hoxha en Albania y, en teoría, Tito en Yugoslavia. El punto definitivo será el asesinato de Masaryk.

En junio de 1948 se producirá una crisis interna en el bloque comunista al romper Stalin con Tito. 

En enero de 1949 se creará la COMECON. 

26 Febrero 2020

Benes ha capitulado ante las amenazas comunistas aceptando la lista presentada por Gottwald

ABC (Director: Ramón Pastor)

Leer

Recordábamos el otro día como Eduardo Benes tuvo que renunciar a la presidencia de la República y ausentarse de su país después de la capitulación de Chamberlain y Daladier en Munich, para no regresar hasta la victoria de los aliados.

Pero ahora se halla en situación parecida a la de septiembre de 1938 y si en aquel entonces sus adversarios se titulaban nacional-socialistas y hoy se llaman comunistas, unos y otros son enemigos de la democracia, tan arraigada en Checoslovaquia y de la cual el Dr. Benes es típico representante.

El Jefe de Estado ha cedido ante la presión de los comunistas y aprobado la lista presentada por Gottwald en apariencia todo sigue igual que hasta ahora, ya que el Ministerio es de concentración y están representados en él todos los partidos autorizados a actuar en la vida política – con exclusión de las derechas – pero en el fondo la diferencia es enorme. Los comunistas ocupan la mitad de las carteras, y entre ellas – además de la Presidencia – las del Interior. Información, Agricultura, Hacienda, Comercio, Comercio Exterior, Justicia y Educación. Quiere decirse que el Estado ha sido entregado a los comunistas y que los representantes de los demás partidos no cuentan más de lo que hace un año contaban los liberales y los nacional-campesinos en el Gabinete Groza en Rumanía.

Eduardo Benes ha capitulado y ni aún así es probable que consiga salvar su posición por mucho tiempo. Dentro de pocos meses su situación resultará insostenible a consecuencia del ‘descubrimiento’ de algún nuevo ‘complot’ o simplemente por la eliminación del Partido Socialista, que es el suyo.

Por lo pronto, en vez de cuatro representantes de este partido sólo hay dos en el nuevo Gabinete Gottwald, que desempeñan las carteras de Sanidad y Técnica; muy pocos entre los 24 miembros del Gobierno, y menos aún por la escasa importancia política de sus departamentos. Los triunfadores de la jornada son las huestes de Moscú, y los demás partidos, sólo son tolerados mientras no se pueda prescindir abiertamente de ellos. Los comunistas saben proceder paso a paso; han consentido en la formación de un Ministerio de concentración, si puede llamarse así, a pesar de la enorme preponderancia bolchevique, pero el ministro de Información, que pertenece a sus filas, ha declarado claramente que «los obreros tienen fuerza suficiente para imponer su voluntad al parlamento».

Quiere decir esto que los comunistas se ríen de la voluntad de la mayor y por encima del la saben imponer su dictadura.

El Análisis

Checoslovaquia, otra estrella más en el firmamento de Stalin

JF Lamata

La dimisión de Edvard Beneš en junio de 1948 y su muerte pocos meses después marcan el fin de una era para Checoslovaquia y el triunfo definitivo del comunismo estalinista en Europa Central. Beneš, presidente durante la difícil posguerra, intentó navegar entre dos mundos: el de las democracias parlamentarias occidentales y el de la creciente presión soviética. Su apuesta por una vía intermedia terminó en un callejón sin salida. Bajo presión —y tras el golpe de fuerza comunista en febrero— accedió a nombrar primer ministro a Klement Gottwald, líder del Partido Comunista, y pocos meses después, le cedía también la jefatura del Estado. El precio de esa cesión ha sido la instauración de una República Popular y la sumisión total de Praga al Kremlin.

La desaparición del ministro de Exteriores Jan Masaryk en circunstancias oscuras, la disolución de los partidos democráticos y la persecución a la oposición, evidencian que no hubo transición, sino absorción. La Checoslovaquia democrática de Masaryk padre y de Beneš ha quedado desmantelada. Stalin, con la Kominform como brújula ideológica, ha completado su anillo de hierro en Europa del Este: Yugoslavia (antes de su ruptura), Polonia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Albania… y ahora también Checoslovaquia. No ha hecho falta una guerra para ocupar estos países: bastaron las bayonetas de la liberación, la coacción política y el silenciamiento de toda disidencia. Europa despierta a una realidad helada: el telón de acero ha bajado, y cada vez son menos los espacios donde aún se alza una voz libre.

J. F. Lamata