17 julio 2023
Feijoo quedó en evidencia al dar datos falsos sobre las pensiones
Silvia Intxaurrondo utiliza la entrevista de campaña electoral a Alberto Núñez Feijoo (PP) para rebatir sus datos causando el aplauso de la izquierda y la ira de la derecha
Hechos
El 17 de julio de 2023 TVE emitió una entrevista al líder del PP, cabeza de lista y candidato a la presidencia del Gobierno por este partido D. Alberto Núñez Feijoo.
18 Julio 2023
El error de Feijóo con las pensiones eclipsa su gran acto presidencialista
¿El PP ha revalorizado las pensiones siempre con el IPC? Alberto Núñez Feijóo defendió ayer, de manera muy categórica, que sí, pero luego tuvo que rectificar sus palabras, puesto que eso no ocurrió ni en 2012, ni en 2013, ni en 2017. En esos tres años, el Ejecutivo de Mariano Rajoy aprobó una subida menor a la inflación, en aplicación de su reforma de las pensiones. Esa equivocación, en una entrevista de TVE en la que sostuvo que quien se equivocaba era la presentadora, le quitó el foco al gran acto presidencialista de Feijóo para la semana final de campaña: un discurso con vistas a La Moncloa y sin el logo del PP, en el que prometió cinco «pactos de La Moncloa»: institucional, social, económico, familiar y territorial.
En la entrevista, Feijóo repitió que el PP siempre ha subido las pensiones conforme al IPC, y que él mismo lo hizo en el Senado al votar a favor de una moción. «Nuestro partido nunca dejó de revalorizar las pensiones conforme al IPC. El único partido que las congeló fue el PSOE y Sánchez, por cierto, era diputado», criticó. En ese momento, la presentadora Silvia Intxaurrondo le corrigió, asegurando que eso no era correcto, y destacando los tres años en que no ocurrió. Entonces Feijóo le pidió que «revise sus datos» y aseguró que si él estaba equivocado le pediría «disculpas». «Le pido rectificación en el caso de que usted esté en un error», añadió.
Era Feijóo el que se equivocaba. Lo cierto es que incluso el Gobierno de Mariano Rajoy reconoció que, por las tensiones de tesorería de la Seguridad Social, hubo años en los que las pensiones no se pudieron subir tanto como la inflación. El Ejecutivo del PP aprobó en 2013 una reforma de las pensiones en la que dejaban de revalorizarse según el IPC para vincularlas a la situación financiera de la Seguridad Social con un nuevo índice de subida que como mínimo era del 0,25%. En los años en que el IPC estuvo por debajo o fue negativo, como 2014 y 2015, los pensionistas se beneficiaron de ese modelo de subida, pero en otros no. En 2018, el Pacto de Toledo eliminó ese sistema de revalorización, con el apoyo del PP.
Después del rifirrafe en la televisión pública, ya en el acto de campaña -celebrado en las alturas del Faro de Moncloa-, fuentes del entorno inmediato del presidente del PP aseguraron que él pensaba que la pregunta sobre la revalorización de las pensiones se refería a no congelarlas. Pero Feijóo mencionó expresamente la revalorización conforme al IPC.
Por eso Feijóo tuvo que publicar un tuit en el que matiza sus palabras: «Como comprometí, aclaro. Reitero que el PP nunca congeló las pensiones y el PSOE sí, con el voto de Sánchez. El PP subió las pensiones cada año y el PSOE no. Hasta cuando lo fácil era congelarlas como lo hizo el PSOE, también las subimos».
En un segundo tuit, añadió: «No me importa aclarar cualquier afirmación si ha sido inexacta, al contrario de Sánchez, cuya arrogancia nunca se lo permitiría». El Gobierno entró de inmediato en la polémica. Fuentes de Moncloa aseguraron que «Feijóo miente descaradamente. El PP subió las pensiones por debajo del IPC, con la consecuente pérdida de poder adquisitivo para los pensionistas». La vicepresidenta segunda y candidata de Sumar, Yolanda Díaz, contestó directamente al tuit del líder del PP: «Son ya demasiadas mentiras, señor Feijóo. Y usted insiste en esconderse y no acudir a debatir porque tiene miedo a que la ciudadanía conozca la verdad».
Sin entrar en la polémica, Feijóo aprovechó el simbolismo presidencial de su acto madrileño para marcar distancias con Vox. «Quien pretenda imponerme algo se equivocará», dijo, porque él no será «rehén de ningún partido». «Ni siquiera del mío».
Primero negó la mayor y luego debió «aclarar» sus palabras
Propone «pactos de La Moncloa» y avisa a Vox: «No seré rehén»
18 Julio 2023
El periodismo de Silvia Intxaurrondo
Hay tres maneras de analizar la famosa entrevista a Feijoó en La Hora de la 1 de tve y la bola de nieve en que se ha convertido que la periodista Silvia Intxaurrondo dejara desnudo al líder del PP limitándose sencillamente a hacer bien su trabajo. La primera de ellas podría ser el estilo trumpista abrazado ya sin discusión por el PP y su líder a la cabeza; la segunda, esa balsa de pirañas llamada Televisión Española y la tercera, el pésimo momento por el que atraviesa el ejercicio del periodismo en España.
Confieso que gocé viendo cómo Silvia, compañera de fatigas en los tiempos de CNN+ y Cuatro, hacía gala una vez más de su contrastada profesionalidad y acababa de un plumazo con esa impunidad con la que Feijoó lleva mintiendo puede que toda su vida, pero sobre todo desde que empezó la campaña y en especial durante ese momento culmen del cara a cara con Pedro Sánchez en Antena Tres. El líder del PP debió creer que continuaba teniendo enfrente a Vicente Vallés, se encontró con Silvia y se cortocircuitó porque no podía entender que alguien “osara” rebatirle sus mentiras.
Puede que al gallego amigo de narcotraficantes lo que le ocurra es que en la cohorte que le rodea no haya quien se atreva a decirle nunca la verdad, puede que se haya acostumbrado a que buena parte del mundillo periodístico actúe como una prolongación de Génova13 y claro, cuando alguien le cuestiona el discurso evidencia su falta de costumbre para reaccionar con serenidad. La chulería, la prepotencia y la mala educación con la que se comportó frente a Intxaurrondo así parece certificarlo. “Espero que usted rectifique” llegó a decirle, y cuando descubrió que la había cagado intentó salir al paso en redes con matizaciones ridículas creyendo que así solventaría el asunto y pasaría la tormenta.
Pues no, no se ha solventado el asunto ni ha pasado la tormenta porque lleva tanto tiempo pasándose tantos pueblos, tanto tiempo yendo con el cántaro a la fuente que al final, claro, se ha roto en pedazos. Mintió no solo con lo de las pensiones sino también con un asunto muy serio relacionado con la seguridad del Estado. En una radio teóricamente amiga como es Onda Cero, ya sufrió días antes un revolcón cuando Carlos Alsina tuvo que precisarle que el asunto del Pegasus se había archivado por falta de colaboración de Israel, una falta de colaboración que Feijoó atribuyó a Pedro Sánchez argumentando que lo había leído en un teletipo. Cuando en tve Intxaurrondo le preguntó si recordaba de qué agencia era el teletipo, el candidato popular respondió que no. Pues claro que no, ¿cómo iba a recordar algo que era otra mentira más?
En línea con el segundo enfoque posible del análisis de la entrevista, admito también que tras disfrutar viendo un ejercicio de buen periodismo en la televisión pública, acto seguido, y dado el conocimiento que tengo de las tripas de esa casa, me temí lo peor y así ha sid: Intxaurrondo ha recibido en redes apoyos de compañeros a título personal, es verdad, pero a la hora en que escribo estas líneas todavía no se ha producido ningún apoyo institucional. Algo que, a tenor de la deriva que ha ido adquiriendo el asunto, sería muy de agradecer por parte de quienes queremos creer que tve tiene todavía solución.
Pero no, entre los que temen por su sacrosanto plus, quienes están tan a gustito en sus sillones y quienes se dedican a dinamitar desde dentro la convivencia en la corporación, el caso es que nadie acaba de dar en la mesa ese higiénico puñetazo que sería tan de agradecer por quienes vemos en peligro la libertad de expresión y echamos tantas veces de menos el ejercicio profesional del periodismo en las televisiones públicas. No quiero pensar que la escasez de apoyo a Intxaurrondo tenga nada que ver con que es contratada y no es una periodista “fija de la casa”. No quiero pensar que estemos ante un nuevo caso Cintora, no quiero pensar que acabe ocurriendo lo mismo que en Telemadrid cuando Silvia, haciendo el periodismo que ella sabe, puso en apuros a Díaz Ayuso y al poco tiempo dejó de trabajar allí.
No quiero pensarlo, pero me preocupa que significativos cargos del PP como González Pons hayan hecho públicos tuits intimidatorios tachando a tve de “partido político”. En parte les está bien empleado esto a quienes durante toda la legislatura han dejado que el PP campara por sus respetos en la columna vertebral de la casa, que son los Telediarios, ofreciendo una información sesgada, nunca progubernamental, tolerante con Vox y siempre antiPodemos “por miedo a que el PP se enfadara”. Eso ha sido literalmente así porque entre los responsables de informativos hay algún que otro cobarde de libro ¿De qué les ha servido? Ahí tienen a su mimado PP, advirtiéndoles que los días están contados para ellos si ganan el próximo domingo. Aquello de Roma y los traidores, ya saben.
Esta es la cera que arde, y arde sobre todo por la dinámica vergonzante que se ha instalado en el desempeño de la profesión periodística, tercer ángulo que proponía al comienzo para analizar el trabajo de Intxaurrondo frente a las descaradas mentiras de Feijoó. Manda narices que tenga que ser noticia que una periodista haga bien su trabajo. Manda narices que hayamos olvidado que la función de un informador no consiste en ponerle un micrófono a un político para que suelte lo que le venga en gana sin recibir la réplica adecuada. Manda narices que un “sabio” como Margallo se pasee por las tertulias escandalizándose porque una profesional del periodismo hace lo que todos deberían hacer.
¿Cómo es posible que los hayamos acostumbrado tan mal? ¿Cómo es posible que nos hayamos echado tanta tierra encima que ahora cueste tanto defender la esencia del periodismo, su razón de ser, que es controlar al poder, impedirles que practiquen la impunidad, pedirles cuentas de sus actos? El periodista existe para que la ciudadanía vea y sepa lo que los políticos no quieren que se vea ni que se sepa. ¿Cómo es posible que haya que desgañitarse reivindicando esto? ¿Cómo es posible que las Asociaciones de la Prensa no actúe con la mayor celeridad, como ha hecho el Sindicato de Periodistas, para poner los puntos sobre los íes en un asunto en el que está en juego no solo el poco prestigio que le queda a la profesión, sino cuál va a acabar siendo su papel en el futuro? ¿Lo harán?
Juan Tortosa