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Pablo Sebastián acusó al periódico vasco de ser cómplice del terrorismo de Estado

Bronca en la COPE entre Pedro J. Ramírez y Pablo Sebastián sobre si el Grupo Correo era cómplice o no del terrorismo de Estado

HECHOS

El 19.02.1998 en el programa ‘La Mañana’ de la COPE los tertulianos D. Pedro J. Ramírez y D. Pablo Sebastián intercambiaron opiniones en toro al Grupo Correo.

El 19.02.1998 se produjo una fuerte discusión entre el director de EL MUNDO, D. Pedro J. Ramírez y el columnista de EL MUNDO, D. Pablo Sebastián (portavoz de la Asociación de Escritores y Periodistas Independientes (AEPI, apodada por sus enemigos como El Sindicato del Crímen) durante el trascurso del programa ‘La Mañana’ de la COPE que dirigía D. Antonio Herrero. El Grupo PRISA no dudó en difundir aquella discusión que el propio D. Luis Herrero recuerda en sus memorias como uno de los momentos más tensos.

Un editorial del Grupo Correo, el causante: 

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El origen del conflicto fue un editorial contra los métodos de la AEPI del Grupo Correo, grupo mediático propietario de una cadena de periódicos regionales encabezados por EL CORREO de Bilbao (‘EL CORREO Español – El Pueblo Vasco’).

LA BRONCA ENTRE RAMÍREZ Y SEBASTIÁN DESDE LA COPE:

El editorial ‘La prensa y su papel’ sobre el escándalo provocado por la tensión de la prensa de Madrid (a raíz de las declaraciones de D. Luis María Anson reconociendo que practicó «acoso y derribo» al gobierno de D. Felipe González, mereció comentarios muy duros en la tertulia del programa de D. Antonio Herrero en ‘La Mañana’ de la COPE por parte del tertuliano D. Pablo Sebastián. Este, columnista de EL MUNDO, acusó a EL CORREO de hacer un periodismo que apoya «a los Gobiernos del crimen de Estado y la corrupción». Lo que llevó a D. Pedro J. Ramírez, director de EL MUNDO presente en la tertulia, a salir en defensa del Grupo Correo, desatando una bronca entre el director y su columnista.

Pedro J.  Ramírez: «Nosotros hemos demostrado con los hechos que creemos que desde un medio de comunicación se tiene que mantener una actitud de tensión constante, pero de eso a decir que el Grupo EL CORREO ha sido cómplice del felipismo…» 

Pablo Sebastián: «Cómplice del felipismo, cómplice y beneficiario».

Pedro J. Ramírez – Lo que no se puede pretender es que los que no ven las cosas exactamente como tú, todos están en el otro lado.

Pablo Sebastián – Tú te fuiste a un debate en televisión con el Sr. Polanco y con los Sres. de EL CORREO a fumar la pila de la paz, vamos a ser todos buenos, te apuntaste al borrón y cuenta nueva del Sr. González y luego, Pedro, te ha pasado lo que te ha pasado. Los del borrón y cuenta nueva te han sacado el vídeo, los de la pipa de la paz te han apuñalado en el diario EL PAÍS, te han corrido a tiros, vamos a poner las cosas claras. Aquí hay dos fronteras en el periodismo: el periodismo independiente y democrático y no sólo somos los de la AEPI. Hay muchos otros periodistas que nos han seguido: columnistas y escritores. Y hay otra gente que se dedica a hacer operaciones políticas con el poder. ¡Y ya está bien de vamos al sosiego, vamos a entendernos! No, no. Aquí hay unos señores que en un momento en que están lichando a los periodistas en contra de la verdad, sacan un editorial que es una infamia, diciendo que hay un periodismo responsable y otros no, cuando ellos saben perfectamente cuál es la verdad. Vamos a dejarnos de bromas, Pedro. Y déjate de concertaciones con POlanco. Déjate de perdonar a González, que tú fuiste el culpable, que le dijiste a González «borrón y cuenta nueva» y mira lo que te ha hecho González, Pedro. Y déjate de fumar la pipa de la paz con Polanco, Pedro J. Déjate de pasteleos.

Pedro J. Ramírez – Siempre intentaré defender el concepto de lo que yo creo que debe ser el escenario de los medios de comunicación en una democracia consolidada y el elemento básico de ese planteamiento que yo sostengo es el pluralismo y el equilibrio. Y la pipa de la paz continúa tendida.

Pablo Sebastián – Pues vete a firmarla con Cebrián. El editorial del vídeo, ¿esa es la pipa de la paz, Pedro?

Pedro J. Ramírez – De la misma manera que contra ETA no se puede montar el GAL contra un comportamiento mafioso y sectario no podemos intentar reproducir un esquema de intransigencia, diciendo que sólo nosotros tenemos la verdad.

Pablo Sebastián – Tú has estado pasteleando con el felipismo cuando llegó al poder.

Pedro J. Ramírez – Pablo, te quedas tú con dos más.

Pablo Sebastián – No, no, quien te has quedado sólo eres tú, Pedro.

18 Febrero 1998

La Prensa y su papel

Editorial (CEO: Alejandro Echevarría)

Este incidente va a minar a medio plazo la credibilidad de algunos órganos informativos [ABC, EL MUNDO y COPE] cuya trayectoria estaba ya sometida a sospecha.

Las declaraciones del ex director de ABC, Luis María Anson, han provocado una tormenta política que recuerda tiempos pasados de la época de la crispación y han abierto un interesante debate sobre el papel de la prensa en una sociedad democrática. Independientemente de la dimensión, interpretación o credibilidad que se le pueda dar a las revelaciones del controvertido periodista, salvo contadas excepciones, ningún grupo político o analista sensato ha caído en la tentación de cuestionar la legitimidad de la victoria en las urnas del PP, en marzo de 1996. Sin embargo, ha podido quedar fijado en el subconsciente de la opinión pública que el actual presidente del Gobierno no habría podido derrotar a Felipe González de no haber sido por la ayuda de la supuesta conspiración mediática. Es muy arriesgado especular, pero no hay que ser especialista en sociología política para considerar muy probable que, sin el clima de apocalipsis que fomentaron algunos medios, Aznar hubiera podido incluso obtener una renta más absoluto sobre el candidato del PSOE.

Retomando el debate sobre el papel de los medios hay que convenir que, con toda probabilidad, este incidente va a minar a medio plazo la credibilidad de algunos órganos informativos cuya trayectoria estaba ya sometida a sospecha. Hay que esperar que la opinión pública distinga entre el periodismo del todo vale y el del rigor, el respeto al os hechos y la escrupulosa diferencia entre información y opinión. Parece mentira que después de dos décadas de democracia, de libertad de expresión y del renacer del periodismo libre en España, haya que volver a recordar los principios deontológicos más elementales y pedir a quienes puedan haberlos vulnerado, o al menos rodeado, una autocrítica seria. Los informadores no pueden ni deben suplantar a otras instancias, ni al ejercicio de la función política, ni, por supuesto, la voluntad de los ciudadanos. Si lo desvelado por Luis María Anson se ajusta ala realidad, estaríamos ante la sospecha de que en determinados momentos se ha vendido al os lectores contrabando político bajo la apariencia formal de información objetiva e independiente.

El PSOE tiene derecho a pedir explicaciones y a solicitar una investigación sobre la supuesta conspiración, pero en ningún modo se ajusta a la dimensión de los hechos conocidos las evocaciones de un golpe de Estado, como se ha dicho con evidente despropósito. Los socialistas deben mantener la calma, seguir con su labor de oposición y no deslizarse por la peligrosa autocomplacencia de que perdieron las elecciones por culpa de la prensa.

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