16 junio 1911

Una polémica entre ABC y ESPAÑA NUEVA en torno a un balenario de Torcuato Luca de Tena Álvarez Ossorio abre el debate sobre la responsabilidad de un editor ante los artículos sin firmar

Hechos

El 16.06.1911 los directores de periódicos de Madrid fijaron posición sobre la responsabilidad ante los artículos sin firmar.

Lecturas

Una serie de ataques contra el director propietario de ABC D. Torcuato Luca de Tena Álvarez-Ossorio publicados en el periódico de España Nueva del que el propietario del periódico, D. Rodrigo Soriano Barroeta-Adamar, lleva al mandamás de ABC a retar en duelo a su competidor. El Sr. Soriano rechaza el duelo negando hacerse responsable de los artículos y sin desvelar tampoco la autoría de los mismos.

Esta actitud llevara a ABC a buscar apoyos frente a la mencionada actitud. Los periódicos El Liberal, La Correspondencia de España, La Época, El Radical, El Mundo, El Ejército Español, España Libre y Diario de la Marina respaldan la posición de ABC contra España Nueva.

A principios del siglo XX seguían vigente las «cuestiones de honor» (batirse el duelo) ante pleitos periodísticos, práctica que había costado la vida a figuras como D. Augusto Suárez de Figueroa en 1904.

El año 1911 sería un año de muchos enfrentamientos mediáticos, junto al mencionado, también habría diferencias entre ABC El Radical, o, a partir del nacimiento de El Debate, entre el nuevo periódico y España Nueva, hasta el punto de que colaboradores de ambos medios llegarían a las manos.

DESCARO INAUDITO

Pedro Vercoan

10-06-1911

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En el diario ABC correspondiente al día 8 aparece un artículo bajo el epígrafe de ‘Abuso intolerable’, referente al nuevo establecimiento balneario de San Sebastián: que quien estas líneas firma, sin tener más autoridad que la de hijo y vecino de esa ciudad, y adelantándose seguramente a quien debe hacerlo, y lo hará, protesta energicamente por dicho artículo y se toma la libertad de rectificarlo para colocar a la verdad en el lugar que le corresponde.

Según el referido diario, una persona allegada al mismo ha presentado una denuncia al señor ministro de Fomento, con objeto de que suspenda las obras de dicho balneario, precisamente ahora que el verano se echa encima y que el edificio está a punto de terminarse.

No será desacertado el pensar que dicha persona sea el mismo Sr. Luca de Tena, propietario de un magnífico chalet en el paseo de Miraconcha, que da detrás del nuevo balneario. El artículo en cuestión ha de desagradar, seguramente a todo San Sebastián y a cuantos forasteros acostumbran honrarnos con su presencia, por estar redactado con un tono tan desmedido, que quien lo ha hecho no ha tenido reparo ninguno en atacar, faltando a la verdad, al digno Ayuntamiento de San Sebastián, por el horrendo pecado de verificar la construcción de una obra reclamada por todo el vecindario y todos los forasteros… menos el Sr. Luca de Tena. Pero si ha causado indignación no causará sorpresa, pues era ya público y notorio que dicho señor estaba dispuesto a emplear cualquier procedimiento y a esgrimir todas sus armas para evitar la construcción del edificio en cuestión.

Es verdaderamente sensible que este señor aproveche la publicidad de su diario para levantar y difundir calumnias contra los concejales de San Sebastián que no tienen ningún interés particular en el nuevo balneario y que a ninguno de ellos perjudicaba el antiguo, a pesar de lo que ABC afirma.

Bueno está que el Sr. Luca de Tena procure beneficios para su finca; pero no estaría de más el pedirle un poco más discreción en la defensa de sus particulares intereses, pues es lógico que el Ayuntamiento atienda antes los anhelos del pueblo y de los forasteros que vienen reclamando con insistencia dicho edificio, que al Sr. Luca de Tena, único protestante.

En San Sebastián apreciamos y estimamos en lo que valen a los amables huéspedes que nos honran con su estancia; pero hace mal el Sr. Luca de Tena en pregonar su altruismo sin fin, diciendo que ha gastado sendos miles de duros en hacer una casa con el exclusivo objeto de favorecer a este pueblo pues quienes estábamos enterados de ello nos vamos a llamar a engaño, porque la caridad que a San Sebastián hace pierde su virtud desde el momento en que él la haga pública, y va a resultar que dicho señor ha honrado nuestro pueblo con una casa porque así convenía a sus intereses, y San Sebastián se lo agradece, sin que esto quiere decir que se le adjudique patente de corso para mangonear al pueblo como le convenga, y mucho menos para insultar a los dignísimos concejales cuando bran al unísono de las aspiraciones populares.

El señor ministro de Fomento hará muy bien en enterarse de lo que hay bajo cuerda de la denuncia, y evitar que quien pretende erigirse en cacique valiéndose de sus influencias logore su objeto. Créanos el señor ministro de Fomento que San Sebastián ha de agradecérselo.

Pedro Vercooan

A DON TORCUATO

Carlos Micó

14-06-1911

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El Sr. Torcuato Luca de Tena, ocupado siempre su pensamiento en las máquinas rotativas y rotoplanas, en la mecánica tramoyista, en la ineficacia del abrotano macho y en la carestía de la potasa, no ha tenido, sin duda, tiempo para aprender algunas cosas que está obligado a no ignorar, viviendo en el medio en que vive y siendo director de tantísimos periódicos, desde el ABC a GENTE MENUDA.

Dice la ortodoxia periodística – y lea D. Torcuato el Código del honor de Cabriñana u otro cualquiera – que el autor de un suelto, dibujo o artículo ofensivo de un periódico, es responsable directamente de su obra y a él debe pedir reparación la persona ofendida.

“Únicamente en el caso de que el autor rehúse el duelo, en que haya imposibilidad de un encuentro inmediato o en que no se tenga capacidad moral para batirse puede el ofendido hacer responsable del artículo al director del periódico o al redactor en jefe”.

Pues bien, el Sr. Luca de Tena tiene sobre este particular lo que él llama ‘su criterio’, y se conduce a ‘su manera’ en estos casos.

Anunció al Sr. García Cortés la visita de dos amigos suyos que llevarían el encargo de exigirle una reparación por un suelto aparecido en este periódico la tarde del domingo. Bueno es hacer constar que el Sr. Luca de Tena no podía ignorar que mi compañero Sr. García Cortés es contrario al duelo, y está en la contestación que mi amigo dio al director de ABC.

En cuanto el humilde periodista que escribe estas líneas tuvo conocimiento de la gestión entablada se apresuró a manifestar a D. Torcuato que él era el autor y, por tanto, el único responsable del suelto.

Y entonces este señor, que, considerándose ofendido o injuriado por el aludido suelto, se había apresurado a proceder con la oportunidad y energía con que se conducen los caballeros celosos de su dignidad y decoro, se excusa, fundándose en su criterio, de hacerme el honor de darme la misma beligerancia que concedía a mi compañero Sr. García Cortés.

¿Por qué es esto? ¿En qué se basta su actitud el director de GENTE MENUDA! Desde luego, se apresura a manifestar que su propósito no envuelve para mí la menor desconsideración personal. ¡Naturalmente!

Si envió sus padrinos al Sr. García Cortés justificadamente, debería estar muy satisfecho de encontrar esa reparación que solicitaba su honor agraviado. Y si ahora no siente la necesidad de lavar esas ofensas, una de dos: o esas ofensas eran imaginarias y su acto fue un acto de baraterismo o desdeña el cuidado de su decoro al encontrarse frente a mí, puesto que estoy completamente capacitado para satisfacer al Sr. Luca de Tena.

¡Cree este señor que me puede desairar impunemente!

Carlos Micó

EL CRITERIO DE ABC Y EL DE ESPAÑA NUEVA

ESPAÑA NUEVA (Editor: Rodrigo Soriano)

14-06-1911

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ABC ha inventado un criterio para las cuestiones de honor, con objeto de justificar el proceder verdaderamente extraño que observa su director, D. Torcuato Luca de Tena. Este señor dirigió el día 12 una carta a nuestro compañero Sr. García Cortés, en la que, a la vez que le adjudicaba la dirección de ESPAÑA NUEVA, anunciábale la visita de dos padrinos. A la carta de D. Torcuato el Sr. Cortés contestó con otra concebida en estos términos:

Sr. D. Torcuato Luca de Tena.

Muy señor mío: No soy director de ESPAÑA NUEVA ni autor del suelto que, al parecer, motiva la carta que me dirige. Pero habría de ejercer la dirección de este periódico y haber escrito las líneas que ayer aparecieron en respuesta a las de ABC y no aceptaría su invitación.

Acostumbro a poner en consonancia mis actos con mis ideas, y siendo estas totalmente opuestas al duelo no me hallo dispuesto a batirme, sin que esto quiera decir que renuncie a castigar las ofensas que me infieran.

Supongo que esta manifestación no le sorprenderá, porque recientemente hube de hacerla a los representantes del director de EL EJÉRCITO ESPAÑOL y este periódico la hizo pública.

Por si piensa de distinta forma, he comunicadoo al autor del suelto, mi compañero Sr. Micó, los fieros propósitos que a usted le animan.

Como no estoy ducho en las prácticas de la moderna caballería, desconozco si estas líneas se ajustan o n a los Códigos reglamentarios y demás decretos de los señores que han tenido a bien erigirse en definidores del honor y del deshonor de los caballeros. Usted, con su clara inteligencia subsanará los errores en que haya podido incurrir.

Quedo a sus órdenes.

A la vez que se remitía esta carta, el Sr. Micó, autor del suelto envió otra poniéndole a la disposición de D. Torcuato.

A las líneas del Sr. García Cortés contestó ABC:

“La teoría del Sr. García Cortés no sólo sería aceptable, sino hasta plausible, cuando el que así hablase y procediese fuese el ofendido; pero siendo el ofensor, y desde un periódico que no pone freno a su pluma, como ESPAÑA NUEVA, hace pensar que para ser respetado no quedan más que dos caminos: o los Tribunales, un acta de diputado no se interpone entre los ofendidos y la justicia, o el castigo por medio de la agresión personal”.

En su afán de dejar en buen lugar a su director, ABC trastorna los más elementales fundamentos de la lógica. Si el Sr. García Cortés no esa autor del suelto que considera ofensivo D. Torcuato, ¿cómo imputarle el carácter de ofensor? Cuanto dice ABC cae por su base.

Y en lo que dice del procedimiento de castigo, ahora, o en lo porvenir, puede optar D. Torcuato por el que más le agrade, en la seguridad de que recibirá da nuestros compañero Sr. García Cortés la réplica que proceda.

En lo que respecta a la libertad de pluma de los que escribimos en ESPAÑA NUEVA; si lo que quiere decir ABC es que nosotros sacrificamos a la verdad y a la justicia toda clase de conveniencias, tiene razón. Ahora, si pretende hacernos aparecer como un periódico desenfrenado en el lenguaje, le diremos que jamás hemos hecho campañas como las que el propio D. Torcuato hizo contra Ferrer, después de fusilado, ni la que está haciendo para que no desmerezca su hotel de la Concha, en San Sebastián.

Hasta tal punto nos asiste la razón que la tenemos incluso en lo que sirvió de fundamento para esta cuestión. Nosotros insertamos el día 10 un artículo del Sr. Verecán censurando a D: Torcuato. Al siguiente día ABC arremetió contra nosotros, diciendo dos inexactitudes – que el artículo del Sr. Verecán lo reproducíamos de otro periódico y que estábamos enterados de una cuestión que había entre ese señor y D. Torcuato – y varias groserías que hubimos de contestar con la debida energía. Es, por lo tanto, el ABC el que con sus ligerezas e intemperancias provocó la cuestión.

Y vamos al criterio de ABC. Pina que el director de un periódico es el responsable de cuanto en sus columnas se publica. ESPAÑA NUEVA entiende, por el contrario, que el director de un periódico responde de lo que él escribe y de lo que ordena escribir, y que su responsabilidad con relación a lo que escriban los redactores por su propia iniciativa es solamente subsidiaria. Es decir, establecemos como principio general el que cada redactor es responsable de lo que hace. Y creemos que este es el criterio que corresponde a periódicos como el nuestro, que no están redactados por autómatas ni por inconsciente, sino por hombres que, al entrar en ESPAÑA NUEVA, no enajenaron su independencia. Con este criterio están conformes los Códigos del honor y todos los que no hicieron saldo del sentido común.

ABC puede continuar manteniendo su criterio: será muy absurdo, pero también es muy cómodo… para su director.

NUESTRO CRITERIO

ABC (Director-Propietario: Torcuato Luca de Tena Álvarez-Ossorio)

16-06-1911

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Dejando a un lado la cuestión personal que nuestro director, Sr. Luca de Tena, tiene planteada con un redactor de ESPAÑA NUEVA; y en la cual no tenemos por qué ni para qué intervenir, vamos a insistir en el criterio que ABC sustenta y practica acerca de la responsabilidad de los directores de periódico en los sueltos y artículos que se publican sin firma.

No lo hemos hecho antes porque queríamos previamente conocer la opinión de los demás directores de la Prensa de Madrid. He aquí algunas de las contestaciones que hemos recibido, ya que la premura de tiempo y la circunstancia de ser ayer día festivo no nos ha dejado recogerlas todas:

¿Puede admitirse la teoría de que el director de un periódico no responda de los artículos y sueltos no firmados, y remita al agraviado a un señor que dice el autor de la injuria?

“Por mi parte, ni he admitido ni la admitiré jamás. Y he mantenido de hecho esta opinión, como la mantendré siempre que haya caso”. Alfredo Vicente, director de EL LIBERAL.

“Entiendo que el director de un periódico es siempre responsable de cuanto en él es publicado sin firma”. Leopoldo Romeo, director de LA CORREPSONDENCIA DE ESPAÑA.

“En mi opinión, la práctica periodística es que el director de un periódico responda siempre de los artículos no firmados que en el mismo hubieren aparecido”. Marqués de Valdeiglesias, director de LA ÉPOCA.

“Que el director de un periódico acepte para sí la responsabilidad de todo trabajo anónimo, es costumbre que he visto seguir y he seguido, en veinticinco años que llevo ejerciendo la profesión de periodista”. Ricardo Fuente, director de EL RADICAL.

“Nosotros contestamos, ya que no con su autoridad, con franqueza. EL director es siempre responsable de todo lo que en el periódico se publica sin firma. El director está obligado a aceptar todas las derivaciones de la inserción de sueltos anónimos, aunque en casos excepcionales, y ya entablada la negociación, el autor del suelto pueda recabar la responsabilidad de sus palabras”. Diario monárquico EL MUNDO.

“Nuestra respuesta en este caso es categórico: no. Pero antes de nada córrenos prisa asegurar una vez más por modo solemne, que abominamos del duelo, porque está condenado por la Iglesia, nuestra madre; porque se nos antoja ridículo y porque lo creemos poco determinante. Aparte de esto, y ateniéndonos a la escueta pregunta que nos dirige el prestigioso diario, entendemos que cuando un director de periódico saber serlo de veras, asume la responsabilidad de todo lo que inserta en las columnas del periódico que dirige, excepto lo que va firmado, teniendo aun en este caso una gran responsabilidad indirecta, puesto que autorizó la publicación de un insulto o molestia, del que se hizo solidario con sólo oeste tácito asentimiento. Esta opinión no es nuestra en absoluto, es la opinión de todos los que entienden algo de periodismo. Menguados estaríamos si los directores que por algo figuran a la cabeza del periódico, declinaran la responsabilidad., siempre que les conviniera. Sería caer en el sistema de los testaferros. Al director, en este caso, le bastaría con buscar un hombre de buenos puños y amplias tragaderas, que aceptase todos los sinsabores que traen, necesariamente, el cargo a que nos referimos haciéndose forzoso buscar otro señor de puños y tragaderas, con lo cual derivaría el periodismo en una lucha de bíceps. Esta es nuestra contestación terminante. Ahora bien, en el caso del Sr. García Cortés, director de ESPAÑA NUEVA, que se ha negado a batirse por impedírselo sus ideas, estamos de acuerdo, por una vez, con el colega socialista. Nosotros haríamos igual. Sin embargo, en todos los terrenos, menos en el terreno llamado del honoro, quien dirige un periódico debe responder de lo que en sus palnas se estampe. Queda contestado el respetable Sr. Luca de Tena y nosotros agradecidos por el honor que nos ha concedido al solicitar nuestra opinión”. Del diario católico EL DEBATE.

“No me considero con autoridad para definir sobre asunto tan delicado. Me limito pues, a expresarle el criterio que por lo que respecta a este modesto diario he venido sosteniendo en toda ocasión. En los ocho años que me honro con la dirección de EL EJÉRCITO ESPAÑOL he recabado siempre para mí la responsabilidad de todos aquellos trabajos de carácter personal que en el mismo se han publicado sin una firma al pie que los autorizara. He creído yo siempre que esto era l más correcto. Siempre he procurado escribir por mí mismo todo aquello que podía originar reclamaciones de índole personal; pero entiendo que esto no es esencial. El hecho de que el director de un periódico dé en él acogida a un escrito que pueda motivar el planteamiento de una cuestión de honor; la circunstancia de concederse a todo trabajo que se publica sin firma la autoridad de la publicación que lo inserta, con lo que pasa a ser lo que en él se dice opinión del periódico, y el hecho de no aparecer en el escrito la personalidad de su autor, son motivos sobrados en mi concepto para que nadie más que el director, único representante autorizado del periódico ante las leyes y ante el público, recabe para ´si más en este caso que en ninguno, el honor de representarlo. Es, además, de lógica, de razón y de justicia, que así como al director corresponden las glorias de las campañas que lleve a cabo un periódico, correspondan también las responsabilidades. Sería muy cómodo ser sólo director para lo primero; pero hay algo en la conciencia que se rebela contra tal modo de entender los propios derechos y deberes” . Rafael Escbry, director del EJÉRCITO ESPAÑOL.

“Con absoluto respeto para la opinión ajena, diremos que nuestra teoría ha sido siempre la contraria a la teoría de referencia”. Del diario republicano ESPAÑA LIBRE.

Como verán nuestros lectores, las opiniones de estos queridos compañeros, directores de periódicos, representantes de ideas y tendencias de todos los partidos desde la extrema izquierda a la extrema derecha, coinciden con el criterio sustentado siempre en la práctica por todos los diarios españoles y mantenido en todos los terrenos por ABC.

LANCES ENTRE CABALLEROS

ABC (Director-Propietario: Torcuato Luca de Tena Álvarez-Ossorio)

23-07-1911

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Señor director de ESPAÑA NUEVA

Muy señor mío: Me apresuro a manifestar a usted que, a partir de este momento dejo de pertenecer al diario de su dirección, advirtiéndole que desearía, y espero conseguirlo, la publicación de estas líneas en las que justifico mi irrevocable decisión.

La conducta observada por usted en la cuestión surgida con EL RADICAL, inusitada entre los directores de periódicos que se estiman en algo, me impide seguir en ESPAÑA NUEVA.

No hace muchos días, impulsado por mi propio decoro y también por el deseo de salvar el prestigio del periódico a que pertenecía, di la cara en una polémica suscitada entre el Sr. Luca de Tena y ESPAÑA NUEVA.

Extremé quizá más de lo debido el tono de la polémica, firmando mis artículos, porque abrigué la sospecha de que el Sr. Luca de Tena rehusaba con cierto desdén una cuestión personal conmigo.

Hoy, aleccionado por lo sucedido con motivo del incidente planteado a ese periódico por D. Ricardo Fuente, director de EL RADICAL, me veo en el deber de reconocer públicamente que el Sr. Luca de Tena, mejor informado que yo de los fondos de ESPAÑA NUEVA, tuvo motivos para suponer que yo era, aunque inconscientemente, un substituto del miedo ajeno y en esto fundaba, sin duda, el director de ABC, resistencias que entonces me ofendieron, pero que ahora considero harto justificadas. 

Tenga usted, pues, por presentada mi dimisión de redactor de ESPAÑA NUEVA, fundada en estos que son momentos de dignidad. Su seguro servidor.

Carlos Micó. (EL RADICAL, 22-07-1911).

No nos sorprende nada de cuanto dice el Sr. Mico, que con un rasgo que le honra, ha roto todo lazo de unión con ESPAÑA NUEVA. Lo sorprendente será que la Prensa toda, por propio decoro, no proceda con ese periódico como merece su incalificable conducta.

Por nuestra parte, no cometeremos jamás la torpeza de volver a sentirnos agraviados como caballeros por lo que pueda decir ESPAÑA NUEVA, a la que retiramos desde hoy el cambio para no vernos obligados a recibir su visita en esta casa.

Dice EL RADICAL

EL RADICAL

24-07-1911

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¿Quién podrá, después de esto, aceptan la teoría que ahora sustenta el órgano de Soriano? Y decimos ahora porque el criterio del colega es novísimo: Cristóbal de Castro se batió, siendo director de ESPAÑA NUEVA, por algo que ni había escrito ni personalmente le afectaba; Villanueva, Marquina, Santillán, Vivero, cuantos desempeñaron la dirección del colega cuando este no era un buzón o un vertedero como ahora, respondieron siempre de todo lo que en sus columnas se publicaba. Únicamente desde que Rodrigo Soriano se vio precisando a ocuparse por sí mismo del periódico, ante la separación colectiva de su anterior redacción, ocurren en el diario de la calle de Arlabán estas cosas extraordinarias.

Y esto es lo que importa dejar bien patente, porque en realidad el único responsable es el ex diputado por Valencia, que ante los tribunales aparece como director porque la inmunidad parlamentaria le cubre y ante los padrinos escurre el bulto de la responsabilidad sobre los hombros de un socialista a quien sus compromisos políticos no permiten batirse.

Pro cierto que sobre esto último habría mucho que hablar; el famoso Lasalle, que era, por lo menso tan socialista como García Cortés, murió en duelo; Jaurés se ha batido más de una vez; Pascual Grousset es un duelista acreditado; en Austria se ha verificado recientemente un duel entre socialistas…; es decir, que lo cortés no quita lo valiente.

Sea ello como quiera, el hecho es que la conducta de ESPAÑA NUEVA no tiene precedente ni igual en la Prensa española, que jamás insultó grosera y gratuitamente por sistema, ni se negó nunca a reparar caballerosamente los agravios que hubiera podido inferir. Por esto creemos llegado el momento de que se tome una determinación con el periódico sorianista. Los directores de los demás colegas y la misma Asociación de la Prensa tienen la palabra, si es que por decoro colectivo entienden como nosotros, que urge operar el quiste molesto.

EL RADICAL después de copiar el comentario que hacíamos ayer sobre ESPAÑA NUEVA añade que, como nosotros, rompe ‘toda relación periodística, social y hasta personal con la redacción de ESPAÑA NUEVA, reservándonos, añade, naturalmente, nuestra libertad de acción para proceder contra quien nos ofenda en la forma que se merezca y para obligar a Soriano a dar la cara cuando él sea el inspirador de los agravios’.

PARA TERMINAR

ABC (Director-propietario: Torcuato Luca de Tena Álvarez-Ossorio)

24-07-1911

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Cumpliendo lo que ayer decíamos, hemos llevado a los tribunales a ESPAÑA NUEVA; pero ofrecemos retirar la querella si don Rodrigo Soriano hace suya la conducta del diario que dirige.

Queda, por tanto notificado públicamente el director de ESPAÑA NUEVA por el director de ABC.

En el registro oficial de Prensa del Gobierno Civil de Madrid, en los carnets que llevan actualmente los redactores de ESPAÑA NUEVA para su identificación personal, en la lista registrada en la oficina de identidad periodística, aparece el Sr. Soriano como director de ese periódico. Pero aún hay más: en su propio carnet, el Sr. Soriano se declara con su firma director de ESPAÑA NUEVA.

El Sr. Luca de Tena sigue hoy más que nunca manteniendo su criterio de quién es el responsable de cuanto en un periódico se publica, criterio que ha sostenido con las armas en la mano, y en el que le acompañan los directores de todos los periódicos de Madrid y la respetable opinión de un tribunal de honor compuesto por los señores don Gumersindo de Azcárate, teniente general D. Luis María de Pando, D. Augusto González Besada, marqués de Poortagoo y D. Luis Silvela, caballeros a quienes no se atreverá a recusar el Sr. Soriano.

CONTRA TODOS Y PARA TODOS

ESPAÑA NUEVA (Editor: Rodrigo Soriano)

27-07-1911

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Ayer publicó un diario una carta del Sr. Fuente para conocer sus opiniones sobre la conducta de ESPAÑA NUEVA. Entiéndase bien: para conocer sus opiniones; no para juzgarnos. Esto último hubiera sido absurdo, pues no son los que dirigen los demás colegas los llamados a erigirse en jueces de nuestros actos, inspirados siempre en la independencia absoluta, que es nuestro mayor timbre de gloria.

La reunión se celebró en efecto, anoche. De lo que en ella ocurrió da exacta idea la siguiente nota oficiosa que ese ‘Consejo de directores’ facilitó en la Prensa:

El señor D. Ricardo Fuente, director de EL RADICAL, envió con fecha 25 de julio a los directores de periódicos de Madrid la siguiente invitación:

Distinguido compañero: Deseando conocer su valiosa opinión sobre la conducta seguida por ESPAÑA NUEVA en sus relaciones periodísticas, me atrevo a rogar a usted su asistencia a la reunión de directores de periódicos madrileños que se verificará mañana 26 a las diez de la noche en la Redacción de EL LIBERAL.

Le anticipo las gracias y me repito con la mayor consideración de usted afectísimo compañero.

Ricardo Fuente.

Acudiendo a la invitación, se reunieron anoche los Sres:

  1. Daniel López, director de DIARIO UNIVERSAL.
  2. José Rocamora, director de HERALDO DE MADRID.
  3. D. Torcuato Luca de Tena, director de ABC.
  4. Roberto Castrovido, director de EL PAÍS.
  5. Basilio Álvarez, director de EL DEBATE.
  6. Rafael Esbry, de EL EJÉRCITO ESPAÑOL.
  7. Alonso Ruiz de Grijalba, de EL DÍARIO DE LA MARINA.
  8. Arturo Álvarez de LA MAÑANA.
  9. Enrique Muller de Quesada;
  10. Clodoaldo Piñal, de EJÉRCITO Y ARMADA.
  11. Evaristo Romero, de LA CORRESPONDENCIA MILITAR.
  12. Ángel Murciano, del HERALDO MILITAR.
  13. Pablo Becerra, de EL GLOBO.
  14. José Marbán, de El CORREO.
  15. Enrique López Alarcón, de EL MUNDO.
  16. Alfredo Vicenti, de EL LIBERAL, que presidió el acto accediendo a instancias de todos.

Excusaron su asistencia personal adhiriéndose, sin embargo, a los acuerdos que se adoptaran por motivos de salud, D. Luis López-Ballesteros, director de EL IMPARCIAL, por ausencia de Madrid, D. Leopoldo Romeo, director de LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA y por causas ajenas a su voluntad los directores de LA ÉPOCA y LA PRENSA. Este último envió en plena representación a D. Alfredo Vicenti.

Examinados varios casos particulares y dilucidada sobre todos la cuestión fundamental, los concurrentes aprobaron y formularon por unanimidad estas conclusiones:

Los reunidos consideran irregular y censurable la conducta de todo periódico que ofenda o injurie sin tener un director que se haga responsable de los escritos ofensivos e injuriosos.

Lamentan las violencias de lenguaje que puedan agravar y envilecer la controversia, llevándolo a extremos absolutamente incompatibles con la respetabilidad de la clase, y estiman que, sin menoscabo de la libre iniciativa de todos, hay un límite que nadie debe traspasar.

Y acuerdan oír al Sr. Soriano, que ha expresado ese deseo.

No podemos resistir a la tentación de poner unos comentarios a la graciosísima nota anterior. Vamos, pues, a hacerlo con la sinceridad que nos caracteriza

Los reunidos lamentan las violencias de lenguaje que puedan agravar  y envilecer las controversias. No se olvide que entre dichoso señores figuraban el director de EL RADICAL, cuyas frases gordas y cuyas caricaturas groseras han sido objeto de constantes denuncias; el de EL DEBATE, que usa para sus informaciones títulos tan sugestivos como el de ‘La canalla republicana’; el del HERALDO DE MADRID, cuyos revisteros taurinos han popularizado un léxico absurdo usando frases tañes como “la tarde está más patosa que Dios”, “esto es un cachon…” y “el público lo toma a co…”, etc, etc; el de cierta parodia de periódico, nacido al calor de nuestro ejemplo y de nuestra historia, y el de EL EJÉRCITO ESPAÑOL, cuya cultura es demasiado conocida para que nosotros vengamos a descubrirlo.

Como se ve, todos estos señores están enseñados para hablar de violencias de lenguaje. Nosotros podríamos acogernos a su compañía para probar que somos, por lo menos, iguales a ellos. Pero no lo hacemos. ESPAÑA NUEVA solo frente a todos tiene el orgullo de no recurrir al ejemplo de nadie. Empleamos un leguaje que a nosotros nos parece bien y que al público le parece mejor. ¿Qué no les gusta a estos señores? Pues que se aguanten. Mientras nuestros lectores, que son muchos miles de personas, no se reúnan en cónclave y nos digan que les desagrada la forma en que nos expresamos, nosotros seguiremos hablando como nos venga bien, sin que el criterio respetabilísimo de esa docena de señores nos obligue a moderar nuestra pluma.

SOBRE UN ACTA

ESPAÑA NUEVA (Editor: Rodrigo Soriano)

29-07-1911

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Publicamos ayer un acta que puso término a la cuestión personal pendiente entre el Sr. Soriano y el Sr. Luca de Tena. No pensábamos volver sobre el asunto, pero para conocimiento del público, los comentarios que hoyo se permite hacer ABC nos obligan a una ligera aclaración.

El Sr. Luca de Tena, en una o en otra forma hace meses que venía aludiendo al Sr. Soriano, aun cuando le constaba que nuestro gerente no es el director del periódico, por disponerlo así los estatutos de ESPAÑA NUEVA, según hemos manifestado repetidas veces en nuestras columnas. Pero el Sr. Luca no contento con estos aludió desde ABC ya directamente al Sr. Soriano como gerente e inspirador de ESPAÑA NUEVA.

En este sentido, pues, y como caballero, además, se puso a su disposición el Sr. Soriano.

Si el Sr. Luca opina hoy de otro modo, nosotros respetamos su juicio. Como dice el acta levantada, una cuestión de honor se ha convertido en una discusión de jurisdicciones periodísticas. No le censuramos al Sr. Luca de Tena.

Creemos, pues, que para el juicio público huelgan los comentarios que hace hoy ABC sobre si el Sr. Soriano tiene unos canela como director, si apareció como director en el Gobierno Civil (aun cuando ya se ha averiguad que ahora no aparece, y si el Sr. Nougués) y si en la convocatoria de directores de periódico se quejó el Sr. Soriano de que no se le citara, cuando el Sr. Soriano solicitaba ser oído, así parece lógico, indisentible, como gerente cuyo nombre aparece al frente del periódico y en representación de la Empresa de ESPAÑA NUEVA. Todo esto parécenos sutil teología, cuestión de palabras. Lo cierto es que el Sr. Soriano, como se quiera, al ser aludido por el Sr. Luca de Tena, n dudó en ponerse a su disposición.

UNA NEGATIVA

El Sr. Micó ha enviado a varios periódicos una carta negando que hubiera dicho que el Sr. Tena le hacía determinados ofrecimientos si se avenía a cesar en la actitud que se había colocado respecto a él.

Esperábamos la negativa.

Frente al testimonio de persona que ha observado la irregular conducta del señor Micó está el de lso seres Soriano, Llorente, La Torre y Saracifrián, que están dispuestos a mantener lo contrario donde sea preciso. Y hay también el testimonio de otrora personas que han escuchado al Sr. Micó frases parecidas a las recogidas en nuestro número de anteanoche.

Y corrobora la veracidad de l por nosotros dicho el proceder del Sr. Micó, que en el espacio de pocas horas pasa de encarnizado enemigo del Sr. Luca de Tena al que califica con los más duros adjetivos a cantar de su caballerosidad y de su corrección.

Lo que no nos explicamos con las bromas con que adereza el Sr. Mico su carta. N se compagina con la gravedad de su situación, bien triste, por cierto.

Las amenazas que hace el Sr. Micó puede llevarlas a cabo cuando le plazca. Cuente, durante las novelas que su fantasía le sugiera.

La Empresa de ESPAÑA NUEVA sabrá hacer lo que corresponda, pues en esta dispuesta a dejarse atropellar por esa especial clase de periodistas que merodean por ciertas Redacciones movidos de deseos inconfesables.

El Análisis

Duelo de ideas en el Siglo XX

JF Lamata

En el fascinante y a menudo extravagante mundo de la prensa, 1911 nos ofrece un duelo que parece sacado de una novela de caballeros de antaño. Torcuato Luca de Tena-Álvarez Ossorio, el director-propietario de ABC, se encontró bajo el fuego de artículos anónimos publicados en España Nueva, propiedad de Rodrigo Soriano. Indignado, Luca de Tena retó a Soriano a un duelo para defender su honor, como se hacía en tiempos más antiguos y románticos. Sin embargo, Soriano, con la astucia de un zorro y la cobardía de un gato asustado, se negó a aceptar la ‘cuestión de honor’, argumentando que no era el autor de los escritos en cuestión. Una jugada maestra para algunos, pero para otros, simplemente una muestra de su habilidad para tirar la piedra y esconder la mano.

Este incidente no solo subraya lo arcaico de resolver disputas con pistolas al amanecer en el siglo XX, sino que también nos recuerda la necesidad de responsabilidad en el periodismo. La futura Ley de Prensa e Imprenta de 1966 establecerá claramente que todo lo publicado en un periódico es responsabilidad del director y del editor, firmada o no la pieza. En el caso de España Nueva, la negativa de Soriano a aceptar su responsabilidad fue ampliamente criticada por sus pares, con la mayoría de los periódicos de la época, incluyendo El Liberal, La Correspondencia de España, La Época, El Radical, El Mundo, El Ejército Español y España Libre, respaldando a ABC. En un mundo donde la palabra escrita tiene un poder inmenso, es fundamental que aquellos que manejan la pluma comprendan y acepten las consecuencias de sus publicaciones. Y aunque los duelos a muerte puedan haber quedado obsoletos, el duelo de ideas y la búsqueda de la verdad siguen siendo más relevantes que nunca.

J. F. Lamata