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Alemania: Ángela Merkel, antigua funcionaria de la Alemania comunista, es elegida líder de la CDU y principal opositora del canciller socialdemócrata Gerhard Schröder

HECHOS

Fue noticia el 8 de diciembre de 2004.

08 Diciembre 2004

La CDU de Merkel

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

La Unión Demócrata Cristiana alemana (CDU) ha confirmado a Angela Merkel en un liderazgo ya indiscutido de cara a las elecciones federales de 2006. En su Congreso en Düsseldorf, los conservadores alemanes tenían que demostrar que las luchas internas de los dos pasados años no han quebrado la unidad del partido y que cuentan con una alternativa verosímil a la política del Gobierno de socialdemócratas (SPD) y verdes. El primer objetivo se ha cumplido. Con el 88% de los votos queda claro que Merkel está al mando y que aquellos que lo dudaban han de plegarse ante esta evidencia. Que no igualara el 92% de aprobación de hace dos años, cuando tras la derrota electoral no había habido aún debate interno, no resta solvencia a su resultado y a su autoridad. Merkel y los demás oradores evitaron hablar sobre la candidatura a la cancillería. A más de dieciocho meses de los comicios resultaría prematuro y peligroso. Pero es difícil pensar que se pueda gestar una opción distinta a la suya.

En cuanto a su programa, Merkel reivindicó una vez más la imperiosa necesidad de unas reformas liberalizadoras enérgicas, que, según dijo, el actual Gobierno rojiverde ha demostrado ser incapaz de aplicar. «Lo haremos todo básicamente de otra forma para que sea básicamente mejor», dijo. Los cambios legislativos profundos son imprescindibles para que Alemania «sea el motor y no el enfermo de Europa», añadió. El discurso de Merkel reveló también que en la ofensiva conservadora que anuncia serán caballos de batalla la defensa de los valores tradicionales, la familia y la responsabilidad individual a la cabeza, pero también el patriotismo y el firme rechazo del «proyecto fallido» de la sociedad multicultural.

La CDU defenderá una política de integración exigente con la inmigración. Y en otro guiño al estado de ánimo del electorado se quiere erigir en adalid de un «patriotismo alemán» al que el canciller Gerhard Schröder recurre cada vez más. «Quiero», dijo Merkel, «que los intereses de Alemania vuelvan a ser atendidos y respetados. Reivindico mi compromiso con Alemania». Merkel habló mucho de Alemania y poco de Europa. En las próximas elecciones, patriotismo y defensa de los intereses nacionales serán cuestiones prioritarias para los grandes partidos, CDU y SPD. Puede que esto inquiete a algunos socios europeos, pero todo indica que parece ser el signo de los tiempos.

01 Junio 2005

Candidata Merkel

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

Angela Merkel fue proclamada oficialmente el pasado lunes candidata a la cancillería federal de Alemania por la Unión Demócrata Cristiana (CDU / CSU) en las elecciones anticipadas a septiembre próximo, tras la histórica derrota del SPD en las regionales de Renania del Norte-Westfalia el pasado 22 de mayo. Merkel se enfrentará al primer ministro socialdemócrata Schröder, virtualmente defenestrado del poder a juzgar por las encuestas que le colocan a gran distancia de su rival. La dirigente democristiana tiene, por tanto, grandes posibilidades de convertirse en la primera presidenta de Gobierno de la historia de Alemania.

Tras años de luchas internas, especialmente con su máximo rival, Edmund Stoiber, presidente del land de Baviera y de los cristianosociales bávaros (CSU), Merkel sale victoriosa de una carrera por la candidatura para la que parecía reunir en principio las peores características. Procede de Alemania oriental, es protestante y divorciada de su primer marido. Era totalmente ajena a todos los clanes internos del partido, tanto tiempo dominado por la personalidad del renano católico Helmut Kohl, junto a los elegantes patricios del norte y los católicos rurales del sur.

Los méritos de Merkel son notorios. Esta mujer, que hace 15 años se asomaba con timidez a los medios, ha demostrado poseer habilidad, capacidad de encaje e ideas claras tanto en lo que a las reformas internas se refiere como a las relaciones internacionales. Con una vocación claramente atlantista, los contactos de Berlín con Washington podrían ser con ella más fluidos que con Schröder. Más incertidumbre arroja en cambio su visión muy restringida de la Europa ampliada y su oposición al ingreso de Turquía en la UE. Pero su gran reto será, en caso de que llegue a ser canciller, la reforma interna y la reanimación de un país hoy sin pulso y preso del pesimismo y la resignación. Merkel ha ganado ya su primera manga de una muy difícil carrera. Pero la principal la tendrá que comenzar tras su previsible victoria en septiembre.

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