9 diciembre 1915

Tras apenas dos meses de Gobierno conservador. el Partido Liberal retorna al poder

Ante la caída del Gobierno Dato, el Rey Alfonso XIII vuelve a nombrar Presidente del Consejo al Conde de Romanones

Hechos

El 9.12.1915 se formó un nuevo Consejo de Ministros presidido por el Conde de Romanones.

Lecturas

El 9 de diciembre de 1915 el Rey de España, D. Alfonso XIII da el poder a D. Álvaro de Figueroa Torres Mendieta, conde de Romanones, líder del Partido Liberal, tras dos años de gobierno de D. Eduardo Dato Iradier, del Partido Conservador, nombrado en octubre de 1913.

  • Presidente – D. Álvaro de Figueroa Torres, conde de Romanones
  • Ministro de Estado – D. Miguel Villanueva.
  • Ministro de Gobernación – D. Santiago Alba.
  • Ministro de la Instrucción Pública y Bellas Artes – D. Julio Burell.
  • Ministro de Hacienda – D. Ángel Urzaiz.
  • Ministro de Guerra – D. Agustín Luque.
  • Ministro de Gracia y Justicia – D. Antonio Barroso.
  • Ministro de Marina – D. Augusto Miranda.
  • Ministro de Fomento – D. Amos Salvador.

El gobierno del conde de Romanones durará dos años, hasta el 19 de abril de 1917.

MINISTROS DEL NUEVO GOBIERNO ROMANONES 

MiguelVillanueva D. Miguel Villanueva – Ministro de Estado

santiago_alba D. Santiago Alba – Ministro de Gobernación

AngelUrzaiz D. Ángel Urzaiz – Ministro e Hacienda

AgustinLuque D. Agustín Luque – Ministro de la Guerra

AntonioBarroso D. Antonio Barroso – Ministro de Gracia y Justicia

D. Amos Salvador – Ministro de Fomento

D. Agustín Miranda – Ministro de Marina

D. Julio Rurell – Ministro de Instrucción Pública

Los liberales en el poder

ABC (Director: Torcuato Luca de Tena Álvarez Ossorio)

10-12-1915

Leer

Por la irreductible actitud en que se colocaron el Gobierno que acaba de caer y las oposiciones, ningún fruto se podía esperar ya de las Cortes: Ni las reformas que pretendía el Gabinete, ni los proyectos que las minorías quisieron anteponer. La continuación de los conservadores era l obstrucción. El cambio de partido en el Poder es la clausura del Parlamento. He ahí el motivo de la indiferencia con que el país ha asistido al espectáculo de una crisis que no le prometía el menor servicio, cualquiera que fuese la solución, y que interesaba exclusivamente a las empresas adscriptas al turno del grifo y del vaso; y he ahí también explicado, de acuerdo con esa indiferencia de la opinión pública, el silencio de ABC ante las escenas lamentables de esos días.

Nace el Gabinete Dato condenado a la infecundidad: no nos han sorprendido las omisiones de su gestión: y no nos ha sorprendido que viviendo como vivía de precario, bajo la tutela de otros elementos haya sucumbido cuando le faltó ese patrocinio.

Pero se le debe al Gobierno caído un tributo de justicia, que le rendimos cordialmente. En los momentos difíciles y angustiosos del comienzo de la conflagración acertó a servir las conveniencias de España y a interpretar los sentimientos del país en forma tan feliz, que ha merecido aplauso, gratitud y apoyo resuelto de la nación. Y no se diga que fue acierto fácil, porque en aquellas horas de confusión hubo ligerezas asombrosas, velocidades inconcebibles, y no  todos los hombres públicos vieron claro el problema de nuestra política exterior.

La Prensa y los Gobiernos de los países beligerantes (no ha mucho el Gabinete inglés en la Cámara de los Comunes) han ofrecido testimonio frecuente de la confianza que ha sabido inspirar la gestión del Gabinete español. Acaso no consiga, dentro ni fuera inspirarla en igual grado, y a pesar de sus buenos propósitos, el nuevo Ministerio. No hay que recomendarle que lo tenga en cuenta, porque ya él se adelanta a prevenir los recelos que pueden salirle al paso y se apresura a consignar en su declaración la explicita protesta a que se siente obligado.

No ya un intento deliberado, que no es de temer, cualquier error que torciese o arriesgara la política de neutralidad sería funesto para los gobernantes y para la paz pública. Lo sabe el nuevo Gobierno; sabe también el peso de los antecedentes de algunos de sus hombres y de seguro extremará el cuidado de su conducta y el de sus apariencias.

El Análisis

Un Nuevo Cambio en el Gobierno

JF Lamata

Este cambio en el Gobierno, que ha visto al Rey Alfonso XIII entregar el poder al Conde de Romanones y al Partido Liberal, marca el fin de dos años de liderazgo conservador bajo Eduardo Dato. El regreso de Romanones ha sido recibido con una mezcla de expectativas y escepticismo. Según ABC, la parálisis legislativa y la obstrucción generada por la irreductible actitud del gobierno saliente y sus oposiciones hacían inevitable este cambio. Las reformas que pretendía el Gabinete de Dato y los proyectos de las minorías no pudieron avanzar, convirtiendo su continuidad en un ejercicio de infecundidad política.

El tributo de justicia que ABC rinde al gobierno de Dato es justo y necesario, especialmente considerando su gestión durante los difíciles momentos del inicio de la Gran Guerra. La neutralidad mantenida por España, bajo su dirección, fue interpretada con acierto y logró inspirar confianza tanto en el ámbito nacional como internacional. Sin embargo, el nuevo gobierno de Romanones enfrenta ahora el desafío de mantener esta confianza y evitar cualquier error que pudiera poner en riesgo la política de neutralidad que ha sido crucial para la estabilidad del país. Romanones deberá extremar el cuidado en su conducta y en las apariencias para asegurar la continuidad de la paz pública y cumplir con las expectativas depositadas en su mandato.

J. F. Lamata