29 octubre 1945

Brasil: Dimite el dictador Getúlio Vargas

Hechos

El 29 de octubre de 1945 Getúlio Vargas dimitió como Presidente de Brasil.

Lecturas

Vargas está en el poder en Brasil desde 1930. 

Por voluntad de los altos mandos de las Fuerzas Armadas brasileñas expresadas con tanques emplazados estratégicamente en Río de Janeiro este 29 de octubre de 1945, ha renunciado a su cargo sin oponer resistencia el dictador de Brasil, Getúlio Vargas.

Antes de viajar hacia Río Grande do Sul, su estado natal, Vargas hizo pública una proclama en la que declara: «Ningún gobierno se ha esforzado tanto como el mío en el fortalecimiento de Brasil, ninguno ha cuidado tanto de su preparación profesional y del mejoramiento de las condiciones de trabajo».

Desde el fin de la guerra, la oposición había firmado con el apoyo del ejército la sentencia del Estado Novo.

Vargas volverá al poder en Brasil en 1951. 

El Análisis

El fin de la era Vargas y la apertura democrática en Brasil

JF Lamata

El 29 de octubre de 1945 marcó el final de un ciclo fundamental en la historia de Brasil: la dimisión de Getúlio Vargas tras quince años en el poder. Desde el golpe de 1930 que lo encumbró como “jefe provisional” hasta la instauración del Estado Novo en 1937, Vargas gobernó con mano firme, combinando elementos de modernización económica e industrialización con un régimen de carácter autoritario y corporativista. Inspirado parcialmente en los modelos europeos de la época, su dictadura limitó severamente las libertades políticas, persiguió a opositores y centralizó el poder en torno a su figura.

En el plano internacional, la política de Vargas fue ambivalente, navegando entre el contexto de la Segunda Guerra Mundial y los intereses estratégicos de las grandes potencias. Si bien al inicio del conflicto mantuvo un juego de equilibrio entre las relaciones comerciales con la Alemania nazi y la creciente presión de los Estados Unidos, finalmente Brasil se alineó con Washington. En 1942 rompió relaciones con el Eje, y en 1944 envió tropas de la Fuerza Expedicionaria Brasileña a combatir en Italia junto a los Aliados, lo que situó al país en la órbita norteamericana y dio a Vargas un capital político internacional. Sin embargo, el contraste entre la lucha externa por la libertad y la falta de democracia interna resultó insostenible.

La presión de los militares, junto a la movilización de una sociedad que demandaba elecciones y apertura democrática tras el fin de la guerra, precipitó la renuncia forzada de Vargas en octubre de 1945. Su caída no fue producto de un levantamiento popular, sino de un golpe palaciego que reflejó el desgaste de su régimen. En su lugar asumió el presidente del Supremo Tribunal, José Linhares, como figura de transición hacia las elecciones previstas para 1946. Brasil, que había entrado en la modernidad bajo un mando férreo, se adentraba así en una nueva etapa de incertidumbre: la construcción de una democracia que, por primera vez en décadas, parecía posible, aunque no libre de la influencia de los cuarteles.

J. F. Lamata