7 mayo 1990
Reemplaza a Javier de Paz Mancho
Chema Crespo es elegido nuevo presidente de las ‘Juventudes Socialistas’ (del PSOE) reemplazando a Javier de Paz Mancho
Hechos
El 6.05.1990 se clausuró el congreso de las Juventudes Socialistas en las que fue elegido nuevo secretario general D. José María Crespo Lozano.
Lecturas
El 6 de mayo de 1990 se celebra el congreso de las Juventudes Socialistas a la que asiste el propio presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, D. Felipe González Márquez.
En ese congreso se retira del cargo de secretario general de las Juventudes Socialistas D. Francisco Javier de Paz Mancho, y se presentan para sustituirle dos candidatos: D. José María Crespo Lozano ‘Chema Crespo’ y Dña. Begoña Fernández. Obtiene su victoria el Sr. Crespo Lozano.
El palentino D. José María Crespo Lozano, de 29 años, fue elegido el 6.05.1990 nuevo secretario general de las Juventudes Socialistas de España (JSE), en sustitución de D. Javier de Paz, con el 81,68 por ciento de los votos emitidos. La candidatura alternativa que, fue presentada por un sector critico en el que estaban integradas las federaciones de Cataluña, Asturias, Canarias y Murcia, sólo alcanzó el 18,32 por ciento en la votación. Su candidata era la joven asturiana de 20 años, Dña. Begoña Fernández. En la candidatura que ayer resultó elegida figuran dos vicesecretarios, el madrileño D. Rafael García y la andaluza Dña. Francis Guzmán, en representación de las dos federaciones que junto a la de Castilla y León conforman la mayoría absoluta de la organización. Al acto de clausura del Congreso asistieron, además de D. Felipe González (‘felipista’), la ministra de Asuntos Sociales, Dña. Matilde Fernández (‘guerrista); el presidente del partido, D. Ramón Rubial y varios miembros de la Ejecutiva federal. Destacó la ausencia de dirigentes de UGT. El sindicato sólo envió un escueto telegrama.
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07 Mayo 1990
Los hijos de la familia socialista
Ayer se clausuró el XVII Congreso de las Juventudes Socialistas, la rama juvenil del PSOE, en el que lo más destacado ha sido la oposición de un sector del Congreso al candidato del aparato, José María Crespo. Javier de Paz deja la organización tras un largo liderazgo. Las JJ.SS. bajo su mandato han ido adaptándose a los tiempos. Lejos de ser la conciencia crítica y de renovación ideológica del Partido, han servido de correa de transmisión de las ideas del PSOE a los sectores más jóvenes de la sociedad. Atados por la responsablidad de formar parte del partido en el Gobierno, su voz crítica se ha escuchado en escasas ocasiones. También es cierto que esa función de revulsivo ha sido olvidada por casi todas las organizaciones juveniles. Felipe González se dirigió ayer a sus jóvenes para decirles que «el enriquecimiento personal no se encuentra entre los valores del Socialismo». Por si recientes actuaciones de algún socialista les hubieran creado alguna duda.
11 Mayo 1990
La utopía realizable
(Chema Crespo)
EL papel que las organizaciones políticas juveniles deben jugar en la sociedad española ha estado sujeto a múltiples y, en ocasiones, contradictorias interpretaciones desde que en España se recuperaron las libertades democráticas. El desarrollo y la gestión de iniciativas en materia de política juvenil dentro de los partidos de los que dependen, la formación de cuadros con destino a esos partidos, la vertebración de movimientos juveniles, son algunos de los objetivos que han orientado hasta ahora la práctica de estas organizaciones. Sin embargo, con esta orientación, que tampoco hay que abandonar, las citadas organizaciones han renunciado, de una manera poco explicable en los últimos años, a realizar una auténtica política juvenil; una política decididamente enfocada a mejorar la vida de los jóvenes españoles en todos aquellos ámbitos -educación, vivienda, servicio militar, ocio…- en los que se desenvuelve su existencia cotidiana. Los prejuicios existentes, además, en la sociedad española sobre la autonomía de estas organizaciones respecto a sus partidos políticos -prejuicio más acentuado en el caso de Juventudes Socialistas, y no precisamente por ese supuesto entreguismo al PSOE, sino más bien porque ese partido es el que gobierna desde 1982- han abonado una situación de descrédito de la capacidad real de llevar a cabo esa política juvenil que resuelva los problemas de los jóvenes españoles de los noventa o, al menos, establezca los cauces para que tales problemas entren en una vía segura de solución a corto o medio plazo. De todo lo anterior debemos concluir que aquellas organizaciones políticas juveniles, con una auténtica presencia social, que pretendan ofrecer respuestas concretas a los problemas concretos que los jóvenes tenemos hoy, deben redefinir, no sólo sus líneas de actuación, sino, lo que es más importante, sus atributos de identidad para evaluar, con honestidad, su utilidad social y sus posibilidades de transformación de la realidad cotidiana de esos jóvenes a los que, se supone, representan. En este sentido, Juventudes Socialistas, una organización con más de cuarenta mil militantes, una capacidad de mediación institucional indudable, una cultura de izquierda moderada en las formas pero firme en los conceptos y, lo que es más importante, con un proyecto de transformación de la realidad juvenil basado en ese esperanzador «leit motiv» de la utopía realizable, aprobado ya en su XVI Congreso de 1987, constituye en estos momentos un referente nítido para grandes sectores de la juventud española. En mi opinión, sólo es necesario un esfuerzo de comunicación de nuestra identidad y de nuestro proyecto para que la sociedad pueda juzgar hasta qué punto la afirmación anterior es una alharaca o una reflexión meditada.
El proyecto político de Juventudes Socialistas a partir de ahora no va a diferir mucho del ya iniciado. Ese proyecto, que no es otro que el del socialismo democrático, exige, no obstante, nuevas respuestas a los problemas que la sociedad de los 90 plantea a los jóvenes españoles en términos de desigualdad y, por qué no decirlo, de explotación. Una organización con vocación de servicio no se puede limitar a la denuncia de las causas que provocan esa desigualdad y esa explotación, sino que debe utilizar todos los medios a su alcance para resolverlas. Este es el sentido que ha de presidir nuestra actuación política a partir de ahora, y para que sea eficaz es preciso definir rigurosamente la identidad de las Juventudes Socialistas de hoy, la cual se concreta, a mi juicio, en cinco atributos que han de orientar desde ahora nuestro trabajo cotidiano. 1.- Una instancia mediadora. Si se está de acuerdo en que el objetivo fundamental de Juventudes Socialistas debe ser la transformación de las condiciones devida de los jóvenes, habrá que concluir que la nuestra es una posición única como agente mediador ante la administración y las instituciones debido a la elevada presencia institucional del PSOE en la vida pública española. Nuestra capacidad de interlocución es evidente, pero no hay que olvidar que en esa labor de mediación habrá que hacer cesiones y éstas, frecuentemente por desgracia, serán tildadas de entreguismo o sumisión, ocultando los avances o los logros conseguidos. Nuestra actuación no va a variar ante una situación como ésta y seguirá basándose en dos principios que para nosotros son irrenunciables: la pluralidad y la transparencia. Juventudes Socialistas no sólo hará suyas aquellas iniciativas de colectivos juveniles representativos, sino que debe fomentarlas y servir de catalizador de las mismas; pero al mismo tiempo invitamos a esos grupos a participar en cuálquier proceso de negociación institucional exigiéndoles, eso sí, una total corresponsabilidad ante los resultados de dicha negociación. 2.- Un instrumento de transformación. Juventudes Socialistas ya es desde ahora un instrumento eficaz para transformar, favorablemente, la realidad vital de los jóvenes españoles, bien a través de esa interlocución mediadora a la que me refiero, o a través de iniciativas particulares que también estamos promoviendo. Nuestra organización nunca ha renunciado, ni renuncia, a la utopía; sin embargo, la utopía en este final de siglo que nos ha tocado vivir a muchos jóvenes, debe ser alimentada. Juventudes Socialistas puede y debe ser ese instrumento realizador que sin renunciar a planteamientos globales de transformación social establezca las bases para el desarrollo de dichos planteamientos. El problema de la vivienda, por citar un ejemplo tristemente conocido, es de difícil solución, pero si somos capaces de promover cooperativas para la construcción de viviendas para jóvenes, o que las universidades y otras instituciones se doten de viviendas de bajo alquiler para estudiantes, estaremos creando esas bases para la transformación social a la que me refiero. 3.- Una organización útil Una organización instrumental en manos de los jóvenes, con capacidad de mediación institucional, se convierte, necesariamente, en una organización útil para esos jóvenes. Nosotros los jóvenes necesitamos rearmar nuestra ilusión con mejoras objetivas de nuestra calidad de vida, y para ello se hace necesaria también una organización eficaz, capaz de gestionar iniciativas, de ofrecer servicios a la juventud española sin necesidad de competir estérilmente con la administración. Nuestro objetivo, en este sentido, es conseguir que Juventudes Socialistas sea una organización útil a la hora de resolver nuestros problemas cotidianos. El fantasma de la autonomía Otro tema que no conviene orillar es el marco de relaciones entre Juventudes Socialistas y el PSOE, sobre todo porque en él convergen demasiadas actitudes maniqueas, prejuicios y, yo pienso, que algún que otro fantasma.
En mi opinión creo que ya es hora de eliminar el tema de la autonomía de entre las prioridades de nuestro debate político por la esterilidad que el mismo supone. No se trata de reclamar autonomía para hacer organización, sino de hacer una organización capaz de vertebrar a la juventud española para ser autónomos. Si conseguimos que los jóvenes españoles estén representados en nuestra organización y ésta los represente a ellos, el PSOE no dudará en reconocer el protagonismo y la autonomía de Juventudes Socialistas. 5.- Una organización plural desde una nueva cultura de la izquierda La nuestra es una organización plenamente incardinada en la tradición del socialismo democrático y, por tanto, la tolerancia, la solidaridad, la justicia y el resto. de los valores que lo definen constituyen nuestro referente ideológico. A todo ello Juventudes Socialistas quiere sumar, ahora más que nunca, su vocación de organización plural y abierta, que sin renunciar a esas señas de identidad plenamente vigentes incorpore nuevos valores como la eficacia y el compromiso con los retos de nuestro tiempo, todo ello desde una nueva cultura de izquierda basada en la tolerancia y en el progreso social. Como jóvenes quizá no tengamos por delante el mejor de los futuros pero los jóvenes socialistas pensamos que de todos nosotros depende que sea el mejor de los posibles.
El Análisis
Las Juventudes Socialistas estaban asociadas a la rebeldía y al radicalismo. Una misión relativamente fácil cuando se está en la oposición. Pero el reto para Javier de Paz y Chema Crespo era mucho más complicado. Las JJSS estaban sometidas a la dirección del PSOE y, por tanto, su papel era defender todo lo que hacía el Gobierno y, por tanto, convencer a los jóvenes de todas las bondades que hacía el poder. Todo lo contrario a la rebeldía. Su comodín era la lucha anti-fascista. Cualquier error que cometiera el gobierno podía defenderse para la consigna: «si debilitamos al Gobierno, vendrá la derecha y eso será peor».
Chema Crespo dedicará toda su vida a defender al partido. Lo hará en 1990 desde las JJSS y en los años venideros como tertuliano pro-socialista en las televisiones. Cambiarán los líderes, primero defenderá a Felipe González, luego a Zapatero y luego a Pedro Sánchez. Chema Crespo no era leal a personas, era leal al partido y lo sería toda su vida.
J. F. Lamata