20 enero 2003

El marido de Ruth Porta - mano derecha de Rafael Simancas - acusa a los 'Renovadores de la Base' de compatibilizar negocios inmobiliarios con su condición de diputados a pocos meses de las elecciones

Crisis del PSOE madrileño a meses de las elecciones: La diputada Ruth Porta acusa a su compañero Eduardo Tamayo de chanchullos, pero Simancas mantiene a ambos en su lista

Hechos

El 20.01.2003 el diario EL MUNDO publicó una carta que D. Enrique Benedicto Mamblona Comité Regional de Ética de la Federación Socialista Madirleña (FSM-PSOE) en la que denunciaba, entre otros a D. José Luis Balbás, Dña. Ana Luis Villar y  el diputado D. Eduardo Tamayo, todos ellos del sector ‘Renovadores de la Base’.

Lecturas

El 20.01.2003 el diario EL MUNDO publicó una carta que D. Enrique Benedicto Mamblona, militante del PSOE en Madrid al Comité Regional de Ética de la Federación Socialista Madirleña (FSM-PSOE) en la que denunciaba a D. José Luis Balbás, miembro del Comité Regional de la FSM, a Dña. Ana Luis Villar, miembro del Comité Federal nacional del PSOE y al diputado de la Asamblea de Madrid D. Eduardo Tamayo y miembro de la Ejecutiva de la FSM de D. Rafael Simancas, de estar mezclando la política con los negocios.

El detalle que EL MUNDO no menciona es que el militante D. Enrique Benedicto Mamblona, firmante de la carta de denuncia es, precisamente, el marido de Dña. Ruth Porta, secretaria de Política Municipal de la FSM en la ejecutiva de D. Rafael Simancas y, por tanto, compañero del Sr. Tamayo, uno de los denunciados en la ejecutiva. Esta carta aparece publicada en el momento en el que se está desarrollando la pelea por las listas del PSOE en Madrid.

La ejecutiva de la FSM se celebró tras el conflictivo congreso de la FSM del año 2000 en el que la dirección nacional de D. José Luis Rodríguez Zapatero y D. José Blanco forzó al Sr. Simancas a incluir en su ejecutiva al sector autodenominado ‘Renovadores de la Base’ que ayudó al Sr. Zapatero a llegar a la secretaría general del PSOE. Y eso supuso incluir al Sr. Tamayo en la ejecutiva, al Sr. Balbás en el Comité Regional y a su esposa, Dña. Ana Villar en el Comité Federal, a pesar de que expresamente en una tribuna en el diario EL PAÍS en el año 2000, Ruth Porta había pedido que no se contara con ellos.

Desde entonces las luchas han sido constantes entre el sector de la señora Ruth Porta y el sector de los ‘balbases’ por acusarse mutuamente de lo mismo, de usar la política para hacer negocios, dado que los balbases acusan a la Sra. Porta de, desde su cargo de secretaria de política municipal, estar favoreciendo los negocios de su marido, D. Enrique Benedicto, presionando para que le contraten ayuntamientos gobernados por el PSOE como Humanes de Madrid o Collado Villaba.

En el caso de Humanes de Madrid Dña. Ruth Porta fomentó la expulsión del partido del alcalde D. Adolfo Álvarez Sojo y este denunció que se debía a no haber favorecido a los negocios de D. Enrique Benedicto, el primero en apoyar al alcalde expulsado fue D. Eduardo Tamayo.

Ante este nuevo enfrentamiento volverá a intervenir la dirección nacional del PSOE con D. José Blanco a la cabeza, que fuerza una lista de D. Rafael Simancas como candidato del PSOE a la presidencia de la Comunidad de Madrid en la que seguirá estando en una posición destacada Dña. Ruth Porta, pero en la que también estarán en puestos de elección segura D. Eduardo Tamayo (en el número 13) y otra integrante del sector de ‘los balbases’, Dña. María Teresa Sáez Laguna. Los ‘balbases’ consideran que a cambio del apoyo que dan al Sr. Simancas le corresponde un porcentaje de puestos en el Gobierno de Madrid si el PSOE alcanza el poder en la comunidad.

Es llamativo la escasa importancia que están dando los medios de comunicación a estos conflictos, una situación que se revertirá cuando se produzca el llamado ‘tamayazo’.

20 Enero 2003

DENUNCIA CONTRA TAMAYO Y LOS RENOVADORES DE LA BASE

Enrique Benedicto Mamblona

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En las últimas semanas se han sucedido diversas manifestaciones del secretario general del PSOE referidas a su decidida voluntad de exigir transparencia en la actuación de los cargos públicos y los dirigentes del Partido Socialista, afirmando severamente que su ejecutivo en ningún caso estará ‘al servicio de clanes económicos ni de los poderosos’.Manifestaciones que se han visto reforzadas, este mismo fin de semana, con la posición adoptada respecto a la separación entre actividades privadas y públicas y la exigencia de incompatibilidades a los cargos públicos socialistas.

Recientemente ha llegado a mi poder una documentación de la que he podido comprobar su veracidad esencial, referida a un grupo de afiliados al PSOE que vienen actuando como corriente de opinión, aunque no hayan formalizado su estatus, y que están liderados por José Luis Balbás, razón por la cual se les conoce en la FSM coloquialmente como ‘los balbases’. Es pública la influencia, en algunos casos decisiva, que la actuación de este colectivo ha tenido en muchos de los acontecimientos políticos que han afectado en las últimas épocas al socialismo madrileño.

Por lo observado, parece que José Luis Balbás y su esposa, Ana Luisa Villar Sánchez, dirigente socialista por su pertenencia al Comité Federal del PSOE, administran, junto con otros afiliados especialmente concentrados en la Agrupación Socialista de Buenavista (FSM), un importante grupo empresarial con gran contenido inmobiliario.

La documentación contiene un cuadro resumen de las conexiones profesionales y mercantiles -administradores y apoderados actuales e históricos- del referido grupo, así como un esquema que pone de manifiesto estas relaciones, las que, en algunos casos, llegan a confundirse con las relaciones políticas del grupo.

Vaya por delante mi manifestación de que no pretendo denunciar ningún comportamiento ilícito porque si ese fuera el caso la competencia sería de los tribunales ordinarios. No pretendo juzgar comportamientos de esa naturaleza, pero creo que las conductas de los socialistas deben estar regidas por un código ético más estricto que la normativa legal vigente en la sociedad y comprometidas decididamente con lo público. Los partidos políticos están reconocidos en la Constitución como piezas esenciales del sistema democrático y de ahí su carácter público.

En atención a las contundentes declaraciones realizadas por el secretario general del PSOE en relación con este tipo de asuntos, creo necesario que esa Comisión de Etica conozca esta información y se pronuncie, al menos, sobre dos cuestiones que pueden ser cruciales al respecto:

-¿Puede el PSOE aceptar que los administradores de un grupo empresarial y profesional actúen como corriente de opinión organizada en su seno, y que ostenten cargos directivos en agrupaciones, incluso que alguno de ellos sea miembro de la Comisión Ejecutiva Regional o del Comité Federal?

-¿Puede un parlamentario autonómico de este grupo compatibilizar su dedicación exclusiva con la condición de administrador único de una sociedad mercantil privada, como es el caso de Eduardo Tamayo? ¿Permite la Ley Electoral de la Comunidad estas situaciones?

Aporto a esa Comisión de Etica la documentación de referencia, incluidas las comprobaciones efectuadas, con independencia de que, si lo estima oportuno, realice las investigaciones necesarias para completar o comprobar directamente la información facilitada.Asimismo, me pongo a vuestra disposición para cuantas aclaraciones preciséis. Remito copia al Secretario de Organización de la FSM y al presidente del Grupo Socialista de la Asamblea de Madrid.

Saludos, socialistas.

Enrique Benedicto Mamblona.

Afiliado en la Agrupación de Collado Villalba (FSM).

El Análisis

Denuncias y listas: el cóctel explosivo

JF Lamata

La carta de denuncia que Enrique Benedicto, militante socialista y marido de Ruth Porta, presentó contra Eduardo Tamayo y los «balbases» en enero de 2003 fue un misil directo al corazón de un PSOE madrileño en plena guerra de trincheras. Publicada por El Mundo en medio de la batalla por las listas electorales, el documento ponía en jaque al sector Renovadores de la Base, acusándolos de mezclar política y negocios. Lo curioso es que, mientras las acusaciones volaban en todas direcciones, los medios, más centrados en los nombres que en los detalles, trataron el asunto con una frialdad sorprendente. Pero claro, ¿quién podía imaginar entonces que esa decisión de mantener a Tamayo en la lista acabaría marcando el inicio de uno de los mayores escándalos del PSOE madrileño: el famoso «tamayazo»?

El timing no pudo ser más sospechoso. La denuncia no solo exponía el enredo de influencias, sino que también revelaba las profundas fisuras internas de una FSM donde la desconfianza era la norma. La dirección nacional, en un ejercicio de equilibrio imposible, optó por mantener a Tamayo en un puesto destacado en la lista electoral, mientras aseguraba también espacios a Porta y sus aliados. En un contexto tan tóxico, el futuro desastre parecía inevitable. Lo que en enero apenas arañaba titulares, en junio haría historia, y no precisamente de la buena para el socialismo madrileño.

J. F. Lamata