6 abril 2001

Crisis en UGT: Dimite Pedro Díaz Chavero, número 3 del sindicato, por sentirse desautorizado por Cándido Méndez como negociador sobre las pensiones con el Gobierno

Hechos

Fue noticia el 4 de abril de 2001.

06 Abril 2001

Diferencias conciliables

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

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La dimisión del responsable de política institucional de UGT, Pedro Díaz Chavero, representante del sindicato socialista en la mesa sobre la reforma de las pensiones, por sentirse desautorizado en el curso de las negociaciones con el Gobierno, ha situado de golpe la reforma del sistema de pensiones en el territorio de la baja política, aquella que sirve para justificar las dificultades por las posiciones predeterminadas de los partidos. Las acusaciones de Rodrigo Rato lanzadas contra el PSOE por una supuesta injerencia en el diálogo social son un buen ejemplo de enfado infantil porque se ha roto la solemnidad de la foto, en la que deberían estar todos los agentes sociales junto al presidente del Gobierno para ratificar el acuerdo; y la sugerencia de que el primer partido de la oposición estaría instigando una huelga general a cuenta de las reformas laborales no tiene más fundamento conocido que la teoría conspirativa.

Pero no todas las torpezas están del lado del Gobierno. El sindicato UGT lleva meses jugueteando con la amenaza de una huelga general, de cuya necesidad no logra convencer a CC OO. Una huelga general es el último recurso ante una situación desastrosa, y no parece que la coyuntura sea exactamente ésa. Una cosa es que CC OO haya encontrado una vía de entendimiento fácil con el Ejecutivo, y que UGT se sienta incómoda por lo que considera un exceso de colaboracionismo, y otra muy distinta que esa percepción determine las decisiones estratégicas del sindicato.

Resulta evidente que UGT tiene diferencias internas en la valoración de la reforma propuesta por el Gobierno, y que esas diferencias deberían quedar resueltas a la mayor brevedad posible, en un sentido u otro. La reforma de las pensiones es un asunto demasiado grave como para que discrepancias asumibles por cualquier organización madura pongan en peligro la estabilidad del sistema.

05 Abril 2001

UGT: «SIN RUMBO NI HORIZONTE»

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

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La dimisión del secretario de Acción Institucional de UGT, Pedro Díaz Chavero, ha sumido al sindicato en una grave crisis interna motivada, fundamentalmente, por la errática estrategia de su secretario general. A estas alturas, nadie sabe a ciencia cierta hacia dónde se propone dirigir Cándido Méndez a uno de los dos sindicatos mayoritarios.

El detonante del conflicto ha sido el pacto sobre pensiones que UGT y CCOO negociaban con el Gobierno. Díaz Chavero era el representante ugetista en la mesa de la protección social y había trabajado en pos de la consecución de un acuerdo. Su labor fue torpedeada por Cándido Méndez y el número tres de UGT se sintió desautorizado, por lo que dimitió de su puesto.

La negativa de Méndez a firmar este acuerdo con el Gobierno resulta tanto o más incomprensible cuanto que CCOO sí se ha apresurado a rubricarlo. Nada extraño si se tiene en cuenta que el pacto recoge, básicamente, las reivindicaciones tradicionales de los sindicatos en materia de pensiones.

¿Qué pretende, pues, el secretario general de UGT? Su actuación del último mes no ha podido ser más desafortunada desde el punto de vista de los intereses del sindicato que dirige. Lanzó a CCOO el órdago de convocar una huelga general contra el Gobierno, queriendo aprovechar la división en esta organización, donde había un sector partidario de la protesta. Erró en sus cálculos porque Fidalgo impuso su liderazgo y su criterio opuesto a la huelga. El resultado está a la vista: quien tiene que hacer frente a la crisis interna es él mismo y, además, se ha quebrado la estratégica unidad de acción.

La única explicación lógica es que Cándido Méndez haya decidido sustituir la acción sindical por la actuación política, situándose a la cabeza de la oposición contra el Gobierno. Pero ese no es el papel de un sindicato. La crisis de UGT es preocupante porque afecta a uno de los principales agentes sociales del país. Sus máximos órganos de dirección -que se reunirán esta misma semana- deben reflexionar seriamente sobre el futuro de una organización que, según el dimitido Díaz Chavero, está dirigida «sin rumbo ni horizonte».