10 noviembre 1987
Pujol advierte que no permitirá campañas de desprestigio y recuerda que él ya trabajó para echar de Catalunya al director franquista de LA VANGUARDIA, Galinsoga
El Grupo Godó nombra al socialista Joan Tapia nuevo Director del diario LA VANGUARDIA con Lluis Foix de adjunto para rabia de Jordi Pujol
Hechos
El 10.11.1987 el diario LA VANGUARDIA anunció el nombramiento de D. Juan Tapia como nuevo director del periódico en sustitución de D. Francesc Noy.
Lecturas
Carlos Godó Valls a propuesta de su hijo Javier Godó Muntañola nombra el 16 de noviembre a los periodistas Joan Tapia Nieto y Lluís Foix Carnicé para los cargos de Director y Director Adjunto de La Vanguardia reemplazando de su cargo a Francesc Noy Ferré (director desde septiembre de 1983) y a Manuel Ibáñez Escofet, que se jubila. En lo que supone el regreso de Foix Carnicé a la redacción y un acercamiento a una línea menos pujolista y más socialista. Javier Godó Muntañola es una de los promotores candidatura ‘Antena 3 TV’ que aspira a obtener una de las tres adjudicaciones para operar una televisión privada española, adjudicación que dependía del Gobierno del PSOE.
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JORDI PUJOL AMENAZA: «YA ECHAMOS A UN DIRECTOR DE LA VANGUARDIA CUANDO SE ENFRENTÓ A CATALUNYA»
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En 1990-1991 habría un terremoto interno en el Grupo Godó al ser destituido primero Alberto Garrofé y, un año después, Carlos Fajardo.
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D. Joan Tapia será director de LA VANGUARDIA hasta marzo de 2000.
07 Diciembre 1987
Centinelas
Pujol procura ser profeta en Cataluña, mientras los jóvenes convergentes vendían pícaramente – pero dentro de la más pura ortodoxia nacionalista – calzoncillos y bragas con la bandera estelada, que es el emblema independentista.
El discurso que pronunció Pujol fue como un sermón cuaresmal de los de antes del Concilio o del estilo de los que se avecinan ahora, tras el sínodo de la restauración, la reconciliación con Lefevre o la crisis en VIDA NUEVA.
Acusó a los opositores de utilizar la calumnia y comparó el escándalo de la Loto con el proceso de Banca Catalana.
Como aviso a los navegantes y, sin duda, a los periodistas, recordó que él había orquestado la campaña contra Luis de Galinsoga, aquel director de LA VANGUARDIA que dijo, después de una misa con homilía en catalán: “Todos los catalanes son una mierda”.
¿Será Joan Tapia, recién nombrado director de LA VANGUARDIA (el diario que, como ya indiqué aquí mismo, suministró sustanciales informaciones en torno a la Loto autonómica) un sinónimo de Galinsoga redivivo?
Aunque luego Pujol precisó que su alusión no iba dirigida a nadie en concreto, no es menos cierto que Tapia, reputado profesional, tiene algún pecado original desde la moral pujolista: fue estrecho colaborador del socialista moderado Josep Pallach y fue, sobre todo, el jefe de prensa de Miguel Boyer (bajo cuyo mandato se puso en marcha el mecanismo del caso Catalana).
Galinsoga escribió un libro alucinante: “Franco, centinela de occidente”. Pujol, cada vez más mesiánico, con los peligros derivados de este tipo de comportamiento, aspira a ser, más modestamente, el centinela alerta de la Cataluña eterna.
Enric Sopena
El Análisis
Godó ya había intentado sin éxito poner a La Vanguardia en la órbita del gobierno felipista con Lluís Foix, pero entonces, la presión de Pujol abortó el proyecto. Ahora volvían a intentarlo con Joan Tapia, que venía, además, en tándem con Lluís Foix. Y la fecha no era casualidad. En 1987 Felipe González había sacado la ley de la televisión privada y Godó quería lograr el primer canal de televisión privado de España para él.
El Godó de 1987 ya no buscaba ser un magnate únicamente catalán, quería ser el primer magnate español, en todo el Estado. Era el dueño de la emisora de radio más importante de FM en España como era Antena 3 Radio y ahora quería lograr lo mismo con Antena 3 TV, pero sabe que tenía a muchos rivales, empezados por Antonio Asensio. Godó no iba a permitir que La Vanguardia fuera un argumento en su contra en la deliberación del consejo de ministros. Una licencia para la televisión que le convirtiera en magnate nacional, bien merecía para Godó una ‘vanguardia felipista’.
J. F. Lamata