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Es la segunda vez que Deng es 'purgado' políticamente tras la Revolución Cultural

El dictador China, Mao Zedong, y su esposa, Jiang Qing, neutralizan políticamente a Denx Xiaoping al echarle como Viceprimer ministro

HECHOS

El 7 de abril de 1976 Radio Pekin informó de la destitución de Deng Xiaoping como Viceprimer ministro de la República Popular China, Vicepresidente del Partido Comunista de China y Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.

08 Abril 1976

Lucha por el poder en Pekin

LA VANGUARDIA (Director: Horacio Sáenz Guerrero)

Desde la Revolución Cultural no se habían producido tan grandes y violentos incidentes en la Ciudad Prohibida. La reciente campaña contra los ‘desviacionistas de derechas’ en la que la principal víctima ha sido el viceprimer ministro Teng Hsiao Ping (Deng Xiaoping), no movilizó a tanta gente y tampoco provocó tanta violencia como ésta. Los observadores coinciden en estimar que la manifestación que en días pasados tuvo lugar en la gigantesca plaza Tienanmen, la integraban unas mil personas.

Este es un dato que tiene su importancia. En los países comunistas es muy raro que se produzcan movimientos de masas espontáneos. Caso de darse un estallido popular de tal magnitud, lo que entonces cuesta imaginar es que tantos miles de personas vuelvan ordenada y tranquilamente a sus respectivos hogares; en los casos producidos hasta ahora – Polonia, Hungria, Checoslovaquia fueron en su día ejemplo de lo que tratamos de explicar – la manifestación popular fue el preludio de la consiguiente revuelta. Pues bien, de todos los países comunistas, la República Popular de China es donde menos cabe imaginar que se pudiera producir un movimiento espontáneo de tal calibre. La primera conclusión, pues, que se puede extraer de los acontecimientos registrados en la Ciudad Prohibida es que responde a una maniobra política.

Por los datos que hasta ahora han sido dados a conocer tenemos la impresión de a renglón seguido de la muerte de Chu En Lai [Chou Enlai] comenzó en las altas esferas dirigentes de Pekin una verdadera lucha por el poder. Poco después de la desaparición de quien fue el inseparable compañero de lucha de Mao Tse Tung [Mao Zedong], el Diario del Pueblo escribía que se había producido una escisión en el seno del Comité Central; no es costumbre de los medios informativos chinos indicar tan a las claras una división, y menos reciente, en el interior del más importante órgano del partido.

Lo cierto es que lo único que había ocurrido hasta el momento eran manifestaciones y duras críticas en todos los medios contra el viceprimer ministro Deng Xiao Ping, quien, como se sabe, estaba considerado como el sucesor del fallecido Chou Enlai. Desde el pasado mes de enero, el atacado Deng no ha aparecido todavía en ningún acto oficial público. Y a mayor abundamiento digamos que incluso el propio Mao Zedong, en Diario del Pueblo, le acusó de fomentar una conjura antipartido.

Así las cosas, todo parece indicar que aquel sector que hasta ahora había sido criticado tan duramente, ha sorprendido incluso a sus enemigos al demostrar el amplio eco popular de que todavía goza y su poder de convocatoria.

Esta lucha por el poder es tan sólo una tímida y pequeña prueba de lo que será cuando se produzca la muerte del ‘gran timonel’ que inevitablemente no puede demorarse muchos años. Lo que ha sido la mayor gerontocracia del mundo contemporáneo comienza a sufrir ahora las consecuencias de no haber preparado con el debido tiempo y por etapas un relevo del equipo dirigente. En este combate sin cuartel, que ya ha comenzado, la influencia que seguramente ejercerá la Unión Soviética, debe ser muy tenida en cuenta y bien pudiera resultar de algún modo decisiva.

Esta habrá sido en caso de confirmarse esta hipótesis la maniobra más arriesgada que ha efectuado Deng Xiaoping, pues se cree que ha sido él quien alentó ese movimiento de masas para tratar de recuperar en la lucha de la calle el poder que había perdido en el seno del partido. De momento, lo que importa s el resultado, y el resultado es la caída de Deng.

Esta vez, desposeído de los tres importantes cargos que ostentaba, cuesta ya creer que el veterano político pueda rehacerse de un golpe tan duro, a diferencia de lo que ocurrió después de haber sido depurado en la ‘Revolución Cultural’. Es de esperar que en los próximos días se produzcan otras destituciones.

Mao Zedong sigue siendo el hombre más poderoso. Pero ¿quiénes aconsejan a Mao?; pues cuesta creer que a su edad tome las decisiones él solo y sin confiarse a nadie.

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