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El Gobierno Dato aprueba una Real Orden para regular el precio de los periódicos demonizada por EL SOL, pero aplaudida por ABC y el Trust

HECHOS

El 14.06.1920 el Consejo de Ministros presidido por D. Eduardo Dato aprobó un Real Decerto para regular los precios de los periódicos .

16 Junio 1920

EL SOL no acepta la Real Orden acerca de la prensa

EL SOL (Director: Manuel Aznar)

Nosotros diríamos que la Real orden acerca del precio de los periódicos, y de otros extremos relacionados con la vida de la Prensa, es un atraco contra EL SOL, un engaño manifiesto de que se nos ha querido hacer víctimas, un fraude a nuestra buena fe.

Pero si el léxico pareciese demasiado duro a algunos de nuestros colegas, sean ellos quienes pongan palabras más suaves de contorno.

Se nos ha dicho – han sido directores de periódicos – que la burla de que se hace objeto a EL SOL se debe a labores realizadas a última hora por el director de ABC cerca del presidente del Consejo. Por si las manifestaciones privadas fueran poco, EL SOCIALISTA de anoche dice:
«Por otra parte, Luca de Tena, sorprendiendo a buena parte de los directores ha introducido en la Real Orden extremos sobre los cuales no dieron su asentimiento, entre ellos el que se refiere a la dimensión de las líneas y el de la prohibición de combinaciones».

Realmente, la Real Orden constituye un hecho brutal, monstruoso, mediante el cual se pretende ahogar la vida de algunas Empresas en beneficio de otras. Y ante ese hecho brutal, ante esa monstruosidad nos encontramos. Pensamos examinarla y deshacercla, sin dejarnos llevar de la legítima indignación que nos gana al vernos burlados y atropellados. Nunca pensamos que un Gobierno pudiera cometer la imprudencia de atentar tan gravemente contra los sagrados intereses de unas Empresas periodísticas. Si ha sido por escuchar a otras, más favorecidas y privilegiadas, ya demostraremos que pasaron los tiempos en que toda arbitrariedad era permitida, y que no estamos dispuestas

16 Junio 1920

Sobre la real orden aumentando el precio de la venta. Una actitud que no es incomprensible ni mucho menos

EL LIBERAL (Director: Miguel Moya Gastón)

Publicada la real orden de la Prensa, fijando el precio a que han de venderse en lo sucesivo los periódicos sale EL SOL, órgano del monopolio de papel que arruina a la prensa protestando contra ella y anunciando que no la cumplirá por que grava sus intereses.

Nosotros hemos intervenido poco y poco a remolque en las asambleas verificadas para tratar el precio de venta de los periódicos, pero nos consideramos comprendidos entre aquellos a que alude EL SOL y hemos de contestar claro y despacio a sus imputaciones. Nos interesa al que más este pleito y estamos además necesitados de decir una palabras para desahogar el espíritu de callar sobre las vanidades y codicias ajenas.

Los falsos motivos de EL SOL, quejas de cocodrilo. Navajazos y puñaladas raperas. La codicia del monopolio

Alega EL SOL que la real orden sobre la venta de los periódicos se ha hecho contra él, obedeciendo a una conspiración de malquerencias profesionales para perjudicarle y arruinarle.

Esto es de una temperatura impropia del tiempo en que estamos. EL SOL, filial de la Papelera, ha tendido desde que nació a hacer imposible la vida de los periódicos independientes, colocándonos en una situación de imposible competencia ante los recursos de que él dispone, gracias a la explotación de sus colegas a cargo del monopolio papelero Para él no rigen las cotizaciones altas del papel y ha podido vender al público por diez céntimos mercancía tarifada en el doble. Se iba a la asfixia de los periódicos independientes para satisfacer ambiciones y locas codicias industriales de quienes pensaban en la posibilidad – ¡pobrecijos! – de adueñarse de la Prensa española.

Los periódicos que viviesen holgadamente habían de serle incondicionales y sumisos. Los demás habían de morir o capitular.

Ello dio motivo al general movimiento de defensa, pidiendo al Gobierno una intervención que hiciese equitativas las condiciones de competencia periodística.

Al concertarse una tasa en las dimensiones de los órganos de publicidad, EL SOL pidió un margen ilimitado para sus anuncios. Seguía estribando en us facultad de disponer libremente de papel para hacer una concurrencia ventajosa.

Le hablaron entonces de tarifar cara la publicidad y él que presume de estas cosas, no tuvo inconveniente. Pero claro, cuando ha visto que este papel que le resulta gratis no va a poder emplearlo en dar plantas enteras anunciando por dos pesetas productos asociados a su empresa se ha dedicado a demostrarnos que él es una triste víctima de los que no son aún sus incondicionales.

Y vamos con otra. A EL SOL le extraña – alma cándida – que se le señale unaanchura a las líneas para fijar la nueva tarifa de publicidad. De manera es que la superficie – recuérdese que la real orden habla de superficie que exceda de 13.000 centímetros cuadrados – no tiene para EL SOL, a pesar de regalar libros de cultura, más que una sola dimensión. ¡Elegantísimo!

Y vamos a otra. Deja luego en muy mal lugar – porque con nosotros no va nada – a los señores Marqués de Valdeiglesias, Gasset y Delgado Barreto, que hicieron todo lo posible por complacer al colega matutino. Ya el señor Delgado Barreto dice anoche en ‘La Acción’ que no volverá a intervenir en estas cosas. A nosotros se nos ocurre un refrán castellano que alude a la infancia y para el cual no encontramos perífrasis correcta.

Sigamos.

Protesta contra la fijación de un precio legal para el papel, dando a entender que los fabricantes pueden facturar barata la mercancía al os periódicos que les sean simpáticos ganando la diferencia en el precio que les señalen a los que no les son gratos. Evidente. Evidente, pero poco elegante.

Los fabricantes pueden hacer eso y mucho más; ya lo estamos viendo. Pueden regalar el papel a un periódico y el periódico estará de enhorabuena, porque ingresará en sus cajas todo el dinero que los demás sacan de ellas. Lo que no podrá ser, es que el monopolio del papel actúe en libertad para una competencia periodística ilícita. Con el precio legal, ese a que se refiere la real orden, y fijando el precio de los periódicos en relación con esas cotizaciones, la situación privada será ventajosa para unos – los que logren el papel barato – y desventajosa para otros – los que lo paguen demasiado caro – ¡Ah! Pero ante el público no existirá diferencia alguna, en lo que se refiere al precio de venta. De otro modo, los fabricantes podrían fijar el precio de 300 pesetas los 100 kilos a los periódicos poco gratos y 0,30 por igual cantidad a los periódicos  amigos.

Y los primeros tendrían que venderse a una peseta y los otros podrían seguir vendiéndose a diez céntimos. Y eso hay que evitarlo. ¡Pues no faltaba más!

Un periódico que se vendiese a la quinta parte de precio que todos los demás, ofrecería condiciones de competencia verdaderamente irresistibles. Y un periódico que vendiéndose al mismo precio diese un número de páginas cinco veces mayor que los demás, sería también irresistible.

Y vamos con el final. El Gobierno ha merecido plácemes de todos los periódicos a quienes ha  tendido; de todos menos de EL SOL, a pesar de que la real orden se ha atemperado en lo posible a sus deseos de seguir actuando como hasta la fecha.

Nosotros ni hemos aplaudido, ni nos hemos atrevido a quejarnos. Nos hemos sometido al criterio general de nuestros colegas y hemos apreciado el buen deseo con que el Gobierno ha procedido en este asunto.

En Francia cuando el Gobierno decretó la subida de precio de los periódicos, lo hizo a requerimientos de la mayoría. Treinta o cuarenta periódicos franceses habían protestado contra esa disposición gubernativa. Si el Gobierno hubiese aceptado la fórmula que es el mes de abril acordaron todos los periódicos madrileños, menos EL SOL, hace dos meses la Prensa hubiese resuelto este enojoso pleito. Es ayer, cuando después de haberse mostrado partidario de esos distingue que le convenían, EL SOL protestando contra la Real orden y arremetiendo contra el Gobierno y los colegas que han puesto un empeño especial en complacerle, habla de navajas y puñaladas traperas.

Va siendo hora de que la gente se entere bien de las malas artes que se han puesto en juego.

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