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El Gobierno de Eduardo Dato aprobó subvencionar a la prensa

El debate sobre la regulación del precio de los periódicos desata una guerra de insultos entre los periódicos EL SOL y EL LIBERAL

HECHOS

En junio de 1920 los diarios EL LIBERAL y EL SOL se aludieron mutuamente con motivo del Real Decreto sobre la Prensa aprobado por el Gobierno de D. Eduardo Dato.

Si eran duras las críticas contra EL SOL del ABC, aún más feroz fue EL LIBERAL, dirigido por don Miguel Moya Gastón. EL LIBERAL cuyo poder de implantación era menor al del ABC y se veía en serios aprietos por la aparición de EL SOL, que además competía en su sector sociológico de lectores. Por ello EL LIBERAL dirigió, casi a diario, ataques en su portada a EL SOL. Si durante la dirección del Sr. Lorenzo EL SOL fue beligerante, con don Manuel Aznar tampoco se cortó un pelo a la hora de atacar a EL LIBERAL.

Cuando el Gobierno Dato reguló por decreto que EL SOL no pudiera bajar su precio aprovechándose de su ventaja por ser propietario el dueño de EL SOL de la empresa que suministraba papel a todos los periódicos, el diario dirigido por D. Manuel Aznar protestó contra el Gobierno, a lo que EL LIBERAL contestó ridiculizando la postura de EL SOL.

Al “Boletín” de la Papelera [EL SOL] le ha molestado mucho nuestra indicación. Somos pobres porque no hemos utilizado nuestra enorme fuerza periodística en realizar ninguna clase de negocios. Somos pobres, pero no tanto como lo era la Papelera, el día antes de estallar la guerra. Si no es por el Kaiser y por los submarinos, a estas horas veríamos al Sr. Urgoiti empujando el carrito de los cacahuets. Y no se permita el “botones” [don Manuel Aznar] el recuerdo de nuestros años mozos ¡Qué sabe él de esas cosas! Ni Urgoiti tampoco, bastante atareado andaba el hombre entonces al tener que ir todas las mañanas a lustrar con su aliento los zapatos del marqués de Urquijo. (EL LIBERAL, 20-6-1920)

Si don Miguel Moya buscaba se mofaba del Sr. Urgoiti por su servilismo con el marqués de Urquijo – importante accionista en la fundación de EL SOL – don Manuel Aznar declara a EL LIBERAL periódico agonizante (aunque ambos periódicos durarían lo mismo). En esta ocasión, según narra el libro “La industria, la Prensa y la Política”, la polémica sí acabó en un duelo personal entre don Nicolás María de Urgoiti y don Miguel Moya Gastón, aunque sin heridos. El Sr. Aznar se mantendría de director de EL SOL hasta el 18 marzo de 1922 cuando el periódico anuncia: “Cediendo al mandato de los médicos, nuestro querido amigo y director D. Manuel Aznar, se aparta temporalmente para atender al restablecimiento de su salud”, aunque según el libro antes citado el Sr. Aznar fue cesado por el Sr. Urgoiti por falta de confianza mutua. D. Félix Lorenzo fue restituido como director.

Diversos periódicos de la época se posicionaron igualmente contra el Sr. Urgoiti y EL SOL, entre ellos el diario EL IMPARCIAL del Sr. Gasset, del que en el pasado había intentado apropiarse el Sr. Urgoiti, EL HERALDO DE MADRID – también del trust – o LA ÉPOCA. Pero EL SOL también contó con el apoyo de medios como LA LIBERTAD y, más importante, el de LA VANGUARDIA, cuyo director don José Escofet, publicaba el 19 de junio de 1920 una carta en la que criticaba las posiciones del ABC en nombre del compañerismo periodístico. “El compañerismo de ABC es en nuestro caso un compañerismo de restricción”.

16 Junio 1920

Sobre la real orden aumentando el precio de la venta. Una actitud que no es incomprensible ni mucho menos

EL LIBERAL (Director: D. Miguel Moya Gastón)

Publicada la real orden de la Prensa, fijando el precio a que han de venderse en lo sucesivo los periódicos sale EL SOL, órgano del monopolio de papel que arruina a la prensa protestando contra ella y anunciando que no la cumplirá por que grava sus intereses.

Nosotros hemos intervenido poco y poco a remolque en las asambleas verificadas para tratar el precio de venta de los periódicos, pero nos consideramos comprendidos entre aquellos a que alude EL SOL y hemos de contestar claro y despacio a sus imputaciones. Nos interesa al que más este pleito y estamos además necesitados de decir una palabras para desahogar el espíritu de callar sobre las vanidades y codicias ajenas.

Los falsos motivos de EL SOL, quejas de cocodrilo. Navajazos y puñaladas raperas. La codicia del monopolio

Alega EL SOL que la real orden sobre la venta de los periódicos se ha hecho contra él, obedeciendo a una conspiración de malquerencias profesionales para perjudicarle y arruinarle.

Esto es de una temperatura impropia del tiempo en que estamos. EL SOL, filial de la Papelera, ha tendido desde que nació a hacer imposible la vida de los periódicos independientes, colocándonos en una situación de imposible competencia ante los recursos de que él dispone, gracias a la explotación de sus colegas a cargo del monopolio papelero Para él no rigen las cotizaciones altas del papel y ha podido vender al público por diez céntimos mercancía tarifada en el doble. Se iba a la asfixia de los periódicos independientes para satisfacer ambiciones y locas codicias industriales de quienes pensaban en la posibilidad – ¡pobrecijos! – de adueñarse de la Prensa española.

Los periódicos que viviesen holgadamente habían de serle incondicionales y sumisos. Los demás habían de morir o capitular.

Ello dio motivo al general movimiento de defensa, pidiendo al Gobierno una intervención que hiciese equitativas las condiciones de competencia periodística.

Al concertarse una tasa en las dimensiones de los órganos de publicidad, EL SOL pidió un margen ilimitado para sus anuncios. Seguía estribando en us facultad de disponer libremente de papel para hacer una concurrencia ventajosa.

Le hablaron entonces de tarifar cara la publicidad y él que presume de estas cosas, no tuvo inconveniente. Pero claro, cuando ha visto que este papel que le resulta gratis no va a poder emplearlo en dar plantas enteras anunciando por dos pesetas productos asociados a su empresa se ha dedicado a demostrarnos que él es una triste víctima de los que no son aún sus incondicionales.

Y vamos con otra. A EL SOL le extraña – alma cándida – que se le señale unaanchura a las líneas para fijar la nueva tarifa de publicidad. De manera es que la superficie – recuérdese que la real orden habla de superficie que exceda de 13.000 centímetros cuadrados – no tiene para EL SOL, a pesar de regalar libros de cultura, más que una sola dimensión. ¡Elegantísimo!

Y vamos a otra. Deja luego en muy mal lugar – porque con nosotros no va nada – a los señores Marqués de Valdeiglesias, Gasset y Delgado Barreto, que hicieron todo lo posible por complacer al colega matutino. Ya el señor Delgado Barreto dice anoche en ‘La Acción’ que no volverá a intervenir en estas cosas. A nosotros se nos ocurre un refrán castellano que alude a la infancia y para el cual no encontramos perífrasis correcta.

Sigamos.

Protesta contra la fijación de un precio legal para el papel, dando a entender que los fabricantes pueden facturar barata la mercancía al os periódicos que les sean simpáticos ganando la diferencia en el precio que les señalen a los que no les son gratos. Evidente. Evidente, pero poco elegante.

Los fabricantes pueden hacer eso y mucho más; ya lo estamos viendo. Pueden regalar el papel a un periódico y el periódico estará de enhorabuena, porque ingresará en sus cajas todo el dinero que los demás sacan de ellas. Lo que no podrá ser, es que el monopolio del papel actúe en libertad para una competencia periodística ilícita. Con el precio legal, ese a que se refiere la real orden, y fijando el precio de los periódicos en relación con esas cotizaciones, la situación privada será ventajosa para unos – los que logren el papel barato – y desventajosa para otros – los que lo paguen demasiado caro – ¡Ah! Pero ante el público no existirá diferencia alguna, en lo que se refiere al precio de venta. De otro modo, los fabricantes podrían fijar el precio de 300 pesetas los 100 kilos a los periódicos poco gratos y 0,30 por igual cantidad a los periódicos  amigos.

Y los primeros tendrían que venderse a una peseta y los otros podrían seguir vendiéndose a diez céntimos. Y eso hay que evitarlo. ¡Pues no faltaba más!

Un periódico que se vendiese a la quinta parte de precio que todos los demás, ofrecería condiciones de competencia verdaderamente irresistibles. Y un periódico que vendiéndose al mismo precio diese un número de páginas cinco veces mayor que los demás, sería también irresistible.

Y vamos con el final. El Gobierno ha merecido plácemes de todos los periódicos a quienes ha  tendido; de todos menos de EL SOL, a pesar de que la real orden se ha atemperado en lo posible a sus deseos de seguir actuando como hasta la fecha.

Nosotros ni hemos aplaudido, ni nos hemos atrevido a quejarnos. Nos hemos sometido al criterio general de nuestros colegas y hemos apreciado el buen deseo con que el Gobierno ha procedido en este asunto.

En Francia cuando el Gobierno decretó la subida de precio de los periódicos, lo hizo a requerimientos de la mayoría. Treinta o cuarenta periódicos franceses habían protestado contra esa disposición gubernativa. Si el Gobierno hubiese aceptado la fórmula que es el mes de abril acordaron todos los periódicos madrileños, menos EL SOL, hace dos meses la Prensa hubiese resuelto este enojoso pleito. Es ayer, cuando después de haberse mostrado partidario de esos distingue que le convenían, EL SOL protestando contra la Real orden y arremetiendo contra el Gobierno y los colegas que han puesto un empeño especial en complacerle, habla de navajas y puñaladas traperas.

Va siendo hora de que la gente se entere bien de las malas artes que se han puesto en juego.

17 Junio 1920

El Pobre Liberal

EL SOL (Director: Manuel Aznar Zubigaray)

Cuatro columnas dedica EL LIBERAL de ayer a demostrar que EL SOL es un nido de serpientes. Cuatro columnas que son el mejor remedio contra la melancolía, porque incitan violentamente a la carcajada. La pena que todos sienten por la suerte de ese periódico, que muestra cada mañana sus pingos al público, se trueca en regocijo cuando se le observan pujos heróicos y actitudes de gran señor.

El pobre EL LIBERAL, que todas las mañanas extiende su mano para pedir limosna de compasión (conste que no todo es metáfora) ha caído en la ingenuidad de creer que va a desbaratar toda la organización de EL SOL a fuerza de aspavientos lamentables. Nosotros le recomendamos un poco de calma. Comprendemos que su desgracia, su escasísima tirada, el absoluto olvido del público, le hagan perder los estribos. Nos limitaremos a lamentar sus innumerables desdichas y a desearles días más felices. Es posible que nuestro deseo sea estéril; pero ¡que el hemos de hacer1.

Ese periódico se dirige a nosotros enhiesto el bigote, puesto en paño de la diestra en el de la espada, terciada la capa fanfarrona… No sabemos si pretende asustarnos. Para que no vuelva a caer en semejante ingenuidad le advertimos que para nosotros apenas existe – ¡sin tan pocos lectores, los suyos! – y que, por tanto sus juicios nos tienen absolutamente sin cuidado.

Díez días le bastaron a LA LIBERTAD para acabar con EL LIBERAL. Cuando eso le ha ocurrido a un periódico es que ese periódico carece de personalidad para que los demás le atiendan.

Llega a la galana frescura de decir que nosotros hemos dado por el precio de diez céntimos doce páginas. Y esto lo dice un periódico que, además de regalar barras de hielo – ¡oh, fecundo ingenio periodístico! – ha dado doce páginas a dos céntimos y ha admitido todo el sobrante… que, por cierto, era numeroso.

Y tiene al atrevimiento de sostener que nosotros concedemos la publicidad muy barata, cuando le consta lo contrario y cuando en su número de ayer entre la pobrísima publicidad que presenta, hay bastantes anuncios gratuitos.

En fin, más vale echar al olvido estas cosas porque no merece la pena de que aumentemos a EL LIBERAL su núcleo de lectores haciéndole un reclamo gratuito y tomando demasiado en serio unas cuantas insensateces.

18 Junio 1920

Para el Boletín de la Papelera. Y para el amo

EL LIBERAL (Director: Miguel Moya Gastón)

El Boletín de la Papelera le ha molestado mucho nuestra indicación de que cobra las planas de publicidad a dos pesetas; peseta más, peseta menos; más bien peseta menos.

Pero los dueños del Boletín nos han estimado la declaración porque anteayer, precisamente, se reunieron y acordaron elevar las tarifas y poner fin a todas las rebeldías de que el ‘botones’ [Manuel Aznar] se venía ufanando.

Procuraremos investigar si rigen efectivamente, en el ‘Boletín’ los nuevos precios.

Tememos que no se rijan, porque las gentes saben bien que no es útil anunciar a ese precio en el órgano de la papelera. Los anunciantes se habían acostumbrado fácilmente a las primerísimas tarifas metafísicas.

Dicen los del Boletín, que no nos sacan del bolsillo las pesetas que gastan en editar su gran órgano de cemento armado.

La Sociedad Editorial ha gastado en papel, desde que se constituyó hasta el 31 de diciembre de 1919 VEINTIESIE MILLONES QUINIENTOS SETENTA Y CUATRO MIL CUATROCIENTAS NOVENTA PESETAS CINCUENTA Y OCHO CÉNTIMOS

26.574.490,58 pesetas

Hasta la fecha en que se concedió el anticipo reintegrable a la prensa, las cantidades correspondientes a ese consumo de papel las obraba la Papelera directamente de la Sociedad Industrial. Desde la fecha de concesión del anticipo, las cobra de la Sociedad Editorial y del Tesoro, pero en definitiva, de la Sociedad Editorial, técnicamente, ya que desde entonces estamos reintegrando a la Hacienda las cantidades que nos ha anticipado y hemos de reintegrárselas hasta el último céntimo

De modo es, que cuando el Boletín dice que no nos saca del bolsillo el dinero con que se edita, es posible que tenga razón.

Porque VEINTISEIS MILLONES Y MEDIO de pesetas, que son lo que la Sociedad Editorial ha pagado a los dueños de EL SOL, es mucho dinero para llevarlo en el portamonedas. Y los amos del ‘Boletín’ no son ‘descuideros’.

Ese dinero se lo hemos pagado a la Papelera puntualmente, y para que esos caballeros no vuelvan a permitirse la indignidad de fingir que lo dudan, anoche se presentó en el Juzgado una querella contra el ‘Boletín’.

Somos pores porque no hemos utilizado jamás nuestra enorme fuerza periodística en realizar ninguna clase de negocios. Hemos hecho siempre una religión del cumplimiento de todos nuestros deberes y de todos nuestros compromisos, y no consentimos que cuatro miserables advenedizos hablen de esto.

Somos pobres, pero no tanto como lo era la Papelera por la desdichada gestión de sus directores, el día antes de estallar la guerra. Si no es por el Kaiser y por los submarinos a estas horas veríamos al Sr. Urgoiti empujando el carrito de los cacahuets.

Y no se permita el ‘botones’ [Manuel Aznar] el recuerdo de nuestros años mozos. ¡Qué sabe él de esas cosas!

Ni Urgoiti tampoco. Bastante atareado andaba el hombre entonces al tener que ir todas las mañanas a lustrar con su aliento los zapatos del Marqués de Urquijo.

19 Junio 1920

El Pobre Liberal

EL SOL (Director: Manuel Aznar Zubigaray)

Esa birria matutina que se llama – oh, ironía – EL LIBERAL, público ayer un artículo destinado a quedar en las antologías de la literatura regocijante. ¡Qué cosas pintorescas! ¡Que de castizos desplantes! Uno de los más graciosos consiste en asegurar que si se ha de fundar EL SOL será porque salga del dinero necesario de las arcas de EL LIBERAL.

La empresa de EL LIBERAL, vulgarmente conocida por Trust ha tenido a través de sus años mozos y conserva en sus días caducos, una tal resistencia contra las letras y la facturas, que había que lanzárselas con una catapulta. (…) El pobre EL LIBERAL chochea, está en trance de hacer su testamento.

Cuídese que esos cambios de temperatura son peligrosos a sus años

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