6 julio 1994

El PSOE se abstiene en la votación y denuncia la 'pinza' entre PP e IU

‘Pinza’ en Andalucía: El Partido Popular entrega la Presidencia del Parlamento a Diego Valderas, de Izquierda Unida

‘Pinza’ en Andalucía: El Partido Popular entrega la Presidencia del Parlamento a Diego Valderas, de Izquierda Unida

Hechos

El 5.07.1994 D. Diego Valderas (Izquierda Unida) fue elegido presidente del Parlamento de Andalucía con los votos de PP, Izquierda Unida y Poder Andaluz.

Lecturas

VALDERAS SE DECLARA «EN EL CENTRO»

El comunista D. Diego Valderas Sosa, se comparó con D. Julián Besteiro cuando este fue proclamado presidente de Las Cortes republicanas en 1931: «por respecto al pueblo andaluz y de igual manera que Julián Besteiro he aceptado el carácter de la centralidad política. Lo que diferencia a la autocracia de la democracia es la visibilidad, que todo se hace con luz y taquígrafos».

Por primera vez desde la constitución de la autonomía andaluza, el sillón de presidente del Parlamento deja de pertenecer al PSOE. Diego Valderas Sosa, diputado por Huelva de Izquierda Unida-Los Verdes-Convocatoria por Andalucía, es elegido presidente de la Cámara con los 41 votos del Partido Popular, los 20 de IU y los tres de Poder Andaluz. Los 45 diputados socialistas se abstienen después de retirar a última hora la candidatura del hasta entonces presidente, José Antonio Marín Rite. La elección refleja inmediatamente el nuevo mapa surgido de las autonómicas del 12 de junio: el PSOE de Manuel Chaves González continúa siendo la primera fuerza con 45 diputados, pero ha perdido 17 escaños y, con ellos, la mayoría absoluta; el PP de Francisco Javier Arenas Bocanegra asciende espectacularmente hasta 41, IU, dirigida en Andalucía por Luis Carlos Rejón Gieb, alcanza 20 y Poder Andaluz queda con tres. Por primera vez, los socialistas andaluces pueden ganar unas elecciones y al mismo tiempo perder cualquier votación en la que coincidan sus dos principales adversarios.

La Presidencia de Valderas es consecuencia de un acuerdo entre fuerzas situadas en extremos opuestos del Parlamento. PP e IU habían convenido que la Presidencia correspondiera a la coalición izquierdista y la Vicepresidencia primera al popular Jesús Andrés Mancha Cadenas. Los socialistas habían intentado que Valderas fuese también presidente, pero con sus votos y a cambio de una distribución de la Mesa diferente; IU rechazó aquella fórmula. El PSOE terminó absteniéndose en la elección de Valderas, mientras los votos populares resultaron decisivos para otorgarle la mayoría absoluta. A cambio, IU respaldó a Mancha para la Vicepresidencia primera. El entendimiento tenía una lógica parlamentaria: PSOE era la primera fuerza, pero PP e IU sumaban 61 de los 109 diputados, suficientes para controlar la Cámara si actuaban conjuntamente.

Hubo, sin embargo, una pequeña rebelión que retrató las contradicciones de la operación. El alcalde de Marinaleda y diputado de IU Juan Manuel Sánchez Gordillo respaldó la elección de su compañero Valderas, pero rompió después la disciplina de su grupo y no votó al popular Jesús Mancha. El candidato del PP obtuvo 60 votos, uno menos de los 61 que sumaban PP e IU. Sánchez Gordillo dio explicaciones cambiantes —llegó a decir que quizá había olvidado escribir el nombre de Mancha en la papeleta—, pero su voto terminó favoreciendo al socialista Manuel Fernández González en la elección de la Mesa. El gesto tenía una lectura política evidente: el dirigente jornalero estaba dispuesto a recibir los votos de la derecha para colocar a un hombre de IU en la Presidencia, pero no a devolver personalmente el voto para colocar a un hombre del PP en la Vicepresidencia. Su peculiar toma de posesión —prometió el cargo invocando, entre otras cosas, «la utopía» y «la insumisión»— completó una sesión que inauguraba una legislatura igualmente poco convencional.

El pacto IU-PP para dar a los comunistas la presidencia del parlamento andaluz será muy criticado por el PSOE, que lo definirá como ‘la pinza’ y dentro de Izquierda Unida, fomentando una crisis que finalizará en 1996 con la dimisión de su coordinador regional D. Luis Carlos Rejón, principal artífice de ‘la pinza’ junto a D. Julio Anguita a nivel nacional.

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

06 Julio 1994

El PSOE pierde poder en Andalucía

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

Leer

Diego Valderas, tras ser elegido presidente del Parlamento andaluz, declaró ayer que su designación marca el final de «la prepotencia socialista» y el inicio de una etapa de «dignificación» de la política. Valderas, alcalde de Bollullos y militante de IU, contó con los votos de su coalición y los del PP y del PA. IU y PP han suscrito recientemente un pacto para situar a militantes no socialistas al frente de las instituciones. Un acuerdo que pretende revitalizar la vida política andaluza pero no impedir que el PSOE gobierne. Los socialistas andaluces -que temen la pérdida de feudos como Canal Sur- se han apresurado a hablar de «pacto a la griega», en un intento de restar legitimidad a la entente entre Rejón y Arenas. Pero lo que la elección de Valderas demuestra es el declive del PSOE en Andalucía, que es el reflejo de los resultados del 12-J y no el fruto de una conspiración.

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

11 Julio 1994

Los pactos de IU

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

Leer

CON LA misma rotundidad con que hasta hace poco proclamaba que había que cerrar el paso «a la derecha en general», el coordinador de Izquierda Unida, Julio Anguita, reclama ahora el derecho de esta coalición a pactar con quien tenga que pactar», incluso con la derecha. La clave de este cambio radical en la política de alianzas de IU parece estar en la interpretación dada por Anguita al avance de esta coalición en las elecciones europeas del 12-J (unos 260.000 votos más que en las legislativas del 64 y 1,5 millones más que en las europeas de 1989). Una interpretación que también ha inducido a Anguita a acariciar como un reto políltico, «gigantesco pero viable»,su viejo sueño de convertir a IU en la fuerza hegemónica de la izquierda española y en el polo de atracción de las «desengañadas» bases socialistas.El primer fruto de este nuevo y arriesgado plan de futuro -ratificado por el Consejo Político de IU durante su reunión de este fin de semana- ha sido los acuerdos entre Izquierda Unida y el Partido Popular en Andalucía. Estos acuerdos no sólo rompen la anterior postura de IU de bloquear el paso a la derecha en aquellas comunidades autónomas o ayuntamientos donde se encuentre en apretada pugna con el PSOE. En el nuevo escenario en que se sitúa IU, pueden ser la primera manifestación práctica de una estrategia absolutamente contraria e inédita en la cultura política de la coalición: la de «cerrar el paso al PSOE», si de lo que se trata es de sustituir a este partido como fuerza hegemónica de la izquierda, y, por tanto, la de pactar con la derecha «tantas veces como sea necesario» para alcanzar ese objetivo estratégico supremo.

Se comprende, pues, que tales pactos hayan provocado una agria disputa entre los dirigentes del PSOE y de IU. Y que muchos militantes y votantes de la coalición de izquierdas se interroguen con inquietud sobre su sentido. Sin duda, estos últimos querrían saber si los acuerdos de IU con el PP servirán para remontar el descenso global de la izquierda en Andalucía (cinco puntos en las autonómicas del 124, es decir, del 62% al 57%, en relación con las de 1989, mientras que el Partido Popular ha subido más de 12) o, por el contrario, facilitarán el acceso de la derecha al poder en esa comunidad autónoma.

En todo caso, y sea cual sea la respuesta a esa pregunta -los hechos la darán en su momento-, nada de extraño tiene que IU haya pactado determinados asuntos con el PP en Andalucía. Como tampoco lo tiene que los socialistas hayan llegado a acuerdos de gobernabilidad con los nacionalistas catalanes. Lo extraño es que pautas y modos de actuación política al uso en las democracias se conviertan en España en arma arrojadiza entre partidos y que el dirigente de IU los cuestionara hasta este momento con virulencia. El que Anguita flexibilice ahora su postura y aplique este principio incluso en sus relaciones con el PP podría ser una muestra del realismo que nunca debe faltar en un buen político.

De momento, los acuerdos IU-PP en Andalucía no parecen tener el alcance ni el sentido del pacto a la griega que algunos querrían ver trasplantado. hace tiempo a España para reducir al ostracismo al PSOE. El hecho de que los socialistas no hayan votado en contra de la elección del dirigente local de IU, Diego Valderas, como presidente del Parlamento andaluz hace prever que los diputados de esta coalición no boicotearán la investidura de Manuel Chaves como presidente de la Junta y que no se producirá ningún vacío de poder en los próximos dos meses. Si fuera de otro modo, los acuerdos IU-PP, inicialmente justificados en la necesidad de un funcionamiento más equilibrado de las instituciones políticas andaluzas, en especial el Parlamento, derivarían en un bloqueo político dífilcilmente justificable.

El mensaje que transmitieron las urnas el 124 es claro: el pueblo andaluz desea que sus instituciones representativas se revitalicen y reflejen la nueva distribución del poder. Es dudoso, en cambio, que los andaluces quieran crear dificultades añadidas al buen gobierno de los asuntos que atanen a su comunidad.

El Análisis

LA PRIMERA PINZA

JF Lamata

El PSOE lleva tiempo acusando a Julio Anguita González y a Luis Carlos Rejón Gieb de considerar al Partido Popular un aliado parlamentario aceptable siempre que el objetivo sea debilitar a los socialistas. IU replica que no existe pacto alguno con la derecha: su estrategia de las «dos orillas» sostiene precisamente que PSOE y PP ocupan una orilla política distinta de la izquierda transformadora y que los votos deben decidirse atendiendo a cada cuestión. No corresponde convertir la acusación socialista en un hecho demostrado. Pero desde hoy existe al menos una fotografía parlamentaria que permite entender por qué esa acusación tendrá recorrido: Diego Valderas Sosa ocupa la Presidencia del Parlamento porque los 41 diputados del PP de Javier Arenas han unido sus votos a los 20 de IU de Luis Carlos Rejón. Y el acuerdo no se limita al nombre de Valderas: IU devuelve el apoyo permitiendo que Jesús Mancha ocupe la Vicepresidencia primera. El PSOE podrá llamar «pinza» a esa coincidencia y sus protagonistas podrán llamarla respeto a la nueva pluralidad parlamentaria; la aritmética es la misma: 61 diputados frente a los 45 de Chaves.

Lo verdaderamente nuevo no es que dos partidos adversarios coincidan en una votación, sino que el PSOE ha dejado de ser hegemónico en una institución que hasta ahora había controlado sin necesidad de negociar con nadie. En 1990 Chaves disponía de 62 diputados; hoy tiene 45. Esa pérdida transforma por completo el significado de PP e IU: Arenas ya no necesita vencer electoralmente al PSOE para derrotarlo en el Parlamento y Rejón posee unos votos capaces de inclinar la mayoría hacia cualquiera de las dos orillas que dice combatir. Hasta Sánchez Gordillo parece haber percibido la contradicción: acepta que el PP vote a su compañero Valderas, pero se resiste a votar él mismo al candidato popular. Puede que todavía sea prematuro hablar de una alianza PP-IU permanente. Lo que desde hoy resulta imposible es sostener que semejante cooperación parlamentaria sea únicamente una invención del PSOE: en la primera decisión importante de la legislatura, populares e izquierdistas han descubierto que juntos pueden decidir quién manda en el Parlamento de Andalucía.

J. F.