15 diciembre 1966

La compañía The Walt Disney Company, ahora en manos de sus familiares, seguirá produciendo películas de animación para toda la familia y gestionando sus parques de atracciones

El productor norteamericano Walter Elias Disney «Walt Disney» muere de un cáncer tras cambiar la percepción mundial de la animación

Hechos

El 15.12.1966 falleció Walter Elias Disney, fundador de la compañía The Walt Disney Company.

Lecturas

Walter Elías Disney fallece el 15 diciembre de 1966. Pionero del cine de animación en el que debutó en 1919. Entre 1932 y 1935 creó sus personajes más célebres: Mickey Mouse, Pato Donald o Goofy. A partir de 1937 comenzó a producir largometrajes animados para todo el mundo, empezando por ‘Blancanieves’ (1937) a los que después siguieron ‘Pinocho’, ‘Fantasía’, ‘Dumbo’, ‘Bambi’, ‘Alicia en el País de las Maravillas’, ‘Peter Pan’ y ‘101 Dálmatas’. Disney también era propietario de la cadena de parques de atracciones ‘Disneylandia’. Ahora la empresa y sus estudios pasarán a manos de su familia.

EL RATÓN MÁS FAMOSO DEL MUNDO

 Los estudios de Walter Disney consiguieron que el ratón Mickey sea el personaje de animación más conocido de todo el mundo.

HORAS BAJAS

Tras la desaparición de su fundador el Grupo Disney vivirá una importante caída en su cadena de éxitos profesionales. No volverá a recuperar su vitalidad hasta la llegada al frente de la compañía de Michael Eisner en 1984.

El Análisis

Un soñador y su legado

JF Lamata
El 15 de diciembre de 1966, Walter Elias Disney, el visionario fundador de The Walt Disney Company, falleció a los 65 años en Los Ángeles debido a un cáncer de pulmón, dejando un vacío en el mundo de la animación, el cine y los parques temáticos. Disney transformó la animación en un arte global con obras maestras como Blancanieves y los siete enanitos y creó un nuevo concepto de entretenimiento familiar con Disneyland, redefiniendo la cultura popular del siglo XX. Comparable a magnates judíos como Jack Warner de Warner Bros o Harry Cohn de Columbia, Disney no solo fue un empresario, sino un creador que moldeó la imaginación de generaciones. Sin embargo, su legado también está teñido de controversias, desde su relación con J. Edgar Hoover hasta su manejo de las huelgas en sus estudios. Mientras el mundo llora su pérdida, las especulaciones sobre su supuesta criogenización y el futuro incierto de su compañía, que enfrentará un declive hasta la llegada de Michael Eisner y Jeffrey Katzenberg en los 80, marcan un momento de reflexión sobre un hombre cuya genialidad y contradicciones siguen resonando.
Disney revolucionó la animación y los parques temáticos con una visión que lo situó al nivel de los titanes de Hollywood. Blancanieves (1937), el primer largometraje animado, fue un hito técnico y narrativo, seguido por éxitos como Pinocho (1940), Fantasía (1940), Dumbo (1941) y Cenicienta (1950), que consolidaron a Disney como sinónimo de magia cinematográfica. Disneyland, inaugurado en 1955, creó un modelo de parque temático inmersivo, combinando narrativa y tecnología, un concepto que Warner y Cohn, enfocados en el cine, nunca igualaron. Disney, un narrador intuitivo, también dio voz a Mickey Mouse, su personaje estrella creado en 1928, en los primeros cortos como Steamboat Willie, aportando un toque personal a un ícono que se convirtió en emblema de su imperio. Sin embargo, su relación con el FBI y J. Edgar Hoover, a quien proporcionó información durante el macartismo, y la represión de la huelga de animadores de 1941, que acusaron a Disney de prácticas antisindicales, revelan un lado oscuro. Las acusaciones de antisemitismo, aunque debatidas, y su autoritarismo en los estudios empañan su imagen de “tío Walt”.
La muerte de Disney plantea dudas sobre el futuro de su compañía, que entra en un declive creativo y financiero en los años 70, incapaz de replicar su visión sin él. La teoría conspirativa de que Disney fue criogenizado, surgida de rumores sobre su interés en la tecnología, carece de pruebas y refleja más el mito que el hombre. Su hermano Roy Disney asumirá temporalmente el mando, pero la falta de un sucesor claro llevará a años de estancamiento de la compañía de los sueños hasta que Michael Eisner y Jeffrey Katzenberg, dos ejecutivos judíos con experiencia en Paramount, revitalicen la compañía en los 80 con el “Renacimiento Disney” (La sirenita, La Bella y la Bestia, El rey león). En este diciembre de 1966, la muerte de Walt Disney no solo cierra la vida de un genio; deja al mundo preguntándose si su imperio podrá sobrevivir sin el hombre que enseñó a soñar a millones, mientras su legado, luminoso y controvertido, sigue definiendo el entretenimiento moderno.
JF Lamata