1 mayo 2015

Pablo Iglesias asegura que respeta pero no comparte las críticas de su compañero

Juan Carlos Monedero dimite de sus cargos en Podemos ante las críticas a sus ingresos y tras su rechazo a la evolución del partido

Hechos

  • El 30.04.2015 D. Pablo Iglesias informó de que había aceptado la dimisión de D. Juan Carlos Monedero como Responsable de Programas de Podemos.

Lecturas

El 30 de abril de 2015 D. Juan Carlos Monedero Fernández-Gala, cofundador del partido político Podemos anuncia que dimite de su cargo como Secretario de Programas en el Consejo Ciudadano de Podemos, cargo que ocupaba desde la I Asamblea de Vistalegre en 2014.

Igualmente Monedero renuncia a estar en las listas del partido tanto en las inminentes elecciones municipales como en las futuras elecciones generales previstas para diciembre, en lo que supone su retirada de la primera fila política, aunque siga ejerciendo influencia en Podemos como comentarista y tertuliano en medios.

En la entrevista en la que explica su dimisión en la radio por internet RadioCable de D. Fernando Berlín, periodista simpatizante de Podemos, el Sr. Monedero explica sus discrepancias por la estrategia pragmática de Podemos que representa D. Íñigo Errejón Galván, considerado ‘el número 2’ del partido, pero lo cierto es que desde enero de 2015 la presencia del Sr. Monedero al frente de Podemos se había convertido en el principal eslabón débil por sus ingresos en lo que se había llamado ‘el caso Monedero’.

Es el primero de los cinco profesores universitarios que fundaron Podemos que abandona: sucesivamente, D. Luis Alegre, Dña. Carolina Bescansa y D. Íñigo Errejón también irán separando su camino del de D. Pablo Iglesias.

El caso Monedero.

Era sabido que un parte de los fundedores de Podemos habían coincidió, a parte de cómo profesores, titulares o auxiliares de la Universidad Complutense, como asesores de gobiernos de América Latina, entre ellos el de Venezuela, a través de la fundación CEPS [Centro de Estudios Políticos y Sociales], caso de D. Juan Carlos Monedero Fernández-Gala, de D. Pablo Iglesias Turrión, D. Íñigo Errejón Galván, D. Luis Alegre Zahonero y Dña. Carolina Bescansa Hernández. Pero los enemigos de Podemos han centrado la atención en el Sr. Monedero Fernández-Gala a tenor de las noticias descubiertas a principios de año.

El 21 de enero de 2015 se hace público que D. Juan Carlos Monedero Fernández-Gala cobró un total de 425.150 euros a través de su empresa Caja de Resistencia Motiva 2 Producciones S. L. de los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador por asesoría. A la polémica de qué servicios había realizado el Sr. Monedero para percibir tan altos emonumentos se sumó, el 29 de enero de 2015 la polémica de que el Sr. Monedero declaró aquellos ingresos a Hacienda utilizando una sociedad instrumental para pagar menos impuestos (de acuerdo a lo publicado por ABC el 29 de enero de 2015 mediante este sistema se ahorró 68.000 euros). Ese mismo 29 de enero de 2015 el Sr. Monedero anuncia que hará una complementaria para pagar a la Agnecia Tributaria para abonar el total que le hubiera correspondido si no hubiera usado la sociedad instrumental y evitar así una sanción de Hacienda.

El 20 de febrero de 2015 D. Juan Carlos Monedero Fernández-Gala concede una rueda de prensa, un mes después del inicio del escándalo, para dar explicaciones. Asegura que sus servicios por los que percibió los 425.000 euros Venezuela y los otros gobiernos se debió a la elaboración de un informe sobre una posible moneda única en América Latina que imitara al euro en Europa. Las explicaciones no convencían ni a medios, ni a partidos políticos, PP, PSOE e Izquierda Unida. Con su dimisión, en abril, el Sr. Monedero pone fin a ser el centro de ataques a Podemos.

07 Febrero 2015

O Podemos renuncia a Monedero o renuncia al discurso de la honradez

EL MUNDO (Director: Casimiro García-Abadillo)

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LA CONFIRMACIÓN por parte de Podemos de que su número tres ha regularizado su deuda con Hacienda mediante una declaración complementaria es una bomba para la credibilidad de este partido. Hace sólo una semana, Juan Carlos Monedero se mostraba desafiante con Montoro en un mitin: «¡No te tengo miedo, tengo mis cuentas muy en regla y pagados todos mis impuestos!». Lo que no dijo a sus seguidores es que esa misma mañana había entregado los papeles para regularizar su situación, después de que la Agencia Tributaria hubiera intentado hasta en tres ocasiones comunicarle la apertura de una inspección por las irregularidades detectadas. Por lo tanto, es falso que hubiera pagado todos sus impuestos; de hecho, aún está por verificarse el correspondiente ingreso.

Podemos trató de justificar ayer el comportamiento de Monedero con argumentos que suponen una burla al ciudadano, en mayor medida por cuanto el eje principal de su discurso es el de la defensa de los valores y la honradez. Según Podemos, Monedero tomó de forma «voluntaria» la decisión de ponerse al día en el pago de impuestos y eligió, para hacerlo, «la opción que fuera más favorable para la Hacienda Pública». Es decir, no sólo se niega la evidencia de que ha eludido sus obligaciones fiscales y se ha resistido a pagar hasta que no se ha visto acorralado por la inspección, sino que, en el colmo del cinismo, se le trata de presentar como un ejemplo de comportamiento cívico.

Podemos asegura que no ha lugar a la polémica y que la polvareda que se ha generado es el resultado de una campaña insidiosa de algunos medios de comunicación. Sin embargo, Monedero aún no ha explicado por qué creó en 2013 una empresa para facturar trabajos realizados en 2010, ni por qué no declaró el dinero como persona física, que era su obligación, y lo hizo como sociedad, lo que le permitió, por cierto, pagar muchos menos impuestos. Con razón, la vicepresidenta del Gobierno le afeó ayer su formar de proceder: «Si todos los españoles hicieran lo que hace el señor Monedero, a ver cómo pagamos los servicios públicos, la sanidad y la educación en este país».

Seguimos, por otra parte, sin conocer el contenido de los supuestos trabajos que el ideólogo de Podemos realizó para Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, por los que cobró 425.000 euros. Ni siquiera ha mostrado el contrato que justificaría ese cobro. La circunstancia de que recibiera ese dinero dos meses y pico antes del nacimiento de Podemos tampoco ha pasado inadvertida. Antonio Hernando, portavoz del PSOE en el Congreso, comparó ayer a Monedero con Luis Bárcenas: «Algunos partidos utilizaron el dinero de Suiza para financiarse y ahora queremos saber si Podemos ha utilizado el dinero de Venezuela para financiarse». No se entiende por qué, si Monedero tiene todo en regla, no es más transparente y presenta las pruebas que acrediten la rectitud de su comportamiento, cuando a priori le sería muy sencillo.Todo indica, además, que sus problemas con Hacienda no se acabarán con su declaración complementaria, porque, según la ley, el hecho de regularizar no paraliza la investigación por posible fraude y delito fiscal. Aún está pendiente de resolverse también la investigación de la Universidad Complutense, a la que, entre otras cosas, debería haber pedido permiso para sus trabajos de asesoría, pues tiene dedicación exclusiva en el centro.

Con los serios indicios que hay contra Monedero choca que Pablo Iglesias siga respaldándole, y que lo haga con argumentos muy similares a los que emplea esa casta de la que él tanto abomina con sus protegidos. Podemos tiene que ser consciente de que, llegados a este punto, es incompatible mantener a Monedero y alzar la bandera de la regeneración.

30 Abril 2015

Para mi amigo Pablo

Juan Carlos Monedero

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Cuando fundamos Podemos, tres convicciones nos acompañaban que hoy, después de presentarle a Pablo mi dimisión de los cargos de dirección del partido, siguen intactas. No se nos han movido porque nos nacieron de muy adentro. Siguen firmes porque las cuidamos durante mucho tiempo, atendiendo a todos sus rincones, a sus promesas y también a sus riesgos. Son parte de nosotros porque, además de pensarlas, las sentimos, durante muchas noches, después de hacer La Tuerka, al salir de dar clase en nuestra Universidad, conversando con hermanos de aquí y de allá, compartiendo tranquilidad en medio de pinares.  Esas tres convicciones nos siguen orientando: la necesidad de decirle a los responsables de vaciar nuestra democracia que podían vencer, pero que no nos estaban convenciendo; la necesidad de construir un relato que terminara con la resignación a la que se invitaba a nuestro país; y la convicción de que para cambiar nuestra democracia teníamos que recuperar, junto a la inteligencia, la emoción, que teníamos que hablar con la misma voz con la que hablábamos todos los días, que teníamos que reinventar nuestras tradiciones para que todo el esfuerzo de nuestros mayores no se echara a perder.

Teníamos a nuestro favor el motín de Esquilache que supuso el 15M. Vimos que ese era el punto de inflexión y siempre lo respetamos. Se trataba de convertir esa indignación social en indignación política. Lograr que el miedo cambiara de bando para que los sinvergüenzas a los que se les llenaba la boca de España y tenían el dinero en Suiza pagaran por todos sus desmanes. Contábamos con la grandeza de un tipo auténtico, con coleta, voz trenzada con el timbre de la gente de abajo y, sobre todo, con muchas ideas. Cuando Pablo me dijo: “¿nos lanzamos?”- le contesté: “contigo, Pablo, me lanzo”.

Hoy he dejado los cargos de dirección de Podemos con una sola intención: empujar con mucha más fuerza este proyecto. Sin los frenos de los órganos colegiados; sin las penurias de las organizaciones (también, y eso me lo pierdo, sin sus grandezas); sin el dogal de las urgencias electorales. Sin la ponzoña de los medios ni sus enredos que envilecen. Recupero una voz que sólo me representa a mí mismo. Que no compromete sino a quien esté de acuerdo con mis errores y con mis aciertos, y que le quita a los que viven del infundio la posibilidad de achacar a nadie que no sea yo mismo mis opiniones.

Voy a volver a recuperar mis cenas con Pablo para hablar de otras cosas que no sean las exigencias de la burocracia. Lejos de las intrigas de los medios. Pablo volverá a reventarme algún capítulo de Juego de tronos que aún no habré visto y yo le voy a decir que cómo es posible que aún no haya visto la versión inglesa de House of Cards. Vamos a compartir el último libro que publique nuestro amigo Ramón Akal, va a hablarme de Perry Anderson, yo le insistiré con Boaventura de Sousa Santos. Vamos a reirnos, como hemos hecho siempre. Incluso hoy mismo que los dos estábamos rondando la tristeza por culpa de un mundo al que le falta empatía. Vamos a volver a ser los confidentes de ese otro mundo posible por el que vamos a seguir peleando. Los mercenarios querrán contar de una manera fea lo que no pueden entender. Hace mucho tiempo que renunciaron a vivir. Pablo es, además de una parte hermosísima de mi biografía, el secretario general del partido con el que voy a seguir luchando. Sabíamos que esto iba a ser difícil, que teníamos que enfrentar muchas mentiras, que el poder nunca iba a permitir sin recurrir a mil tretas que les sacáramos del Gobierno.

En política, nunca he sentido tanta seguridad como cuando él está cerca, cuidando siempre a todos los que estamos en esta pelea. Quien no entienda esto no entenderá por qué Pablo Iglesias tiene el mandato de gobernar nuestro país. Hoy mismo seguimos en esta pelea. Pablo como secretario general en la Mesa Ejecutiva de Podemos. Yo, igualmente en Podemos pero en una nueva tarea. Pero no menos comprometido. Algo de mala conciencia me acompaña por no estar al lado de Pablo en un sitio tan ingrato como es la direccion de un partido. Me comprometo a trabajar el doble desde mi nuevo espacio. Y que ladren los que han perdido la capacidad de entender lo que significa la amistad. Seguimos creyendo, eso significa Podemos, que sin amor no se puede hacer política. Este Primero de Mayo, como tantos años, vamos a brindar Pablo, tú y yo,  con y por los trabajadores. Es un orgullo ser tu amigo. Gracias por todo lo que estás haciendo. Y por no dejarte vencer por tantas mentiras.

Juan Carlos Monedero

01 Mayo 2015

Podemos en crisis

EL PAÍS (D. Antonio Caño)

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La salida de Monedero y sus críticas dan un fuerte golpe al partido de Pablo Iglesias

La dimisión de Juan Carlos Monedero, cofundador y uno de los ideólogos de Podemos, representa un duro mazazo para el proyecto que lidera Pablo Iglesias. Como todo partido político —mucho más uno que acaba de nacer, y que tanto éxito ha cosechado en tan poco tiempo— Podemos ha vivido tensiones internas, tanto en lo referente a las estrategias electorales como a las organizativas. Sin embargo, hasta la fecha, las buenas perspectivas electorales, junto con la capacidad de la cúpula dirigente, muy cohesionada, de mantener un rumbo claro, habían mantenido a la organización a resguardo de esas tensiones.

Pero ahora Podemos empieza a agotarse en los dos ámbitos. Por un lado, las encuestas muestran desde hace un tiempo que ha tocado techo; incluso que podría estar cotizando a la baja entre unos votantes que tienen a su disposición nuevas posibilidades y opciones para castigar al bipartidismo y la corrupción. Por otro, la unidad en su cúpula dirigente, ya puesta en entredicho respecto a las estrategias a seguir para administrar los votos cosechados en Andalucía, parece ahora romperse con el abandono de uno de sus principales padres ideológicos.

Es difícil decir cuánto han pesado los motivos personales y cuánto los ideológicos en la decisión de Monedero. Por un lado, su imagen pública se ha visto sumamente deteriorada por el escándalo de los pagos procedentes de Venezuela. No es una hipótesis descartable; aunque no se dispone de pruebas fehacientes, sí que hay indicios verosímiles de que aquellos pagos representaron en realidad una financiación encubierta del Gobierno venezolano al proceso de constitución de Podemos. Que Monedero decidiera entonces asumir como propios esos pagos en aras de no perjudicar la imagen de Podemos, pero que ahora se encuentre frustrado por el deterioro de su imagen y el ostracismo público al que se ha visto sometido, explicaría la dureza y publicidad de su ruptura. Con ella, Monedero se reivindica ante las bases de Podemos como alguien no contaminado por la proximidad del poder; es decir, precisamente como alguien que considera que en política el fin (ganar) no justifica los medios (pervertir el discurso, renunciar a los principios o mentir a los electores).

Pero su dimisión, que al pretender mostrar su escaso interés en el poder intenta restaurar su propia imagen pública, daña simétricamente a Pablo Iglesias y al proyecto de Podemos, que queda retratado por Monedero como un plan oportunista y cínico en el que, como se critica de los demás partidos de la vieja política, todo vale con tal de llegar al poder. Con su reivindicación de la figura de Eduardo Galeano, recientemente fallecido, frente a la implacable persecución del poder a toda costa que ejemplifica Juego de Tronos, la serie favorita de Pablo Iglesias, Monedero lanzó ayer un potente torpedo contra la línea de flotación de Podemos.

01 Mayo 2015

Al final IU resucitará y acogerá a los de Podemos

Victoria Prego

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Anque parezca que se ha ido uno solo, lo cierto es que ese uno ha partido a los suyos por la mitad. Cuando apenas acaba de llegar a la arena política, Podemos sufrió ayer una crisis profundísima cuyos efectos se prolongarán mucho tiempo. Y eso por una razón evidente: porque sus señas de identidad ideológica se habían desvanecido hace meses y ya no se sabía cuál era el campo en el que pretendían jugar.

Los dirigentes de Podemos empezaron su experimento dando doctrina en las televisiones y alcanzaron un éxito creciente porque los monólogos e incluso los diálogos cortos y los planos medios acompañan mucho a quien tiene la capacidad de enamorar a las cámaras. Pero una cosa es esa y otra muy distinta, y mucho más difícil, es poner a punto un programa de gobierno que aguante el examen del electorado, de los adversarios políticos y de los medios de comunicación. Y ahí es donde los chicos de Podemos empezaron a pa-tinar y de pronto ya no eran las cheerleaders de Hugo Chávez y sus satélites y decían que lo suyo era parecerse a Felipe González y a Olof Palme.

Dejando a un lado que se necesita ser muy, pero que muy, ingenuo para tragarse sin pestañear semejante operación de travestismo político, era inevitable que un viraje tan radical dejara en la cuneta la frágil cohesión conseguida entre algunos sectores de la población a partir del rechazo radical a las injusticias y del descrédito de toda la actividad política realizada en España desde la Transición.

Ha aguantado más de lo razonable la pretensión de coherencia de una formación política que no tenía ninguna base sólida desde la que construir su proyecto si de lo que se trataba, y se trataba de eso, era de ofrecer al ciudadano un proyecto para gobernar la España del futuro.

Ya sabemos que hay otras razones mucho menos dignas para explicar la espantada de Monedero, inútilmente disfrazada de «dimisión» por Pablo Iglesias. Pero lo que ha proferido el hasta ahora número tres de Podemos a Radiocable es el grito de quien empezó declarándose enemigo de la clase política entera y se vio en poco tiempo esforzándose para confundirse con los miembros de esa misma clase política porque había descubierto, ah, que obtener el respaldo de los electores no era tan fácil como parecía.

Llegados a este punto hay que preguntarse otra vez qué proponen estos jóvenes aspirantes a representar al pueblo soberano. Porque si ya no se atreven a ser el Tío de la Vara, azote de todo abuso, corrupción o injusticia, a lo mejor resulta que lo que quieren ser es algo parecido a Izquierda Unida, a la que previamente han fagocitado y dejado en estado agónico.

A ver si al final va a tener que resucitar IU para, a continuación, invitar a los supervivientes de Podemos a que se vayan incorporando a sus filas. Pero para ese viaje no habríamos venido.

01 Mayo 2015

Monedero, Podemos no quiere intelectuales

Shangay Lily

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Podemos no quiere intelectuales, no son bienvenidos. Al menos ese es el mensaje que ha quedado claro tras la cínica rueda de prensa exprés que Pablo Iglesias ha montado para anunciar la dimisión de Monedero. Ni eso han dejado hacer al «disidente»: anunciar su dimisión. Que haya sido el mesías de Podemos el que haya hecho ese anuncio en lugar del propio interesado no dice mucho sobre la pluralidad del partido.

«Nuestra organización se quedaba estrecha para Juan Carlos. Juan Carlos no es un hombre de partido. Juan Carlos es un intelectual que necesita volar», ha dicho literalmente Pablo Iglesias. Ergo: los intelectuales no tienen cabida en Podemos. Dicho de otro modo: Podemos quiere borregos que no piensen demasiado por si mismos y acepten las consignas sin rechistar. No hace falta hilar mucho para llegar a esa conclusión. Pero ya en los continuos dedazos, los boicots a listas disidentes, los cambiazos de candidatos en viajes relámpago de Pablo Iglesias, las expulsiones inexplicables, el forzar a disolverse a partidos –Izquierda Anticapitalista– utilizados para saltar a la arena política  para que no hagan sombra al férreo liderazgo, Podemos ha demostrado no ser el partido más democrático del espectro. A pesar de sus eternas asambleas, listas abiertas (que de repente se vuelven plancha y se benefician de estrategias sucias que las imponen) y marketing obamero que quiere vender una pluralidad y democracias ausentes.

En estos meses he recibido numerosas llamadas de ayuda desde dentro de Podemos denunciando la falta de democracia y la manipulación de candidatos y cúpulas. Son muchos los amigos decepcionados con un proyecto al que dieron mucho y que ha acabado dirigido con disciplina férrea hacia la jerarquía insalvable. Lo que el podemita declarado Juan Carlos Barba anuncia en su Pasaste la línea roja, Pablo. Por qué dejo de colaborar con Podemos.

Algo de esto es lo que Monedero denunció en esa entrevista que precipitó la ruptura. Incluso llamó casta a Podemos… ¿ahora te das cuenta, querido Monedero? Siempre he mantenido que no hay mayor casta que la de la Académia. Esa que se forja en despachos, pasillos y lameculerío general de catedráticos que permitan a los trepas de turno ascender hasta la cúpula. Esa que con tal de recibir una beca le dan la mano al Borbón. Esos que se callan tanto mientras van subiendo (el que denuncia, lucha y presenta una alternativa es sometido a un cínico ostracismo demoledor, ese que ahora vemos reproducir a Pablo Iglesias).

Pero volvamos a este insultante silogismo:

Monedero es un intelectual
Monedero no encaja en Podemos

Los intelectuales no encajan en Podemos

¿Qué dice eso de los miles de militantes del partido que repiten como loros los retorcidos discursos de la cúpula Complutense? Muy poco, la verdad. Pablo Iglesias los ha dejado a la altura de un ejército de nopensantes. Ese discurso está muy de acorde con el simplón discurso que los jerarcas universitarios vienen imponiendo a la organización. Lemas casi de marketing de detergente: casta, ilusión, cambio, felicidad, nuevo, viejo…

Es profundamente irónico que el Partido y su mesías desprecien a los intelectuales cuando ha sido ese halo de intelectuales, politólogos, pensadores el que han utilizado para legitimar su irrupción en el sistema. Nosotros somos mejores porque somos profesores, politólogos, intelectuales, se han hartado de repetir Pablo, Juan Carlos, Alegre, Bescansa, Errejón en las tertulias a las que acudían a dar juego a la derecha.

El desdén hacia Monedero por ser «un intelectual que debe volar libre» es casi un acto de karma instantáneo tras el desprecio de Monedero a los artistas que según él debemos dedicarnos a nuestro arte y dejar la política en manos de los expertos. Como le dije en un tuit (que amablemente contestó), ¿qué es lo que no ha entendido del concepto de hegemonía de su tan amado (y paseado) Gramsci?

Yo he tenido mis más y mis menos con Monedero, pero he de decir en honor a la verdad que es el único jerarca de Podemos al que me he encontrado en protestas en la calle. En la manifestación de los afectados por la hepatitis C, más concretamente. Y eso es mucho decir, porque yo a Pablo Iglesias lo conocí en un acto de apoyo a las Valientas de la Complutense que denunciaron las capillas en el campus y no lo volví a ver en un solo acto en la calle (la última vez que nos encontramos fue en la Fiesta del PCE durante la actuación de los Chikos del Maiz). De repente, empecé a verle renunciar a esa reivindicación que, como otras, se había apropiado para conseguir atraer los focos (una denuncia de la asociación rqtr que se quejaba de que «todas las que han hecho la acción en la capilla de la Complutense son bolleras y este tipo salido de la nada se ha apropiado de la acción e invisibilizado el aspecto LGTB y feminista de las protagonistas para hacerlo algo abstracto de izquierdas y que él representa», me explicaban las chicas de rqtr. Luego le veríamos especializarse en estas maniobras). Incluso le escuché pedir «respeto» hacia los templos y lugares de culto a raíz de una acción de las Femen que él repudió (mi mandíbula en el suelo). Era el principio del camino a la socialdemocracia moderada.

Lo que más me preocupa de todo este engendro es intuir qué ha llevado a Pablo Iglesias a desvirtuar lo acordado hasta dejar fuera a Monedero (y a muchas y muchos). Me preocupan esas reuniones en EEUU con los popes del capitalismo que —como ya hicieran con Zapatero— a la vuelta de ese viaje programador te habían ya convertido en otro, muy moderado, muy traidor de las causas de izquierdas (en una charla se negó a apoyar las propuestas de Tsipras de reducir un 50% la deuda públicamente), muy palmero del capitalismo. Me preocupan esas reuniones con el embajador de EEUU, que casi ni se han mencionado en los medios, en las que os hacíais tan amigos. Me preocupa, en definitiva, que estés reviviendo el fatal proceso de Felipe González que ahora ya sabemos que fue una creación de la CIA. ¿Qué te han prometido para que estés traicionando hasta los objetivos más básicos?

Para terminar, maravillarme ante el cruce de artículos de amor entre los dos magnates de Podemos. Todas estas proclamas de amistad dicen lo peor de ambos. Dejan claro que nadie quiere manchar la marca de la que saca muchos beneficios. Ni Monedero la de asesor a estados e instituciones que debería caérsele la cara de vergüenza de  ni mencionar (como el BCE) y Pablo su carrera de nuevo peón del sistema. Nadie quiere amenazar un sistema que les ha recibido con los brazos (y los platós de televisión) abiertos. Y mucho menos delatar su mascarada de rebeldes antisistemas que tanto vende. Es lo que ocurre cuando se entiende La rebeldía como negocio.

El Análisis

La salida de Monedero: cuando el idealismo cede el paso al pragmatismo

JF Lamata

El 30 de abril de 2015, Juan Carlos Monedero, uno de los cinco profesores fundadores de Podemos, anunció su retirada de la primera línea política. Oficialmente, la dimisión se debió a sus diferencias con la estrategia pragmática de Íñigo Errejón, el hombre fuerte del «aparato» del partido. Sin embargo, el peso del «caso Monedero», que desde enero había convertido al profesor en un blanco fácil para los ataques, fue decisivo. Monedero no rompió con Pablo Iglesias, ni con el partido que ayudó a construir, pero sí abrió un capítulo inédito en Podemos: el primer adiós de uno de sus fundadores.

Su marcha no fue un portazo, sino un repliegue: evitó el ruido que protagonizarían más tarde Bescansa, Alegre y el propio Errejón. Se convirtió en una figura en la sombra, fiel al proyecto y a Iglesias, pero también crítica desde los medios, donde continuó defendiendo los valores fundacionales de Podemos frente a un pragmatismo que él siempre consideró excesivo. Con Monedero se fue una parte del alma idealista de Podemos, dejando entrever que el salto a la política real exigía sacrificios, y, en su caso, el sacrificio fue él mismo.