8 septiembre 2010
El profesor protagonizó multitud de polémicas por su agresividad tertuliana y padeció una campaña mediática en su contra
El profesor Jesús Neira Rodríguez es destituído de su cargo en la Comunidad de Madrid tras ser detenido por conducir borracho
Hechos
El 7.09.2009 el Gobierno de la comunidad de Madrid suprimió el Observatorio Regional Contra la Violencia de Género que presidía D. Jesús Neira, que fue cesado.
Lecturas
NERIA CULPA DE TODO A FRANCISCO GRANADOS
17 Junio 2009
JESÚS NEIRA, ENTRE EL ALTAR MAYOR Y LA RAZÓN ESPAÑOLA
ÉPOCA -ubicada en la derecha extrema- pertenece al Grupo Intereconomía, bastión mediático del más rancio conservadurismo hispano. En el último número de esta revista, dirigida por Carlos Dávila, el triunfo del PP en las europeas fue celebrado con una portada en la que se puede leer: “50 españoles contra Zapatero”. Entre esos cincuenta, hay nombres más o menos conocidos, casi todos cercanos a ideologías reaccionarias con sede en Génova 13 o alrededores. Aparecen en la revista, entre otros, Ricardo de la Cierva, Jaime Ignacio del Burgo, Marta Robles, Paloma Gómez Borrero, Alfonso Rojo, Carlos Rodríguez Braun, el entrenador del Getafe, Michel; José Luis Balbás, uno de los implicados en la trama del tamayazo; Miguel Durán, Santiago Abascal, Antonio Jiménez, Alfredo Urdaci, Gustavo Bueno, César Vidal, ¡Joaquín Leguina! y…Jesús Neira.
Cargo gracias a Esperanza Aguirre
Neira, el profesor convertido en héroe a raíz del caso Violeta Santander, es presentado en Época como presidente del Consejo Asesor del Observatorio Regional de Violencia de Género. Fue designado para tal responsabilidad por Esperanza Aguirre. La presidenta se plantó el 7 de enero de 2009 en el hospital Puerta de Hierro, en Madrid, donde Neira llevaba ya cinco meses internado –entre la vida y la muerte-, tras su humanitaria intervención, gracias a la cual evitó que Violeta Santander siguiera siendo golpeada por su novio, Antonio Puerta. Aguirre casi lo invistió presidente del Observatorio en su habitación hospitalaria.
Medalla de Oro de Madrid
En SOITU.ES la iniciativa de la lideresa fue calificada así: “La medida más populista de Esperanza Aguirre se llama Jesús Neira”. Y precisaba que “el romance entre la Comunidad de Madrid y el profesor ha pasado por varias etapas y no todas ellas buenas. Pocos días después de la agresión, la familia estudió denunciar a la Comunidad de Madrid por negligencia médica, aunque la acusación finalmente sólo se realizó contra tres médicos que lo atendieron. Después, desaparecieron las tensiones y en octubre, Neira fue galardonado con la Medalla de Oro al Mérito Ciudadano de la Comunidad de Madrid.
Caballero andante
El Gobierno Zapatero, a través de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, condecoró también a Neira. Ha sido agasajado y enaltecido, porque su actuación fue valiente y estuvo a punto de costarle la vida, aunque más por la presunta ineptitud o negligencia de tres médicos que como consecuencia de la reacción, ciertamente abominable, de Puerta. Pero ¿quién es este enigmático caballero andante? ¿Cuál es el pensamiento político del presidente del Observatorio madrileño de violencia de género?
Razón Española
Altar Mayor es la revista de la Hermandad del Valle de los Caídos. En el número 125, correspondiente al mes de enero de 2009, esta publicación incluyó un largo artículo del profesor Neira. El análisis se titula: Una crítica a la partitocracia. En realidad, había sido escrito el año 2003, en otra revista, Razón Española, y fue reproducido seis años más tarde por Altar Mayor. ¿Qué es Razón Española? Una revista promovida por el ya fallecido Gonzalo Fernández de la Mora, ex ministro del general Franco, gurú del Régimen desde la óptica de los tecnócratas -en su mayoría, miembros del Opus Dei- y autor del ensayo El crepúsculo de las ideologías (1965), un libro precursor del pensamiento neocon.
No a los partidos políticos
Neira exhibe en su artículo su firme admiración por de las teorías de Fernández de la Mora. Ambos descalifican al Estado de Partidos. Es, al fin y al cabo, lo que hizo el dictador Franco a lo largo de casi cuarenta años: prohibir y diabolizar a los partidos. Neira repudia la partitocracia, porque –sostiene- es “un proceso autoritario de arriba hacia abajo”. En un ejercicio de cinismo, Neira aplaude una observación de su icono doctrinal, Fernández de la Mora: “En muchos casos, el Gobierno de la mayoría (…) anula postulados democráticos esenciales”. O incluso va más lejos todavía cuando resalta que existe una “manifiesta contradicción entre los partidos y la democracia”.
No al parlamentarismo
Repasando Razón Española es fácil encontrar una frecuente presencia de Neira en temas políticos y en cuestiones lingüísticas. Otra de sus obsesiones es el parlamentarismo, pilar esencial de las democracias europeas más consolidadas. Respecto a Fernández de la Mora conviene no olvidar que, después de la muerte del Caudillo, fundó Unión Nacional Española. Este minúsculo partido se integró posteriormente en Alianza Popular, el partido de Manuel Fraga Iribarne, otro ex ministro de Franco. Fernández de la Mora fue vicepresidente de AP hasta que rompió con el partido de Fraga por apoyar en la Constitución el modelo autonómico. El maestro de Neira justificó su marcha de AP con esta significativa frase: “España no necesita Constitución porque es un Estado perfectamente constituido”.
Rajoy y el igualitarismo
Neira no marca distancia alguna con los postulados de Fernández de la Mora. En honor a la verdad, no puede decirse que Neira sea demócrata. Fernández de la Mora no lo fue en absoluto. Por cierto, el fervor de Neira por el ex ministro de la Dictadura sólo es comparable con el de Mariano Rajoy por la misma persona. En 1983, Rajoy firmó un artículo –publicado en El Faro de Vigo- de elogio a Fernández de la Mora por cercenar el axioma de la igualdad de los seres humanos. O sea, Dios los cría y ellos -de un modo u otro- se juntan.
Enric Sopena
04 Septiembre 2010
Neira debería renunciar al cargo
JESÚS NEIRA merece toda la comprensión por la traumática experiencia que ha sufrido, de la que todavía no se ha recuperado físicamente. Pero esa comprensión del drama personal no se extiende al plano político, por lo que debería dimitir de su cargo como asesor del Gobierno de Esperanza Aguirre tras haber sido detenido mientras conducía su coche en estado de visible ebriedad. Neira tenía 0,87 mililigramos de alcohol por litro de sangre, el triple de lo admitido por la ley. Ayer manifestó que había ingerido solamente «media copa de vino y un licor de café» junto a un medicamento. Su versión no es verosímil porque la tasa de alcohol detectada en la sangre era muy alta al margen de los efectos que ese medicamento pudiera producir.
05 Septiembre 2010
UN ÍDOLO A PUNTO DE CAER
Como un calco de lo que ha sido su regreso a la vida, tras 256 días echándole un pulso a la muerte, los bandazos de Jesús Neira al volante de su BMW han vuelto a deslucir su ya de por sí tocada figura de héroe nacional. No fue la paliza de un supuesto maltratador lo que ha tumbado su imagen el miércoles en Madrid.
Neira, el hombre de las ideas firmes, leal y luchador, el icono contra la violencia machista, ha caído presa del alcohol. Antes le había perdido su agresividad verbal [llegó a insultar al presidente del Gobierno y a meterse con sus hijas], se había creído víctima de un complot para destruirlo, lo que acentuó su manía persecutoria, y hasta quiso hacerse con una licencia de armas para poder llevar encima un revolver.
«Desde que salió del hospital [16 de abril de 2009] no es el mismo, ve enemigos en cualquier esquina», comenta un amigo, desconsolado por la «inestabilidad» del profesor, quien por defender a una mujer de su supuesto agresor, recibió una brutal paliza [2 de agosto de 2008] que lo mantuvo casi tres meses sumido en un coma profundo. No parece, pues, darse cuenta Neira de que, pasada aquella desgracia, su verdadero enemigo es él mismo.
Eran las nueve y media de la noche del miércoles cuando sumó un cambio brusco más a su vida. Iba haciendo eses con su coche por la carretera, hasta que una patrulla de Tráfico, alertada por un policía nacional que circulaba por la M-40, lo obligó a detenerse de inmediato en el arcén de la autopista madrileña. Jesús Neira Rodríguez, de 57 años, llevaba en sus venas tres veces más alcohol (0,75 miligramos) que el máximo legal (0,25). El viaje terminaría en una comisaría del popular Barrio del Pilar con una muesca en su historial cívico de héroe: acusado de un delito contra la seguridad vial, por el cual tendrá que dar cuentas en un juicio próximo.
Cuesta hablar (más aún defender) de la otra cara del hombre que en su día fue regalado con los adjetivos más elogiosos. Tal vez su deriva vital resida en los daños colaterales ocasionados por las lesiones cerebrales que lo mantuvieron a oscuras durante tanto tiempo. O quizás la fama y ese inesperado despertar lo hayan aturdido. Quién sabe. Neira respira. Está vivo. Porque nadie, empezando por el ejército de médicos que lucharon día y noche por salvarlo, apostaba por su vuelta a una vida que no fuera la puramente vegetativa. En silencio. Con la mirada perdida. Inmóvil en una cama o en una silla de ruedas. Con la incertidumbre de no saber si aquel hombretón de casi dos metros algún día volvería a ser una persona o si el injusto destino, que lo es, lo había condenado definitivamente a ser un vegetal. Pero Neira, afortunadamente, pudo regresar. Y como a cualquier ciudadano, sus gestos, sus decisiones y sus respuestas están sujetas a los dictados de la Ley y al escrutinio de una opinión pública que hoy más que nunca censura algunos de sus comportamientos.
Las críticas arrecian. El coordinador general de Izquierda Unida de Madrid, Gregorio Gordo, el más duro con Neira y en su momento uno de los que más le apoyaron, ha pedido que se le retire la medalla de oro de la Comunidad y la presidencia del Consejo Asesor del Observatorio Madrileño Contra la Violencia de Género (no tiene sueldo, sólo dietas), por conducir ebrio.
El descontrol de su BMW lo ha achacado, horas después, a las pastillas que ingiere habitualmente para evitar las crisis de epilepsia. Otro bandazo a sumar. Otra muestra de que su reincorporación a la normalidad no ha sido plena. Las pruebas no mienten: llevaba más alcohol en la sangre del permitido. Confesó que durante la comida con unos amigos bebió «media copa de vino y un licor». Si bebes, no conduzcas, insiste el eslogan. Y en el caso de Neira, que además está obligado a medicarse de por vida, la recomendación se convierte en exigencia.
¿Lo perjudicará en el juicio final que le espera contra Antonio Puerta, en libertad provisional, quien supuestamente pegaba a su pareja y luego machacó a Jesús Neira por defenderla?
El escepticismo lleva meses circulando en el entorno más cercano al profesor. «No termina de asumir que ha de cuidarse mucho más y tranquilizarse», dicen. Esos cuidados no sólo han de ser físicos. Tras el apagón que sufrió su cerebro antes y durante el coma, el mundo psicológico de Neira quedó tocado. Nada extraño, por otra parte, en alguien como él, de carácter fuerte y decidido, acostumbrado a hacer y decir lo que piensa sin dar demasiada importancia al «qué dirán». Dio buena muestra de ello cuando supo que su agresor era excarcelado: «Me da asco y vergüenza; me gustaría ser ciudadano de otro país», espetó en clara alusión a los jueces. O cuando llamó «ig-no-ran-tes», con todas las letras, a los miembros del PSOE que desde el primer día de su ingreso en el hospital se lo rifaron como icono y luego lo pusieron verde por las críticas vertidas en su último libro, España sin democracia. Un texto no apto para conformistas en el que el profesor de Teoría del Estado (la imparte en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid) pone en solfa un sistema, el democrático, describiéndolo como «un apaño y arreglo entre las partes». Un ataque que no hace distinción de colores pero reparte más a unos que a otros: «Así aprenden algo los del talante».
Quien parece no aprender (o no puede) es el dueño de estas palabras. La recuperación de Jesús Neira peligra. Mil veces lo ha escuchado de boca de familiares y amigos. Uno de ellos, cuenta a Crónica un íntimo, es el psiquiatra José María Rodao. Aunque no le trata (su especialidad son los niños y adolescentes), le une a Neira una amistad de años y la confianza suficiente para aconsejarle. Sin embargo, su mediación no terminaría de cuajar en la mente y el espíritu de peleón innato que algunos le atribuyen. Es más, aventuran que esa fuerza se ha vuelto contra él, que lo está devorando a pesar del tratamiento psiquiátrico que sigue con un doctor y docente de la Universidad Complutense de Madrid.
Sería de lamentar que Neira, por quien rezaron miles de mujeres y hombres mientras le echaba un pulso a la muerte durante 256 días, hubiera emprendido el camino sin retorno del naufragio. Que volviera a las páginas de sucesos, esta vez por asuntos propios. Muchos se preguntan hoy qué le ha pasado a aquel «ángel protector». Otros se interrogan: ¿quién le protegerá a partir de ahora? Sólo Jesús Neira tiene la respuesta… O tal vez no.
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#APOYO
VINO, LICOR Y AL VOLANTE
Neira (en la imagen de arriba antes de pasar el test de alcoholemia) conducía un BMW dando bandazos por la M-40 de Madrid. l Dijo que había tomado media copa de vino y licor. l Resultado: 0,75 miligramos de alcohol en sangre, tres veces el máximo legal (0,25). l Le acusan de un delito contra la seguridad vial.
07 Septiembre 2010
Aguirre purga el populismo
Ha hecho bien Esperanza Aguirre en poner fin, aunque tardíamente, a la ya imposible ocupación de un cargo público por parte de Jesús Neira, tras ser condenado a una multa de 10 euros diarios durante seis meses, un total de 1.800 euros, la retirada del carné de conducir durante 10 meses y trabajos en favor de la comunidad por haber dado positivo -triplicó el nivel permitido- en un control de alcoholemia en la M-40. La esquinada estratagema elegida por Aguirre, suprimir el pomposo Observatorio Regional Contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid, no hace sino confirmar algo ya sabido: que el cargo fue una pura e inútil invención populista de la presidenta madrileña, tan aficionada a estos gestos de verbena y organillo.
La historia tan repetida de lo fácil que es pasar de héroe a villano en rápida mudanza tiene en Neira una demostración cristalina. Aquel meritorio protector de una mujer que estaba sufriendo malos tratos, en un gesto muy digno de aprecio, se ha convertido en muy poco tiempo en un extremista de palabra y gesto, además de reincidente en declaraciones inadmisibles para un cargo político.
No parece muy sensato que Neira echara pestes públicas de la justicia, o que gritara en una de esas tertulias que tanto le gustan que el presidente del Gobierno «es un antidemócrata y un autoritario de mierda». O que esgrima a voces su derecho a llevar armas «porque estaba en su derecho». Menos mal: no parece el profesor tener el mejor perfil para llevar un revólver en la guantera del coche…
Jesús Neira ha cometido, además, el error de echar un pulso a los dirigentes de la Comunidad. Primero, al consejero de Presidencia, Francisco Granados, que le instó a dimitir. Y segundo, a quien le nombró, la propia presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre: «No dimito ni voy a dimitir, quiero que me echen», respondió chulescamente. Las eses y el pequeño choque con un camión del hasta ahora presidente del ya extinto Observatorio Regional vinieron a facilitar su despido. Quienes buscaron la demagogia de su nombramiento han aprovechado ahora para rectificar, aunque con subterfugios, aquella atolondrada ocurrencia.
07 Septiembre 2010
El hombre que fue héroe
LA HISTORIA de Jesús Neira recuerda en parte a la del náufrago de García Márquez, el que fue «besado por las reinas de la belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido y olvidado para siempre». Sólo que de la caída en desgracia del marino colombiano tenía culpa el ambiente, incapaz de tolerar el eterno reproche que constituye la mera existencia de un hombre mejor y más honesto, como ocurre con los personajes limpios de Frank Capra y con los que sufren conjuras de los necios. Mientras que a Neira, más allá de sus torpezas, no se le perdona que sea dueño de una personalidad que no encaja en el aséptico molde de héroe social que le fue inventado. Cada vez que habla, y no digamos si le cazan conduciendo ebrio, la beatería de la corrección se queda igual de escandalizada que Bart Simpson cuando descubrió las fallas humanas -alcohol, pastillas y avaricia- del payaso Krusty.
La ventaja de que Neira estuviera en coma es que entonces no era como es. Sino como querían que fuera los periodistas y políticos que trataron de apropiárselo al servicio de una consigna, de un rol. El hombre que despertó no gustó, encima se volvió incómodo porque aceptó con entusiasmo la invitación mediática, y fue entonces cuando comenzó una minuciosa labor de destrucción del entretenimiento previamente fabricado a la que el propio Neira contribuyó con cierta falta de contención que hasta pedía pistola.
La decadencia de Neira no deja de ser una lección para los que se inventaron el personaje por codicia o para usarlo como cauce propagandístico. Como Frankenstein, es el monstruo que se vuelve contra sus creadores. Y, de todos ellos, la que sufrió peor aprieto fue Esperanza Aguirre, que trató de sacar ventaja política dándole un cargo y luego envió a Granados igual que los césares mandaban una daga como invitación al suicidio. Aguirre se ha quedado sin el pretexto con el que trató de apropiarse de una de las convenciones políticas más arraigadas, la de la lucha contra la violencia de género. Y Neira, definitivamente un juguete roto social, está acelerando su tránsito: aborrecido ya, pronto será olvidado para siempre. El ambiente no lo ha destruido porque viera en él a un hombre mejor, sino por la falta de docilidad de quien no se conformó con ser un arquetipo profesional, una mascota de consignas, un empleado del mes como los del mural de McDonald’s con el que pudieran dar ejemplo los inductores de comportamientos aceptables. Que no insista. Que se disuelva con dignidad.
08 Septiembre 2010
El héroe bebedor
EL CASO NEIRA procura algunas enseñanzas muy desagradables sobre las circunstancias del héroe. Causa rubor el esfuerzo de los que presentan su caída como la última etapa de su heroicidad: el primero el propio Neira, que achacó su alcoholemia a los efectos de un medicamento que toma tras su hospitalización. Otros aluden al fulgor mediático, que ciega al que lleva demasiado rato con los ojos abiertos. Se trata de muy caritativas justificaciones que no encaran un par de verdades dolorosas. La primera es que Neira ya era así antes, si se me permite acogerme a los beneficios de la síntesis: en el ecosistema de la gran tertulia española, donde participaba, ya había dado muestras de su carácter. Pero la verdad más importante afecta a la equiparación del héroe con un hombre intachable. ¡Qué exageración literaria! ¡Qué subproducto de las novelas de una pieza! El acto heroico de Neira es compatible con su condición de bebedor. No sólo compatible, y voy a estirar la cuerda a ver si me ahorco: es posible que el acto heroico estuviera influido por su condición de bebedor.
Salgamos de Neira para que nadie se moleste más de lo inevitable. Imaginemos que, tras su acto, el héroe no superara con bien un control de alcoholemia ¿Qué dice la moral? ¿Qué dice esa moral que hoy se lleva las manos a la cabeza ante la evidencia de que un héroe pueda conducir bebido? Sigamos ahí, sin dejar de morder. ¿Le habrían retirado todos los premios, porque salvar a una mujer, bebido, no es salvar a una mujer? Y ahí, junto al hueso: si la bebida no debe ser un atenuante para el criminal que golpee a su mujer, ¿debe atenuar la gloria del que la salva? ¿Merece un presunto borracho heroico que una ministra Aído le clave en el ancho pecho la Gran Cruz al Mérito Civil? ¿O que una presidenta ponga Observatorio a una vista nublada?
Es probable que muchos actos de heroísmo se hayan visto influidos por alteraciones de la voluntad. El probo ciudadano que se ve de pronto inmerso en una situación terrible, como la que vivió Neira, pasa de largo por la escena, casi sin mirar, no sea que alguna vez su ojo regurgite. Es la reacción lógica del que evalúa la posibilidad de perder algo más que el tiempo, metiéndose en líos. Pero hay veces que el alcohol (o cualquier otra droga) interviene, convertido en un llamativo interruptor moral. En estos caso, desde luego, jamás se añade que el benefactor tenía disminuida su conciencia.
Así pues, con estos recovecos, mejor premiar los hechos esenciales y dejar en paz a los hombres contingentes. Y en cuanto a los hechos, y a la descripción de méritos, darse siempre fieramente al cómo y evitar el porqué.
09 Septiembre 2010
Neira: 1.020 euros por reunión del Consejo
Jesús Neira cobraba 1.020 euros en concepto de dietas cada vez que se reunía el Consejo Asesor del Observatorio Regional de la Violencia de Género (ORVG). Estas reuniones se celebraban de una a dos veces al mes, por lo que el profesor habría recibido un máximo de 2.040 euros mensuales desde que fue nombrado presidente del citado organismo de asesoramiento, el 30 de noviembre de 2009, según los datos facilitados ayer a M2 por la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad.
La cantidad percibida por Neira era la misma que la que cobraban los cuatro asesores restantes. Por tanto, su condición de presidente no le favoreció en el ámbito económico.
Además, fuentes de la Consejería hicieron ayer hincapié en que la remuneración que recibían los integrantes del Consejo no era únicamente como respuesta a su asistencia a las juntas.
Más allá de eso, los vocales externos que, a día de hoy, aún componen esta entidad, se dedicaban, durante el resto del mes, «a estudiar, analizar y realizar propuestas», posteriormente aprobadas en las sesiones.
Para desarrollar estas labores, los mienbros externos acudían «asiduamente» a la sede del Observatorio, que se encuentra, al igual que la Dirección General de Justicia, en el número 18 de la Gran Vía.
Supresión del organismo
De cualquier manera, los gastos que implica el ORVG, por el pago a los asesores en concepto de dietas, serán suprimidos cuando Esperanza Aguirre, presidenta del Gobierno regional, ponga en marcha el plan de austeridad que ha preparado. Dicho plan se encuentra recogido en la Ley de Reducción de la Administración Pública.
El Consejo Asesor del Observatorio será una de las entidades a eliminar, de acuerdo con una decisión gubernamental que fue tomada «hace dos meses».
Como ya aclaró Aguirre hace unos días, el Consejo es el único área del ORGV que supone un coste para la Comunidad, ya que, por lo demás, «engloba a altos cargos y consejeros que ya tienen su sueldo», según se explicó desde la Consejería de Justicia.
Del mismo modo, hay «otras decenas de organismos, empresas, entes autónomos y privados» de las que también se va a prescindir. Todo ello en pro del ahorro de la Comunidad, según puntualizó ayer la presidenta.
Triplicando la tasa
Jesús Neira será cesado a lo largo del día de hoy de la Presidencia del Consejo Asesor del Observatorio. El profesor fue detenido por la Guardia Civil la semana pasada en la M-40, dado que el vehículo que conducía circulaba dando bandazos. Las pruebas de alcoholemia dieron positivo. Con 0,87 miligramos de alcohol por aire aspirado, Neira triplicaba la tasa máxima permitida por ley.
En un juicio rápido celebrado el pasado lunes, el profesor fue condenado a pagar una multa de 1.800 euros y a realizar trabajos en beneficio de la comunidad. Además, se resolvió que le fuese retirado su permiso de conducir durante un período de 10 meses.
A pesar de ello, Neira prosiguió defendiendo públicamente su moralidad y la empleó como excusa para justificar que no pensaba dimitir de su cargo en el Observatorio. Cargo, por cierto, que le fue propuesto por Aguirre después de que despertase del coma en el que quedó sumido por defender a una mujer que estaba siendo físicamente maltratada por su pareja.
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APOYO
#Granados presenta la propuesta de cese
>Francisco Granados, consejero de Presidencia, Justicia e Interior, propondrá hoy, en el Consejo Regional, el cese de Jesús Neira, según anunció el lunes y corroboró ayer Esperanza Aguirre.
>La presidenta del Gobierno de Madrid puntualizó que no lleva ella a cabo el cese del profesor porque no entra dentro de sus competencias. Explicó, además, que tenía la convicción de que sería el presidente del Observatorio quien dimitiese del cargo.
11 Septiembre 2010
INCÓGNITA
Disculpen un último apunte sobre Jesús Neira, el ídolo caído. Cuando estuvo tan enfermo, no fue sólo por la paliza recibida; se agravó por diagnósticos médicos equivocados. Hasta que fue nombrado para cargo público, pensó en querellarse contra hospitales de Madrid. Eso se dijo, pero después no hubo querella contra hospitales de Madrid. Eso se dijo, pero después no hubo querella. ¿Fue por convicción, bondad y generosidad del profesor? ¿O fue nombrado con la oculta intención de ganar su buena voluntad?
17 Octubre 2010
DOS VIDAS QUE SE CRUZAN HASTA EL FINAL
Hubo algo de magia aquel día. Lo juro. Y lo digo ahora que Jesús (Neira) ha vuelto al hospital, a la UCI, a la lucha nuevamente entre la vida y la muerte. «Le han puesto un drenaje craneal. Puede ser muy grave o recuperarse del todo. Hasta las 12 de la mañana no sabré nada. Bs y muchas gracias», reza el SMS con origen en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid.
Ayer, sábado, por la tarde el héroe caído entraba en coma siguiendo, casi al dedillo, los pasos de su agresor. Antonio Puerta fue encontrado muerto la noche del martes, en la casa de una amiga, después de que una jeringuilla escupiera veneno letal en sus venas. A Jesús lo apartaba de la vida, lo aparcaba, un derrame cerebral.
¿El final de un guión macabro, con dos hombres -y una mujer, la única indemne por ahora- con destinos cruzados?
En la otra vida de Jesús, cuando el sueño profundo e interminable del coma, yo estaba seguro que él había muerto. Hoy, a pesar del agravamiento de su estado, quiero agarrarme a la esperanza de que Jesús nunca diga un adiós definitivo a la vida. Hace dos años actué, pensando que nunca más volvería a hablar con él, que no volveríamos a discutir de política, ni le podría contar todo el follón que se había organizado con su más que heroica actuación cuando salvó a una mujer desconocida que estaba siendo brutalmente golpeada por su agresor una mañana de agosto, de hace ahora dos años, dos meses y dos semanas.
DOS PERDEDORES
Jesús hacía un alto en el camino a su casa. El calor apretaba. Bajó de su coche y entró en el Hotel Majadahonda. Ya nunca más volvería a ser el mismo. Tampoco el hombre joven que allí lo agredió. Neira y Puerta, cada cual por diferentes motivos, han perdido.
Yo estaba obsesionado con las negligencias médicas, gravísimas, que se habían producido en su caso después de sufrir la paliza, con cuatro reconocimientos hospitalarios que no pudieron evitar ni detectar el desenlace fatal que sobrevino el 6 de agosto de 2008, cuando Neira entró en coma. Jesús fue operado de urgencia del derrame que sufría en el cerebro y permaneció 256 días de sufrimiento, ingresado en el hospital hasta que recibió el alta, eso sí, con unas gravísimas secuelas que padecerá de por vida y que también pueden ser el origen de esta nueva enfermedad.
Desde el 6 hasta el sábado 10 de agosto de 2008, momento en que la historia de Jesús salta a los periódicos, transcurren cuatro días horrorosos donde un Jesús dormido sólo estuvo acompañado por su mujer Isabel, su familia y un reducido grupo de amigos. Yo acabé convencido, después de una interminable peregrinación por juzgados, cuarteles de la Guardia Civil, Policía y dependencias hospitalarias, de que Jesús se iba de este mundo sin que nadie hiciera absolutamente nada por él, ni por su familia. Incluso su agresor había desaparecido y se había ido de vacaciones a Alicante.
Un viejo amigo me pasó la clave que abrió definitivamente el caso Neira: «Javier, desengáñate, las negligencias médicas no interesan a nadie en este país. Se presentan denuncias por estas cuestiones todos los días en los Juzgados de Guardia. Los medios de comunicación no le van a dedicar ni cuatro líneas a este suceso. Céntrate en lo que ocurrió antes, en la actuación de Jesús cuando salvó a la chica [la infausta Violeta Santander]. Cuenta esa historia. Esa mañana de agosto hubo magia. No ha ocurrido antes algo parecido. Ya verás cómo aparecen como abejas a la miel los intrépidos chicos de la prensa». Dicho y hecho.
Me centré en contar, sin saber muy bien el qué, lo que había sucedido con la actuación de Jesús esa mañana de agosto en el Hotel Majadahonda y, para mi sorpresa, no solamente aparecieron la prensa, las cámaras de televisión y los reporteros de radio: a la par surgieron como setas, con un interés muy alejado al humanitario, representantes de la clase política de este país, tanto de derechas como de izquierdas, dispuestos a apuntarse el tanto de una acción políticamente correcta protagonizada por un personaje que, para ellos, años después sería más que políticamente incorrecto. Por lo tanto, Jesús no es responsable de nada de lo que ocurrió durante todo el tiempo que permaneció en el hospital. Esa responsabilidad es de otros, y mía en una mayor parte. Así es como nació y tomó vida propia el caso Jesús Neira.
Pasado el tiempo, ya fuera del hospital, le confesé a Jesús que, conociéndole, si llego a saber que él iba a resucitar, nunca hubiera hablado con tantos periodistas como traté durante esos tristes días de agosto y septiembre de 2008. Pero los acontecimientos en este caso han superado siempre cualquier previsión o expectativa imaginada.
Y es que, en efecto, algo de magia debió de haber esa mañana de agosto en el hall del Hotel Majadahonda. Pero sin duda, se trataba de magia negra. Solamente un guionista siniestro puede haber escrito los renglones torcidos de esta trágica historia. Si no, es imposible dar crédito a todo lo que ha sucedido desde entonces hasta hoy, ni imaginar un ¿desenlace? tan fatal como el actual: Jesús ingresado, otra vez, en la UCI con un nuevo derrame cerebral, mientras que su agresor Antonio Puerta es encontrado muerto, dos días antes, por una sobredosis de droga.
El big bang provocado por el choque de dos personalidades tan diferentes, distintas y sin nada que ver una con la otra (Jesús Neira un profesor universitario, intelectual, siempre inmerso en actuaciones de análisis político, y Antonio Puerta, un drogadicto más que desgraciado, que ha llevado la tragedia tanto a él como a todas las personas que se han cruzado en su camino) ha generado un universo de fatalidades, donde muy pocas personas (alguna por desgracia sí) pueden decir que han salido beneficiadas de esta lamentable historia, convertida en un bochornoso e inmoral espectáculo televisivo.
Hace algo más de un año, una vez que Jesús había abandonado definitivamente la UCI, después de reingresos sucesivos, le conté todo lo que había sucedido. Estábamos él y yo solos en la habitación del hospital y me dirigí hacia él:
-Jesús, prométeme sólo una cosa…
-Lo que me digas Javier…
-Por favor, no te vuelvas a meter en más líos…
-¿Pero cuando me he metido yo en líos Javier, qué me estás contando…?
-Joder, Jesús, por la razón que sea toda tu puñetera vida no ha sido más que un lío, un problema tras otro…
Para querer a Jesús Neira, para ser amigo suyo, no hay más remedio que haberse enfadado con él. Es algo normal y natural en la amistad y en el amor. Me sería imposible recordar ahora la cantidad de veces que he terminado a gritos, muy enfadado, una conversación, una charla, una comida, un programa de radio con él. No he sido el único y, por tanto, no era, ni es, una cuestión personal conmigo. Es, era, su puñetero carácter. Su particular forma de ser. Con Jesús los términos medios no existen. Él es como todo el mundo ya le conoce: desmedido en todas sus facetas. Pero junto al monstruo que muchas veces aparece, también está, existe, el Jesús entrañable, la persona extremadamente educada, con una finísima e inteligente ironía, un gran sentido del humor, un conocimiento intelectual envidiable y un análisis político impecable. En definitiva, Jesús es alguien que merece mucho la pena conocer. Cualquiera que se haya reído, disfrutado, llorado, peleado o disgustado con él, no tendrá inconveniente alguno en reconocerlo. Jesús Neira es una gran persona.
Hay una anécdota que refleja a la perfección cómo es. Ocurrió hace más de 10 años. Neira había demandado a la Universidad Complutense por una de las muchas cuitas personales que tenía contra ella y a mí me tocaba, como abogado que era de la UCM, defender sus intereses. Sentarse frente a frente contra Jesús, en cualquier circunstancia, siempre es sinónimo de emociones fuertes. Todo el mundo puede imaginar que el juicio no transcurrió por los caminos habituales de la normalidad procesal, ni de las buenas palabras.
Todo terminó con un pronunciamiento severo del juez donde adelantaba una sentencia contraria a Jesús. Salimos del Juzgado los dos juntos y, como si no hubiera pasado nada, nos miramos, sonreímos y nos fuimos a comer para hacer lo que más nos apasiona a los dos: hablar y discutir sobre política y la actualidad.
UNA SONDA EN LA CABEZA
Por eso, cuando suena el móvil y aparece el nombre, o las circunstancias de Jesús, uno ya sabe que algo desmedido está sucediendo. Es lo que volvió a ocurrir en este mes de octubre. La mala suerte otra vez de Jesús. Nuevamente los médicos, otra vez una sonda en la cabeza y un nuevo derrame cerebral. Como si todo hiciera parte del más cruel y siniestro día de la marmota interminable: la lucha de Jesús retransmitida en directo por los medios sin anestesia. Él ya tiene experiencia en este trance, así que confío en Dios para que vuelva a colocar junto a él, a los mismos ángeles médicos y enfermeros que ya le salvaron con anterioridad en la primera ocasión.
Se suele afirmar que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Muy pocas personas tienen en esta vida el derecho a una segunda oportunidad. Jesús la tuvo. Y, además, por la puerta grande. Sobre él llovieron, más que merecidos, honores, reconocimientos, medallas, reclamo de los medios de comunicación, nuevos amigos. Jesús Neira, el héroe, el icono contra la violencia machista, le atribuyeron las crónicas. Otras hablaban de un ídolo a punto de caer, de la otra cara del profesor.
La de Antonio Puerta, su agresor, es otra nota de la balada triste que los une. La ha podido reconstruir la periodista Cote Villar. Cuenta la historia de un chico bien, hijo del fundador de Talleres Aurgi, deportista en su juventud y malogrado en plena movida madrileña de los 80. A los 18 años comenzó a usar sustancias estupefacientes, le rondaban malas compañías y aunque estaba educado «para decir no y mil veces no» -como explicó su propia madre, María Luisa Ramón, en una entrevista en La Noria- se dejó caer lentamente por el barranco de las drogas. Tras 10 años de enganche, en 1991 ingresó por primera vez en un centro de desintoxicación, iniciando una tónica que no abandonaría hasta el día de su muerte, el pasado martes. Se desintoxicaba, recaía, se desintoxicaba, recaía. Su familia se gastó una fortuna en rehabilitarle, teniendo en cuenta que los tratamientos más exclusivos en estos centros pueden costar cerca de 12.000 euros al mes.
Nunca perdieron la esperanza de recuperar a aquel chico alegre y extrovertido, «el alma de la familia». Pero no lo consiguieron. Una diabetes y el «linchamiento mediático» (en palabras de su abogado, Fernando Pamos de la Hoz) tras la agresión a Jesús Neira, acentuaron aún más profundamente su adicción a las drogas, la misma que le llevó a la muerte.
Hace 10 días firmó el alta voluntaria en el último de estos centros, una conocida clínica de Palma de Mallorca.
Cuando salió de la cárcel de Estremera, el 24 de febrero, su estado había empeorado notablemente. Algunos dicen que no había dejado de coquetear con las drogas dentro. Otros, que seguía un tratamiento con metadona. «Su vida era un completo caos», explica un amigo. Ni las temporadas en Jaén, donde un familiar de su padre posee una finca, lograron que volviera a la vida sana. Visitaba a su madre en Alicante, y veía a su novia, Violeta Santander, en Madrid. El verano lo pasó en Ibiza.
Antes, en el mes de abril, tuvo que pasar por el juzgado una vez más, y esta vez no por el caso Neira, sino por no abonarle la pensión alimenticia a su hija menor. Porque Antonio Puerta, de 46 años, deja dos hijos. Antonio, de 25 años, la última persona que habló con él en vida (el chico le llamó sobre las cinco de la tarde del martes y hablaron, aunque no ha trascendido la conversación), fruto de su primer matrimonio con Avelina Cruz. Y otra hija menor de edad que fue la causa de su última visita a los tribunales.
Cristina Quiñones, su segunda mujer (se divorciaron en 2005), le denunció por no abonarle a su hija en cinco años la pensión alimenticia de 1.000 euros mensuales. Entonces se declaró insolvente, y añadió que creía que su padre se estaba haciendo cargo de la manutención de la niña. Era la costumbre. Hace tiempo que dejó de tener responsabilidades laborales pero siempre disponía del dinero que le facilitaban los suyos. Últimamente la familia había decidido cerrarle el grifo, para provocar en él una reacción. Fue la primera vez que se planteó seriamente acudir a una televisión a contar su historia. Al parecer, estaba negociando con la periodista Lydia Lozano su intervención en un programa de Telecinco para las próximas semanas.
Pero entre las ocho y las 10 de la noche del 12 de octubre, la máquina se le paró. Se iba el agresor de Neira, el politoxicómano, el malo de la película.
SEGUNDA OPORTUNIDAD
Jesús Neira lamentó en público la muerte de su agresor. Conoce bien la tragedia. Convivió durante meses con la muerte. Pero también sabe lo que es resucitar. En esta segunda vida de Jesús Neira, de 57 años, aparecieron al mismo tiempo trampas por él desconocidas (la fama, el circo de los medios de comunicación, el oportunismo de nuestra clase política), y le volvieron a surgir algunos de sus más negros fantasmas del pasado.
Él, con su no cuidarse, con sus excesos de siempre, quiso jugar incluso a ser su propio enemigo. Sólo así se explica que el miércoles 1 de septiembre terminará en una comisaría. Un cambio brusco más en su vida. Había sido detenido por conducir ebrio por la M-40 de Madrid. Neira llevaba en sus venas tres veces más alcohol del permitido. Se le acusó de un delito de seguridad vial. La sentencia: una multa de 1.800 euros y la retirada del carné de conducir durante 10 meses.
Leo lo siguiente en el Diario de Jesús Neira que escribió con amor nuestro común amigo Javier Esteban: «23 de octubre de 2008. Jesús mira a Isabel y le dice algo que le queda grabado.
-Toda mi vida he ido de culo, y éste es mi sino, seguir yendo de culo.
-Te equivocas, Jesús. Las cosas han cambiado y van a ser diferentes. Ya verás.
En ese momento Isabel [su esposa] se da cuenta de que Jesús es Jesús, porque ésa es una de sus reflexiones características».
Jesús es Jesús y no engaña a nadie y ahí está su grandeza y, como contrapartida, el origen de todos sus problemas. Él es un luchador y está especializado en plantarle cara a la muerte, así que hoy apuesto porque salga victorioso nuevamente de este siniestro pulso con el destino. De todos los ataques, insultos y menosprecios que ha recibido Jesús durante los últimos meses, los más injustos han sido los que le han intentado descalificar como antidemócrata o fascista. Nada más alejado de la realidad. Quizá esta sea la única verdad de Jesús: el ser un demócrata.
Javier Castro-Villacañas, periodista y abogado, fue portavoz de la familia cuando Neira estuvo hospitalizado tras la agresión de Antonio Puerta.
Neira, con su no cuidarse, con sus excesos de siempre, quiso jugar incluso a ser su propio enemigo. «Toda mi vida he ido de culo, y éste es mi sino, seguir yendo de culo», confesaba el profesor a su esposa Isabel en la habitación del hospital madrileño
LA CONFESIÓN
Tras 10 años enganchado a las drogas, en 1991 Puerta ingresó por primera vez en un centro de desintoxicación. Las recaídas han costado una fortuna a la familia. Últimamente ya no le daban ni dinero. Negociaba con una televisión para contar su historia
GOLPE TRAS GOLPE