23 abril 1946

Estados Unidos se ha comprometido a reconocer su independencia en abril

Elecciones Filipinas 1946 – Roxas gana a Osmeña en las elecciones para elegir al presidente del país en proceso de independencia

Hechos

  • Manuel Rojas – 298 compromisarios
  • Sergio Osmeña – 117 compromisarios

Lecturas

Las anteriores elecciones eligieron a Manquel Quezón, en 1935, que debería haber sido el primer presidente, pero los aplazamientos y la invasión japonesa lo retrasaron hasta su muerte en 1944.

Manuel Roxas será el primer presidente de la Filipinas independiente, independencia que se proclamará en julio de 1946.

El Análisis

Filipinas elige su rumbo hacia la independencia

JF Lamata

as elecciones presidenciales de 1946 en Filipinas marcan no sólo un momento crucial en la política nacional, sino el preludio de la independencia definitiva que el país ha esperado durante décadas. La victoria de Manuel Roxas, del Partido Liberal, sobre su rival Sergio Osmeña, del Partido Nacionalista, designa que el pueblo le ha elegido a él para la reconstrucción del país devastado por la invasión japonesa. Roxas, un hábil político con pasado en ambos partidos y una trayectoria que combina pragmatismo con ambición, será el primer presidente de una Filipinas independiente. Con su liderazgo se abre una nueva etapa en la que Manila deberá demostrar que está preparada para sostener una soberanía plena, sin tutela extranjera.

El resultado de los comicios también confirma la consolidación de un sistema político de corte bipartidista, inspirado en el modelo estadounidense. Partido Nacionalista y Partido Liberal —este último una escisión del primero— representan dos vertientes de la política criolla que, pese a sus diferencias, comparten el marco democrático y proestadounidense. Una peculiaridad filipina, sin embargo, es la elección separada del presidente y del vicepresidente, lo que añade una capa de equilibrio e incertidumbre al juego político. En esta ocasión, Elpidio Quirino, también liberal, será el vicepresidente, lo que asegura una línea de gobierno coherente para Roxas, aunque en el futuro esta fórmula podría dar lugar a gobiernos divididos.

Filipinas ha dado, con estas elecciones, un paso decidido hacia su destino soberano. Pero más allá del simbolismo, Roxas tendrá que enfrentar enormes desafíos: reconstrucción económica, insurgencia interna, tensiones sociales y la delicada gestión de las relaciones con Estados Unidos, que aún conserva importantes intereses en el archipiélago. La historia lo recordará no solo por ser el primer presidente de una Filipinas libre, sino por la forma en que afronte ese difícil arranque.

J. F. Lamata