26 enero 1980

Con la nueva constitución el presidente del país será un cargo inferior - y por tanto supeditado - al de Líder Supremo vitalicio, puesto ocupado por el propio ayatollah Jomeini

Elecciones Irán 1980 – Banisadr se convierte en el primer presidente de la República Islámica con más del 80% de los votos

Hechos

El 27.01.1980 Banisadr fue declarado vencedor de las elecciones de Irán en 1980.

Lecturas

En noviembre de 1979 Barzagan dimitió como primer ministro de Irán. 

LOGRÓ MÁS DEL 80% DE LOS VOTOS

La candidatura de Banisadr, apoyada por el todopoderoso Líder Supremo de Irán, el ayatollah Jomeini, logró más del 80% de los votos frente a los dos otros candidatos, el almirante Ahmad Madani, candidato del ayatollah Chariat-Madari, rival de Jomeini, y el ministro de Enseñanza Superior, Hassan Habibi.

En abril de 1980 fracasará el intento de EEUU de liberar a los rehenes en Irán. 

El Análisis

Irán vota… pero ¿quién manda?

JF Lamata

Las primeras elecciones presidenciales en la República Islámica de Irán, celebradas en enero de 1980, han otorgado una contundente victoria a Abolhasán Banisadr, con más del 80% de los votos. Una cifra que, en otras latitudes, levantaría sospechas de uniformidad forzada, pero que en este contexto refleja también la abrumadora influencia del ayatolá Jomeini, verdadero artífice del nuevo régimen y valedor del presidente electo. El aplastante triunfo de Banisadr sobre el almirante Ahmad Madani, respaldado por el ayatolá rival Chariat-Madari, y sobre el moderado Hassan Habibi, confirma que en la nueva república teocrática, la fidelidad religiosa prima sobre la competencia política.

Estas elecciones se han celebrado bajo la sombra alargada de la crisis internacional con Estados Unidos, con casi un centenar de ciudadanos norteamericanos aún retenidos como rehenes por milicianos islámicos en la embajada en Teherán. Aunque el gobierno provisional se ha disuelto y el clero se ha hecho con el control total, el gesto de organizar comicios busca dotar de legitimidad institucional al nuevo orden. Sin embargo, la gran pregunta sigue siendo cuál es el verdadero poder del presidente en una república en la que el Líder Supremo tiene la última palabra en política exterior, en la justicia, en el ejército, y en los valores morales del país.

Banisadr, economista de formación y figura cercana a la revolución, accede a un cargo cuya autoridad efectiva está aún por definirse. Con un ayatolá que no necesita presentarse a las urnas para ejercer el mando supremo, y con un entorno en el que la represión contra voces discordantes se ha intensificado, el triunfo electoral de Banisadr marca más el comienzo de una institucionalización simbólica que el nacimiento de una verdadera democracia. En Irán se ha votado, sí, pero el poder no se ha elegido: ya estaba decidido.

J. F. Lamata