27 junio 2018

El cambio de partido en el Gobierno no parece hacer desaparecer la sombra de corrupción de la Diputación

Encarcelado el presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez (PSOE), investigado por presunta corrupción

Hechos

El 27 de junio de 2018 es detenido el presidente de la Diputación de Valencia y alcalde de Onteniente, D. Jorge Rodríguez, del PSPV-PSOE.

Lecturas

El 27 de junio de 2018 se produce una redada policial anticorrupción en valencia en la que es encarcelado el presidente de la Diputación de Valencia D. Jorge Rodríguez Gramage, miembro del PSOE-PSPV, investigado por malversación de caudales públicos y prevaricación administrativa. Ese mismo día presenta su dimisión siendo reemplazado el 16 de julio de 2018 por D. Antoni Francesc Gaspar Ramos [Toni Gaspar].

Se da la circunstancia que D. Jorge Rodríguez Gramage fue el candidato del PSOE que reemplazó en 2015 en el cargo de presidente de la Diputación de Valencia a D. Alfonso Rus Terol, del PP, que precisamente perdió el cargo tras ser acusado por corrupción y también ahora se encuentra inmerso en investigaciones judiciales.

01 Julio 2018

Corrupción propia y ajena

Luis del Val

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A mediados del decenio de los ochenta, el escritor Winston Groom tuvo un gran éxito con su novela ‘Forrest Gump’. Tanto que, unos años después, se filmó la película con el mismo título protagonizada por Tom Hanks, alcanzando una gran popularidad en todo el mundo. EL personaje – una especie de Cándido, de Voltaire, pero en coetáneo estadounidense – aplica el inocente sentido común, y eso resulta explosivo. En una de sus muchas frases afirma que el olor de la mierda propia apenas nos molesta, mientras que resulta insoportable la de los demás. Esta semana me he acordado de la frase, al observar la atrofia odorífica que sufrió en las primeras horas el PSOE cuando se enteró de que el presidente de la diputación de Valencia, no sólo, sino en compañía de una amplia pandilla, era presuntamente tan corrupto como los conservadores del PP. Primero, el portavoz de los socialistas valencianos echó mano del protocolo de estos casos y manifestó su plena confianza en la honradez de los detenidos. Después, en Madrid, los diputados socialistas declararon que no sabían nada de los que ya se sabía en todas las redacciones de los medios, e incluso un 30% de los empadronados en España. Por fin, pasadas bastantes horas, el ministro Ábalos comprobó que la boñiga no expelía precisamente los aromas de un perfume de París, y admitió que sí, que era estiércol y no era colonia. La verdad es que el estiércol se seca y, excepto si llueve, apenas molesta. Sobre todo el propio. Por eso, los socialistas nunca han arrugado la nariz ante los ERE, ni los de Podemos ante el tirano de Venezuela o ante teocracias musulmanas – ¡ellos que son ateos! – ni los secesionistas catalanes notaron nada con la corrupción generalizada del 3% – Maragall dixit – ni el latrocinio continuado del patriarca moderno del nacionalismo catalán, el nada, absolutamente nada honorable Pujol. Por no hablar de la caca mezclada con sangre, la de los asesinos de ETA, que en las narices del PNV nunca llegó a ser insufrible, porque las glándulas olfativas estaban anestesiadas por las nueces que caen de los nogales.

Todos estos partidos, que votaron a favor de la moción de censura porque no aguantaban la hediondez que percibían procedente de las corrupciones del Partido Popular, aguantan con estoicismo la fetidez que procede de las habitaciones propias, y sólo cuando la pestilencia es tan alta que provoca en la sociedad gestos de visible malestar, sólo entonces, admiten la fetidez y le indican al autor de la defecación que vaya a corromper a otro sitio. El escritor Winston Groom se limitó a poner en boca de un personaje lo que podemos comprobar, cada día, quienes no tenemos un cuerpo angélico, y es que el olor de nuestras corruptas heces puede ser llevadero, mientras que es insufrible y nauseabundo si procede de los demás.