26 noviembre 1977

El director del diario EGIN, Mariano Ferrer, cuestiona la forma de actuar de ETA causando que la banda solicite su inmediato cese

ETA agradece al Estado la amnistía a todos sus miembros asesinando a Joaquín Imaz Martínez, comandante de la Policía Armada de Pamplona

Hechos

El 26.11.1977 muere asesinado D. Joaquín Imaz Martínez.

Lecturas

El 14 de octubre de 1977 el Congreso de los Diputados había aprobado la amnistía que sacó de la cárcel a todos los presos de ETA. 

Joaquín Imaz Martínez (Pamplona, 1927) comandante jefe de la Policía Armada de Pamplona, casado y con una hija pequeña, tenía 50 años cuando le asesinaron el 26 de noviembre de 1977. Joaquín, que estaba amenazado de muerte, se negaba a tener escolta o llevar un arma. Solía decir a sus amigos: “Sería inútil, pues si han de matarme, lo harán por la espalda”. Finalmente así fue. Aquel 26 de noviembre, cuando se dirigía a su coche, varios miembros de ETA le dispararon por la espalda en la cabeza y lo remataron con un tiro en la sien. Su cuerpo fue encontrado al pie de un árbol, cubierto por una manta, en los aparcamientos contiguos a la plaza de toros de Pamplona. Su asesinato fue el primero que la banda terrorista cometió en Navarra. El etarra Francisco Javier Martínez Apesteguia fue condenado por su participación en el crimen.

Joaquín Imaz ingresó en 1946 en la Academia Militar y su primer destino fue el Sáhara con el grado de teniente. En Santa Cruz de Tenerife desempeñó funciones en la Policía Armada. Fue nombrado ayudante del comandante en Bilbao. Ascendió a capitán y se reincorporó al Ejército. Ya con el grado de comandante, volvió a la Policía Armada y fue destinado a San Sebastián, donde permaneció más de un año. Desde allí se trasladó de nuevo a Pamplona, su ciudad natal, donde fue asesinado.

CRISIS EN EL DIARIO EGIN POR EL ASESINATO:

El periódico de izquierda aberzade EGIN, dirigido por D. Mariano Ferrer Ruiz sorprendió condenando editorialmente el crimen y exigiendo el fin de la lucha armada. Este editorial ha molestado a los partidos políticos de la izquierda abetzade encabezados por HASI que entienden que la única violencia que ellos deben condenar es la del Estado y nunca a ETA, organización a la que deben reivindicar.

Desde la dirección de ETA han encargado a un grupo de empresarios vizcainos encabezados por Xabier Galdeano Arana y Josu Barandika Zubiaga que compren la mayoría del capital de Orain, la empresa de EGIN con el objetivo de despedir a D. Mariano Ferrer Ruiz como director, algo que lograrán en mayo de 1978. .

29 Noviembre 1977

Como lo sentimos, lo explicamos

EGIN (Director: Mariano Ferrer)

Leer

La muerte violenta del comandante Imaz en Pamplona nos sitúa una vez más, ante el hecho consumado de quienes han optado por la lucha armada como medio hacia unos objetivos políticos.

Frente a esta opción se sitúa la de quienes sin olvidar que la violencia no surgió porque sí y  que en su origen está la negativa de un pueblo a vivir sin identidad ni libertades, entienden que esos objetivos deben y pueden lograrse por otros medios.

Ante esta disyuntiva, cuyos términos pudieron parecer menos claros en otro tiempo, es preciso afirmar que las posibilidades de actuación que ha abierto la evolución política exigen la renuncia al empleo de la lucha armada.

EGIN nació como un esfuerzo colectivo para articular una respuesta al sentimiento común de un pueblo que quería recuperar su personalidad y desarrollaría mediante la consolidación de su capacidad de autogobierno y de sus instituciones. En este sentido, tenemos que expresar nuestra convicción de que el pueblo vasco, mayoritariamente, desea lograr esos objetivos sin recurrir a la violencia. Y como lo sentimos, lo expresamos.

Para que este deseo común no sea baldío, dos cosas son necesarias. Que quienes mantienen la opción de la lucha armada se pregunten seriamente a quién sirven, y si pueden mantener hoy su opción en nombre del pueblo vasco. Y que el Gobierno entienda que es hora de hacer frente a la situación de Euskadi, no desde la perspectiva de hacer frente a la situación de Euskadi, no desde la perspectiva de quien capea un temporal, sino de quien tiene volutnad de reconocer los derechos de un pueblo. Ambas cosas son necesarias para vivir en paz en el País Vasco.

El Análisis

LA ÚNICA VEZ QUE EGIN CONDENÓ UN ASESINATO DE ETA

JF Lamata

No usaba el verbo «condenar», ni utilizaba la palabra «asesinato», pero el editorial del director del EGIN, Mariano Ferrer, sobre el crimen contra el comandante Imaz, en el lenguaje más duro que podía esperarse en ese periódico. Su ira no era para menos, sabía que para las fuerzas nacionales no había sido fácil sacar una amnistía que, en la práctica, supuso vaciar de presos de ETA todas las cárceles franquistas, con e evidente deseo de que ETA se disolviera y que las ideas nacionalistas vascas y abertzades se expresaran por la vía de las urnas, y no de las armas. Pero ETA Militar y ETA Político Militar tenían otros planes y el comandante Imaz pagó con su vida para que los etarras pudieran mostrar su naturaleza.

Mariano Ferrer, exsacerdote y hombre abertzade, se convirtió pronto en un estorbo para ETA, que entendió que un lugar para invertir buena parte del capital recaudado, parte de gracias al llamado ‘impuesto revolucionario’ debía ser para comprar un periódico que fuera su voz. La revista etarra PUNTO Y HORA no era suficiente y, a través de Barandika y Galdeano iniciaron la operación para comprar el EGIN y convertirlo en portavoz mediático. Un objetivo que lograrán y el nuevo EGIN no volverá a condenar ni a criticar nada que haga el grupo terrorista ETA.

J. F. Lamata